
Hace poco decidí salirme del camino y me encontré perdido. Miré hacia arriba, miré hacia abajo y no sabía si la tierra era el cielo o si el cielo la tierra. El suelo se había vuelto celeste... y el cielo solar.
Gracias a un árbol que "tenía el tronco partido"
y a otro con la puerta abierta me orienté.

Y siguiendo el color de la luz, el sonido del viento y el canto de las aves entreví… la cara sur del Anboto, Alluitz, Aitztxiki, Oiz, Untzillaitz y Mugarra.




Precioso. Con el crucero o sin él.










No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada