domingo, 7 de septiembre de 2008

Simultáneo aprecio de oro

Por el miedo a encontrarme sin amor, solitario
yo no supe contigo cautivar cual corsario
el tesoro latiente que brillando a diario
enamora, ¡Amada!, más que un poemario.

Redactado con vistas a tener un lunario
entre el Sol y la Luna al pasar por Acuario
de la mano asidos, dirigiendo a portuario
el cariño que llega a dual, a binario.

Cuando es compartido y ya no unitario
por un par de queridos que de modo palmario
se demuestran afecto, el querer más primario.

De principio a fin sin dar medio al contrario
a que rompa la liga de verdad por precario
amorío que vive hasta ver lo falsario.

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