martes, 30 de junio de 2009

La Genève internacional

En las olas del Léman, con Versoix hora atrás
y en la proa Ginebra, un Durango, algo más
en terreno, el Saléve cual Amboto detrás
sobresale y un ala delta y globo de gas.

Tal la Crét de la Neige a mi espalda y al ras
de la orilla el Palacio de Naciones, falaz
su pasillo de enseñas, si ikurriña y demás
no flamean al viento, ¿me equivoco quizás?

¿No le falta una pata a esa silla, verás,
cuando cinco potencias son la ONU y asaz
tienen voz, tienen voto, pero el veto jamás?

Mora allá la política, la Cruz Roja en by-pass
y la OMS, la UNICEF… y la labia locuaz,
pero el mundo ni es libre ni hoy es justo ni hay paz.

Rumbo a Ginebra

La Lausana a mi estela que fue celta y romana
al igual que asolada por la lanza alamana
y Obispado en su tiempo o por Berna mediana
fue después protestante, no es igual luterana.

Reformista de Ulrico, tal Erasmo humana,
libre como la Suiza y tal ella enana
cuando aquél Bonaparte con su Francia tirana
la República Helvética dijo mía mañana.

Y una, chica y francesa, pero en Viena de plana
nuestra Europa sin turcos dio la vuelta campana
y volvió a los cantones federados y aduana.

Que unos eran católicos, los de Tell y manzana,
Zúrich, Berna, Schaffhausen… de protesta, diana
sonó para los suizos neutros, Patria fue llana.

lunes, 29 de junio de 2009

Quince millas en el lago ginebrino

Con mi casco y mi vela en el Léman y el viento
del Mont Blanc a mi espalda, en Chillón boquiabierto
me ha dejado un castillo medieval que asiento
ahora vieron mis ojos con sus torres cubierto.

Y que ante Lausana echo el ancla y no invento
que ha picado el de Ouchy a mi cebo en el puerto,
la belleza olímpica del museo, algún huerto,
una vid de terrazas y en la falda un momento.

Catedral exquisita, capiteles de cuento,
la gran torre Bel-Air, tribunal, a que acierto,
cantonal y hacia el este federal, Suiza es ciento.

Los palacios preciosos, facultad de despierto
y en lo alto el aeródromo cual el vuelo bien lento
de un buen globo y un “zeppelín” sobre el agua a concierto.

El boomerang de agua

Al levante de Francia, suroeste de Suiza,
entre Alpes berneses y montaña caliza
de los Jura el Léman, invertida una risa,
es de Europa Central el mayor y de brisa.

Si es del norte o baja de la cima con prisa,
fría, y seca, si sopla desde el sur o a cornisa
la encarama el calor que a su modo, a su guisa
crea mares de nubes sobre el lago, va a misa.

O que el río, el Ródano, tal le presta le sisa,
que en Ginebra altamar en Lausana es deprisa
bajamar, y al revés, o que el clima le avisa.

Del verano que a rayos cual deshiela hace triza
los peñascos helados que lo aumentan aprisa
o de inviernos quizás que moldean banquisa.

Mi tocayo Wilhelm

Con la isla de Lindau en el lago Constanza,
su león de Baviera y su faro cual lanza
en mi alma y en Suiza un Guillermo de andanza
menester es trovar sobre Tell y enseñanza.

Pues aquella ballesta que mudara semblanza
al saber que de Austria le mandaba ordenanza
disparar una flecha sin causar la matanza
de su hijo encarna cantonal la alianza.

De Uri, Schwiz, Unterbalden a la antigua usanza
y Lucerna… en las aguas que hoy abrazan cual panza
a su cráter materno, era solo esperanza.

De unos Hombres, Mujeres que ante esa balanza
de ser libres o esclavos por amor, no venganza,
a la Patria se arman y al fin hallan libranza.

domingo, 28 de junio de 2009

El Rhein innavegable

En el este de “Helvecia”, el cantón los Grisones,
allá por Riechenau, los dos ríos menores,
Vorderrhein, Hinterrhein al tramar sus uniones
son la fuente del Rin, Rin palabra de loores.

Que en Vaduz, ya en Liechtenstein, do es el rey y mojones,
al castillo real de monarcas señores
en la orilla derecha, en peñasco a visiones
lo presenta y da al Lago de Constanza dulzores.

Que Alemania, Austria, Suiza, poderosas naciones,
lo comparten y al nauta que a las aguas ha amores
como a vientos consiente izar vela o pistones.

Pues ya donde desagua, por Schaffhausen rumores
de una gran catarata estremecen, ¡qué sones!,
y lo impiden ya hasta Basilea, “lectores”.

sábado, 27 de junio de 2009

El Rhein

Por la Europa Central, en los suizos o helvéticos
Alpes nace un río de marinos homéricos
que acaricia a Liechtenstein, a la Austria, a los épicos
alemanes, franceses y holandeses genéticos.

El cual junto al Danubio en los tiempos no helénicos
de la Roma imperial fuere, igual de estratégicos,
la frontera de agua, que hoy el Main con sus métricos
cubos une y dos mares, Norte y Negro, ¡qué bélicos!

Es el Rhein quien por medio de canales auténticos
liga al Sena, Elba, Ems, Ródano… que lo llevan, ¡angélicos!,
a París y a Berlín y a dos mares coléricos.

Al de Wadden y al Nostrum, y si apuran cual técnicos,
hasta al Báltico, al Rin, quien por sí, sin eclécticos
llega a Rotterdam y Ámsterdam queda a grados poéticos.

jueves, 25 de junio de 2009

La curvatura de color

Entre el cielo y la tierra, bajo un sol fabuloso
un nubífero viento que soplaba brioso
ha traído en volandas al nubastro lluvioso
que ha devuelto el vapor en estado acuoso.

Hecho esferas cual perlas que un rayaje astroso
al pasar sobre ellas veloz cual animoso
ha tensado un gran arco más divino y hermoso
que aquél otro más chico, invertido y precioso.

Con matices de loro, desde el rojo fogoso
al naranja, amarillo, verde, azul y el cremoso
añil cual violetilla interior y borroso.

Parecía divino del principio brumoso
al final do se cuenta por locuaz y chismoso
que ha la olla dorada y el tesoro glorioso.

La cúpula terrestre

Bocarriba en la tierra, a los pies de un olivo
al mirarte despacio sin más son que el latido
entre ramas floridas, Paraíso de divo,
te he sentido inmenso, me he quedado dormido.

Sin querer tanto tiempo que entre libre y cautivo
cuando he abierto los ojos ya te habías tú ido
con el tono azuloso, fuego, oro muy vivo,
unas nubes rosáceas y un naranja atrevido.

Solo estaba tu estela, sin saber yo el motivo,
de ceniza de plata, el carbón derretido
y la capa de noche con sombrero altivo.

Diamantadas las gotas, la explosión de sonido,
serpentino y lucífero el bastón abrasivo
y un silencio tremendo cuando habías partido.

Existencia de versos

Es la vida poética un regalo de Dios,
despertarse del sueño, entreabrir este bloc,
encontrar la palabra, afinarte la voz,
poner ritmo al silencio y escuchar, todo un don.

Lo que acaba saliendo por sí sólo, ad hoc,
con más chispas y luces que el mismísimo Sol
a la hoja que blanca tal si fuera una flor
buenas noches le dice a la tinta y adiós.

A empezar otro día, a escribir al albor,
ver las horas de paso, no mirar al reloj
hasta hallar a la musa que tal tono da son.

El que es arte en los labios, en la lengua amor,
pecho adentro cual música, por la mente canción
y en usted ya me callo, eso es cosa de vos.

Estío, mujer, estío

Ya ha llegado el verano con el sol y la mar
y la brisa de fuego y la arena y la sal,
pantalones a medias, las chancletas de andar
y las gafas sin ojos y la gorra estival.

Treinta grados pasados, buena sombra a buscar,
la escritura en mangas de camisa y postal,
dos bolitas de fresa, los cubitos de helar,
abanicos de viento y el mosquito real.

La terraza al aire libre para parlar,
unas noches de ensueño, el amor ideal
y la piel de cangrejo y africana al dorar.

Cielo, claro, con agua, chaparrón de cristal,
el sudor pegajoso, el botijo a soplar
y la lluvia en Perseo y la luz sideral.

domingo, 21 de junio de 2009

Del Balatón al Danubio y del Danubio al Mar Negro…

La ciudad danubiana y del agua termal,
Budapest que en Csepel ha la industria y al par
un gran puerto aquí tiene la de arena y la cal
porque al medio hay que darle lo llegado a tomar.

Que es un árbol, retoño, que es un fruto, frutal,
que es gallina, un huevo, que es el hielo, glaciar
o si pan, mucho trigo o si río, caudal
o terreno, si suelo o esturión, si caviar.

Pues un lago es un lago y el de Europa Central,
de agua dulce el mayor, Balatón, que es lugar
de turistas y húngaros sabe bien de ese mal.

De sufrir lluvia ácida, de que baje el pescar,
de que el líquido mágico no parezca ni tal,
de que el lago va a un curso y los cursos al mar.

sábado, 20 de junio de 2009

Budapest al rojo vivo

La ciudad planetaria de las aguas purgantes
ha termal el Gellért balneario de estanques
a la altura del puente Libertad, si no antes,
que es de hierro verdoso y remaches de tanques.

Cual los rusos que obreros y también estudiantes,
que se forman a orillas en dineros y artes
ingenieras, con coctel más que balas silbantes
afrontaran gallardos en diversos baluartes.

Allí estaba Hungría frente a Soviets sangrantes
que imponían su lengua y marxismos con clases
sin tomar como iguales a estas gentes de aguantes.

Que allende el ocioso barco entre colgantes,
do estaba y está la industria, sus bases,
en Csepel se rendían al final a ocupantes.

Los recuerdos de Budapest

Con la Ópera digna del París o la Viena
a mi estela y cinco puentes rotos que viera
en la guerra mundial, la segunda, a su vera
ha el templo de Elizabeth y hacia el fondo… ¡qué pena!

Sinagoga de raza, a unos pies de primera
por tamaño en el mundo, de colores arena,
par de torres con cúpula, que al judío de vena
refugiara del nazi que hizo gueto allá afuera.

En la orilla opuesta al contrario resuena,
en la hermosa colina Gellért cual ciudadela,
que cambiara el ruso eslabón por cadena.

Pues caído el muro de Berlín do pusiera
se agradece al soviético patatín… la novela
democrática cita al de libre o me muera.

El Pest parlamentario

Han cambiado los vientos, hora sopla de oriente,
mas mi barco aproa do le viene corriente
y por ello a la diestra, la estación eminente
he de Eiffel allende la asamblea elocuente.

De la Hungría, el Westminster danubiano ingente
por su cara, por cúpula de basílica hirviente
la Florencia en las aguas cual por forma estridente
un castillo del gótico y por años un puente.

Al imperio Austro-Húngaro, aquel tiempo presente
en que Buda, Pest, Óbuda era al fin un ambiente
de ciudad capital de un Estado incipiente.

Que la Guerra Mundial, la primera evidente,
paradojas de vida, al romper con regente
apuntaba, la dicha se anegó en la siguiente.

viernes, 19 de junio de 2009

Budapest invernal

Con mi barco ante el puente de los cuatro leones,
acerados los cables, pedregosas las torres
y unas luces de noche y amorosos fulgores
veo en Buda un arco y el Palacio de acciones.

Contra grandes jinetes, los temidos mongoles
o los turcos de media luna para invasiones
o las tropas de Hitler que al tomar los poltrones
del castillo Stalin las rindió con bemoles.

A pesar de sus muros, verjas cual portalones,
la garita, las guardias desde noches a soles,
los circuitos de túneles y el cañón contra aviones.

Con su cúpula verde rusos hubo controles
por cuarenta… añicos pues ya dicen canciones
Primavera de Praga tras inviernos de proles.

jueves, 18 de junio de 2009

Medio Buda

Con mi vela entre el puente Margarita y Cadenas
y la Cámara húngara al timón, cual Atenas
la colina de Buda, do se oyen las penas
del ataque mongol, se presenta a las buenas.

Con su planta de cruz, goticismo en las venas
San Matías la iglesia, su bastión con almenas,
una torre por tribu de magiar y docenas
de recuerdos a tártaras tomas como “agarenas”.

Allí está el primer rey de la Hungría apenas
el milenio cumplido coronado, ¡qué escenas!,
en la estatua ecuestre y unas vistas helenas.

Al Danubio a sus pies y ya en Pest, a novenas
que en su templo Esteban con campanas serenas
tañe y mano de momia cuando son horas llenas.

miércoles, 17 de junio de 2009

Budapest sin Buda

Con la isla de Óbuda cual el puente Arpád
a mi proa y a oriente Margarita y la paz
tal el arca de agua, al poniente la faz
de una ruina romana se divisa a mitad.

Como en Pest, en la orilla oriental de ciudad,
en la Plaza de Héroes cabecilla audaz,
uno por cada tribu magiar, muestra en verdad
lo que hizo ese pueblo que forjó su unidad.

Tal la cuenta Anonymus, un notario o abad,
en su gesta de húngaros soberanos, ¿falaz?,
con su cuerpo de cobre que verdea la edad.

Cual alegra allí mismo la existencia fugaz
el Gran Circo, el Zoológico o termal humedad
y la llena de luces museístico haz.

La delicia del Danubio

Rumbo a Buda, Pest, Óbuda, Budapest hoy en día,
que de Roma y de vándalos y magiares sería
y el mongol conquistaba, aparece en la ría
Visegrád, do el rey húngaro conservó monarquía.

En lo alto del monte con castillo y vigía,
justo donde el caudal de la acuática vía
se divide en dos brazos y la actual burguesía
con casitas de campo busca paz y alegría.

Cual mi barco al llegar tal si fuera el tranvía
al gran puente magiar, gente cuya valía
en el siglo noveno esta patria hacía.

Con su líder Arpád que por Dios le diría
tras el tren sobre el agua que ante mí ahora había
su pontón en la proa, ahí está como Hungría.

Hacia allende del Neusiedler

Atrás queda la roja entreguerras, la Viena,
la de dulces bombones, pastelitos de crema,
el tranvía en la arteria, bicicleta en la vena,
el violín en el aire y en el agua el poema.

Que al salir del canal del Danubio resuena
con su aroma a parques y a las flores cual gema
y refresca el olor a petróleo que apena
sea el último son que se lleva quien rema.

Ese puerto de crudo y refine que ordena
de otro modo la urbe o aeropuerto emblema
que a la par con los trenes de turistas la llena.

Ya lo dice el refrán que no hay cal sin arena
y por ello al sureste los vieneses de flema
han el lago salino en que enjuagan la pena.

lunes, 15 de junio de 2009

Despedida vienesa

Al timón del velero por canal danubiano
de la Viena, que el corso de la Francia en su mano
la tuviera cual Hitler o librara el marxiano
de la URSS, antiaéreo he topado orellano.

En la orilla izquierda, pasadizos ni en plano
y en la diestra entre techos verdes, mar hawaiano
San Esteban sus torres, las de nombre Pagano
y el escudo de Habsburgo muestra, escúchese el piano.

Más allá toca el cielo la Justicia, Urano
la atalaya de Urania, la Galaxia al marciano
cual la noria al niño, jovencito o anciano.

O la mini-República Kugelmulel al llano
o la iglesia Othmar con su rezo al cristiano,
el estadio según y en el fondo hay metano.

Navegante en el canal del Donau

Al volver a mi barco con la Viena en luceros,
Budapest en la mente y pescado en anzuelos,
el Danubio, ese río que desbordan los cielos
formará un par de islas con sus brazos remeros.

No el del alto Danubio, el del nuevo y roqueros,
el adulto y canal, quien temiendo deshielos
ha la exclusa a cual voy con la vista en navieros
y la ONU, Saturno y demás rascacielos.

La de Nubdorf que tiene las compuertas de aceros,
sobre sí un león y el control por los pelos
del caudal danubiano cuando toca aguaceros.

Adelante ya veo chimenea y los velos
de la Zaha, la Hadid, arquitecta de esmeros
que en mi pueblo, Durango, obra hará de altos vuelos.

El croissant de Wien

Cuando surque el Danubio con mi barco pirático
a los pies del buen Kahlenberg, ese monte tan táctico
en los bosques de Viena donde el turco sultánico
media luna perdiera, anclaré como un clásico.

Para ver paralelo a ese curso romántico
el canal que persigue no se vuelva acuático
el vienés y palacios cual el Schönbrunn dinástico
o el pequeño y gran Belvedere oceánico.

Y también donde estaba el murado “monárquico”
con la Bolsa la Iglesia, la Votiva, lo práctico
del saber, la política y el museo didáctico.

Y el palacio, el Hoffburg, Mozart hecho encomiástico,
la Academia de Arte, Secesión, Reloj mágico,
la Karlskirche y a Strauss tras pasar lo operático.

A la Meca de los pentagramas

De la Viena en que estuve, sobretodo imperial
y no tanto del Celta o de Roma puntal
contra el norte de bárbaros o del Babenberg tal,
me llevé a un artista que ofreció un recital.

Mucho más que a la Ópera, Sociedad musical
del concierto del Año, al teatro tal cual
el Burg para la corte, el Volks para el normal
u otra tanta Academia o Museo ideal.

Quiero hallar a ese músico callejero y genial
que con agua en las copas de bohemio cristal
y los dedos tocaba una polca o un vals.

De una grande salía Mozart, Johann o igual
de mediana Beethoven, Haydn, Schubert quizás
de pequeña un Mahler y de él otro Brahms.

domingo, 14 de junio de 2009

Entre el Bósforo y el caballo de madera

Desde el Negro, Estambul a la Troya, al Egeo,
entre Asia Menor hay y Europa un trasiego
por el mar, el de Mármara, el que da al mundo griego
y separa al turco oriental de europeo.

Del tamaño entre Mérida y la Asturias que ojeo
al noreste ha las Príncipe o Adalar, para el reo
de Bizancio, el Imperio, y al oeste le leo
unas islas marmóreas dignas del Ateneo.

Al que iba el rey Jerjes y ese estrecho, paseo,
Dardanelos cruzara tal si fuera Perseo
con un puente de barcas, hoy de guerra un museo.

Con sus bocas de fuego, rastros no de fogueo,
Canakkale y Gallípoli, Asia allende el trofeo
primerizo de otomanos, de Aliados Morfeo.

sábado, 13 de junio de 2009

Del Donau al Dunaj, Duna, Dunav y Dunarea

Más allá de la Suiza de los Alpes nevados,
aunque el lago Constanza ya les une a los bravos,
río Rin y Danubio por exclusa y dragados
en el Main y canal Ludwig quedan esclavos.

Mar del Norte y mar Negro y sus puertos con clavos,
Róterdam y Constanza,y el del vals a mil prados
so la selva Bohemia cual altillos Moravos
desde Linz hasta Viena va dejando regados.

Y ve chicos los Carpatos, la central de eslavos,
Transdanubia, Eslavonia y a los húngaros llanos,
Transilvanos los Alpes y a esos ex yugoslavos…

Los Balcanes, la puerta, la de hierro entre ambos,
en Valaquia, maíz, cereales, los granos
y ya por Besarabia canta al mar ditirambos.

Las primeras gotas del Donau

La región Selva Negra en el sur de Alemania
ve nacer a un gran Éufrates, si se mira tamaña,
a un Mekong, si la cuenca, que es mayor que la España,
y a un tesoro, si el curso y las villas que baña.

Hacia el este de oeste en Europa es hazaña
un gran Ebro por tres que recorra Germania,
cual la Viena de Austria, Bratislava, Eslovaquia,
Budapest de Hungria, Vukobar de Croacia…

Y Belgrado de Serbia, Vidin, Ruse en Bulgaria,
la Galati rumana y Kiliya en Ucrania
para darle al mar Negro con el delta la rabia.

Ese río que cambia de sonar por la labia
de allí por donde pasa y se vuelve la magia
del Danubio azul por Strauss y su savia.

viernes, 12 de junio de 2009

La Nueva Roma

Con el puerto asiático de Estambul al fanal
del bajel y al bauprés la Bizancio imperial
en el puente, en el Gálata con su torre naval
veo a turcos pescando al carrete y sedal.

En el cuerno de oro y de especia el bazar,
la mezquita al fondo, puede ser Solimán,
y la Nueva delante, el Express Oriental
y el palacio Topkapi de conquista y Sultán.

Con su tonos violáceos y rosáceos, igual
que la Santa Sofía, con su planta de imán,
minaretes y cúpula y la luz otoñal.

Y a su vera… ¡alá!, un, dos, tres, cuatro, van
cinco, seis alminares, otra tal, celestial
que en el fondo ha obeliscos y un olor a Corán.

Próxima parada, Bizancio

Cuando entre al Bósforo con mi vela pirata,
el mar Negro a la popa, Estambul aproada
y a estribor el castillo genovés, faro y rada
europea y Asia a babor y fragata…

Y ya vea colgante un gran puente de plata,
el cañón y la almena del Rumeli plantada
al oeste, a lo alto pasarela acerada
sobre el mar de un kilómetro… y mezquita de nata.

A sus pies, en la orilla sin volver la mirada
la techumbre esmeralda, ventanal, columnata…,
Dolmabahce, el palacio, ¡qué fachada rosada!

Y sapiencia cual Deusto, con techumbre escarlata
facultad en la margen, de doncella encerrada
hacia el este su torre y mi puerto, ¡hasta data!

jueves, 11 de junio de 2009

El mar de Constantinopla y Sebastopol

Entre Rusia y Georgia y Turquía y Bulgaria,
Rumania y Ucrania, no así la Moldavia,
hay un mar, el Mar Negro y el de Azov, casi España,
que ahogaría a un Vesubio y a otro medio de Italia.

Pues lo surte el Kizil Irmak como el Sakarya,
el Chorokh, el Danubio, Bug…, Dniéster, la sabia
del Dniéper, que antaño al pirata y corsaria
permitieron su arte cual hogaño a la caña.

En las aguas que zares, controlada bocana
en Crimea con fuerza de la armada y batalla,
la del griego quisieran, la Bizancio, o romana.

La del gran Constantino o Estambul de metralla,
la mitad que era otomana y mitad musulmana
que a la mar de isla y mármol le presenta muralla.

El mar con anzuelo

Al oriente de Europa, al poniente asiático
cual un par de Arales, expresado a lo gráfico,
de tamaño hay un mar, el de Azov, tan cromático
porque es poco profundo, se le ve el fondo islámico.

El más llano del mundo, un triángulo mágico,
más salado por Kerch o su suelo oceánico
que en el delta del Don o del Kuban caucásico
que la cima europea, el Elbrús, da, un clásico.

Como ese empeño desde el griego al románico
y del godo cual huno, bizantino, coránico,
sultán turco y zar ruso hasta el Führer germánico.

Sin cortar con el tártaro y ucraniano tiránico,
por tomar el control de Crimea y el náutico
mar de peces llamado, el que va al “Negro Báltico”.

De dulzura, los más grandes de Europa

El nordeste europeo, noroeste soviético
de agua dulce ha dos lagos de sonido fonético,
el Onega y Ladoga, este más kilométrico,
que a dos mares norteños traban por curso auténtico.

El Onega se encarga del mar Blanco estratégico
y los ríos aparte que lo surten de técnico
a los lejos, al sur ha un embalse que el épico
Volga llena y un lago, Beloie, casi esférico.

Más… el río Svir que al Ladoga angélico,
encargado del Báltico, une y este ecléctico
toma el Neva y llega donde Pedro el benéfico.

Hasta San Petersburgo, ese hecho poético
de llevar hasta Rusia, hasta el zar académico
arte y nauta de Ámsterdam y de Londres el bélico.

miércoles, 10 de junio de 2009

El mar que en octubre es más blanco

Entre el mar de Barents y dos lagos neurálgicos,
Kola y Kanim, penínsulas de graduales por Árticos,
a una mar tal Corea, la del Sur, mar de clásicos,
al mar Blanco le abren los pestillos acuáticos.

Al que lleva sus aguas ese río didáctico
que nacido en el lago Vozhe o Lacha fantástico
al Onega… da el nombre y hasta el líquido mágico
cual el Vashka o Mezen… a ese atajo, a ese tráfico.

Rumbo al puerto Arjanguelsk de mercantes titánicos
cual a San Petersburgo por canal Volga-Báltico
de cruceros de perlas y turistas románticos.

Deseosos de ver con mirar de nostálgico
por sus golfos, bahías cual islotes botánicos
a la foca de puerto o matiz groenlándico.

El lago de las dos aguas

De menguante calado, como el Caspio y su orilla,
poco más que el Aral o el Ladoga, en Kirguizia,
por la estepa kazaka entre polvo, arenilla
de unos cuantos desiertos, del Taukum…, hay delicia.

Un gran lago, el Baljash, que oriental ha carilla
tal su hijo, el lago Alakol, en justicia
de salitre en las aguas y al poniente mejilla
tal el lago Zaysan, de agua dulce, codicia.

Pues del río, el Ili, que le da la agüilla
para el campo de arroz y algodón la avaricia
abre tantos canales que se queda sequilla.

La ribera del mar, se hace sal la patricia,
los cuarenta en verano ponen banco a la quilla
y la presa hidroeléctrica…, Kapchagai, ya la pifia.

Del Mar de Aral a los Lagos de Aral

Hacia el este del Caspio, de esa gran depresión
que en Europa es el punto, el más bajo, inferior
medio uzbeko y kazako, lago o mar discusión,
el de Aral de profundo ha cincuenta y error.

Metros que el Amu Daria todo un río, un señor
desde el sur y del norte el Sir Daria al son
van surtiendo, empero hay haber labrador
que desvía unos cúbicos y cosecha algodón.

En el pleno desierto Karakum o peor
Kizilkum, Muyunkum con lo cual el bajón
de ese mar de mil islas cada día es mayor.

Hasta el punto que hay tierra donde hubo timón,
ha subido la sal, la tormenta el tenor
y su Cuba del medio de ántrax es y chitón.

martes, 9 de junio de 2009

La cisterna de la Rusia europea

Entre el Cáucaso y Asia, el Mar Negro y Aral,
el desierto de Kavir, la meseta de Irán
y su fuente el Volga y su pila el Ural
donde un ducho ve un lago, otro tal ve la mar.

Si es marino por gotas no es el Báltico par,
si lagoso el planeta no disfruta otro tal,
mas ya sea un Barents o un Taimir o un Baikal
que es el Caspio cerrado no se puede negar.

Lago o mar bajo esta, “con calado”, naval,
con un par… de bahías cual Kizliar Manguislak,
cara a cara y un golfo en el este de sal.

Que ya enfrente en Bakú crudo y gas natural
ha que pone en peligro a esturión, al caviar
y a la foca del Caspio que es de invierno glacial.

El río de los siete mares

Las colinas Valdái, noroeste soviético,
ven nacer al Missouri de la Rusia, al épico
río Volga, el mayor de la Europa que atlético
al mar Caspio le lleva mucho aguaje poético.

Esta bestia que en Dubna si va al sur va a dar término
en Moscú y si al norte por canal kilométrico
al Onega y Mar Blanco o al Ladoga y con éxito
Petersburgo y Mar Báltico, es su curso dialéctico.

Mas si sigue hacia el Este y recibe al benéfico
Oká, Kama, Belaia y al llegar al libérrimo
Volgogrado ve al Don, se hace casi mayéutico.

Pues del Mar de Azov da al Mar Negro tan bélico
por el Kerch, cual al Mármara por el Bósforo pésimo
y por el Dardanelos al Egeo o helénico.

lunes, 8 de junio de 2009

De los Montes de Alaska por la Cadena Costera a la Gran Cuenca…

Norteamérica antaño como Europa hasta Francia
hace ya diez milenios, buena parte de Asia
bajo un manto de hielo cual si fuere Islandia
enterrada quedaba, no brotaba ni acacia.

Mas se abría un puente de Beringia que, ¡magia!,
a Occidente y Oriente al silbarles distancia
les unía en fortuna, les ligaba en desgracia
y animales remíticos lo cruzaban en guardia.

Tal lo seres humanos, los Colones sin Patria
que al quedar en la Alaska blanca como una tapia
presos dicen, se cree cometían la audacia.

De partir desde el delta del Yukón por la savia
del McKinley y el Cook y buscar otra estancia
de isla en isla en el Sur de la América herbaria.

Los Grandes Lagos

En el Norte de América entre bosques y brumas,
entre los Laurentinos y las Grandes Llanuras
cinco mares de tierra, de aguas dulces, de puras,
los mayores del mundo ven subir sus espumas.

Son los “HEMOS”, Hurón, Erie, Michigan, ¿dudas?,
el Ontario y el rey, Superior, y si apuras,
el Saint Clair…, que glaciares al perder sus bravuras
como fósiles líquidos esculpían a rudas.

Allí está el Niágara, ese salto de alturas
que a la Île d’Anticosti, una Euskadi a las crudas,
por el santo Lorenzo va a posar sus dulzuras.

O el canal Erie o Michigan o el Champlain que por curvas
a New York, New Orleans, Montreal y a las duras
a la Ottawa avistan, ¡bien lo saben las turbas!

domingo, 7 de junio de 2009

El Meschacebé o Padre de las aguas

Va del lago Itasca hasta Lake Salvador...
Mississippi, el “Gran Río”, de meandro, aluvión
que al llegar a Minneapolis le consiente al vapor…
navegar por sus aguas, allí nace la unión.

Con su par Minnesota cual el Rojo mejor,
el del norte y Saint Croix, más allá conexión
con el gran lago, el Michigan, desde allí a Labrador
y de exclusas abajo es la gala, anfitrión.

Al tomar en Saint Louis de babor y estribor
al rocoso Missouri e Illinois y el arpón
al Ohio y subir al deshielo y la flor.

Cual su curso inferior que entre negro algodón
tal que al Blanco al Arkansas al de Blues cantautor
planta en Nueva Orleans do hay laguna y ciclón.

Las Montañas Rocosas

Desde allende de Méjico hasta aquende el Yukón
como Estados Unidos Canadá inferior
una gran cordillera atraviesa, el honor…
la Himalaya de América, medios Andes ni son.

Las Rocosas del sur donde está el Gran Cañón…,
Mount Elbert y la fuente de los ríos de loor
Colorado, Arkansas, Río Bravo o mejor
Río Grande, el San Juan y otro tanto jirón.

Las rocosas centrales, Yellowstone, Grand Tetón
cual el río Missouri y norteñas olor
a manzanas, a Indios y a una gran glaciación.

Hiperbóreas rocosas esas son el tractor
del turismo, del hielo, la madera, el pulmón
del Columbia, del pardo y la presa y castor.

sábado, 6 de junio de 2009

La playa de dos mares y un océano

Del Sahel hasta el Atlas, del Mar Rojo al Atlántico
hay de largo un Yangtzé, mas reseco y árido,
un Ohio de ancho y el volumen, ¡fantástico!,
canadiense o chino, todo grava y cálido.

El mayor en el mundo, para frío el Antártico,
el desierto del Sáhara que el camello arábigo
cual tormentas de arena en un viaje ultraatlántico
y de pozo en pozo lo recorren y el látigo.

Del levante al poniente o al revés tal romántico,
pues del norte hacia el sur o la inversa de tránsito
tal las aves el Nilo ya lo cruza, ¡qué mágico!

Que una Australia de día y de noche un Ártico
con el viento y calor incremente su ámbito
y con agua decrezca, el influjo climático.

viernes, 5 de junio de 2009

La columna del cielo

La más alta en el mundo cordillera, Himalaya,
la morada de nieves, media luna en el atlas,
Pakistán, India, Tíbet, el Nepal, Bután, ¡vaya!
atraviesa, ¡Dios mío!, allí está el Shisha Pangma.

Que las placas tectónicas, las de India y Eurasia
al probarse sus fuerzas elevaban al alba
al menor ochomil, a Everest que avasalla,
Kānchenjunga, Lhotse, el Cho Oyu y Nanga Parbat…

Y el monzón suroeste al subir a su talla
en las faldas del sur deja agua a mansalva
para el Indo, el Ganges, Brahmaputra y Ghaghra…

La cual beben el yak tibetano y el panda
rojo, el oso, el leopardo de las nieves, la cabra
y el rumor de que el yeti y otra tanta vasalla.

El pequeño gran río

En el monte Udalaitz y en el monte y caverna
de la dama de Amboto, mitológica peña
que Durango con mano de caliza gobierna,
nace el río Ibaizabal, Río Ancho, por seña.

Que se llama así cuando en liga fraterna
el que surge en Besaide, el Arrazola enseña
su caudal a otro curso, Zumelegui en la eterna
anteiglesia…, en el valle del Atxondo y cigüeña.

Toma al Zaldu en Matiena, en Durango, qué tierna
la estampita, al Mañaria (!)…, del Oiz se adueña
y recibe a otros tantos y al Nervión, su cisterna.

Para dar con sus aguas en Bilbao, la porteña
y pasado ya el Puente, el Colgante hiberna
en el mar del Cantábrico, en el Golfo ya sueña.

jueves, 4 de junio de 2009

A las llanas, agudas… y sobreesdrújulas

Yo creía que era un poeta político,
un Jeltzale de versos, un Jeltzale artístico,
pero estas mis letras, mi tesoro prolífico
ni una cuota de EAJ, ni eso valen, ¡qué cínico!

Ni cincuenta… euritos, cuando digo verídico
que no tienen valor, que no ha precio lo onírico,
que los sueños se siguen, que es el mío honorífico
y que tome a regalo esta voz de pacífico.

Ni las gracias me dé, es un don metafísico
de lingüista patriótico, de patriota lingüístico
que ha ganado su tierra sin perder cielo olímpico.

Con la pluma, mi vida, con mi ser jesuítico
al servicio de Euzkadi, aunque sea lo idílico
entre ambos amor cual un odio magnífico.

A ti no, a ti

A quien sienta al leer que a sí mismo le escribo
yo quisiera decirle, tomo a Dios por testigo,
que doy todo por nada, que por bien mal recibo
y que tú, tú no eres… tú no eres mi amigo.

A quien tenga ya claro que a sí mismo…, a lo vivo
yo quisiera decirle, no lo tome a castigo,
que yo quiero ser libre, tú me quieres cautivo
y que tú, tú no eres… tú no eres conmigo.

A quien no quepa duda que a sí mismo le inscribo
yo quisiera decirle, y doy fe no maldigo,
no eres tú de los míos, tú eres sólo contigo.

A quien sepa a las buenas que a sí mismo le digo
yo quisiera decirle y con pluma de olivo
no eres tú bienvenido, tú eres, ¡Dios!, enemigo.

Invasor

Tú que entraste en mi casa sin llamar a la puerta
y arrancaste mi vida sin anuencia, por fuerza
de esta tierra de libres, de esta patria liberta
vuelve por do viniste, vos sois gente perversa.

Tú que heriste mi alma, la dejaste allí muerta,
en mi cuarto de estar y al revés, viceversa
abre bien los oídos, no es traidor quien te advierta
vuelve por do viniste, el camino a la inversa.

Tú que hiciste acá sangre al venir de reyerta
a mi paz y causaste una tras otra ofensa
vuelve por do viniste, no tendrás otra oferta.

Tú que diste aquí cuenta de mi esencia a lo persa
y pisaste mi piel, la tornaste desierta
vuelve por do viniste, dicho está, así versa.

miércoles, 3 de junio de 2009

Mandatos

Llora nube de pena, rompe ola de amor,
sopla viento de lágrimas, dora llantos de sol,
pasa niebla de cruces, baja mar de dolor,
calla eco de lápidas, cesa triste farol.

Corre río de amargos, brota flor sinsabor,
vuela copo de lástimas, cruje hoja de adiós,
lustra sombra de heridas, mengua luna en rencor,
guiña estrella de lánguidas, pía pico feroz.

Suelta arena arideces, quema lava de horror,
ven resina de trágicas, posa rabia de halcón,
baila llama de olvidos, vuelve tierra al temblor.

Duerme noche de culpas, vela ira de Orión,
cae manzana nostálgica, rueda roca de ardor,
truena cielo de enconos, calma pulso de acción.

El carnívoro de carne y hueso

Es seguro que ustedes, los mayores sin duda,
ya habrán visto a ese monstruo que ha en el alma negrura,
es de cuerpo un pez gordo, de nariz puntiaguda,
cara grande cual mano y de mano bien dura.

Ese con la sonrisa de pillín, diablura,
la maldad en la lengua, veinte pieles de muda,
que se arrastra en el barro, trepa, da picadura
y envenena el ambiente, come carne hasta cruda.

El que vive en la selva o en el árbol, la altura,
tiene ojos clavados, la mirada menuda,
zigzaguea y se enrolla en la rama oscura.

El que dice que es rey, en verdad dictadura,
tiene huevos, colmillos, una cola forzuda,
va directo al cuello o te espera en natura.

Puede, por qué no, quizá…

Un poema es posible que no sea gran cosa,
puede ser sólo el título, puede ser una orla,
un principio, final, puede ser trama y prosa,
puede una palabra, puede verso en la borla.

Un poema es posible por qué no ser sin glosa,
por qué no interrogantes, por qué no duda gorda,
el examen, la nota, puede cielo sin diosa,
puede ser voces mudas, puede música sorda.

Por qué no, es posible, puede ser no una rosa,
quizá sea la espina, quizá sea la mosca,
puede ser un pupitre, por qué no tiza hermosa.

Puede ser, es posible, por qué no una rosca,
quizá sea el tornillo, quizá luz de una osa,
por qué no un suspenso, puede ser un conozca.

martes, 2 de junio de 2009

Agricultura a gran altura

Los egipcios de América junto al pueblo azteca,
esas gentes incaicas que no usaran la rueda
ni caballo, escritura, ni tampoco moneda
en el cielo leían las cosechas de Eureka.

Porque en ese relieve que al subir da jaqueca
se ganaron la vida al plantar con cabeza
en función de la altura col, papaya o berza…
y con trueque obtener un pescado o manteca.

En la Yunga café, té o la coca, alteza
hasta mil, mil quinientos, en la Quechua, de beca,
otros mil, el maíz, de aquí chicha o cerveza.

Hasta cuatro mil metros, en la Suni, muñeca,
la patata, y de llama ya en la Puna una pieza
de chuleta, su leche, cuero o lana de rueca.

La madre Ganga

El Yukón o el Murray de la India, diantres,
el que nace en Gomukh de cristales brillantes
de glaciar, del Gangotri y se torna fiambres
en el golfo, en Bengala es un río y falanges.

Que en su fuente, Himalaya, Bhagirathi, con haches
es llamado, Alaknanda al unirse el Ganges,
quien recibe al Yamuna en el Oxford de padres
de la Patria y sigue donde vayan sus sangres.

A la urbe hinduista, Benarés, do pecares
además de los Khadis quedan limpios, boyantes
no así el curso en agosto por monzones notables.

Quien ya llega a Calcuta tras tomar de estambres
y a un delfín y a un escualo da bautizo cual frailes
y en un bosque ante el Índico ve salar sus potables.

El de Bengala

En las bocas del Ganges y también Brahmaputra,
donde está Sundarbans, laberinto de lupa,
en el mundo el mayor bosque, toda una jungla
de manglar, vive el rey de los tigres, el supra.

Ese abrigo de piel tal el sol y una duna,
con sus manchas negruzcas y blancuzcas de bruma,
zarpas finas cual guantes, ojos como de gula,
asesinos colmillos y mordida nocturna.

El que mata lo mismo a un buen ciervo que tumba
jabalís, monos, búfalos, elefantes y abunda
en su dieta la carne del humano, no chusma.

Quien un día al tanto de que al indio cual kurda
gusta miel de panal por colmena, do zumba
sigiloso esperaba, imagine la purga.

lunes, 1 de junio de 2009

Los Andes

Desde el austro hasta el norte de la América austral,
desde el cabo de Hornos, desde el Monte “Buckland”
hasta picos Bolívar y Colón, su “igual”,
surca gran cordillera, es la andina, ¡Don Juan!

La más larga del mundo, cicatriz natural
que la placa de Nazca y otra tal más titán
al chocar como cabras en batalla campal
levantaban en tierra, una piel de caimán.

La que frena alisios, carga un vendaval
del oeste, hace lluvia y al pasar el galán
hacia el este va seco, es el zonda letal.

La que tiene Aconcaguas, Chimborazo, el volcán,
Titicaca de lago, el Quelcaya glacial,
para río Amazonas, para tren uno trans.

El tobogán del Aquamundi

El gran “Nilo” que corre del poniente al alzar,
del Perú al Atlántico, el más largo, en caudal
el que lleva más litros, para el Inca grial
y Amazonas se llama ¿es un río o la mar?

El que tiene en los Andes su señal inicial,
en el Mismi Nevado y se pasa a llamar
Ucayali, Apurímac, Marañón y al final
Solimões y etcétera ¿es un río o altamar?

El que en barco hasta Iquitos… van por curso fluvial,
ha una boca gigante, Marajó paladar
y una lengua aun sosa ¿agua dulce o es sal?

El que riega la selva amazónica al par
que unas veces es puro, otras un barrizal
y de todas del cielo ¿es de dar o tomar?

Los del agua y los ahogados

Hoy que el agua está por las nubes, los cielos
y al revés, y los zorros, los que han sed de dineros
la embotellan de lagos y gargantas de hielos…
ya comprendo en Marte que buscaban, ¡los ceros!

Que los unos se mueran, no se engañen, camelos,
porque no tienen agua aunque tengan mil cleros
o se agachen al barro a morir en pozuelos
no les da ni una gota…, ellos van de vaqueros.

Ni una lágrima sueltan, no son esos sus duelos
cuando está cristalino que el valor, y sin peros,
de esa agua lo ponen esas vidas, ¡ni velos!

Botellín a mil euros, oiga usted, ni banqueros
braman almas glaciares, cuando van bajo suelos
riachuelos vitales, manantiales de eros.

Sin más allá

En la fiesta sin fiesta de la Rosa sin Rosa,
sin la fiesta a lo vasco, sin euskera, sin boca
Zapatero el del puño y la espina espinosa
nos traía el sol de Madrid que sofoca.

Al decir que la Euskadi, la del SOE…, la sosa,
la de arriba españoles que Vasconia no toca
la mejor de la historia será, denos gaseosa
que el calor acalora y la idea provoca.

Dónde queda el progreso, es pregunta capciosa,
¿se ha acabado lo histórico, la dinámica coja?
¿lo mejor que mejor por do para? ¿do esposa?

¿O es que Marx está muerto, después rota que roja,
que el teatro es España, que la Europa, ¡oh!, diosa,
lo supremo no existe y no hay bosque tras hoja?