¡Noticias! ¡Noticias! ¡Últimas noticias! ¡Reacción de Zapatero tras el atentado de Barajas! ¡Noticias! ¡Noticias! ¡Últimas Noticias! ¡El presidente del Reino de España despeja las dudas sobre la situación política! ¡Noticias! ¡Noticias! ¡Últimas noticias! ¡Edición especial a cien céntimos! ¡En un coloquio informal con periodistas, con motivo de la celebración de la Pascua militar, el mandatario socialista ha dado a conocer su valoración! ¡Palabras presidenciales! ¡El proceso de paz ha puesto punto y final al atentado!- ¡Pero chico! ¡Repartidor de periódicos! ¡No leas de la diestra a la siniestra lo que se ha dicho de la siniestra a la diestra!
- ¡Qué! ¡Cómo! ¡Explícate!
- Que el gobernante socialista no ha expresado que el proceso de paz ha puesto punto y final al atentado, sino que el atentado ha puesto punto y final al proceso de paz. No es el diálogo y el proceso quienes ponen punto y final a las acciones armadas, sino las acciones armadas quienes ponen punto y final al diálogo y al proceso. Tu mirada era la buena, chico, pero lo que tú ves no lo quieren ver.
- Ya entiendo. Mis ojos iban en dirección contraria a las palabras y las palabras iban en dirección contrario a mis ojos. Yo de derecha a izquierda y Zapatero de izquierda a derecha. ¡Pues anda que...!
- ¡Eso es! ¡Así de sencillo! ¡Zapatero de izquierda a derecha!
- ¡Pero no es éste socialista! ¡El paladín del izquierdismo español!
- ¡Ay mozo! Menudo chasco ¿eh? Te recuerdo que en el día a día de todo político hay tres momentos claves: el desayuno, el almuerzo y la cena. Al desayunar, ojeando los diarios, resúmenes de prensa y boletines, se ponen rojos, almorzando, contándose confidencias, blancos, y cenando, con las radios y telediarios, negros.
- ¡Vaya, vaya! Yo creía que al despertarse estaban tumbados hacia el lado izquierdo, sesteaban bocarriba o centrados y se acostaban hacia el lado derecho.
- ¡Exacto! ¡Tú lo has dicho! ¡Izquierda, centro, derecha! ¡Izquierda, centro, derecha! O al revés. ¡Derecha, centro, izquierda! ¡Derecha, centro, izquierda! Aunque ésta ultima transición no se suele dar tanto, la verdad. La derecha, si acaso, va más a la derecha.
- De aquí, no de otro lugar, entonces, viene el extremismo de los gobernantes españoles. Dicen que la siesta es algo “typical spanish”. Pero dura tampoco... Normal que siempre estén: ¡Izquierda! ¡Izquierda! ¡Izquierda, derecha, izquierda! ¡Izquierda! ¡Izquierda! ¡Izquierda, derecha, izquierda!
- ¡Como los militares! Y es que en el fondo hay mucho político con espíritu de militar y mucho militar con espíritu de político.
- ¡Has dado en el blanco! Mira si no lo que decía el socialista, José Bono, horas después de la explosión de la furgoneta bomba en el parking de la Terminal T4 de Barajas. Afirmaba que a ETA hay que “enseñarle los dientes” y que sepa que sólo se podrá negociar “si se acercan brazos en alto”, y que “si no tiran las armas, que se atengan a las consecuencias”.
- ¡Caray! Tiene la lengua de plomo.
- Ya sabes, español de tomo y lomo. ¡Mira que caerte ahora del burro! La misma jefatura de Estado, el rey, a quien corresponde el mando de las fuerzas armadas, el rey, que reina pero no gobierna, manifestaba ante la cúpula militar, en el palacio real como Zapatero, por dónde deben ir los tiros del gobierno. Decía: “Unidos, acabaremos con el terrorismo. Con plena confianza en la fortaleza de nuestras instituciones democráticas, en todos los instrumentos que nos proporciona el Estado de Derecho, en la sólida acción de la Justicia, en la eficaz actuación de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y en el reforzamiento de la cooperación internacional, conseguiremos poner fin definitivamente a la violencia terrorista.”
- Pues gobierna, sí, el rey gobierna. Se podía cambiar los papeles con Zapatero. El presidente hacer de rey y el rey hacer de presidente. ¡Qué digo! Reina, sí, el rey reina.
- ¡Pero hijo! ¡Que estamos en la era del móvil! ¡Que el rey mueve los hilos telefónicos!
- O sea, que Zapatero departe con el Rey y el Rey departe con Zapatero.
- Más bien Zapatero departe con el Rey. El rey departe consigo mismo. Qué otra cosa sino departir consigo mismo es hacer un llamamiento a la unidad. El rey es el símbolo de la unidad del Estado. Luego al llamar a la unidad se llama a sí mismo.
- Tienes razón.
- Sí hijo, sí. Toda la del mundo y más. Pero al mundo no le mueve la razón, le mueve la sinrazón, la fuerza bruta. El poder sin corazón, no el corazón sin poder.
- ¡Oye! Quizás encontremos más corazones por ahí.
- ¡Quizá! ¡Quién sabe! Pero yo sólo tengo un marcapasos alevantadizo. El corazón lo tienes tú. Tú, tú, tú. Y tú y tú y tú.
- ¿Yo?
- Sí, tú.
- De acuerdo.
- ¿Y qué mas vocea el periódico, chico? ¿Qué añade del presidente que pasó de decir que el proceso iba a ser largo, duro y difícil a señalar que “la tarea de llevar a buen puerto el proceso de paz exige tiempo, temple y tenacidad”? ¿Qué dice el de la T3 tras la T4? ¿Está alentado ante el atentado? ¿Se ha alebrado ante quienes se han alegrado?
- Pues dijo, en relación a si contemplaba adelantar las elecciones a raíz de la acción armada, que “sólo faltaría que un atentado modificara los planes políticos” del Gobierno.
- Pues cualquiera lo diría. Porque agotar, agotará la legislatura, pero en cuanto al proceso de paz ha pasado de castaño a oscuro. Es decir, de pensar que el plan político del Gobierno podía poner fin a la violencia ha pasado a pensar que la violencia podía poner fin al plan político del Gobierno. De tener plan para no tener violencia hemos pasado a tener violencia para no tener plan.
- ¡Anda! No lo había pensado.
- ¿Y qué mas? ¿Qué más decía el preso, digo, el presi, el presidente?
- Que ahora no hay nada que hacer. Otra cosa será en el futuro.
- ¿Que ahora no hay nada que hacer? Más bien para el socialismo, ¿no hay que hacer que ahora nada? Entendería que si antes han hecho algo, ahora no hagan nada. Más también entendería que si antes no han hecho nada, ahora hagan algo. Pero no, ni antes han hecho nada, ni ahora van a hacer nada.
- ¿Y en el futuro?
- En el futuro será que no, nada. Ahora hay que hacer otra cosa.
- Es verdad. Frente a quien dice ahora no, mañana, mañana no, ahora. Y si ahora no puede ser, que sea porque no se puede, no porque no se quiere.
- Conforme chico. Lánzame un periódico y toma tus cien céntimos.
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