domingo, 3 de agosto de 2008

La villa de Durango desde el balcón de Urkiola


Hace poco decidí salirme del camino y me encontré perdido. Miré hacia arriba, miré hacia abajo y no sabía si la tierra era el cielo o si el cielo la tierra. El suelo se había vuelto celeste... y el cielo solar.


















Gracias a un árbol que "tenía el tronco partido"



















y a otro con la puerta abierta me orienté.




Y siguiendo el color de la luz, el sonido del viento y el canto de las aves entreví… la cara sur del Anboto, Alluitz, Aitztxiki, Oiz, Untzillaitz y Mugarra.






Precioso. Con el crucero o sin él.






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