martes, 25 de noviembre de 2008

El ardor madrugador

De mañana temprano, nada más levantado
siento tal rabia y nausea, estoy tan asqueado
que encendido el PC, manos sobre el teclado
me desfogo escribiendo lo que siento, mi estado.

Un ahogo de preso en un pueblo apresado
y unas ganas enormes, desear desatado
de lograr día a día sin violencia, forzado
aumentar la conciencia del buen ser vascongado.

De mañana temprano, nada más animado
noto tal ira y cólera, estoy tan rebotado
que mirando a pantalla con el ojo clavado

me desato y libero entonando mi hallado.
Una asfixia de reo en país arrestado
y un anhelo inmenso de ser con él librado.

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