sábado, 29 de septiembre de 2007

La metábola

Si tuviese que emplear una metáfora para describir el problema con el que nos encontramos quienes como nacionalistas vascos escribimos para alcanzar la libertad e independencia de nuestra patria, diría que con las plumas y el pico del loro hacemos frente a las garras y a la vista del águila. De aquéllas solamente se sirve el escritor de esta sección: “La metábola”.

Tras la acción anunciada por Ibarretxe en el pleno de Política General en el Parlamento de Vitoria, esperable era la reacción. Así, ante la posibilidad de un referéndum o consulta de autodeterminación el 25 Octubre de 2008 –sea para ratificar un acuerdo con el Estado español que se prevé imposible, sea para habilitar un proceso de negociación que lo hiciera posible y cuyo plebiscito sería el mismo día pero del 2010– los aguiluchos del reino y los buitre de fuera de él han puesto cacareados píos en el cielo, que van desde dar zarpadas con la ley a la propuesta y suspender la autonomía hasta sacar la artillería a las calles del País Vasco. Cualquier desmedida medida es buena con tal de abatir la proposición del Gobierno Vasco.

Por empezar a metabolizar el pollo que se ha montado, los primeros desplumados van a ser los malmirados del Partido popular. La presidenta del esta formación en el País Vasco y contravoz de los nacionalistas vascos en el debate de ayer en la cámara vasca, María San Gil, a pesar, y nos alegramos de ello, de mostrarse recuperada del tumor de mama, demostró que del otro cáncer, del odio a lo vasco que le corroe hasta las entrañas, es irrecuperable. Comentaba en su exposición que la sociedad vasca pide paz, “una Paz que supone libertad” y que “a más nacionalismo menos libertad”. Por supuesto que los vascos y vascos tenemos deseos de paz, tantos como deseos de libertad. La sociedad vasca también pide libertad, María San Gil, una libertad que supone paz. Además, escuche: a más libertad menos nacionalismo.

Comentaba a su vez María San Gil, que es de las que cree erróneamente que si el pueblo vasco alcanza la independencia va a quedar fuera de la Unión Europea y sin bienestar, que: “Es anacrónico pretender hacerse más pequeño y soltar amarras con la UE”. No, señorica. Es anacrónico hacer la UE y pretender soltar amarras con lo más pequeño. Ante una Europa de los Estados pero sin los pueblos, mejor sería una Europa de los pueblos pero sin los Estados.

Otro tan malpensado como María San Gil en este asunto de la construcción Europea es su compañero y el ex-presidente del Gobierno, José María Aznar, quien hace un tiempo señalaba que: “el nacionalismo puede crecer y podría destrozar la Europa que conocemos”. Puede ser, pero no hay que arrepentirse de hacer el bien ante un mal, sino de hacer el mal ante un bien. Y el mal en este caso es una Europa que sólo tiene en cuenta los Estados-Nación y no las Naciones sin Estado. Por ello, señor Aznar, la Europa que conocemos puede crecer y destrozar el nacionalismo.

El presidente del Partido Popular en todo el Estado español, Mariano Rajoy, se posicionaba ante la propuesta de Ibarretxe calificándola desde Córdoba como “ilegal” y “contraria a la Constitución”. Sin embargo, esta discusión, y ya lo reconocía ayer el Lehendakari Ibarretxe, más que jurídica es política. Con lo cual no se trata tanto de la constitucionalidad o no de la misma como de la voluntariedad (determinación de la propia voluntad por mero antojo sin otra razón para lo que se resuelve) que el españolismo muestra ante ella. Lo constitucional o no depende en última instancia de una interpretación. Interpretación que hacen los magistrados de la voluntad que los legisladores políticos tuvieron al hacer la ley. Razón por la que no es de extrañar que la política deba interpretar la ley antes que los jueces, ni que los jueces deban interpretar la política antes que la ley. De otro modo, no debería bastar exclusivamente la interpretación jurídica de las normas legales cuando estas son resultado de una voluntad política. Por tanto, la metábola, ya realizada en algún que otro escrito anterior pero no por ello falsa, es que si hay voluntad de ver la propuesta de Ibarretxe como ilegal y contraria a la Constitución, también hay una voluntad de ver la Constitución como ilegal y contraria a la propuesta de Ibarretxe.

Días antes al pleno de ayer en el Parlamento vitoriano, Mariano Rajoy manifestaba ante los poderes mediáticos que: “A mí, lo único que me preocupa es que se pretenda hacer un referéndum que contraviene lo que dice la Constitución española y la idea de España que yo tengo”. Pues, Mariano, a mí me preocupa que lo único que se pretenda hacer es lo que dice España y la Constitución española que contraviene la idea que yo tengo de un referéndum.

Otras cabezas que han tomado posturas descabelladas ante la consulta popular son las de quienes tal magnates de la opinión pública tratan de encauzarla a favor del Estado español, que como todos sabemos hace grandes hombres de pequeños y pequeños de grandes hombres. ¡Es el premio que recibe el débil del poderoso por causa del apoyo prestado y el castigo que recibe el poderoso del “débil” por el apoyo de la causa! ¡De la causa nacional vasca!

Andoni Unzalu Garaigordobil escribía hoy mismo en “El Correo Español” un artículo titulado “Diez razones para resistir” que: “Llevamos años oyendo un discurso perverso por parte del nacionalismo que enfrenta la política con mayúsculas a la legalidad y al derecho”. Más allá de destacar que se contradice y que siendo consecuente consigo mismo debería haber situado la palabra “mayúsculas” en otro lugar y escribir que llevamos años oyendo un discurso perverso por parte del nacionalismo que enfrenta la política a la legalidad y al derecho con mayúsculas, lo cierto y la metábola es que llevamos años oyendo un discurso perverso por parte del derecho que enfrenta la legalidad (o por parte de la legalidad que enfrenta el derecho) a la política con mayúsculas del nacionalismo (o a la política del nacionalismo con mayúsculas).

El mismo autor, Andoni Unzalu Garaigordobil, iba más allá al sostener que: “Conseguir los fines políticos, se supone que justos para los nacionalistas, es superior a respetar la legalidad. Es la nueva versión de que el fin justifica los medios.” ¡Bueno, agárrate! Antes que la ley está la justicia. Más aún, lo justo es justo aún sin ley, y la ley es ley aun sin lo justo, pero ¿por cuál de las dos ideas se deciden? ¡Sean justos y respondan justamente! ¡Que ser justo es mil veces mejor que ser legal y responder legalmente! Por ello, los justos, quienes amamos la justicia decimos que para los nacionalistas: conseguir los fines políticos justos es superior a respetar la legalidad. Además, señor Unzalu, no trate de tergiversar las ideas y de confundir a la ciudadanía. Porque lo que pretende al decir que “es la nueva versión de que el fin justifica los medios” es equiparar a los nacionalistas democráticos con los violentos. Cuando la diferencia es palmaria hasta para quien carece de tacto. Para los violentos el fin justifica los medios, pero para los nacionalistas del EAJ-PNV los medios justifican el fin. Nuestros medios son tan pacíficos y democráticos como nuestros fines. ¡Así hemos sido, así somos, así seremos! ¡Somos demócratas aunque no quieran y quieran que seamos violentos! ¡No somos violentos aunque quieran y quieran que no seamos demócratas! ¿Entendido?

Por acabar con usted, señor Unzalu, pues Euzkadi requiere toda nuestra atención como para tener que andar deteniéndonos en probar una forma de ser inmaculada que nuestra historia democrático-pacífica pone a la vista de todo buen viviente, aseguraba su señoría en su cartuchilla (no se me enfade y viva la literatura) que: “sería legítimo que alguien planteara que quiere separarse (no sabemos cómo resolverá el problema de los que no se quieren separar) y es hora a lo mejor de plantearlo claramente: los ciudadanos vascos nos queremos separar o no. Pero desde luego no podemos plantear: queremos seguir con vosotros pero nosotros ponemos las condiciones que tenéis que aceptar”. Hasta el pero ni una pega, pero tras el “pero”… Y con pega antes del pero, qué leches, porque ¿es legítimo o sería legítimo? Empero, y creyendo que es legítimo, le voy a redactar una metábola: sería legítimo que alguien planteara que no quiere separarse (sabemos cómo resolverá el problema de los que se quieren separar) y es hora a lo mejor de plantearlo claramente: los ciudadanos vascos nos queremos separar o no. Pero desde luego no podemos plantear: queremos seguir con vosotros pero nosotros no ponemos las condiciones que tenéis que aceptar. Ni está bien que el nosotros ponga las condiciones que tiene que aceptar el vosotros ni que el vosotros ponga las condiciones que tiene que aceptar el nosotros. ¿De acuerdo? Pero quién pone las condiciones a quién. ¿El nosotros al vosotros o el vosotros al nosotros? Además, si nada censurable hay en el hecho de que el nosotros le diga al vosotros cuáles cree que deberían ser las condiciones a aceptar, sentémonos, negociemos y que la sociedad decida, si lo hay en que el vosotros, de hecho, haya puesto unas condiciones no aceptadas por el nosotros.

Ramón Punset, Catedrático en la Universidad de Oviedo, se preguntaba hoy en “El Correo Español”: “¿Qué sucede si no hay acuerdo y el lehendakari convoca una consulta para octubre de 2008? Pues que se situaría al margen de la ley, y no podría apelar a la legitimidad porque no la hay fuera de ella”. Otra vez legitimidad versus legalidad. Más se equivoca al creer que no hay legitimidad fuera de la ley. Claro que la puede haber si es que la sociedad apoya lo convocado. La verdad es el equivocado no es quien cree que fuera de ley hay o puede haber legitimidad, sino quien cree que fuera de la legitimidad hay o puede haber ley. Por esta razón, Ramón, yerras al afirmar que: “Sólo en las dictaduras la legalidad no es legítima”. En las democracias, y más cuando la Ley de leyes no ha sido votada ni refrendada por una parte importante de la sociedad, la legalidad puede ser ilegítima. Ahora bien, de lo que no hay duda es de que: “Sólo en las dictaduras lo legítimo no es legal”.

Juan José Solozabal, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, también en “El Correo Español” (este diario ha elegido a un elenco de personas anti la propuesta para que se explayen) decía que: “En una sociedad civilizada, lo que no tiene encaje jurídico no se puede hacer”. A más de que jugando con la metábola se podría decir que en una sociedad jurídica, lo que no tiene encaje civilizado no se puede hacer, la metábola, metábola es que en una sociedad “civilizada”, lo que se puede hacer no tiene encaje jurídico. El problema, y juzguen si es lamentable o no, no es que se quiera hacer algo que no se debería hacer, sino algo que no tiene encaje jurídico. Y, la verdad, hay cosas que no se deberían hacer y tienen encaje jurídico y hay que cosas que se deberían hacer y no lo tienen. ¿Qué idea de las dos es la justa?

Alberto López Basaguren, Catedrático en la Universidad del País Vasco, es otro de los elegidos por “El Correo Español” para contraopinar. Según él, el lehendakari parece ignorar que confrontar la política al Derecho “es siempre muy peligroso para la democracia”. Una vez más política versus derecho y no derecho versus política, pero la metábola es que Alberto parece ignorar que confrontar el derecho a la democracia política es siempre muy peligroso. Parece ignorar que confrontar el derecho a la democracia es siempre muy peligroso para la política. ¿Desconoce acaso que si la democracia sin derecho no es democracia, el derecho sin democracia no es derecho?

José María Ruiz Soroa, abogado que ha escrito, entre otras escrituras, un libelo titulado “Seis tesis sobre el derecho a decidir (Un panfleto político)”, entrevistado en “El País” aseguraba lo siguiente: “Enmarco el derecho a decidir en la teoría democrática”. Yo también, pero además enmarco la teoría democrática en el derecho a decidir. Por la misma razón que antes, porque no puede haber la una sin el otro: no hay democracia fuera del derecho a decidir, no hay derecho a decidir fuera de la democracia.

Agregaba a lo anterior José María Ruiz Soroa que: “Me parece un crimen democrático usar la voluntad popular como arma para ir contra la ley establecida por esa misma voluntad popular”. No, la voluntad popular actual puede no coincidir con la voluntad popular que ha establecido la ley. ¡Levanten la mano los que no votaron en el referéndum constitucional! ¿Y bien? ¿Qué ocurre con la voluntad popular de quienes, como quien esto escribe, no tomaron parte en el mismo? Por esta razón, libelista, me parece un crimen democrático usar la ley establecida por esa misma voluntad popular como arma para ir contra la voluntad popular. ¡Sabemos cuál era la voluntad popular antaño, queremos saber cuál es la voluntad popular hogaño!

Patxi Lopez, Secretario general de los socialistas vascos, exponía desde la tribuna de oradores que le viene grande el pensamiento de Madrid para Euskadi. Decía que la consulta que planea Ibarretxe “está abocada al fracaso, porque no encaja en la legalidad” y que la “consulta autodeterminista” es “simplemente conflicto”. Legalidad, legalidad, legalidad. O como decía la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, “Constitución, Constitución y Constitución”. ¡Qué diferencia con quienes decimos Pueblo, Pueblo y Pueblo! Pero la consulta autoderminista, socialistas y socialistillos, no es el conflicto, sino la solución. O metabólicamente: conflicto es simplemente la no consulta autodeterminista.

Mariano Fernández Bermejo, el ministro de Justicia del PSOE, juzgaba sobre la consulta que: “si no es constitucional, será inviable”. ¡Y dale Juana! Estos hacen con la Constitución lo que Juana la loca con el corazón y cuerpo de Felipe el Hermoso. Si aquella llevó el órgano latiente a Bruselas y el cuerpo a Granada, estos llevan la letra de la Constitución a misa y el espíritu al cementerio. Pero, la metábola es que si es viable, será inconstitucional, ¿no? Viable o no, constitucional o no, ya han escrito la sentencia: El Pueblo Vasco no pasa por encima de la Constitución, la Constitución pasa por encima del Pueblo Vasco. ¡Toma justicia! Claramente lo expresó el presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, “se puede plantear la propuesta que se desee, pero si no respeta la Carta Magna no se va a llevar a cabo”. Lo respetable para los socialistas no es la voluntad del pueblo vasco, sino la Constitución española. Sólo les importa que el pueblo vasco respete la Constitución no que la Constitución respete al pueblo vasco. Un hombre de estado como el pueblo vasco manda hubiera dicho metabólicamente que se puede plantear la propuesta que se desee, pero si no respeta la voluntad del pueblo vasco no se va a llevar a cabo. Pero claro, de ser vasco a ser vasquista hay tanta diferencia como de ser fuerista a ser nacionalista. La verdad, es que habría que respetar las dos cosas: la voluntad vasca y la Constitución española. Más si fueran verdad las palabras que el presidente socialista pronunciaba cuando Ibarretxe presentó en el Congreso de Diputados la Reforma de Estatuto de Autonomía, otro gallito cantaría. Decía el jefe del ejecutivo español: “si vivimos juntos, juntos debemos decidir”. A lo que el Lehendakari contestaba: “Tenemos que poder decidir vivir juntos. La convivencia no se puede imponer”. Ahora bien, como vivimos juntos, aunque mal vivamos o la convivencia sea mala, el condicional sobra ¿no? Luego no es si vivimos juntos, juntos debemos decidir, es vivimos juntos, juntos debemos decidir. Pero acontece así de veras. Quiero decir, vivimos juntos, juntos, ¿decidimos? Los nacionalistas vascos, señor presidente, creemos que no y que ustedes deciden por nosotros. Más aún, porque el interrogante se podría poner en otros lugares y decir: ¿Vivimos juntos, juntos? ¿Decidimos? ¿Es mejor vivir juntos sin poder separarse y mal que poder separarse y vivir bien? Mire que hablamos de poder, de poder separarse, del derecho a separarse que no de la separación de hecho. ¡Recapacite!

viernes, 28 de septiembre de 2007

La metábola

Retomando esta sección de “La metábola”, una vez más políticos y periodistas, cual pescaduelos avivadores de charcos pacíficos, enredáronse en las hilvanadas mallas metabólicas.

El primero en caer es el Príncipe de Asturias, en caer en las redes de la metábola, entiéndase. El heredero de la Corona, don Felipe, disertaba hace escasos días en el Madrid capitalón para reafirmarse en su compromiso de “dedicar mi vida al servicio de nuestra gran Nación, al servicio de todos los españoles, en el marco de convivencia en democracia y libertad que sustenta nuestra Constitución”. Pasando por alto que lo tomado por gran, democracia y libertad puede ser pequeñito, tiranía y esclavitud como a la inversa, hay ideas tan incuestionables que, insospechadamente, al ser expresadas se vuelven cuestión. Cuestión metabólica, faltaría más. De modo que la metábola quedaría escrita así: Dedicar nuestra “gran Nación”, “todos” los españoles al servicio, al servicio de mi vida… Conste, no vaya a ser que sea llamado sin pretenderlo e injustamente a declarar por el juez Fernando Grande-Marlasca, que no pongo en duda, no, que el Príncipe dedica su vida a la Nación y a los españoles, sino que la metábola, falsa evidentemente, pero metábola literaria sin duda, es que la Nación y los españoles dedican su vida al Príncipe.

En estos tiempos, poco dados a creer en comprometimientos dada la necesidad que hay de puntualizar la disposición a comprometerse, Regina Otaola, la alcaldesa de Lizartza pero sin Lizartza, la del compromisorio más que compromisaria, reiteraba también su compromiso de “seguir trabajando por el pueblo”. ¿Que por qué la reiteración? Por la metábola, por qué si no. Porque el pueblo no reiteraba su compromiso de seguir trabajando por Regina Otaola.

La voz del pueblo, que viene a ser en la política lo que la del Altísimo en la religión porque nadie la puede contravenir, tiene que ir al parlamento como la divina va a misa. Razón esta, la de la preeminencia en los asuntos públicos de la palabra popular mayoritaria sobre cualquier otra, por la cual tanto el Consejero de Interior del Gobierno Vasco como la portavoz de este Ejecutivo, Javier Balza y Miren Azkarate, respectivamente, la recordaban implícitamente. La recordaban porque a pesar de que el pueblo manda sobre cualquiera, a menudo cualquiera manda sobre el pueblo. Indicaba el Consejero del EAJ-PNV refiriéndose a ETA que: “Estamos en presencia de unos fanáticos absolutamente al margen del conjunto de la sociedad vasca y las instituciones”. Y así es, aunque no lo estén respecto de quienes piensan y actúan como ellos. Pero por esto mismo, el énfasis hay que situarlo en la metábola y decir que: “Estamos en presencia del conjunto de la sociedad vasca y las Instituciones absolutamente al margen de unos fanáticos”. Es decir, que tan al margen están los fanatizados de la sociedad como ésta de aquéllos. La portavoz del Gobierno Vasco, por su parte, mencionaba que la violencia de ETA “no va a impedir que seamos una sociedad libre”. Quizás, más hasta el momento lo ha impedido tanto como los Estados español y francés. Y por ello hay que preguntarles metabólicamente a quienes emplean la violencia, ya ilegítima ya legítima: “que seamos una sociedad libre ¿no va a impedir la violencia de ETA?”. La de ETA y la que no es de ETA, sino estatal. Que seamos, que todavía no somos libres.

A cuenta de la Organización bélico-revolucionaria, el socialista Óscar Rodríguez Vaz explicaba que: “ETA y sus satélites jamás han aceptado la oferta de la democracia para la paz en libertad”. ¡Ay, ay, ay! ETA aceptaría una oferta de paz y libertad, una oferta que no se le ha hecho nunca, porque en toda ocasión se le ha ofertado lo que sólo en su mano esta ofertar: la paz, y nunca se le ha ofrecido lo que no está a su alcance: la libertad. La paz nadie más que ETA la puede poner en la mesa, la libertad nadie más que los Estados. Los Estados o una voluntad mayoritaria del pueblo no negada por los mismos. Dicho esto, la metábola sería que “la democracia jamás ha aceptado la oferta para la paz en libertad de ETA y sus satélites”.

El logro de una sociedad pacífica y libre, que es lo que más echamos en falta, debería ser el primer objetivo a alcanzar de toda la clase política. Y siendo esto así, sorprende que Nerea Llanos, concejala popular en Galdakao, comentara irresponsablemente ante la prensa que: “aquí se habla mucho de normalización”, pero “es hora de que también se haga lo propio con las banderas”. ¡Con las banderas! ¡Por favor! Aquí se habla mucho de banderas pero es hora de que también se haga lo propio con la normalización. Con la normalización que, aunque haya quien así lo desee, no puede ondear a media asta.

Para alcanzar la normalización, cuyas bases son precisamente la paz y la libertad porque lo anormal es la ausencia de ambas, todo parece indicar que va a ser imprescindible una consulta popular o referéndum. Que no lo sería si quienes empuñan las armas o quienes enarbolan la violencia del no porque no renunciaran a estas maléficas “artes”. Sobre esta cuestión de preguntar al pueblo cuál es su opinión hay opiniones tantas como opinantes. Así, Aralar acaba de presentar un documento con un título tan significativo y relevante como el siguiente: “Acuerdo para la consulta o consulta para el acuerdo”. Significativo porque para llegar a la consulta primero hay que lograr el acuerdo, y para que éste de verdad lo sea ha de ser ratificado por el pueblo. No obstante, tal y como está la cosa política casi se podría decir metabólicamente que: “Acuerdo para el acuerdo o consulta para la consulta”. Acuerdo para el acuerdo porque del acuerdo político, del acuerdo entre los partidos se ha de transitar al acuerdo social, al acuerdo ratificado. Y consulta para la consulta porque no se trata de consultar una vez y se acabó, sino que la consulta siempre ha de estar abierta a nuevas consultas.

Antonio Elorza, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid a más de historiador y colaborador habitual en “El Correo Español”, escribía hoy mismo sobre esta cuestión que: “la pretensión de Ibarretxe y su tripartito de llegar por una u otra vía a una autodeterminación contraria al ordenamiento constitucional”. Dicho españolamente que la autodeterminación, con la Carta magna en la mano, es ilegal. Y lo es, pero ello no implica que no sea de justicia. ¿No es extraño que un derecho como el de autodeterminación sea ilegal cuando es justo? ¡Piensen, piensen! Porque a la ley no siempre le acompaña la justicia y a la justicia no siempre le acompaña la ley. Mientras se lo piensan… escrita va la metáfora: “La pretensión del ordenamiento constitucional de no llegar por una u otra vía a la pretensión de Ibarretxe y su tripartito: a una autodeterminación, ¡contraria!”.

Añadía Antonio Elorza en su escritacho que: “La trampa es que no propone un referéndum de autodeterminación por la independencia, cuya incompatibilidad con el orden constitucional es palmaria (…)”. Incompatible porque se quiere la incompatibilidad, como se quiso, y Antonio esto lo sabe de sobra, la de los Fueros con la unidad constitucional de la monarquía, aunque mejor dicho no eran los Fueros los incompatibles con la unidad constitucional, sino ésta con aquéllos. Como lo mismo sucede con el referéndum de autodeterminación se puede decir metabólicamente que: “La trampa es que propone la dependencia, un orden (in)constitucional, cuya incompatibilidad con el referéndum de autodeterminación es palmaria”. El tramposo es el Estado español al proponer el orden que impuso o al imponer el orden que propuso.

Pero no soltaba aquí la pluma Antonio Elorza, sino que dejaba correr la tinta para poner sobre el papel que: “Ibarretxe fracasó en la presentación de su plan en Madrid, ante el Congreso de los Diputados”. ¡Se equivoca! Porque el fracasado no fue Ibarretxe, ni lo que Elorza malintencionadamente llama plan cuando era una reforma del Estatuto de Autonomía aprobada por mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria. De modo que la metábola es que: “El Congreso de los Diputados, Madrid, fracasó ante Ibarretxe en la presentación de su plan”. España ganó una votación, Euskadi perdió la oportunidad de expresarse en referéndum. España ganó fracasando, Euskadi fracasó ganando. ¿El triunfo? Un problema sin solución cuando se presentó la oportunidad de tener una solución sin problema. ¡Oiga quien no quiere escuchar! ¡Escuche quien no quiere oír!

lunes, 24 de septiembre de 2007

La metábola

Esta sección de la metábola, como ya se habrán dado cuenta quienes la siguen en el tiempo, trata de hacer que las declaraciones de personajes pertenecientes a distintos ámbitos profesionales, preferentemente al político y periodístico, describan en el espacio comunicativo la elíptica de un boomerang. De forma que si lanzan las ideas hacia la derecha retornen por la izquierda y si las lanzan hacia la siniestra retornen por la diestra.

Por empezar con una metábola de literatillo o literatajo, decía el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, que: “la democracia le está ganando la batalla al terrorismo”. Lo hemos escuchado tantas veces que más que una falsedad convertida por machacona repetición en evidencia suena ya a una evidencia convertida en falsedad. Falsedad como su metábola: “El terrorismo le está ganando la batalla a la democracia”. Y es que por mucho que se empeñen las partes en conflicto la cosa sigue más bien en tablas o con minúsculas ventajas sobre el blanquinegro tablero político. Ambas fracciones creen poder romper el empate, pero la partida se alarga y se alarga y se alarga. Es más, en ocasiones, tan cierto como que el terrorismo ha dado el paso a la democracia lo es que la democracia ha dado el paso al terrorismo. Las treguas de ETA prueban la primera afirmación, el terrorismo de Estado (los GAL) la segunda.

Ramón Jáuregui Atondo, en un escrito titulado “La historia interminable” y publicado en “El Correo Español”, explicaba que: “Imaz ha acuñado en una frase feliz otro de los grandes parámetros que definen su discurso: «Primero la paz y luego la política»”. Frasecita, por cierto, que los socialistas hicieron suya durante el frustrado y frustrante proceso de paz y normalización política. Zapatero mismo proclamaba en una entrevista concedida al director del diario “El Mundo”, Pedro J. Ramírez, que: “Con ETA no se hablará de política: primero la paz, luego la política”.

Más allá de que la metábola simple sería escribir: “Primero la política y luego la paz”, o más allá de que, tal y como revela el suplemento de Gara titulado “2005-2007 Proceso de negociación. En busca de un acuerdo político resolutivo”, los socialistas hayan estado hablando de política con ETA y con Batasuna a pesar de la inexistente paz, lo interesante es notar la contradicción en que incurren los adalides del socialismo. Porque al exponer Zapatero esta misma semana que si gana las elecciones generales volverá “a trabajar por el fin de la violencia (…)” lo que manifiesta es que antepone la política a la paz. Lo primero para Zapatero, aunque diga lo contrario, no es la paz y luego la política, sino mantenerse en el poder político y luego si acaso la paz. No cree, expresado de otro modo, que el logro de la paz le pueda ayudar a obtener la gobernanza política. ¡Lamentable! Tan lamentable como desconsolador es –y ya lo hemos comprobado– que tampoco confía en lo contrario: que obtener la gobernanza política le pueda ayudar a obtener el logro de la paz.

En el fondo y también en la superficie de lo dicho anteriormente lo que se adivina es que para los partidos españolistas, sea el PSOE, sea el PP, lo importante es ganar las elecciones. Entre lograr la paz y perder el poder o perder la paz y lograr el poder apuestan, ¡desdichados!, por lo segundo. Bien claro lo dejaba el propio presidente de los populares, Mariano Rajoy, cuando comentaba hace un par de días y alguno más que el único objetivo que tiene por delante es “ganar y gobernar. Lo demás no nos importa”. ¡Y se queda tan panchico! ¡Ahí los veis!

Como lo demás no les importa, ni al PP ni al PSOE, es normal que ante las próximas elecciones generales, previsiblemente reñidas y ajustadas, abunden los análisis sobre el desenlace de las mismas. Ángel Collado, por ejemplo, escribía hoy en el ABC que: “En teoría, se puede dar el caso de que Zapatero tenga más votos en el conjunto de España, pero Rajoy logre más diputados”. Puede, como puede que: “Rajoy tenga más votos en el conjunto de España, pero Zapatero logre más diputados”.

Gane quien gane, no obstante, ya ha quedado suficientemente visible que socialistas y populares están realizando cálculos electorales al objeto de adecuar la estrategia propagandística tanto para amarrar a sus votantes tradicionales como para captar a los desencantados e indecisos. Lo ocurrido en Navarra es aleccionador. A este respecto, con relación al computo llevado a cabo por el PSOE para no pactar con Nafarroa Bai e IUN y desalojar del poder a la derecha de UPN y CDN en la Comunidad Foral de Navarra, Uxue Barkos, diputada en el Congreso y concejala por Nafarroa Bai en el Ayuntamiento de Iruña, razonaba en una entrevista para el periódico “Deia” que: “algunos diputados socialistas me han hecho saber que no están de acuerdo con la decisión de su partido”. Sin poner en duda esta confidencia y como más importante que la opinión de los diputados socialistas es lo que piensa su dirección o Comisión Ejecutiva Federal, la metábola se redactaría así: “Su partido (el PSOE) me ha hecho saber que no está de acuerdo con la decisión de algunos diputados socialistas”.

Añadía la entrevistada, Uxue Barkos, que: “En Madrid existe un profundo desconocimiento sobre qué es Nafarroa Bai, y también sobre cuál es la realidad de Navarra”. Para nada, vamos, si no a santo de qué iba a actuar el socialismo como lo ha hecho: contraviniendo la voluntad popular navarra que apostaba por un cambio de gobierno para dar a paso a otro progresista y transversal entre el PSN, IUN y Nafarroa Bai. Más bien, Uxue, lo que ha quedado al descubierto es que: “En Navarra y también Nafarroa Bai existe un profundo desconocimiento sobre qué es, sobre cuál es la realidad de Madrid”. No lo parece pero así es. O la inversa: no lo es pero así parece.

Parece también que la buena o la mala nueva, según se mire, del abandono político de Imaz va a volver a salir en los medios día tras día. José Luis Zubizarreta, el certero analista político de los domingos en “El Correo Español”, opinaba al respecto que: “sólo quien renuncia a imponer desde dentro está en condiciones de exigir que nada se impida desde fuera”. Bien dicho está, como lo está el que “sólo quien renuncia a impedir desde dentro está en condiciones de exigir que nada se imponga desde fuera”. O “sólo quien renuncia a imponer desde fuera está en condiciones de exigir que nada se impida desde dentro”. O “sólo quien renuncia a impedir desde fuera está en condiciones de exigir que nada se imponga desde dentro”. En fin, que no imponer, no impedir, ni desde dentro ni desde fuera.

Este abandono de la actividad política, que no del activismo político, del líder nacionalista, Josu Jon Imaz, ha causado desconcierto en la escena pública y ha puesto, como digo, a los narranoticias y creaopiniones a cavilar . Uno de ellos, Joseba Arregui, colaborador en “El Correo Español” escribía refiriéndose al supuesto consenso reinante en el EAJ-PNV que: “Claro que el hecho de que estén unidos en la radicalidad nacionalista no significa que hayan hecho las paces”. A más de que es prematuro aventurar la unidad, la radicalidad y la falta de paz en el Partido Nacionalista Vasco, se podría metabolizar la afirmación anterior diciendo que: “Claro que el hecho de que hayan hecho las paces no significa que estén unidos en la radicalidad nacionalista”. ¡Habrá que esperar para ver que derrotero toma el EAJ-PNV, no?

A cuenta del mismo asunto, el Diputado al Congreso por Araba
y portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional, Ramón Jáuregui Atondo, escribía el domingo pasado en “El Correo Español” que Imaz: “Se va porque ha perdido. Porque no ha conseguido arrastrar a la mayoría de sus afiliados a sus tesis”. Puede que así sea, puede que no sea así. Porque –dando por supuesto que en toda organización política es la propia organización lo principal y los lideres lo secundario, no a la inversa– se podría argumentar contrariamente a como lo hace Ramón Jáuregui. Es decir, que Imaz si se va porque ha perdido, pero no por la razón que sostiene el socialista. Con lo cual, la metábola es la siguiente: “Se va porque ha perdido. Porque la mayoría de sus afiliados no han conseguido arrastrar a Imaz a sus tesis.” Más claro aún. No se va porque los afiliados no han secundado las tesis de Imaz, sino porque Imaz no ha secundado las tesis de los afiliados.

Por último y por hoy, el nuevo presidente de Eudel y alcalde de Tolosa por el EAJ-PNV, Jokin Bildarratz, entrevistado en “El Correo Español” aseguraba que: “El gran valor del PNV es el lehendakari”. Quizás, pero de lo que no hay duda es de que “El gran valor del Lehendakari es el PNV”.

sábado, 22 de septiembre de 2007

La metábola

En nuestra sección de “La metábola” han vuelto a picar, como los ratones en una trampa cebada con queso, tanto políticos como escritores.

Josune Ariztondo, la secretaria del EBB, declaraba esta semana respecto a la retirada de Josu Jon Imaz –aunque lo mismo se podría decir de la renuncia de Joseba Egibar a ser candidato para dirigir el EAJ-PNV– que: “nos ha puesto sobre la mesa algo tan importante como que el debate sereno, las decisiones estratégicas y el compromiso real con Euskadi sólo son posibles desde la unidad y (…) la confianza”.

Efectivamente, pero también se podría argumentar metabólicamente que: “Nos ha puesto sobre la mesa algo tan importante como que la unidad y la confianza sólo son posibles desde el debate sereno, las decisiones estratégicas y el compromiso real con Euskadi”.

Porque si de poco sirven la unidad y la confianza sin el debate, la estrategia y el compromiso, del mismo modo de poco sirven el debate, la estrategia y el compromiso sin la unidad y la confianza.

Sobre el mismo tema, el consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga (EA), aseguraba que es bueno para Euskadi que exista “un planteamiento de solución entre las partes en conflicto” dentro del PNV.

Claro que sí, aunque mejor sería si la metábola siguiente fuese realidad: “Es bueno para el PNV que exista un planteamiento de solución entre la partes en conflicto dentro de Euskadi”. Para el PNV y para todo el mundo.

María San Gil, presidenta de los populares vascos, comentaba en relación al borrador de ponencia política del EAJ-PNV que: el texto que el PNV da por bueno está “absolutamente batasunizado”.

A más de que es una falsedad lo que asegura San Gil –porque el proyecto de ponencia peneuvista no hace sino recoger los objetivos que el EAJ-PNV ha perseguido históricamente: dicho brevemente, el reconocimiento del pueblo vasco y de su derecho a decidir por sí mismo– lo cierto es que las últimas propuestas de Batasuna o de la izquierda abertzale: sintéticamente, Estatuto de Autonomía con derecho a decidir, permiten sostener lo contrario: no que el PNV se ha batasunizado, sino que Batasuna se ha peneuvizado. O sea, “que el texto que Batasuna da por bueno está absolutamente peneuvizado”.

El secretario general del PSE, Patxi Lópezque más que un Lehendakari vasco en España quiere ser un Lehendakari español en Euskadi– exponía ante los medios que: “una vez más, se pone de manifiesto que a Euskadi le va bien cuando los socialistas gobernamos en España”.

¡Tan bien que el Estatuto de Gernika lleva incumplido, porque tanto los socialistas como los populares se han opuesto a su desarrollo, desde el día de su aprobación en referéndum el 25 de Octubre de 1979! A Euskadi no le va bien ni con el PSOE ni con el PP. Además, la metábola es que: “una vez más se pone de manifiesto que a España no le va bien cuando los nacionalistas gobernamos en Euskadi”. Si cuando el nacionalismo vasco gobierna en Euskadi a España le va mal, es imposible que cuando los socialistas (que son nacionalistas españoles) gobiernan en España a Euskadi le vaya bien.

Jose María Calleja, articulista habitual del Correo Español, escribía hoy que: “En España todos los partidos importantes han renunciado a elementos que en su día fueron sustanciales, simbólicos, definidores de su esencia. Los socialistas abandonaron el marxismo. Felipe Gonzalez dimitió un rato para decir que había que ser socialistas antes que marxistas y allá se quedó el marxismo y volvió Felipe a hombros sin él. (…) Los comunistas tiraron el leninismo por la ventana (…) La derecha española renunció al autoritarismo, a la dictadura, y se reclama del centro –aunque hay algunos miembros aislados de ella que parecen sentir nostalgia (…)”. ¡Joder algunos miembros! En la derecha española no son los centristas mayoría frente a los autoritarios, sino que los autoritarios son mayoría frente a los centristas.

Pero a otras metábolas, que no siempre, decidan ustedes, son ciertas: Una: Si los socialistas abandonaron el marxismo, los marxistas abandonaron el socialismo. Dos: Los comunistas tiraron el leninismo por la ventana. Ya, y los leninistas tiraron el comunismo por la ventana. Tres: La derecha española renunció al autoritarismo, la dictadura y se reclama del centro. ¡Naranjas de Valencia! El centro renunció al autoritarismo, la dictadura y se reclama la derecha española. Aunque yo no pondría el fuego en la mano por ello. La verdad es que el autoritarismo y la dictadura renunciaron al centro y se reclaman la derecha española.

Quien se va a convertir en uno de los mandamases del Eurocuerpo o del ejército europeo (65.000 soldados, 800 carros de combate, 1.000 blindados y 350 piezas de artillería), Pedro Pitarch, entrevistado en el ABC llegaba a afirmar que: “No hay que ser de derechas para ser militar”.

¡Ostras! ¡Se le habrán descolgado las medallas de tanto pensar! Para ser militar quizá no, pero para ser del alto mando militar… no sé, no sé. ¿La metábola? “No hay que ser militar para ser de derechas”. Aunque entre las derechas hay mucho pero muchísimo militar, como entre los militares hay mucho pero muchísimo de derechas.

Otro que es pluma común en el Correo Español, Joseba Arregui, escribía esta semana que: “Los partidos, las organizaciones políticas, los sistemas políticos son más que las personas”.

Y lo dice él, tú, que en sus escritos, más repetitivos que la historia, siempre aboga por una Euskadi plural y de ciudadanos. Sé consecuente con tu pensamiento, Josebilla, y escribe que: “Las personas son más que los partidos, las organizaciones políticas, los sistemas políticos”.

El mismo, Joseba Arregui, redactaba que: “Algunos de los renovadores en el PNV descubrieron que para conseguir la paz el verdadero camino no era el de la modernización del nacionalismo, sino el de su radicalización”.

A más de que es debatible que el EAJ-PNV se haya radicalizado y que lo importante sería demostrar que la moderación nos acerca más a la paz que la radicalización, las metábolas, en plural, son: La primera: Algunos de los renovadores en el PNV descubrieron que para conseguir la paz el verdadero camino no era el de la radicalización, sino el de su modernización. La segunda: Algunos de los renovadores en el PNV descubrieron que para conseguir su modernización el verdadero camino no era el de la radicalización sino el de conseguir la paz. La tercera: Algunos de los renovadores en el PNV descubrieron que para conseguir su radicalización el verdadero camino no era la modernización sino el de el conseguir la paz. La cuarta si la hay, la dejo para ustedes.

El ex miembro de Euzkadiko Ezkerra y escritor del Correo español, Kepa Aulestia, que uno no sabe muy bien si es un político que terminó de periodista o un periodista que terminó de político, escribía en el diario antenarrado que: “Cuando no hable Ibarretxe será Egibar el que deje las cosas claras”.

O a la inversa ¿no? “Cuando no hable Egibar será Ibarretxe el que deje las cosas claras”.

José Antonio Zarzalejos, director del ABC, mencionaba en un escritillo que: “Imaz habría prestado un buen servicio a la democracia”.

No tengo la menor sospechita de ello, como no la tengo de que: “La democracia habría prestado un buen servicio a Imaz”. Y es que el problema, que no sólo estriba en la falta de democracia, es que Imaz está democratizado, es un demócrata, pero la democracia no está “Imazada”, no es Imazera. La democracia de España no es, como España no es de la democracia.

Otro articulista, Miguel Escudero, ponía por escrito en el Correo Español que: “declaro mi desconcierto a veces cuando los que saben no hablan y los que hablan no saben”. ¡Anda, si nos ha salido un metabólico! ¡Enhorabuena!

Como quiere metábola, metábola y tres cuartos: “Declaro mi desconcierto a veces cuando los que hablan, no hablan, y los que saben, no saben”.

Luis Daniel Izpizua escribía en El País que: “Tal vez tuviera razón José María Ruiz Soroa cuando nos recordaba, a propósito del PNV, aquello de que «de lo que no se puede hablar, mejor es callarse»”.

Así es, pero “de lo que no se puede callarse, mejor es hablar”.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Amor de Patria

En la existencia de cualquier nación enamorada de su independencia y soberanía es común observar cómo una serie de circunstancias históricas le reclaman apasionadamente muestras de amor patrio. Es el caso, entre otras, de las naciones lusa, catalana y vasca.

En 1640, valga de evidencia, la lusitana –acaecidas tres y seis años antes varias tentativas para liberarse de la opresión española– reconquistaba tras batirse hasta el desfallecimiento contra la monarquía absoluta de Felipe IV la añorada libertad. Libertad que defendió con las armas en la mano hasta que en 1668 sus vecinos peninsulares de la Casa de los Habsburgo reconocían el carácter independiente de la nación del fado.

En las mismas fechas en que los lusos hacían valer sus derechos, en la década cuarenta del siglo XVII, Cataluña, enojada ante el trato vejatorio que le dispensaba el gobierno sin tacto del monarca imperial antedicho, hastiada de ver derramar la sangre de sus valerosos hijos en la guerra contra Francia emprendida por su dominador, y azotada por la hambruna, contemplaba como la clase campesina llevaba a cabo una revuelta –“conocida también como la guerra dels Segadors (1640-1652)”– contra el absolutismo de la corona hispánica. Así, conquistada en 1652 la ciudad de Barcelona por las tropas españolas de Juan José de Austria, esta actitud indomable del pueblo catalán permitió al mismo conservar sus Fueros o la soberanía ejecutiva de la Generalitat, la legislativa de sus Cortes y la judicial de sus Tribunales. Fueros que, tras la guerra de sucesión española (1702-1714) entre los partidarios del archiduque Carlos y de Felipe V por hacerse con el trono español, resultaron abolidos. Abolidos porque Cataluña, al igual que Aragón, Valencia o Mallorca, se alió con el bando perdedor de los Habsburgo, a diferencia de Castilla o los Territorios Históricos vascos –razón por la cual conservaron estos últimos sus Leyes viejas o forales– que se coaligaron con el triunfante y primer Borbón coronado en España.

A estas, entre otras, ejemplarizantes actitudes de sacrificio patriótico-nacional que portugueses y catalanes han mostrado en su devenir histórico, hay que añadir las ofrecidas por el milenario pueblo vasco. Más allá de las cuatro heroicas batallas por conservar su independencia y libertad que los vascones emprendieron contra el castellano que venía a sojuzgarles –Arrigorriaga (año 888), Gordexola (1355), Otxandiano (1355) y Mungia (1470), que Sabino Arana relata en su libreto “Bizkaya por su independencia”, se van a referir otras. Otras porque si las tres primeras hay quien las califica de míticas o legendarias –conste que hay leyendas con mucha historia e historias con mucha leyenda–, la última y las que a continuación se citarán son de índole histórica indubitable. Así, y pasando por alto el por qué batallaron muchos vascos en la guerra de la Convención (1793), en la guerra de la Independencia (1808-1814) o en la invasión de los Cien mil hijos de San Luis (1823), no cabe duda que en la primera guerra carlista (1833-1839), en la segunda (1872-1876) o en la guerra civil española (1936-1939) muchos vascos y vascas guerrearon concienzudamente: en las dos primeras contiendas, no por la cuestión dinástica y religiosa que enfrentaba a carlistas y liberales isabelinos, sino por un régimen foral que era sinónimo de soberanía; y en la lucha civil y “fratricida”, por la conservación de un sistema autonómico sobre el papel y semiindependiente en la práctica más que por la democracia y república española. Han sido estos enfrentamientos en los que se han visto envueltos los vascones, como dice Joseph Augustin Xaho en su novela “Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos”, guerras para defender la independencia originaria de sus repúblicas o guerras a las que por patriotismo y deber nacional marchaban para conservar intacta la nacionalidad vasca. Guerras, en fin, en las que los mártires de la causa vasca caían: en las carlistas, al grito de ¡Viva los Fueros!; y en la civil española, entonando un ¡Gora Euzkadi Askatuta! retumbante.

En estas coyunturas beligerantes en que un pueblo en pie de lucha por la supervivencia entrega a la causa patriótica lo más valioso de sí mismo: vidas individuales por la conservación de la vida del colectivo nacional, es donde, como se ha dicho, el espíritu patrio queda al descubierto. Espíritu que, impregnando de valentía el alma de cada voluntarioso patriota y en función de la naturaleza amenazante, llamará a veces a las armas y otras a la controversia dialéctica, cuando no a ambas: a una dialéctica armada. Clamará: a las armas, cuando no se pueda conservar o conquistar la libertad con la dialéctica; a la dialéctica, cuando tal conservación o conquista sea imposible con las armas; a la dialéctica armada, si tanto las solas armas como la sola dialéctica son infructuosas para mantener lo más valioso: la vida y la libertad, o mejor, la vida libre o la libertad vital.

En los tiempos actuales, sin duda, se encuentran en sus naciones respectivas quienes escuchan alguno de los llamamientos enunciados: el dialéctico, el de la acción armada y el resultante de la unión de los anteriores. En Cataluña y en Euzkadi, por ejemplo, el nacionalismo institucional, representado por CIU o ERC allí, y por el EAJ-PNV, EA, Aralar, Nafarroa Bai, EAE-ANV y Abertzaleen Batasuna aquí, atiende a la primera llamada, al enfrentamiento dialéctico. A la acción armada, aunque también cuente con un frente político, atendería exclusivamente ETA. Hecho este, el de que una organización armada cuente con una organización política o a la inversa, que explicaría el que ETA-Batasuna respondan a la lógica dialéctica y armada.

Dicho lo anterior, y considerando que para los demócratas pacifistas o para los pacifistas democráticos la única acción políticamente legítima o legítimamente política es la practicada a través de la palabra, destaca sobremanera el hecho de que en la lucha por la independencia nacional Cataluña vaya a ser, paradójicamente, el mejor banco de pruebas político para Euzkadi. No sólo porque la corriente proindependentista y la conciencia patriótica en la nación catalana estén tan desarrolladas o más que en las tierras vascas, o por la superior fortaleza respecto al vasco del nacionalismo cultural catalán: presencia mayoritaria de la lengua y cultura catalana entre la ciudadanía, etc., sino porque al emplear el catalanismo como única estrategia política la dialéctica o lucha de ideas, es allí, en Cataluña, donde las limitaciones o no de la acción política para conseguir la independencia y soberanía serán más claramente visibles. En este territorio comprobaremos si el lenguaje político, la voluntad popular y los votos son lo suficientemente enérgicos para que una nación recobre la libertad. Aunque el descafeinado (en el parlamento catalán el texto estatutario se aprobaba con 120 votos a favor por 15 del PP en contra) que sufriera allá por el 2006 el tercer estatuto catalán al tramitarse y ratificarse en las Cortes Generales del Estado español más que a un aleluya apremia a entonar un réquiem.

Y a la inversa. Es decir, si Cataluña va a ser, porque practica únicamente la lucha política, el espejo en que se va a mirar Euzkadi, Euzkadi, porque en nuestra patria hay quien lucha tanto política como militarmente, va a ser el espejo en que se va a mirar Cataluña. Ésta dará la medida de la política, aquélla, además y desafortunadamente, la del luchar con las armas mortíferas.

Que la ofensiva política y nacionalista en Cataluña se encuentra en plena pujanza y despuntando no pasa desapercibido a quienquiera que observe atentamente los movimientos en la cosa pública catalana. Hace escasos días, parte de la intelectualidad catalana junto a simpatizantes y militantes de CIU y ERC, entre otras personalidades, daban a conocer, tras la lectura del manifiesto fundacional, el llamado “Círculo de Estudios Soberanistas”. Su objetivo, a más de servir como foro en el que debatir, estudiar y confeccionar propuestas políticas, no es otro que aunar a las fuerzas del catalanismo de cara a agilizar un proceso que, referéndum de autodeterminación mediante, tenga como punto culminante la creación de un Estado Catalán independiente y soberano en el interior de la Unión Europea. ¡Ahí es nada! ¡Brillante fin y maravillosos medios! ¿Podría el Instituto Nacional de Formación del Partido que se prevé poner en marcha en el borrador de la ponencia de Organización del EAJ-PNV o la Fundación Sabino Arana llevar a cabo una labor semejante?

Si lúcidos y contundentes han resultado los integrantes del Círculo de Estudios Soberanistas en su primera comparecencia pública al declarar que: “Cataluña está cayendo en una decadencia económica y social, fruto en buena parte de la política de discriminación del Estado español contra Cataluña, una situación de dependencia que no se solventará con el nuevo Estatuto”, no lo ha sido menos el miembro fundador del Circulo y vocal del Consejo General del Poder Judicial, Alfons López Tena, al escribir en su libro “Cataluña bajo España. La opresión nacional en democracia”, y según el ABC, que los catalanes: “no somos los únicos en el mundo sometidos a un proceso de discriminación, exclusión, subordinación y, a fin de cuentas, asimilación y/o genocidio”. Afirmación matizada por el autor al recalcar que: “en España ha habido llamamientos al genocidio, pero que finalmente se ha seguido la vía de convertir a los catalanes en españoles, en asimilarlos”. ¡Por supuesto! Pero –perdóneseme el no haber leído la obra– ni se han quedado en pronunciamientos ni la eliminación sistemática emprendida por el Estado español se ha dirigido exclusivamente al pueblo catalán. El vasco, y no sólo el vasco, lo saben de sobra. El genocidio o la asimilación, la macabra españolización en pocas palabras, ha atentado contra la vida de las personas tanto como contra la cultura de toda nación de sentimiento no español. O españoles o garrote vil ha sido la disyuntiva que el Estado español ha ofrecido a quienes se han enfrentando al sometimiento opresivo del españolismo.

Esta acusación de cometer exterminio físico y cultural que recae sobre el desalmado Estado español, avalada verbalmente por alguno de los presentes en el acto fundacional del Círculo de Estudios Soberanistas al asegurar que: “Cataluña ha sido víctima de un genocidio tanto en 1714 como en la Guerra Civil”, encontraba las respuestas irrespetuosas y carentes de razones que los guardianes de las miserables esencias españolas le otorgaban. Entre ellas, la proferida por el portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Antonio García, al sostener que: “ese tipo de declaraciones” son “absolutamente delirantes, propias de una persona aquejada de algún tipo de dolencia o de enfermedad mental”. O la que el columnista del ABC, M. Martin Ferrand, ofrecía en un artículo de opinión al escribir que: “Genocidio es una palabra muy grande para una cabecita tan mínima”. ¿No será al revés, “redactorcido”? ¡Que genocidio es una palabra muy pequeña para una cabeza tan grande!

Paralelamente a la fundación del Círculo de Estudios Soberanistas y a las declaraciones de Alfons López Tena, proclamante a su vez de que: “No descarta que la creación de un Estado catalán se pueda extender a la Comunidad Valenciana o Balear. Depende de ellos”, la plataformaSoberanía y Progreso”, promovida por un colectivo de intelectuales y artistas, por boca de Héctor López Bofill, escritor y profesor de derecho constitucional en la Universidad Pompeu Fabra, pregonaba en su manifiesto de la Diada del 11 de septiembre que: “España es un parásito, una realidad macabra, un sesgo de la historia”. Y añadía: “La democracia española es sinónimo de corrupción, de mentira y de dilapidación”, por tanto “el destino natural de Cataluña es separarse de España, liberarse (…) Catalanismo es nacionalismo y nacionalismo es independentismo, y quien diga que no es así es sencillamente un traidor o un ignorante. O peor aún, un cobarde o un español”. ¡No por cierto! ¡No todo nacionalismo es independentismo ni todo independentismo nacionalismo! Ahora bien, si el nacionalismo está oprimido ha de ser independentista y si lo está el independentismo ha de ser nacionalista. Serlo a ultranza. Ser un nacionalismo independentista y un independentismo nacionalista. Y como en el Estado español el nacionalismo e independentismo vasco, catalán, gallego… están oprimidos extraigan por sí mismos las consecuencias. Además, quien diga lo contrario no tiene porqué debatirse entre opciones que no son excluyentes: al mismo tiempo se puede ser traidor, ignorante, cobarde y español como no serlo.

Estos discursos incendiarios que se están propagando por la nación catalana, y que el pueblo quiera que prendan incontroladamente también en Euzkadi, han coincidido en el tiempo con la celebración de la Diada –que es el Día Nacional de Cataluña en que se rememora la caída de Barcelona, tras catorce meses de sitio y una defensa espartana de la ciudad condal, a manos de las huestes borbónicas comandadas por el Duque de Berwick durante la Guerra de Sucesión Española. Conmemoración que se hace extensible a la abolición de las instituciones de la Corona de Aragón que siguió a la titánica capitulación. En tal infausta celebración –acompañada de ofrendas florales en los monumentos de Rafael Casanova y Josep Moragues (héroes del catalanismo y soberanismo por mantener en alto, valga la metáfora, la señera, la estelada y el estandarte de Santa Eulalia) o en el Foso de las Moreras (lugar en que fueron sepultados los protectores de la ciudad barcelonesa asediada, asaltada y posteriormente tomada)– el actor y miembro de la plataforma Soberanía y progreso, Joel Joan, voceaba que: “No sólo no soy español, no quiero ser español. Nunca (…) Aún soy esclavo de España, te aseguro, Xiri, que pronto dejaré de serlo (…) España es la aberración más grande de la Europa central, oriental y del este. Es una falacia esquizofrénica”. Yo tampoco, como Sabino dijera antaño, soy natural ni voluntariamente español, aunque legalmente y a regañadientes lo sea. Pero los latidos de amor a nuestra patria que albergan nuestros corazones no deben mancillarse con el odio a la España que se nos impone a macha martillo. Aunque haya patriotas españoles que desprecian lo vasco, catalán…, demos ejemplo y seamos patriotas vascos, catalanes… que no desprecian lo español. ¡Que vean hasta en nuestros amoríos nuestra divergente y moralmente superior forma de ser!
Una de las personalidades que salió a relucir en la proclama de Joel Joan fue la del ex sacerdote y ex-senador, Lluís María Xirinacs, quien en la Diada del 2002 expresaba: “Gandhi decía que el no violento no puede tratar con neutralidad a las partes de un conflicto violento: el agresor es el enemigo, el agredido es el amigo, aunque sea violento. Yo he intentado toda la vida luchar por la vía no violenta. Sin embargo declaro aquí y lo digo bien alto por si me escucha algún policía o fiscal: me declaro enemigo del estado español y amigo de ETA y de Batasuna”. Yo también, Xiri, voy a luchar hasta el día de mi muerte –que deseo natural y Dios quiera no sea violenta– radicalmente y sin violencia, pero ni tomo por amigo a tus amigos ni mucho menos a tus enemigos. Aunque haya quienes luchan armados contra quienes luchamos desarmados, luchemos desarmados contra quienes luchan armados. ¡Ahora y siempre! Porque una victoria a la fuerza, a la fuerza es una derrota y una derrota a la fuerza, a la fuerza es una victoria. Prefiero ser derrotado a la fuerza que victorioso con la misma.



Uno de los argumentos que más me ha impresionado de Lluís María Xirinacs –que entre otras ideas lanzaba las de que: “Una nación nunca será libre si sus hijos no quieren arriesgar su vida en su liberación y defensa”, o “He vivido luchando contra esta esclavitud todos los años de mi vida adulta. Una nación esclava, como un individuo esclavo, es una vergüenza de la humanidad y del universo”– es uno contenido, el día en que se suicidó, en su carta de despedida titulada “Acto de Soberanía”. Escribía en ella que: "Hoy mi nación acontece soberana absoluta en mí. Ellos han perdido un esclavo. Ella es algo más libre, porque yo soy en vosotros, amigos”. ¡Grandiosa paradoja, grandiosa! ¡Un esclavo menos, más libre la nación! Este contrasentido con sentido es genial. Es propio de quienes, tal los vascos, creemos que no somos una nación libremente esclava, sino esclavamente libre. Tenemos la libertad de los esclavos, no la esclavitud de los libres.

En la jornada de la Diada, ya por la tarde, una manifestación que concentraba a una decena de miles de manifestantes sirvió a Joan Sebastià Colomer, que hablaba en nombre de las organizaciones convocantes, para cuestionar la viabilidad de la propuesta de referéndum que ha hecho ERC para el año 2014. Decía: “El actual Estatuto nos muestra los límites que España está dispuesta a aceptar. Por la vía legalista Catalunya nunca logrará convertirse en un Estado con el aval de la Unión Europea”. Puede ser que los cauces legales sean baldíos, como pueden serlo, a más de censurables, los extralegales, pero Cataluña no debe abandonar la vía legítima por la que discurre su estrategia política. Porque si unas naciones, póngase la vasca o la catalana, de ser independientes han acabado autonomistas, por qué siendo autonomistas no van a acabar independientes. Si logramos la suficiente fuerza de voluntad popular contra el Estado español, éste sólo será capaz de detenernos, suponiendo que lo sea, con la suficiente fuerza contra la voluntad popular. Esa será nuestra victoria. Que el Estado ataque al pueblo y el pueblo responderá al Estado.

martes, 18 de septiembre de 2007

La metábola

Por segunda vez en esta sección de “La metábola” el papel de protagonistas recae en socialistas y populares. En tanto que ambos han realizado hoy ante los medios declaraciones fácilmente metabolizables. Así:

José Blanco, secretario de organización del PSOE, espera que el PNV “no se deslice por planteamientos políticos que dificulten los entendimientos con el Partido Socialista, como algunos planteamientos soberanistas que escuchamos, que nos parecen que no son el mejor camino para aspirar a mantener un clima de diálogo y cooperación”.

A más de que la estrategia socialista consiste en culpar al nacionalismo vasco cuando el pecador es el socialismo, la metábola es la siguiente: “El PNV espera que planteamientos políticos que escuchamos de José Blanco, secretario de organización del PSOE, dificulten los entendimientos, y algunos soberanistas, que el Partico Socialista no se deslice por planteamientos que nos parecen que no son el mejor camino para aspirar a mantener un clima con diálogo como cooperación”.

Por otro lado, el secretario general del PSE, Patxi López, descalificó ayer al Gobierno vasco, al que tildó de “ineficaz” e “inoperante”, así como a su presidente, Juan José Ibarretxe, al que acusó de “agitar la bandera de la consulta” para “tapar su desidia” y el “abandono de la gestión” que le corresponde.

¡Distinto farsante socialista pero la misma farsa del socialismo! Vea, pues, querido público, lo que narra la metábola: “Que el presidente del Gobierno, Juan José Ibarretxe, tildó ayer de ineficaz e inoperante al PSE, así como descalificó a su secretario general, Patxi López, al que acusó de agitar la bandera de la gestión para tapar su desidia y el abandono de la consulta que le corresponde al vasco”.

¡No se vayan todavía! ¡Permanezcan en sus asientos! Pues, Patxi López sostuvo que el Gobierno tripartito “ha renunciado” a dar respuesta a las necesidades reales de los ciudadanos, y basa toda su política “en el anuncio de una consulta autodeterminista que está destinada al fracaso”.

¡Si antes variaba el farsante, pero no la farsa, ahora una y otro son la misma cosa! Y la metábola que: “El tripartito al dar esta respuesta destinada a Patxi López sostuvo que basa toda su política en las necesidades reales de los ciudadanos y anunció fracaso del gobierno que ha renunciado a una consulta autodeterminista”. Fracaso del Gobierno, aunque no hacía falta ponerlo por escrito, español.

Manifestaba hoy el PP, por medio de su portavoz en el Parlamento Vasco, Leopoldo Barreda, y refiriéndose a Juan José Ibarretxe, que: “Es un lehendakari que está próximo a algunos, casi siempre de los mismos, no se ocupa de las libertades y se olvida de la alcaldesa de Lizartza”.

¿No será a la inversa, archiLeopoldote? “La alcaldesa de Lizartza, no se ocupa de algunos, es casi siempre de los mismos, y se olvida de un Lehendakari que está próximo a las Libertades.”

Leíamos hoy mismo que: El portavoz del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, acusa al secretario general del PSE-EE, Patxi López, de hacer propuestas que “son útiles para la estrategia del nacionalismo”.

Para hacer una metábola sencilla bastaría decir que: “El secretario general del PSE-EE, Patxi Lopez, acusa al portavoz del PP del País Vasco, Leopoldo Barreda, de hacer propuestas que son útiles para la estrategia del nacionalismo”.

¿Y la metábola complicada? Consistiría en aseverar que: “El portavoz del PP, Leopoldo Barreda (y) Patxi Lopez, secretario general del PSE-EE, acusan al nacionalismo de hacer propuestas que son útiles para el País Vasco”.

No otra cosa está sucediendo en Euzkadi: cuando los nacionalistas vascos hacemos las cosas bien, el nacionalismo español (sea el del PP o el del PSOE) dice que las hacemos mal, y cuando las hacemos mal, dice que las hacemos bien. ¿A quién creen que engañan?

lunes, 17 de septiembre de 2007

La metábola

La decisión de abandonar la primera línea política tomada por Josu Jon Imaz, aparentemente para no levantar polvareda en el Partido Nacionalista Vasco, ha dejado a unos tan hechos polvo como dado pólvora para rato a otros. A más, claro, de servir para desempolvar esa licencia para escritores que es la metábola.

Señalaba el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior y cuyo anagrama a frase es: “Ni derrota del terrorismo ni bu, paz a café libre”, que: “En cuanto tenemos un amigo, se lo follan”.

¡Qué cabrón el ministrillo! Y conste en acta que cabrón significa, aquí, “persona que hace malas pasadas, que resulta molesto”, y, por Cuba, en cambio, “experimentado y astuto”. Mas a la metábola.

Que no es otra que señalar que: “En cuanto se lo follan, tenemos un amigo”. Así ha ocurrido aunque los socialistas digan lo contrario: no han sido amigos de Imaz antes sino después de.

El compañerico de Rubalcaba y secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, relataba por su parte que: “Lo que no me gustaría es que la marcha de Imaz supusiera una radicalización hacia posturas soberanistas”.

Ya… y Santa Teresilla de Jesús era agustina, no carmelita descalza. ¡Y pensar que hay quienes tienen fe socialista! ¡Pecan de optimismo! La confesión metabólica propia, no obstante, descansa en afirmar que: “Lo que me gustaría es que una radicalización hacia posturas soberanistas no supusiera la marcha de Imaz”.

Pasando de los voceros de izquierdas a los de la derecha española, Jaime Mayor Oreja, vicepresidente del Grupo popular en la Eurocámara, entrevistado en el Correo Español establecía sin fundamento que: “El nacionalismo confirma que en los movimientos ganan los radicales, que devora a los moderados por sistema”.

Sin fundamento porque la historia del EAJ-PNV pone de relieve lo contrario. A saber, que: “El nacionalismo confirma que en los movimientos ganan lo moderados, que devora a los radicales por sistema”. Los hermanos Arana, Sabino y Luis, Eli Gallastegi, Telesforo Monzón… son la prueba.

En la misma entrevista, Mayor Oreja reseñaba que: “Hay una ofensiva nacionalista sin precedentes y la situación de España es muy delicada”.

Sí, y Santa Rita de Casia, conocida como la “Santa de lo imposible”, era carmelita descalza y no agustina. ¿O no es verdad que “hay una ofensiva de España sin precedentes y que la situación nacionalista es muy delicada?”.

sábado, 15 de septiembre de 2007

La metábola

Según el premio Nobel de Química de 2004, Aaron Ciechanover: “Avanzamos por la calle del conocimiento hasta la siguiente esquina de la ignorancia”.

Ciertamente, pero, sin duda, también “avanzamos por la calle de la ignorancia hasta la siguiente esquina del conocimiento”.

viernes, 14 de septiembre de 2007

La metábola

A raíz de que Josu Jon Imaz, presidente del EAJ-PNV, anunciara esta semana su intención de abandonar la política –que no es lo mismo que anunciar, como lo hacía algún que otro medio de comunicación, que descarta presentarse a la reelección para dirigir al PNV, porque en este partido político uno no se presenta, sino que le presentan para el cargo, sea interno o institucional–, diferentes bocas, muchas con la alada cojonera detrás de la oreja, se han abierto zumbando. Y zumbando tal zumbadores han acabado zumbados por el matamosquillas que es la metábola.

Ya antes del notición, el ex presidente del gobierno español, Felipe González, exponía que: “Josu Jon Imaz era el mayor bien que le había sucedido al País Vasco en los últimos años”.

Es una opinión, compartible o no, pero la metábola es que bien podría referir Josu Jon Imaz que: “El País Vasco en los últimos años era el mayor bien que le había sucedido a Felipe González”. Un País Vasco sin muertes causadas por ETA durante más de tres años que tanto socialistas como populares han desperdiciado.

Expresaban fuentes socialistas, en relación a quien se rumorea que puede ser el próximo presidente del EAJ-PNV, que: ”A Urkullu le conocemos muy bien y hemos trabajado con él muy satisfactoriamente”.

Lo interesante, sea lo que sea y ocurra lo que ocurra, residiría en saber si las fuentes Urkullistas participan o no de la siguiente metábola: “Al socialismo le conocemos muy bien y hemos trabajado con él muy satisfactoriamente”. Hecho para muchos incompatible, incompatible tal conocimiento y semejante satisfacción.

Carlos Herrera, en el ABC, malescribía que: “Sin Imaz en la dirección del partido del nazi Arana todo va a ser más difícil”.

A más de que hay quien ve nazis donde demócratas y demócratas donde nazis, la metábola se redactaría así: “Sin Arana en la dirección del partido del Imaz todo va a ser más difícil, ¡nazi!”.

En la sección de opinión de Gara, Raimundo Fitero opinaba con relación a Imaz que: “Es la voz del vasco bueno en España”.

Puede ser. Ahora bien, si eso es así, ¿quién es la voz del español bueno en Euzkadi? ¿Lo hay?

Por último, el presidente del PP, Mariano Rajoy, advertía tras la decisión tomada por Imaz de que: “Todo apunta a una radicalización” del PNV, lo cual “no es bueno para España”.

Aparte de que lo malo para España puede ser bueno para Euzkadi y a la inversa, la metábola consiste en afirmar que todo apunta a una radicalización de España, lo cual no es bueno para el PNV.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

La metábola

Si algo debe ser una persona, se dedique a la política, a la escritura o a lo que sea, es ser sincera. Y cómo quien esto suscribe así se tiene a sí mismo ha de metabolizar no sólo a sus adversarios políticos, sino también a sus correligionarios.

Declaraba ayer el portavoz del grupo parlamentario vasco (EAJ-PNV) en el Congreso de los Diputados, Josu Iñaki Erkoreka, que si el PSOE gana las próximas elecciones de marzo, el presidente del Gobierno tendrá una “conducta abierta” para ensayar “otro intento” de negociación con ETA “si se dan las condiciones adecuadas”.

Ojalá ocurra así, aunque vista la voluntad pasada de los socialistas… vaya usted a saber. La metábola, que es a lo que iba, consistiría en afirmar que: “Si el presidente del Gobierno tiene una conducta abierta para ensayar otro intento de negociación con ETA si se dan las condiciones adecuadas, el PSOE ganará las próximas elecciones de marzo”. De lo contrario, me temo que…

Y es que si José Luis Rodriguez Zapatero, presidente del gobierno español, exponía que: “Os puedo asegurar que el Gobierno está fuerte y el Estado de Derecho está fuerte en la consecución del objetivo de poner fin a la violencia de ETA”, no menos cierto podría ser aseverar metabólicamente que: “Os puedo asegurar que la violencia de ETA está fuerte, está fuerte en la consecución del objetivo de poner fin al Gobierno y al Estado de Derecho”.

Regina Otala, alcaldesa del PP en Lizartza gracias a la ley de partidos políticos más que a la voluntad popular, manifestaba en una entrevista publicada hoy en el Correo Español que: “Hay que seguir adelante para recuperar la normalidad en estos municipios”.

¡No señorilla! Es al revés: “Hay que recuperar la normalidad en estos municipios para seguir adelante”. Porque de que se siga adelante no se sigue que se vaya a recuperar la normalidad, pero de que se recupere la normalidad si se sigue que se siga adelante.

Esta alcaldesilla por ley e ilegítima –que no ha tenido mejor ocurrencia que izar la bandera española en una localidad en la que gobierna con 27 votos frente a los 186 que obtuvo la ilegalizada EAE-ANV– añadía que los aeneuvistas dicen: “No vamos a poner las banderas para que todo vaya en paz”.

Desconozco cómo se vivía en Lizartza antes de que ella ocupara la alcaldía, pero desde entonces hay mucho jaleo (más que con el peneuvista Joseba Egibar de alcalde). Y es que siendo metabólico se podría decir que los del PP dicen: “Vamos a poner las banderas para que todo no vaya en paz”.

El anónimo editorialista del ABC, por último, argumentaba hoy que: “(…) nunca un Gobierno complaciente ni un Estado débil, como los que cierran este mandato, es capaz de poner en su sitio a los nacionalismos”.

A más de que confunde el respeto a los nacionalismos con la complacencia y la debilidad gubernativa y estatal, porque cree que la fortaleza radica en el ordeno y mando, la metábola, Abeceros, es que: “Nunca unos nacionalismos débiles, complacientes, como los que cierran este mandato, son capaces de poner en su sitio al Gobierno y al Estado”.

martes, 11 de septiembre de 2007

La metábola

Otro día más la sección “La metábola" ha vuelto ha vuelto a atrapar en sus redes un buen banco de peces, en este caso del PSOE y del PP.

Decía ayer el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, que el planteamiento de la consulta propugnada por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, "asustará incluso a los propios votantes del PNV". Y ¿cómo lo sabe? ¿Acaso nos ha consultado?

La metábola, señor López, es que “el planteamiento de la consulta propugnada por los propios votantes del PNV asustará incluso a Ibarretxe”. ¿No es así, compatriotas?

Añadía Patxi que es “una desgracia que, cuando se habla de un nuevo curso político, a la vez se esté hablando de un viejo discurso, de un discurso y de una propuesta no sólo del pasado, sino del pasado fracasado”.

A más de que un discurso no puede ser viejo hasta que lo discursado se ha materializado, la metábola, Patxi, es que “es una desgracia que, cuando se habla de un nuevo discurso, a la vez se esté hablando de un viejo curso político, un curso no sólo del pasado, sino del pasado fracasado”.

El alcalde socialista de Logroño, Tomás Santos, declaraba a raíz del atentado, afortunadamente fallido, de ETA que: “ETA, cuando avisa, da”.

No siempre, como no siempre “ETA cuando da, avisa”.

Odón Elorza, el alcalde del PSE en Donosti, a cuenta de los incidentes de kale borroka registrados durante la jornada en que se disputaba la bandera de la Concha señalaba que: pueden volver a producirse, ya que “la bestia está fuerte y las condiciones no son favorables para pensar en un final de la violencia terrorista”.

Fuerte para unos y debilitada para otros, el caso es que si hubiera voluntad se podría argumentar que “la bestia no está fuerte y las condiciones son favorables para pensar en un final de la violencia terrorista”.

Agregaba a lo anterior el primer mandatario de la capital guipuzcoana que: “en este país nuestro hay grupos que se caracterizan por no hacer nunca caso de lo que establecen las autoridades competentes, que no tienen ningún respeto a los principios democráticos y que, por tanto, están acostumbrados a hacer siempre en las calles lo que les da la gana”.

Así es, pero también lo es que “en este país nuestro, en las calles, hay autoridades competentes, grupos, que se caracterizan por no hacer nunca caso de lo que establecen, que no tienen ningún respeto a los principios democráticos, y que, por tanto, están acostumbrados a hacer siempre lo que les da la gana.” Malo es que los representados –o a veces los irrepresentados– hagan lo que les venga en gana, pero peor que lo hagan los representantes.

La presidenta de los populares vascos, María San Gil, entrevistaba en el programa “A tu lado” que emite Telecinco abogaba por que “se pongan en marcha los instrumentos legales y los mecanismos del Estado de Derecho para impedir que se cometa una ilegalidad”.

Puede ser pero, visto el comportamiento del PP durante la tregua de ETA y su deseo maquiavélico de alcanzar el poder a cualquier precio, parecería que San Gil abogaba por que se cometa una ilegalidad para pedir que se impongan los instrumentos legales y en marcha los mecanismos del Estado de Derecho”.

A lo dicho sumaba la presidenta popularcilla que: “Los nacionalistas han hecho que en Euskadi haya gente que crea que España es un ente invasor”.

¿No será al contrario, María? “Que en Euskadi haya gente que crea: España es un ente invasor que ha hecho los nacionalistas”.

sábado, 8 de septiembre de 2007

La metábola

La sección de “La metábola” de hoy viene repleta. Cuesta a veces metabolizar a alguien de tu mismo partido o a quien es nacionalista vasco, pero el juego literario o es libre o ni es juego ni mucho menos literario.

El primero en pasar por la metábola es el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, quien podrá llegar o no a ser presidente del EAJ-PNV, pero como en este blog preside la sinceridad no puede librarse de ser metabolizado. Además, si es cierto lo que aseguraba ayer, no debería sentirse molesto, y si se sintiere molesto es que no era cierto lo asegurado. ¿Que qué aseguraba? Decía que en su partido "hay muchas almas y cada una tiene su riqueza".

La metábola consistiría en decir que: “En sus almas hay mucha riqueza y cada una tiene su partido”. O “En su riqueza hay muchas almas y cada una tiene su partido”. O…

Aseguraba también que la consulta popular defendida por el Gobierno vasco es entendida por el PNV "como un instrumento, pero no como un fin en sí mismo (…) y que lo que el lehendakari Juan José Ibarretxe defiende al apelar a la convocatoria de un referéndum es el contenido del acuerdo firmado por PNV, EA y EB para conformar el tripartito vasco”. ¡Ya me gustaría saber por boca de Ibarretxe o por la de la portavoz del GV qué se opina pero… a la metábola!

Que no es otra que decir que: “La consulta popular defendida por el PNV es entendida por el GV como un instrumento, pero no como un fin en sí mismo”. O “lo que Ibarretxe, PNV, EA y EB defienden al apelar al contenido del acuerdo firmado es la convocatoria de un referéndum”.

Seguía el portavoz del PNV declarando que el "quid de la cuestión" no reside "en la necesidad de un referéndum o no, sino el de la voluntad de aplicarnos todos en buscar una salida a un problema que es político sin intentar condicionar un debate poniendo vetos o excusas (…)”.

¿La metábola? ¡Allá va! “El quid de la cuestión reside si no en la voluntad de aplicarnos todos o no en buscar una salida a un problema que es político, en la necesidad de un referéndum, en intentar no condicionar un debate poniendo vetos o excusas".

Otra metabolizable es la presidenta de EA, Begona Errazti, que señalaba ante los medios que no se puede esperar "grandes ayudas de quienes defienden la nación española (…) ahí está la clave y nuestra fuerza, porque si de verdad son demócratas, no tienen excusas para negar la palabra al pueblo”.

Pues bien, la metábola se halla en el hecho de asegurar que “si tienen excusas para negar la palabra al pueblo, no son de verdad demócratas”.

Un frecuente articulista del Correo Español, Xabier Gurrutxaga, cae también en las redes metabólicas al afirmar que la vía pactista del presidente del EBB “se ridiculiza equiparándola sin fundamento fáctico alguno con el pragmatismo vacío de contenido. Es decir, con el pragmatismo que traiciona los principios”.

Afirmación que se puede metabolizar porque si hay un pragmatismo vacío de contenido o un pragmatismo que traiciona los principios, también hay un contenido vacio de pragmatismo o los principios que traicionan un pragmatismo.

Y de uno frecuente en el diario del grupo Vocento pasamos a una que a este paso se va a hacer habitual en esta sección, Rosa Díez, quien sostenía que “Defenderemos la bandera de España, por la que ha sido asesinada tanta gente”.

¡Anda que! Tendría que decir más bien: “Defenderemos la tanta gente que ha sido asesinada por la bandera de España”.

Ignacio Camacho, columnista del ABC, decía que: “En la política y en los negocios, «jamás» quiere decir «por ahora»”.

La metábola sencilla sería: “En la política y en los negocios por ahora quiere decir jamás”.

La más elaborada: “En la política y por ahora quiere decir en los negocios jamás” O a la inversa: En los negocios y por ahora quiere decir en la política jamás” O “En la política jamás quiere decir en los negocios y por ahora”. O “En los negocios jamás quiere decir en la política y por ahora”.

En el mismo medio de comunicación, M. Martin Ferrand escribía que: “También la economía, hasta un cierto límite, es un valor que sube y baja según el entusiasmo de la opinión pública (…)”.

¿No será al revés? “También la opinión pública, hasta un cierto límite, es un valor que sube y baja según el entusiasmo de la economía”.

Sin salirnos de este diario, el columnista Xavier Pericay, por su parte, soltaba lo siguiente: “En la medida en que el nacionalismo se ha convertido en un asunto de Estado, no hay forma de luchar eficazmente contra su preeminencia en Cataluña o en cualquier otra parte de España si no es desde el propio Estado”.

A lo que hay que contestar que: “En la medida en que de España su preeminencia se ha convertido en un asunto de Estado, no hay forma de luchar eficazmente contra el propio Estado si no es desde el nacionalismo, en Cataluña o en cualquier otra parte”.

viernes, 7 de septiembre de 2007

La metábola

Si algo me gusta de esta sección, de “La metábola”, es que se diferencia del artículo de opinión en que se carga y descarga como una automática y no como un mosquetón o arcabuz. La metábola, de otro modo, tiene mucho de pin, pan, pum.

Decía ayer el Lehendakari Juan José Ibarretxe que: “(…) la sociedad vasca no acepta que su futuro dependa de las decisiones de ETA”.

Por supuesto que no, el problema, no obstante, es que, al igual que los Estados español y francés, “ETA no acepta que dependa de la sociedad vasca las decisiones de su futuro”.

Espero que a nadie le molesten están espinas, más si es así, traemos a la Rosa, a la Rosa Díez, a esta sección metabólica.
Hace veinticuatro horas que nos enterábamos del nombre de la nueva formación política abanderada, entre otros, por la susodicha: “Unidad, Progreso, Democracia”.

Pues bien, como la metábola tiene mucho de que el orden de los factores altera el producto, habría que preguntarse el por qué dejan lo más importante, la democracia, para el final y lo menos, la unidad, para el principio. Vamos, por qué no se llaman “Democracia, Progreso, Unidad”. Muy sencillo. Porque con democracia no habría unidad y porque con unidad no hay democracia.

Seguimos con Rosa, quien afirmaba hace 24 horas que: “la reorientación del discurso del PSOE en materia antiterrorista se debe en buena medida al proyecto que ella abandera”.

Pero bueno, mujercita, que alguna otra razón tenebrosa habrá. Además, lo incuestionable es que el “proyecto que ella abandera se debe en buena medida a la reorientación del discurso del PSOE en la materia antiterrorista”.

Otro que se deja ver por nuestra sección es un colaborador del Correo Español, Daniel Innerarity, que afirmaba hoy desde la columnilla de este diario que: “en lo que se refiere al llamado 'conflicto vasco', hemos de tomar como punto de partida el hecho de que se trata de un conflicto que es entendido de una manera muy plural entre nosotros; que, en realidad, son dos conflictos, o uno que es doble; y que, propiamente hablando, no tiene una solución definitiva.” En suma, que el conflicto vasco es un conflicto que son dos conflictos.

Pues bien, se puede sostener lo contrario y decir que: “el conflicto vasco son dos conflictos que es uno. No uno que es doble, sino uno doble que es uno.”

Además, si como dice él no “existen hechos sin interpretaciones, y de éstas hay tantas como personas o ideologías”, no se entiende por qué habiendo tantas interpretaciones sólo hay un conflicto que es doble.

La verdad y la metábola es que “no existen interpretaciones sin hechos”. Puede haber hechos sin interpretación –los hechos no son interpretables hasta que no se conocen–, pero no puede haber interpretaciones sin hechos.

Y, como no hay dos sin tres, seguimos con Daniel Innerarity, que asegura que “Las naciones, tengan o no Estado, son realidades respetables pero no sagradas”.

¡Vaya, vaya, vaya! No sé lo que opinarán los creyentes, pero quienes creemos en Jesucristo, desde luego, debemos considerar sagrados a los hijos de Dios, a los pueblos, a las naciones o como se les quiera llamar.

Más a la metábola: “Los Estados, tengan o no naciones, son realidades respetables pero no sagradas”. Los hijos de Dios, los pueblos… si son obra suya –y me atrevería a decir que aunque no lo sean–, son sagrados, pero, Daniel, los Estados, que son obra humana, de sagrados no tienen nada. Y de respetables, si son como el español o el francés, desde luego… Para ganarse el respeto que empiecen por respetar.

jueves, 6 de septiembre de 2007

La metábola

Como siempre no pueden ser políticos los que realicen afirmaciones susceptibles de ser metabolizadas, hoy lo hacen el Premio Nobel de Medicina, Edmond H. Fischer, y el escritor, Mario Vargas Llosa.

Afirma el Nobelesco que: “La ciencia debe mucho más a la casualidad que al genio”.

Exagera un pelín, pero como lo nuestro es la metábola habría que decir que: “El genio debe mucho más a la ciencia que a la casualidad”.

Podría ser también: “El genio debe mucho más a la casualidad que a la ciencia”. Aunque nos decantamos por la primera metabolización.

Otra metábola, por otro lado, podría ser aunque no contenga verdad en sí misma que: “La casualidad debe mucho más al genio que a la ciencia” o “La casualidad debe mucho más a la ciencia que al genio”.

El escritor novelesco, por su parte, señala que: “El lenguaje político ha perdido el poder de persuasión”. ¿Todo lenguaje político lo ha perdido? ¿De veras? ¡Vaya con la hipérbole!

Pero a la figura retórica, a la metábola: “El poder de persuasión ha perdido el lenguaje político”.

O esta otra más jugosa: “El poder político ha perdido el lenguaje de persuasión”.