Tajante, y no es la primera vez, se mostraba el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al asegurar, esta semana, que la paz, en contra de lo que opina Batasuna, no se construirá sobre la autodeterminación y territorialidad porque no caben en la Constitución. O lo que es lo mismo, la solución del PSOE no es la de Batasuna y la de Batasuna no es la del PSOE. Y es que si para los socialistas “de lo que se trata es de construir la paz en Euskadi sobre la convivencia”, para los nacionalistas vascos, en general, de lo que se trata es de construir Euzkadi sobre la convivencia en la paz. Aquellos quieren construir la paz sobre la convivencia, éstos la convivencia sobre la paz, a más de construir Euzkadi. Con razón, porque no hay que llevar solamente la paz a la convivencia, sino la convivencia a la paz. No sólo hay que lograr la paz, diría, hay que lograr la convivencia. O mejor, junto al fin de la violencia, ha de empezar el principio de la divivencia o bivivencia. La vivencia de dos. No la monovivencia o la mala convivencia basada en la afirmación de una parte sobre la negación de la otra, sino la vivencia de una respetando la vivencia de la otra. Una metavivencia, en suma. Metavivencia porque no puede haber convivencia, ni bivivencia, si sólo hay la vivencia de España. No puede haber convivencia sin vivencia de dos, sin bivivencia. Para que dos convivan, ambos tienen que vivir. Vivencia, pues, de Euzkadi y de España. Esta es la formula: Vivencia o revivencia, primero, metavivencia, que es tras la vivencia, después, y por último, convivencia o vivencia a secas, en función de la determinación o decisión de los vivientes. Provivencia, señorias, provivencia es lo que en principio necesitamos fomentar. Luego, Dios dirá. Utilizando palabras de Mariano Rajoy, “si no entendemos eso, no entendemos nada”. Más aún, si no entendemos nada, no entendemos eso. Éste es el problema, que hay quienes no entienden nada. Por que cómo puede decir Patxi López que es "absolutamente inasumible" la fijación de la territorialidad y la autodeterminación como condiciones previas a la mesa de diálogo. Tan inasumibles como éstas condiciones, señor López, lo son, como hace Rubalcaba, eliminarlas de antemano. ¿Acaso establecer el respeto a la Constitución, a la legalidad vigente no es establecer condiciones previas? Lo es. Luego si aquéllas no se pueden asumir, ésta... Como tampoco se puede asumir que los socialistas digan que la voluntad de la sociedad vasca tiene que respetar la legalidad vigente y callen que la legalidad vigente tiene que respetar la voluntad de la sociedad vasca. Porque el problema no es que el pueblo vasco no respeta la Constitución, sino que la Constitución no respeta al pueblo vasco. ¿Qué hacemos entonces para solucionar el problema? ¿Exigir como Rajoy a Zapatero “que ponga fin a la negociación” o exigir que la negociación ponga fin? Esto último, en tanto que negociar no es sino tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro. Negociación entre el Gobierno español y ETA, por un lado, y entre los partidos políticos, por otro. Entre éstos para lograr el principio de la bivivencia y después, si es voluntad del pueblo vasco y español, la convivencia. Entre el Gobierno y ETA para alcanzar el fin de la violencia. Ambas cosas son la paz. No aquélla sin ésta, ni ésta sin aquélla. En este sentido, más que hacer la paz, hay que hacer las paces. Paces que supondrían el gran cambio político para España y Euzkadi. El cambio que entrañaría la desaparición de las violencias; la de ETA que impide la paz y la del Estado español que impide la bivivencia. Cambio que no tiene precio político, que no es a cambio de nada. El cambio político sería el fin de las violencias, sí. Pero así como el cambio no es por acabar con la violencia, por la violencia no es acabar con el cambio. Y es que, al igual que hay quien emplea la violencia para lograr el cambio (ETA), hay quien la emplea para no lograrlo (el Estado). Ambas sobran para lograr el cambio de la paz y la bivivencia. Paz que entraña la bivivencia. Bivivencia que entraña la paz. Porque la paz no sólo es estar en paz con uno mismo, es estar en paz con los demás. La paz no es sólo que España esté en paz, sino que lo esté también con Euzkadi. Y tan cierto como que para estar en paz con los demás hay que estarlo con uno mismo, lo es que para estarlo con uno mismo hay que estar en paz con los demás. Paz interna y paz externa. Porque no se puede estar en paz con uno mismo si se niega a los demás la paz y la vivencia, ni se puede estar en paz con los demás si se niega la paz y la vivencia a uno. Paz, por tanto, entre uno y los demás y entre los demás y uno. Vivencia, por tanto, de uno y de los demás. Paz, por otro lado, en cuanto que en uno mismo el corazón y la cabeza han de estar en paz. No puede ser que el corazón esté en paz si la cabeza está en guerra, ni que la cabeza esté en paz si el corazón, en guerra. Para ello, para estar en paz, todos han de entender la verdad de la parte y la parte, la verdad de todos. Entender de toda “razón” la parte de verdad, pero de toda “verdad” la parte de razón. La paz y la bivivencia lo exigen.viernes, 24 de noviembre de 2006
Vivencia de paz
Tajante, y no es la primera vez, se mostraba el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al asegurar, esta semana, que la paz, en contra de lo que opina Batasuna, no se construirá sobre la autodeterminación y territorialidad porque no caben en la Constitución. O lo que es lo mismo, la solución del PSOE no es la de Batasuna y la de Batasuna no es la del PSOE. Y es que si para los socialistas “de lo que se trata es de construir la paz en Euskadi sobre la convivencia”, para los nacionalistas vascos, en general, de lo que se trata es de construir Euzkadi sobre la convivencia en la paz. Aquellos quieren construir la paz sobre la convivencia, éstos la convivencia sobre la paz, a más de construir Euzkadi. Con razón, porque no hay que llevar solamente la paz a la convivencia, sino la convivencia a la paz. No sólo hay que lograr la paz, diría, hay que lograr la convivencia. O mejor, junto al fin de la violencia, ha de empezar el principio de la divivencia o bivivencia. La vivencia de dos. No la monovivencia o la mala convivencia basada en la afirmación de una parte sobre la negación de la otra, sino la vivencia de una respetando la vivencia de la otra. Una metavivencia, en suma. Metavivencia porque no puede haber convivencia, ni bivivencia, si sólo hay la vivencia de España. No puede haber convivencia sin vivencia de dos, sin bivivencia. Para que dos convivan, ambos tienen que vivir. Vivencia, pues, de Euzkadi y de España. Esta es la formula: Vivencia o revivencia, primero, metavivencia, que es tras la vivencia, después, y por último, convivencia o vivencia a secas, en función de la determinación o decisión de los vivientes. Provivencia, señorias, provivencia es lo que en principio necesitamos fomentar. Luego, Dios dirá. Utilizando palabras de Mariano Rajoy, “si no entendemos eso, no entendemos nada”. Más aún, si no entendemos nada, no entendemos eso. Éste es el problema, que hay quienes no entienden nada. Por que cómo puede decir Patxi López que es "absolutamente inasumible" la fijación de la territorialidad y la autodeterminación como condiciones previas a la mesa de diálogo. Tan inasumibles como éstas condiciones, señor López, lo son, como hace Rubalcaba, eliminarlas de antemano. ¿Acaso establecer el respeto a la Constitución, a la legalidad vigente no es establecer condiciones previas? Lo es. Luego si aquéllas no se pueden asumir, ésta... Como tampoco se puede asumir que los socialistas digan que la voluntad de la sociedad vasca tiene que respetar la legalidad vigente y callen que la legalidad vigente tiene que respetar la voluntad de la sociedad vasca. Porque el problema no es que el pueblo vasco no respeta la Constitución, sino que la Constitución no respeta al pueblo vasco. ¿Qué hacemos entonces para solucionar el problema? ¿Exigir como Rajoy a Zapatero “que ponga fin a la negociación” o exigir que la negociación ponga fin? Esto último, en tanto que negociar no es sino tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro. Negociación entre el Gobierno español y ETA, por un lado, y entre los partidos políticos, por otro. Entre éstos para lograr el principio de la bivivencia y después, si es voluntad del pueblo vasco y español, la convivencia. Entre el Gobierno y ETA para alcanzar el fin de la violencia. Ambas cosas son la paz. No aquélla sin ésta, ni ésta sin aquélla. En este sentido, más que hacer la paz, hay que hacer las paces. Paces que supondrían el gran cambio político para España y Euzkadi. El cambio que entrañaría la desaparición de las violencias; la de ETA que impide la paz y la del Estado español que impide la bivivencia. Cambio que no tiene precio político, que no es a cambio de nada. El cambio político sería el fin de las violencias, sí. Pero así como el cambio no es por acabar con la violencia, por la violencia no es acabar con el cambio. Y es que, al igual que hay quien emplea la violencia para lograr el cambio (ETA), hay quien la emplea para no lograrlo (el Estado). Ambas sobran para lograr el cambio de la paz y la bivivencia. Paz que entraña la bivivencia. Bivivencia que entraña la paz. Porque la paz no sólo es estar en paz con uno mismo, es estar en paz con los demás. La paz no es sólo que España esté en paz, sino que lo esté también con Euzkadi. Y tan cierto como que para estar en paz con los demás hay que estarlo con uno mismo, lo es que para estarlo con uno mismo hay que estar en paz con los demás. Paz interna y paz externa. Porque no se puede estar en paz con uno mismo si se niega a los demás la paz y la vivencia, ni se puede estar en paz con los demás si se niega la paz y la vivencia a uno. Paz, por tanto, entre uno y los demás y entre los demás y uno. Vivencia, por tanto, de uno y de los demás. Paz, por otro lado, en cuanto que en uno mismo el corazón y la cabeza han de estar en paz. No puede ser que el corazón esté en paz si la cabeza está en guerra, ni que la cabeza esté en paz si el corazón, en guerra. Para ello, para estar en paz, todos han de entender la verdad de la parte y la parte, la verdad de todos. Entender de toda “razón” la parte de verdad, pero de toda “verdad” la parte de razón. La paz y la bivivencia lo exigen.| Puntuak - Puntos: |
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La política en Euzkadi
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