sábado, 6 de septiembre de 2008

Amores de metal con fin de imanación

Ya no gusta el amor ni se quiere tal antes,
cuando era un placer el que fueran amantes
los humanos amigos y naturas restantes
que echan tierra en el mundo, en el cual son estantes.

Con el norte perdido, con el sur de farsantes,
tal si fueren dos polos repelentes, chocantes,
en sus campos felices, en ajenos distantes,
atrayentes asaces, para nada donantes

del imán imantado que en sí cual los mercantes
de metales cargados, de los caros, brillantes
sobrellevan a mano, pero olvidan boyantes

irradiar propiedades y volver dimanantes
a las cosas que antaño solo eran captantes
en potencia y en acto de segunda viajantes.

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