sábado, 29 de noviembre de 2008

Un recuerdo que entró en ETA

Con apenas los quince, yo doy fe, autentico,
en Durango, en la Ikas y en sus fiestas, me explico,
una chica que andaba sollozando por chico
al contarme sus penas agarró y me dio un pico.

Duró solo un verano el amor y bien rico
del que años más tarde sin saberlo, le ubico,
yo leía en la prensa de la chica que indico
que era miembro de ETA, me caí del borrico.

La traían de América, esposada, ¡Pueblico!,
y allí estaba la foto, militar y milico
y su sombra bajando de un hispano avioncico.

Me quedé asombrado, evoqué el besico,
el romance de joven, el querer de zortziko,
entendiendo su lucha, no su modo, critico.

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