viernes 11 de diciembre de 2009

El astrónomo de Dios (II)

Al morir Tycho Brahe y acceder sin más peros
a sus datos de Marte se le alzaban los velos
a Juan Kepler que estaba en que iban por cielos
los planetas en órbitas circulares, ¡qué esmeros!

Pues pasó de esferales a ovaladas, por pelos
no cuadraban los números y en sondeos terceros
al probar con elípticas, ver que eran certeros
enunciaba tres leyes como tres rascacielos.

Las revueltas al sol para un cuerpo son ceros,
son elipses, recorre a igual tiempo en sus vuelos
mismo espacio y la última para astrónomos meros.

El periodo, el crono al cuadrado en revuelos
ha razón, proporción con el cubo, ¡sombreros!,
del alcance, distancia media al astro, ¡ay los celos!

jueves 10 de diciembre de 2009

El astrónomo de Dios (I)

Don Juan Kepler, el siglo dieciséis, en la añada
setentina, en Weil der Stadt, en la entrada
a la Selva Negruzca, nacería y la azada
mortal en Ratisbona le segó de pasada.

Con sesenta revueltas, a la quinta estelada
cometilla en el cielo vio, en novena eclipsada
lunar, luego en Tubinga un maestro, ¡hay es nada!,
le enseñó a Copérnico, va a los astros lanzada.

Su existencia, dejaba teología plantada
para ser profesor matemático, dada
ley contraria a su fe lo mandó de exiliada.

Hasta Praga, do vela con persona versada
en el cosmos, con Tycho Brahe, mucha velada
que sería vital en su vida estrellada.

Con queso

En el mil setecientos y setenta y dos
nacería en la urbe Ratisbona un señor,
Johann Mälzel, quien fuere creador, inventor
del tictac, del metrónomo e instrumento de voz.

Dispareja, diversa, panarmónico, ¡ay Dios!,
militar una orquesta en un solo emisor,
para el cual La Batalla de Vitoria, ¡chapós!,
compondría Beethoven, sandez dijo este autor.

Y también trompetillas con función de altavoz
construyó para Ludwig, cuasi sordo, impostor
adquirió una máquina como el mago de Oz.

Por ser cuento, el Turco, de ajedrez jugador
que jugaba por sí, en verdad otros yos,
y ganó al Bonaparte, ¡se la dio a Emperador!

Regensburg de pasada

Del Salón de Libranzas, bello domo esferal,
justo en Kelheim, Baviera, do se junta el canal
Rin, Danubio y Meno con el río del vals,
he arribado a la urbe Ratisbona al final.

Con su puente de piedra cual edad medieval,
en su tiempo el único danubiano, ideal
el vapor con sabor a Tom Sawyer, fluvial
puertecito, con puerto la ciudad es naval.

Y San Pedro la gótica, hacia el sur, catedral,
que es la iglesia votiva, la de Viena, o igual,
con dos torres, pináculos, arbotante y vitral.

Y la Uni, la casa del saber, más austral,
donde el Sumo Pontífice, Benedicto, el actual,
enseñó teología e historiar doctrinal.

El Salón de la Liberación

Descubriendo el canal Rin, Danubio y Meno,
en el alma con Wagner, en el cuerpo el veneno
de la avispa germánica, he encontrado en terreno
elevado, por Kelheim, monumento sereno.

En lo alto del cerro, del floral terrapleno
el Salón de Libranza que memora, ¡qué bueno!,
las del mil ochocientos… contienditas sin freno
contra el corso, no galo, Bonaparte, ¡el trueno!

Como aquella Batalla de Naciones en pleno,
la de Leipzig, que Prusia, Austria, Rusia y barreno
sueco cuentan ganaron contra Francia y relleno.

Que supuso el final del dominio ajeno,
del Imperio Francés, como todo obsceno,
al levante del Rin, su desplome de lleno.

La avispa de la arcilla

En la fauna, intramundo de la Tierra preciosa,
otra avispa, artesana además de hermosa,
es la avispa alfarera que trabaja la loza
cual si fuera una artista, maravilla su choza.

Por la forma de cántaro, de botijo, grandiosa
anforita de barro, botijuela arcillosa
que entre ida y venida por materia enloza
con la boca menuda, poco a poco la esboza.

Para hogar de la prole, esa larva babosa
que suspende por dentro de ese nido que goza
de alimento, despensa que rellena afanosa.

Tras cazar con la aguja y el veneno, rabiosa
arañitas y orugas que agarrota, emboza
porque vivas las come la futura industriosa.

La avispa alemana

Ha la avispa germánica o chaqueta amarilla,
que parece un tigre por su negra manchilla
en el cuerpo de oro y mirada vivilla,
cuatro alas, seis patas y en la boca cuchilla.

Y en el coco antenas, en la cola astilla
o aguijón que no pierde aunque pique, ha familla
esta anthophila, amante de la flor, de fierilla
pues le gusta le carne, es carnívora y pilla.

Y capaz de matar con veneno en puntilla
desde arañas, orugas, el pulgón y mosquilla
a personas debido al shock, ¡una diablilla!

Cuya reina encinta sobrevive a heladilla
y al llegar primavera pone huevo en celdilla
dando pie a la colonia, en verdad maravilla.

El de Sigfrido y el oro del Rin…

En el mil ochocientos trece, en Leipzig, un don
musical, Richard Wagner, nacería, un teutón
que llevó la epopeya de Germania al son
y una vida rebelde, pareciera vascón.

Un romántico entero de alemán corazón
y poema sinfónico que enunció la noción
del artista global, todo el arte de acción
en la escena, en el drama, en concierto, en función.

Que marchaba al exilio al haber rebelión
el cuarenta y ocho y ser parte en facción
democrática, amigo de Bakunin y el ron.

Anarquista y patriótico, cual adverso y faltón
con el pueblo judío inferior, su visión,
e incapaz para el acto hacedor, creación.

Música y picadura

Por el río, el canal Rin, Danubio y Meno
en mi vela, hoy mi patria, en mi patria, hoy velero,
tras gozar de este Núremberg medieval cual ameno,
parto rumbo hacia Múnich, ¡Dios le guarde al viajero!

Escuchando en vinilo, ¡el Saturno terreno!,
al artista alemán, Richard Wagner, que quiero
recordar que escribía una obra, un trueno,
“Los maestros cantores…” de la urbe en que opero.

Y que Hitler, fanático de sus notas, no ajeno,
programó en los Congresos del partido más fiero
wagnerianas veladas, son político pleno.

De dulzura, aunque el uso pareciera veneno,
semejante al que esa agujita, el acero
de la avispa germánica me ha inyectado de lleno.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Amor poético

Texto en blanco, escucha esta voz literaria
que es tu amiga, tú y yo una estrella binaria
como el sol y la luna y su unión tan lunaria
en el cielo que es tinta celestial y diaria.

Hoja virgen, atiende esta voz libertaria
que es tu afecta, tú y yo alianza corsaria
tal tesoro y pirata y su vida plenaria
en la mar que es tintero, pluma vela incendiaria.

Papel puro, advierte esta voz visionaria
que es tu amada, tú y yo tea cual luminaria
en la tierra que es punto espacial, planetaria.

Cara santa, oye bien esta voz voluntaria
que es tu amante, tú y yo emisor y emisaria
en la vida que es nuestra, mi palabra palmaria.

La virtud y lo pecaminoso

Más allá de la ira, la soberbia, pereza,
la avaricia, lujuria, gula, envidia, ¡franqueza!,
no velar de los Hombres y universo es bajeza
capital para el credo humanista, así reza.

La natura es divina, no cuidarla es lesa
falta, el ser, la persona o es persona o es presa
del error, el amor libre, el odio vileza,
la verdad un deber, la mentira torpeza.

La injusticia una mancha, un honor la justeza,
el decoro la paz, la vergüenza rudeza,
la igualdad deseable, un pecado la alteza…

El respeto a la vida saludable, pobreza
el matar, libertad de cajón, tacha expresa
sumisión, perversión vicio, bien la pureza.

Y si fuera al revés

Han cortado el agua y nos dan unas gotas,
han copado las tierras y nos dan unas rosas,
han mansiones vacías y nos dan unas chozas,
han aviones privados y nos dan unas botas.

Han victorias a manta y nos dan las derrotas,
han libranzas a mano y nos dan las esposas,
han faenas de sobra y nos dan las penosas,
han mil patas de cerdo y nos dan las bellotas.

Han veleros de lujo y nos dan malas flotas,
han cadenas de oro y nos dan las roñosas,
han creído que somos cuando menos pasotas.

Han fortunas en cuenta y nos dan bancarrotas,
han las vidas de cuento y nos dan unas losas,
han creído que somos por lo menos idiotas.

Cuestionario

¿Alguien sabe de veras, alguien sabe en verdad
lo que hay en el lecho del océano, al par
de tesoros no, allende de estrellas de mar,
otro mundo acaso de total libertad?

¿Alguien sabe del todo, alguien sabe a mitad
lo que hay en el fondo bajo tierra, no al ras
de los fósiles, lejos del petróleo y el gas,
otro mundo acaso do se vive en paz?

¿Alguien sabe con causa, alguien sabe, ¡acertad!,
lo que hay en la Tierra, más allá del notar,
otro mundo acaso de integral igualdad?

¿Alguien sabe a ciencia, alguien sabe, ¡probad!,
lo que hay en el cielo, además del quizás,
otro mundo acaso do hay dicha y bondad?

Providencias

¿Entre seres humanos, entre seres vitales
cómo puede haber paz, unas vidas cordiales?
Repartiendo los bienes, conllevando los males,
reviviendo las fuentes, enterrando caudales.

Construyendo graneros, destruyendo arsenales,
respirando aire limpio, no tragando metales,
abrigando a los huérfanos, desnudando a imperiales,
apropiando a los pobres, expropiando a reales.

Liberando a los Hombres, educando a “animales”,
escuchando a los pueblos, censurando a estatales,
saludando a dolidos, despidiendo a virales.

Amigando a los Dioses, concertando morales,
rebajando los humos, elevando ideales,
conservando el planeta, siendo más celestiales.

martes 8 de diciembre de 2009

Contraprincipios

Yo no tengo dinero, pero soy un valor,
yo no tengo trabajo, pero soy de afición,
yo no tengo automóvil, pero soy peatón,
yo no tengo una casa, pero soy morador.

Yo no tengo palabras, pero soy una voz,
yo no tengo estudios, pero soy un lector,
yo no tengo un libro, pero soy un autor,
yo no tengo un título, pero soy vos de nos.

Yo no tengo esposa, pero soy amador,
yo no tengo Estado, pero soy la nación,
yo no tengo Iglesia, pero soy como hay Dios,

Yo no tengo diarios, pero soy portavoz,
yo no tengo un ejército, pero soy luchador,
yo no tengo carnet, pero soy un vascón.

El ratel colmenero

Mozambique, el país al sureste de África,
hace gala de un ser, de una fiera simpática
que en el mundo avanzado es pincel para plástica
cual abrigo de invierno y alfombrilla romántica.

El tejón de la miel, esa bestia titánica
que hace frente a leones y leopardos, que ha mágica
piel, afín a un pingüino del revés, cual fantástica
dentadura y uñas de figura satánica.

Al cual vi un día entrando a robar en la fábrica
de la abeja, en un tronco ahuecado, con práctica
y saciarse del oro dulce, escena dramática.

Porque una vez dentro la zampada en su gástrica
hizo mella, engordaba y pasaba hora trágica
hasta verse de nuevo libre, ¡buena didáctica!

Ensoñaciones de verdad

¿Qué mejor cosa, oidora, qué mejor cosa, oyente,
que albergar en el pecho, que albergar al presente
sentimientos humanos, un amor condecente
por la vida afín, libre, justa y prudente?

¿Qué mejor cosa, ustedes, qué mejor cosa, gente,
que abrigar en el ánimo, que abrigar en la mente
pensamientos divinos, una idea decente
de la vida en paz, con respeto al viviente…?

¿Qué mejor cosa, ser, qué mejor cosa, ente,
que el luchar en común, que el obrar consecuente
aunque cueste el latido, aunque cueste el latiente?

Pues lograr que ese sueño se nos vuelva vigente
desde el norte hasta al sur, del oriente a occidente
es vivir la existencia digna, no la sirviente.

Copena, güey

Pues los ríos son dulces que a las mares salinas
van a dar y los mares a las aguas marinas
de océanos, ¡blanco!, como sean cochinas
las personas la mierda saltará a las retinas.

Pues los ríos… son líquidos que a la nube y neblinas
van a dar y las nubes traen la lluvia y toxinas
a la tierra, ¡marrón!, como sean gorrinas
las personas la caca olerá y las orinas.

Pues la tierra es hídrica y las luces fueguinas
la evaporan, ¡diáfano!, como sean cretinas
las personas la peste volverá cual gotinas.

Pues la Tierra es de todos tal el resto pamplinas
o en conciencia actuamos como gentes divinas
o se acaba el cuento, ¡cosas son cristalinas!

Y se volverá a plantar a por más presas

No me viene en qué isla de la Mar de la China
Oriental ni en qué época, mas por cosas del clima
hay dos meses que paran por allá, pues les mima
el buen tiempo, las aves, ¡cual si fuere aspirina!

Pero el ser que sisea, la bestial serpentina,
que está al loro, es zorruna, al saberlo en la cima
de los arboles monta su mortal pantomima
cual si fuere una rama, ¡eso es ser culebrina!

Y esperar que se pose, no en su piel, en vecina
cortecita la incauta avecilla, ¡la prima!,
que le sirva en bandeja la ocasión matutina.

De lanzar como un látigo la esencia asesina
y atrapar con los dientes y aunque píe, aunque gima
dislocar la mandíbula y engullirla ladina.

Y la vuelven a dejar libre

De los montes Kunlun hasta el Mar de la China
corre el Río Azul, Río Largo, esa espina
de agua y vida, el Yangtzé, que en la Asia divina
es el Nilo, Amazonas, Mississippi, ¡una mina!

De pescado y de caza, pues su lengua marina,
la que forma la isla, Chongming, dulce y salina,
guarda allí orbe de pájaros, un aviario que esquina
el furtivo y recuenta mandarín, mandarina.

Atrapando alados, de manera ladina,
colocando en marisma una red no dañina
que asemeja a la trampa para osezno o felina.

Y el reclamo de aves de cartón, silbatina
de bambú y al piar y venir la mezquina
en la malla la apresan al correr la cortina.