miércoles, 30 de septiembre de 2009

De la bodega Kupferberg al cementerio de Maguncia

Con el gusto del vino espumoso en la boca
y la gran colección, la mayor de la copa
de champán en el mundo en el ojo y la bota
presta para marchar he encontrado a la doña.

Torrecita Alexander, medieval, pura roca
circular con troneras para tiro a la tropa
como un techo apuntado, de pizarra y de gota
o de agua, molino y arsenal fue, ¡hay Begoña!

Que no es pública hoy, que es privada, de poca
gentezuela, no así la estación que va a Europa,
la de tren que las bombas la querían bien rota.

En la guerra de Hitler… que a sección ya bisoña
como a más veterana envió, ¡guerra loca!,
a matar o al de ocaso camposanto que topa.

De la Schillerplatz maguntina a la bodega de Kupferberg

Tras brindar junto a Schiller por Vasconia, ¡salud!,
con el típico vaso, la varilla y agur
y avistar las estrellas de la sátira, mus
casi pido ante el perro de la pasma, ¡ante un full!

De rabiosos, de bóxers que ladrando hacia el sur
de la plaza custodian el barroco, ¡hay Jesús!,
palacete que hoy día es la sede, el baúl
de las fuerzas armadas alemanas con cruz.

La de Hierro que impacta con más fuerza que obús
visualmente al igual que esas casas de azul
la techumbre y rosácea la fachada y virtud.

Mas no soy barroquista, rococó..., soy tahúr
de la lengua y seca mi garganta gandul
al ocaso a barrica voy de vino, no al sud.

Evocaciones de un vascón en Maguncia

Con la ayuda de un ciego y un pastor alemán,
contra el lobo, la droga, explosivo… eficaz
como el Euskal artzaina en el campo leal,
he alcanzado la plaza del von Schiller sin par.

Que llevara a Guillermo Tell… al verso galán
y que está sobre un mármol belga en bronce y con paz
cual un libro abierto en su mano y vial
junto a casa barroca de la Francia, juglar.

Un palacio aristócrata cuyo fin, cuyo plan
es guardar la cultura y la lengua vivaz
del francés y acercarlas al germano actual.

Como aquella figura con color de soplar
vaso y vaso… y barriga txikitera es guardián
del beber en cuadrilla y del blanco local.

martes, 29 de septiembre de 2009

En el corazón de Maguncia

Tras poner una vela maguntina en las ruinas
de la Iglesia de Christoph por las victimas sidas
en la guerra de Hitler…, allí al lado, ¡alucinas!,
escultura hay de Gutenberg con la prensa a embestidas.

Cual la casa do el genio expirara, adivinas
que me he ido seguido con sus placas leídas
a Marktplatz pues al este entre casas divinas
un palacio alberga su museo, imprimidas…

Y ojeado el mismo, a occidente, de oídas
he llegado al Teatro, al de Estado y retinas
se me han ido a cincuenta grados norte de huidas.

Pues baldosas indican latitud a las finas
y después a otra estatua de ese hombre que a idas
y venidas la imprenta inventó o las Chinas.

De Christuskirche a lo endiablado

Al volver de la Iglesia del Humano y Divino
hacia el casco antiguo de Maguncia en sigilo
cuando topo en la vía del mercado del lino
la Iglesita en ruinas de Cristóbal cavilo.

En los tres mil judíos que hubiere y rabino…,
muchos muertos a manos del nazismo, al asilo
escapados o a campos de trabajo cansino
y exterminio llevados, y también en pupilo.

Que una pena inmensa siento por el camino,
de verdad, pero tiene tal certeza otro filo
que lacera mi alma de vascón y marino.

Porque pienso en los raids y en el kilo y kilo
de explosivos y en ciegos bombardeos sin tino
que a esta urbe arrasaron, la pusieron en vilo.

Del Románico al Renacimiento pasando por lo Gótico

Ya catado el Mainz Ham, el jamón maguntino
que recuerda al Bayona, con la espuma de un vino
en Markplatz, tras pilar con un casco felino
de gladiator disfruto Catedral, ¡qué divino!

Su esqueleto románico, planta, cruz de latino,
en las nubes seis torres, el color carmesino,
arcos de medio punto, de herradura, de espino…,
rosetones, relojes, lo claustral y el vecino.

De San Juan, pero al gótico San Quintín rosalino
con vidriera, ajimez, contrafuerte y termino,
torre y nave cuadrada me ha llevado el camino.

Y seguido hacia el norte hasta Cristo el destino,
a su clásica Iglesia, renacida, con sino
y evocante una cúpula al Loyola albino.

Telegrafía visual

En el mil setecientos y sesenta y tres
por Le Mans, justo en Brúlon Claude Chappe fino francés
vino al mundo y cursando enseñanzas de fes
las dejaba en los tiempos de Marats, Robespierres.

Y queriendo enviar por el campo a través
a los suyos, al prójimo tras el juego tal vez
chismes, breves, mensajes… inventó su interés
el telégrafo óptico, artilugio de diez.

Que aprobó la Asamblea Nacional y que al mes…
de París hasta Lille sin caballo ni pies
ya mandaba noticias y en la guerra después.

De una torre a otra hasta el fin y al revés
al hacer con antenas y un buen clima cortés
señas raras al ojo del prusiano y vienés…

La escritura a distancia maguntina

La Maguncia tomada por el justo ideal
de igualdad, libertad y también hermandad
cual después por aquél Bonaparte marcial
en la Iglesia de Stephan tuvo invento locuaz.

Un telégrafo óptico en la torre final
porque allí culminaba, ¡en francesa ciudad!,
una línea que iba desde el Metz inicial
a este urbe hoy germana, ¡quid de guerra y de paz!

Línea empero sin cables porque era gestual
el sistema con torres espaciadas capaz
de pasar de una a otra un mensaje visual.

Que por medio de signos, no por humo, son, haz
ni bandera marítima, por pactada señal
enviaba el recado con total claridad.

El templo de la comunicación

En el punto más alto de Maguncia, a la altura
de Durango hacia el mil arzobispo y cura
ordenaba erigir para gloria y ventura
del Sacrísimo Imperio una bella estructura.

Una Iglesia, la Stephan que en la antigua griegura
significa corona y que tiene factura
goticista hoy en día, una paz de clausura
como un claustro con fuente de agua virgen, segura.

Y arquería apuntada y hacia al este, a la albura,
en el ábside bajo una bóveda pura,
de crucero, vidriera, colorida abertura.

Y en la torre, un octógono, de pizarra y grisura,
que la bomba aliada desplomó sin cordura,
un telégrafo óptico hubo antaño y figura.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Barroquismo religioso-maguntino

La Maguncia que allende de los Alpes fue Roma
y que es Santa Sede y que elige en poltrona
obispal quien se sienta es normal tenga aroma
religioso e iglesias como vascos Pamplona.

Y barrocas color crisantemo cual goma
de borrar en la vía capuchina bien mona
San Ignacio, un ejemplo de columnas, no es broma,
de orden dórico, jónico y corintio, ¡jamona!

La Agustina asimismo en su ruta teutona
sigue el arte a-Reforma y so cruz y paloma
entre santos creyentes a Madona corona.

Cual al norte, al norte con dos torres asoma
la de aquél seguidor de Jesús, la persona
que erigiere la Iglesia, la San Pedro, es axioma.

La atmósfera y la Solarbundesliga

Tras llevar al pulmón en el parque de Estado
de Maguncia aire libre, junto al tren caminado,
una gran ciudadela, hoy museo cuidado
de la urbe, y seguido un molino he encontrado.

Que lo mueve el viento, la veleta, el aspado
y a unos pasos de piedra elegante tallado
en un gran cenotafio un león coronado
en honor del valiente regimiento, el soldado.

Y al bajar rumbo al río, rumbo al Rin azulado
estación medidora del airaje viciado
porque tienen conciencia hacia el medio he topado.

Cual demuestra la liga solariega, ¡un agrado!,
que encabeza la urbe que mejor ha empleado
la energía que brinda el brillante dorado.

La Maguncia romana

Con el Main en la popa y en la proa el Rin,
a babor torreado para el tren un puentil
he atracado ante un club de remeros afín
porque han la “ikurriña” primigenia textil.

Ondeando en el mástil y a un pasito, en latín,
hay museo de naves del romano viril
con sus remos, la vela, lanzaflecha, un fortín
con escudos y hombres, treinta dos y no mil.

Que portaban la gladius hecha en Mainz, espadín
hasta en el teatro, para ir por barril
de acueducto al oeste y en el castro y festín.

Porque era de armas tomar como de edil
esta gente imperiosa de conquista y botín
que erigía columnas, arcos, puente y carril.

Mogontiacum o la Tierra de Mogón

Tras ser celta y ciudad con un castro romano
alamán como suevo, como vándalo alano
y el Atila Maguncia tal salvaje pagano
saquearon y el franco la acogía en su mano.

Y el obispo, arzobispo del Imperio cristiano,
coelector del monarca de la Roma y germano…,
que el derecho y Paz Pública otorgaba al villano,
garantía que en vasco Fuero he visto paisano.

Mas de ser ciudad libre a ser feudo tirano
van dos tiros y otro a que Francia y el llano
jacobino República proclamaran en vano.

Pues volvía la Prusia, pero el galo cercano
retomaba la plaza hasta “Viena” y de plano
otra vez tras dos guerras de carácter mundano.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Sacrificio patriótico

Tengo el alma hecha añicos, la cabeza dolida,
el tic tac desgarrado y en el pecho una herida,
pero al ser por Vasconia, la nación decidida
a ser libre hasta el fin aunque pierda la vida.

Tengo el cuerpo hecho polvo, la sangría en retina,
la mirada acallada y en el sueño una espina,
mas al ser por Euzkadi, no por patria latina,
adelante aunque caiga moribundo en la esquina.

Tengo el ente acosado y la esencia batida,
sin embargo al ser por la Patria divina
aunque gane el cielo, aunque encuentre partida.

Pues qué importa el sufrir una pena intestina
si la causa, el motivo, la razón conocida
es injusta y de un pueblo la verdad campesina.

Que Dios nos perdone

Nuestro amigo, el perro que es un cocker galés
por su raza o spaniel, de quien callo cortés
hoy la edad, está triste aun se ponga a mis pies
cada día que escribo, cosas son de vejez.

Que la noto en los ojos sin fulgor, brillantez,
en el tiempo que pasa acostado en mudez
y en su paso cansino, sin color, fluidez
y en las ganas perdidas de ver calle, es chochez.

Que nos rompe el alma, pone el nudo en la nuez
por amor, por cariño, compañía de diez
entender con dolor que le llega la vez.

Y por ello queriendo no añadir pesadez
a su muerte, pesando la tortura, el revés
decidimos brindarle en el mal honradez.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Entre nos

Una noche brillante de septiembre otoñal,
quizás nunca lo sepas, mas te debo contar,
si me dejan las lágrimas y no rompo a llorar,
sin querer o queriendo nos quisimos igual.

Y mejor porque entonces, aquél día sin par
sobre un campo de libres, bajo luz celestial
por ser fiel yo a mi novia, tú a tu amiga, ¿leal?,
lo que hubo entre ambos fue el amor y el amar.

Una noche de luna aun menguante cual mar,
oye bien el secreto ya deshecho, oral,
deseamos besarnos, no pudimos besar.

De verdad, pues el tierno sin gustar lo labial
allí dado de alma dijo bien sin hablar
que fui tuyo y tú mía del principio al final.

martes, 22 de septiembre de 2009

Aprendizajes polares

No pregunten por qué pero fui hasta el Ártico
de Maguncia, Alemania cual al mundo antártico
de la mano de Forster y de Cook el británico
y aprendí que los sueños son esfuerzo, ardor práctico.

Por llegar hasta un Polo, hasta el fin geográfico
y espacial que uno pone en un mundo fantástico
aun sabiendo que a veces ni el querer más dinámico
es capaz de alcanzar ese amor tan romántico.

Pero tiene valor el luchar pues lo básico
en los sueños se alcancen como no, y esto es clásico,
es que el sueño no es sueño, es soñar sistemático.

Pues ensueño real no es el hecho pragmático,
es el ser un soñante, soñador que nostálgico
no hecha en falta los sueños, sí el soñar algo mágico.

1893…, en barco a los 84º 4'N y a pie, trineo y kayak 86º 14'N

Fridtjof Nansen el nórdico que clamó libertad
para hacer su Noruega no con Suecia al votar
y obtuviera el Nobel, el mejor, de la Paz
ya de joven sentía la pasión por la mar.

Que probara después de llegar a cruzar
desde al alba al ocaso Groenlandia audaz
con esquíes, do dijo la corriente polar
de Siberia… arrastra hielos, velas y más.

Por las aguas del Ártico y alcanzara a pensar
que en el Fram, “Adelante”, llegaría quizás
hasta el Polo del norte derivando al varar.

El navío en banquisa que se vuelve vivaz
por tal fuerza que crea nuestra tierra al rotar,
mas la práctica echaba por el agua el soñar.

El primer hombre en los 90ºN

Unos días después de que Frederick Cook
afirmara sin pruebas desde el Ártico sur
haber ido hasta el Polo Norte dijo al común
Robert Peary el primero fui yo en tal latitud.

Que hace tiempo que exploro y aprendí en mi debut
a cazar de esquimales, a vivir en iglú
y a viajar en trineo y alumbré, traje luz
al probar que es isla Groenlandia, ¡tahúr!

Y en el mil novecientos nueve con veintiún…
valerosos al lado partí, ¡crea Jesús!,
desde el norte de Ellesmere, donde hubiera mamut.

Y veloz sobre el hielo, bajo mí mar azul,
con el alma ardiente y la escarcha en testuz
exclamé en el destino: ¡Polo al fin y salud!

lunes, 21 de septiembre de 2009

De la expedición transantártica de 1914 a la subantártica

Tras tener ya a punto el marchar transantártico
en las aguas heladas del Mar Weddell tiránico,
do ya el Deutschland germano quedó antaño estático,
se vería atrapado el Endurance “británico”.

Que a pesar del esfuerzo por librarlo titánico
y aguardar el deshielo derivando a lo errático
al final ese medio hora hermoso, hora trágico
engullía al navío, ¡empezaba otro cántico!

Porque en botes de auxilio el equipo dinámico
boga a boga entre olas, viento y frío supraártico
a la ¡Isla Elefante! arribaba nostálgico.

Y al no estar habitada en paraje romántico
veinte… quedan y Shackleton y un quinteto de Atlántico
a ¡Georgia del Sur! llega y vuelve mesiánico.

La expedición transantártica sobre el papel

Con la gloria del Polo Sur en manos de nórdicos
y ya Scott… en divinas entre viajes eróticos
clamó Shackleton queda uno para históricos,
cruzar toda la Antártida, ¡me verán en periódicos!

Y lanzó un par barcos a dos mares caóticos,
el Endurance a Weddell, el Aurora con tónicos
al de Ross pues pensaba caminar como exóticos
de uno a otro y le urgían al final los calóricos.

Porque tres mil kilómetros contra vientos despóticos,
bajo cero, a altitud y con grietas cual góticos
hielos, suelos y picos asesinos son crónicos.

Además los recursos estimados por módicos
para hacer esa marcha andarían agónicos
al llegar do el Beardmore, ¡hechos vio antagónicos!

Hechos para la posteridad

Del equipo inglés que partió del poniente
doce días después que el noruego y su gente
y noventa… kilómetros de más hacia el frente
todo es poco decir, no habrá quien bien lo cuente.

Porque cómo ponerse en su alma, en ambiente
y entender que a un líder, incapaz por latiente
de matar a unos perros, con su vida pendiente
costaría un mundo elegir a un valiente.

Como al Lawrence que herido en la vuelta inclemente
sabedor de que el grupo no dejaba a un doliente
por el bien del conjunto entregaba su ente.

¿Qué decir del Scott entre vivo y ausente
que redacta por todos cartas para el pariente
y el diario que cierra un no soy ya escribiente?

De la Terra Nova a la bienaventuranza

El Scott y su equipo que en la luna tan cítrica
de la Antártida eran la Inglaterra… científica…
sin querer se encontraron, ¡ya no hay vida apolítica!,
con Noruega y el Amundsen en carrera política.

Y siguiendo a Shackleton en su ruta con hípica,
con rocín de Siberia hasta cima con lírica
transantártica hallaron infernal más que bíblica
una plaga en el clima, ¡una atmósfera atípica!

Que no hubieron los nórdicos por el este y que a crítica
lucha contra natura les llevó y a la anímica
del segundo en el Polo Sur, la vuelta fue mítica.

Porque a vida o muerte esta gente magnífica
con la patria en el alma, todo un pueblo en la onírica
aún tomaba las muestras, encontró tierra idílica.

La expedición Terra Nova

Robert Falcon Scott, Capitán de primera
en la armada inglesa y ya estado en la helena
y divina “Antarktikos” a la zona costera,
Cabo Evans, volvía por la gloria, no pena.

En el mil novecientos diez a tierra postrera
con el alma en el Polo Sur, de prez norabuena
y tarea científica, mucho más que carrera
por lograr aquel sueño de hechizante sirena.

Pues debía tomar muestras por la barrera
de los hielos de Ross que probaran la ajena
vida habida en la Antártida y la idea puntera.

De las placas tectónicas recogiendo hulla… en vena,
además de ganar del pingüino, del fiera
imperator los huevos, fue cumplida faena.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Hasta los 88º23'S

Al gobierno de un barco de tres palos llamado
Nimrod Shackleton, Ernest con su equipo humano
y caballos manchúes partiría osado
a la Antártida en busca de aquél Polo aún arcano.

Y ya hallado el magnético como habían quedado
vivos cuatro rocines un cuarteto lozano
de la isla de Ross fue al macizo nombrado
Transantártico donde un glaciar da a altiplano.

Que apodaron el Beardmore a ese río helado
y meseta adelante por el álgido llano
a buen ritmo siguieron acortando el bocado.

Pues no daba hasta el fin y a cien millas, a mano
de alcanzar esa hazaña, con el sueño truncado
entre ser héroe muerto eligieron o sano.

Del Times al fin terráqueo

Ernest Schackleton, buen capitán e irlandés,
en el mil novecientos uno, con veintiséis…
embarcó en el Discovery que regía el inglés
Scott rumbo a la Antártida, volvería después.

Porque aunque alcanzaron latitudes de diez,
los ochenta y dos grados sur sintió cual doblez
que al ponerse enfermo de escorbuto cortés
lo mandara el mando a Inglaterra otra vez.

Mas tornó al de seis años a infernal gelidez
tras poner en la prensa “el anuncio que lees”:
Busco hombres, temible viaje, vuelta tal vez.

Bajo sueldo, glacial clima, riesgo al revés
cien por cien, anochece por seis meses, ¡pardiez
juro honor a los salvos, adelante si hay fes!

sábado, 19 de septiembre de 2009

El avanzado de Scott y Shackleton

En el mil ochocientos treinta y nueve… un británico,
James Clark Ross ya estado en el hielo del ártico
para dar con el paso noroeste y que práctico
halló el polo magnético, fue a explorar el antártico.

Sur, austral desde Australia y apellido onomástico
otorgó a plataforma cual a un mar… y volcánico
ascendió al monte Erebus y al Terror, ¡suena trágico!,
que en su isla se alzan hacia auroras, haz mágico.

Y llevó el litoral al papel cartográfico
entretanto y de vuelta do australianos cual náutico
al de nada retorna de New Zealand nostálgico.

Navegando hacia el norte de ese hielo oceánico
y nomina en el garfio que sí apunta al Atlántico,
justo al sur de su islote otros dos, ¡todo un clásico!

Los N-24 y 25 y el Norge con la cola de Schütte-Lanz

Roald Amundsen, hombre polariego, de enero,
en el mil novecientos veinticinco hizo un vuelo
tras volverse piloto en avión por el cielo
hacia el Polo norteño, el averno so el cero.

Pero como aquel Shackleton que quedara a un pelo
de llegar hasta el Polo Sur a pie el primero
tomó tierra a kilómetros de aquél punto postrero
y trató de alcanzar al de un año el consuelo.

En un gran dirigible duro cual el acero
que imitando al alado desde Spitzberg al hielo
despegó y los noventa grados norte vio entero.

Mas surgía disputa entre él por el celo
e italiano y éste fue de nuevo viajero
y al perderse en su búsqueda murió Roald, ¡qué duelo!

viernes, 18 de septiembre de 2009

De oeste a este navegó, al revés no derivó del todo

Con el triunfo en el paso noroeste y la antártica
aventura del Polo Sur la llama tan ártica
encendida aún en el alma nostálgica
le arrastraba a Amundsen hacia el norte a otra clásica.

Ruta, hora nordeste, desde el agua Atlántica
por las mares de Barents, Kara…, toda euroasiática
al Pacífico en barco y hecha esta su táctica
era obrarla a la inversa con corriente oceánica.

Pues creía tal Nansen que una nave “sin” náutica,
atrapada en el hielo por la dicha dinámica
de la mar de Chukotka sobre aquél iba estática.

Hacia el Ártico Océano, cosa era esta mágica,
y tras meses por hielo acababa errática
por Svalbard o Greenland o la Islandia fantástica.

1300 y pico km en 56 días más la vuelta en el año 1911

Una vez por la ruta emplazados recados
de raciones y enseres con trineos tirados
por los perros y esquíes… los noruegos osados
bajo el mando de Amundsen partirían guiados.

En la austral primavera de los suelos helados
de la placa de Ross a los montes lustrados,
Transantárticos, donde un glaciar de arriesgados
cruzarían, el Axel Heiberg, estos lanzados.

A llegar de altiplano do serían matados
veinticuatro ladrantes, hasta el fin, a los grados
sur noventa y saberse a la historia pasados.

Al dejar sus colores en el aire ondeados,
bajo cero la casa polar cual por probados
una carta a su Rey que abrió Scott con llorados.

La expedición noruega

Tras saber Roald Amundsen quien tenía tramado
ir al Polo del norte que lo hizo el humano
Robert Peary… jurando no seré adelantado
en el sur contra Scott hubo el mano a mano.

Y en el barco de Nansen, en el Fram preparado
para el Ártico zarpa con su equipo paisano,
los trineos y perros groenlandeses, cristiano
le dio nueva al inglés: ¡marcho a infierno helado!

Y hacia el sur de la Antártida, Mar de Ross el llamado,
donde está la bahía de ballenas que sano
ballenato alumbran allí fue el osado.

A plantar una base, Framheim, ras suelo cano,
en la gran plataforma de fluido helado
y esperar la salida del sol, clima mediano.

El paso del Noroeste en el velero “Gjøa”

Casi al par que el segundo Reich o Imperio Alemánico
nació en Borge el noruego Roald Amundsen, náutico
licenciado a los veinte…, que embarcó al mundo antártico
so la enseña de Bélgica, do aprendiera lo básico.

A vestir piel de foca, comer crudo lo acuático…
pues quería el primero en un viaje fantástico
alcanzar el Pacífico del Océano Atlántico
o del Mar Labrador el de Bering, ¡romántico!

Y pasaba al canal Parry, fue al monárquico
Rey Guillermo, a su isla donde el hielo del ártico
le retuvo, esquimales le enseñaron lo práctico.

Dos inviernos seguidos y ya abiertas al tráfico
las gargantas Rae, Dease, Dolphin… cual hecho mágico
se plantaba en Nome, era un héroe, un clásico.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La aventura final de Cook

Capitán bien nombrado por su arte en la náutica
rumbo a abrir una ruta entre el hielo, mar ártica
que enlazase el Pacífico con el agua Atlántica
partiría James Cook ya bregado en la Antártica.

De Inglaterra hacia el Índico por el cabo en Sudáfrica
y el estrecho de Bass y al que da su onomástica
ya pasados al norte con su planta volcánica
descubría “Hawái”… en la gran masa acuática.

Y hasta allende el Yukón de Columbia Británica
con paciencia iba, hecha la labor cartográfica
la garganta de Bering gritó ¡basta! oceánica.

Y volvía al Mauna Kea…, a isla basáltica
y al soplarle el nativo allá un bote a monárquica
testa tomó rehén, le comió antropofágica.

James… en la Resolution

Tras volver del periplo que durara un trienio
y ascendido el gran Cook, Comandante de premio
en la nao “Resolution” sin dar tiempo al tedio
a buscar Tierra Australis le mandaba el Imperio…

Otra vez rumbo al sur hasta el otro hemisferio
navegando a siete, ocho nudos promedio
pues allende “New Zealand” y la Australia el gremio
todavía esperaba avistar ese sueño.

Y alcanzaba alto grado, el setenta… y sureño,
la inhóspita Antártida, ya intuía el proemio
del informe de haber tierra hielo hay en medio.

Y encontradas sus islas al noreste, el misterio
lo arrastraba hacia el polo, mapeaba entremedio
Pascua, Vanuatu…, hallaba Georgias, Sandwich su genio.

James… en el Endeavour

En el mil setecientos y sesenta y bastante
el “Esfuerzo”, una vela de tres palos radiante,
so el gobierno de Cook y demás tripulante
de Inglaterra partía con octante y sextante.

Pues debía medir por Tahití y en cuadrante
ese paso de Venus sobre el astro brillante
con el cual es posible calcular lo distante
que se haya un planeta de la Tierra al instante.

Y hecho Tierra Australis fue a buscar navegante
y su estrecho, “New Zealand”… llevó al mapa, adelante
el sudeste de Australia, ¡les echaba allí el guante!

Cual paraba el coral a la nave el avante
y entre curas, malarias, fauna, flor y habitante
de Indonesia por África regresaba el atlante.

martes, 15 de septiembre de 2009

El del mar en las venas

A pesar de no ser el James Cook maguntino
pues nacía en Marton yo que soy vizcaíno
como traje a Georg Forster, que con él fue marino,
a mis versos me arrastra hacia aquél algún sino.

Cual a Cook de la granja y el trabajo cansino
de tendero en Staithes hasta el Whitby salino
donde embarca aprendiz en un barco costino
y después en mercante que va al Báltico fino.

Y alistado en la Royal Navy el Eagle divino
le enseñó los secretos del soplar, remolino…
y la guerra ante Francia no en el suelo fueguino.

En el norte de América que en Quebec intervino
y plasmó en los mapas con un pulso sin vino
Terranova y el río San Lorenzo azulino.

Georg Forster, el político

A la vuelta del viaje por los mares sureños
Johann Georg Adam Forster con sus carnes y huesos
fue a Kassel como a Vilna a dar clases, con genios
carteaba, entre libros trabajó con sus sesos.

Maguntina en la Biblio... do empezaron sus sueños
pues la idea francesa que hizo “libres” de presos
Robespierres con armas y con almas de ensueños
la exportaban tomando esta urbe cual dueños.

Y en el club jacobino que surgió entre risueños
rostros Georg puso el suyo como en hojas e impresos
de “El amigo del Pueblo” su plumilla e ingenios.

Y una vez la República de Maguncia sin rezos
proclamada allí estaba diputado de empeños
por unirla a Francia, paró Prusia excesos (?).

Georg Forster, el científico

Nada menos que en Danzig en el mil setecientos
y cincuenta y cuatro entreabrió ojos despiertos
Johann Georg Adam Forster, quien llevó sus talentos
al zarista y kazakos de meseta y desiertos.

Do aprendiera de planos y de suelos mil cuentos
y ya en Londres con trece años, hechos son ciertos,
una Historia de Rusia tradujera, ¡portentos!,
al inglés y dejará a los más boquiabiertos.

Al zarpar dibujante con James Cook y sus vientos
rumbo a Tierra Australis y estampar por cien puertos
faunas, floras e indígenas de confines exentos.

Y escribir a la vuelta de ilustrado, de expertos
con su alma un tratado con valor de ochocientos,
su “A Voyage round the World…”, como mundos abiertos.

El dichoso desdichado y los desdichados dichosos

En el tiempo en que Gutenberg ideara la imprenta
más allá de escribano, para Job, labor lenta
ya existía el xilógrafo que con tinta, herramienta
de madera imprimía poca hoja y grasienta.

Con lo cual cuando el genio esa máquina inventa
adaptando una prensa vinatera y alienta
de madera y de hierro tipos, ciento cincuenta
puso el libro al alcance de la calle y la venta.

Y produjo el “Misal de Constanza”… y la renta
le faltó componiendo una Biblia opulenta,
la que lleva su nombre, líneas más de cuarenta.

Que acababa el judío al negarle la cuenta
con la ayuda de Schöffer, siempre hay gente avarienta
y quien vende el secreto, Juan, por vida harapienta.

El impresor maguntino

Hacia el mil cuatrocientos en Maguncia, Alemania
nacería Juan Gutenberg que de forma palmaria
trabajando el metal del Obispo… la maña
demostraba de orfebre entre canto y plegaria.

Y llegado a Estrasburgo, por entonces “Germania”,
cual platero asociarse por labor empresaria
en secretos de prensa e impresión le entraña
un proceso legal que inició legataria.

Mas de vuelta a su urbe olvidó tal cizaña
al gozar del favor, de la prenda honoraria
de Juan Fust, un judío con caudal de tamaña.

Con el cual y la ayuda personal y diaria
de un tal Schöffer de nombre Peter pronto apaña
un taller, la imprenta fue su gala primaria.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Desde el cielo a la tierra

Al volver por el Meno hasta el Rin maguntino
en Maguncia recuerdo que a este mundo se vino
un “Paul Haenlein” despierto que se hiciera con tino
en Karlsruhe ingeniero, modelista divino.

Que soñaba y llevara a la práctica fino
su inventillo, un globo aerostático, afino,
con motor que del gas que llenaba el pepino
obtenía el básico combustible, “el refino”.

Que contaba en las venas Jochen Rindt, un vecino
que en el siglo siguiente, en el veinte asesino
fue en la Fórmula Uno campeón con mal sino.

Pues su Lotus de Monza encontraba al destino
en la gran parabólica, se truncaba el camino
y ya a título póstumo vio el laurel más mezquino.

El Opel apodado "Rocket Fritz"

Con la empresa de Opel dando a tope al gas,
produciendo en serie y queriendo copar
el mercado un nieto del patrón inicial
que naciera en Rüsselsheim mostró ser alemán.

Porque obrando cual jefe de anunciar y probar
prototipo y modelos ideó el no va más
al montar en un auto propulsor inusual,
el cohete, el RAK.1 fue en el pueblo un imán.

Y el RAK.2 que tuviera veinticuatro en total
y en los veinte, en tal década en raíl o alquitrán
los doscientos y pico alcanzaba y más.

Todo un show superado al echar a volar
el avión que el paisano Julius Hatry genial
de igual modo impulsaba, eso era de audaz.

Opel

Con Maguncia a la vista y al olfato el Meno
y al oído ya Rüsselsheim y en el gusto el velero
desde el Rin y con tacto dejo escrito de pleno
que he atinado al tomar aquél río primero.

Porque he visto una empresa hoy en boga de lleno
pues la General Motors, accionista puntero,
ha vendido una parte de aquel sueño cochero
que tuvieran los hijos de Adam Opel tan bueno.

Al dejarse de bicis y armar auto de “estreno”
a un año del siglo XX y ya treintañero
el proyecto GM lo hizo suyo y fue obsceno.

Que ayudara a Hitler al montar de acero…
el camión “Blitz”, al Biber, submarino ameno,
el motor y el Junker…, el brutal bombardero.

Duos habet et bene pendentes

Aunque voy más al norte, el castillo imperial
y la iglesia de Oppenheim, goticista y rosal,
me recuerda a una Juana, sea falsa o real,
que nació por Maguncia, mi destino naval.

En el siglo noveno y siguiendo el misal
de su padre vio mundo y estudió, hecho anormal
en un tiempo de reyes y de curas, feudal,
y llegada a la Roma escondió el gen sexual.

Para ser secretaria… de la Testa Papal
que al morir la papisa, ¡santo Dios!, fue ella mal,
más dio a luz y el buen parto descubrió lo infernal.

De este hecho que cuentan da razón, es causal
de que haya entreabierta una silla curial
por mirar si el Pontífice ha varón genital.

A un suspiro de Mainz

Como Tréveris, Kempten o el Habsburgo o Bonn
o la Spira o Colonia este Worms al que adiós
digo está entre las urbes alemanas, ¡qué honor!,
más antiguas, dos mil años son viejo sol.

Y Maguncia, do arrumbo con estrella y farol,
latitud los cincuenta, norte como mi amor,
donde el Meno al Rin da sus aguas y voz,
otro tanto pues tuvo como castro legión.

Pero antes en Biblis, junto al río, ¡qué horror!,
temeré reactores nucleares, son dos,
con sus cuatro torretas o mejor torreón.

Cual en Gernsheim deduzco porque vi caracol
que esa planta en la orilla y también por olor
con cebada produce cervecita un montón.

La vendimia y la mala uva

Hacia el norte de Worms, en la Iglesia que hay gótica,
en la Nuestra Señora, reservada y católica…,
una vez que he rezado con mi alma patriótica
he tomado una copa de bebida alcohólica.

Dulce “dama de leche”, ¡vino blanco!, muy armónica,
que las lenguas del campo con su voz tan teutónica
dicen ser de una vid que a la sombra apostólica
de las torres del templo Dios labrara escultórica.

Y he cogido un buen sueño evocando la agónica
cual aciaga jornada que en la guerra despótica
y de Hitler viviera esta urbe histórica.

Pues la RAF con trescientos… aparatos neurótica
la ponía y con bombas la dejaba caótica
porque rota la paz la palabra es retórica.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Gregorio VII

En el año mil veinte, de familia bien llana
Hildebrando nacía en Sovana, Toscana
y su tío, un abad de la Roma cristiana
lo educaba y vestía al de nada sotana.

E ingresaba en la orden de Cluny tan galana
y después a Pontífices ayudando se afana,
cuando llega a ser Papa pues ¡la puebla romana!
lo elegía y no al uso cardenales, ¡él gana!

Y guió la reforma, la que fue gregoriana
y dictó el principio, el papal, del que emana
que no hay rey ni corona sobre el Padre. ¡Diana!

Pues ponía en su mano deponer a germana…
e imperial cabecilla, ¡la divina y la humana
teoría del par de espadillas ya es vana!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¡No rematen al guitarrista!

Mi guitarra quería cantar una canción,
mi, la, re, sol, si, mi… mi, re, si, la, mi, sol,
mas le rondan los bajos barrios, odian su amor
y la pobre anda muda, no le sale la voz.

Y tenía madera, era un buen guitarrón
que lo armara en Vasconia un vascón, no español,
con la boca de roble, todo el mástil de honor,
palosanto en el cuerpo y las cuerdas… ¡chapós!

¡Dios!, manzanas podridas pues no gustan su don
tal el cuello clavijas le apretaron, ¡bemol!,
porque así entonaban irá al traste el cantor.

Pero como no pasa por el aro ni a coz
y le puso cejilla y cordal de nación
en la caja la quieren, ¡no le suene a farol!

martes, 8 de septiembre de 2009

De Martín… a Jan Hus y Calvino…

Escuchado “El castillo fuerte es nuestro Dios”,
que es el “Gora ta Gora” reformista, canción
que Lutero escribiera, en su iglesia de Worms,
una torre acuátil gozo, hoy es mansión.

Y al bajar rumbo al casco todo recto y veloz
y dejar a la izquierda ferrovial estación
camposanto judío a la diestra, una voz
adelante me ha dicho hasta el hombre teutón.

Hasta Luther…, conjunto escultórico, vos
verá allí la Reforma Protestante, la acción
de ese hito histórico hecho en bronce y adiós.

Y es verdad, monumento tal de haber parangón
en el mundo mi alma contempló solo dos,
el de Praga y Ginebra, la ciudad, no el cantón.

Misando en Worms

Una vez visitado por placer el museo
nibelungo y gustar con la paz del paseo,
un dragón tras dragón, en el casco ya veo
Catedral que incluso gustaría al ateo.

La de Worms, cuatro torres, cupulilla en crucero,
otra más sobre el ábside, rosetón de vidriero,
cruz latina con mucho ventanal de lucero
y en la gótica puerta el patrón marinero.

Nicolás, a él le oro por mi alma, velero…
evocando al humano y eternal “Galileo”,
a quien ruego por todos porque a todos bienquiero.

Como quiero notar sin ningún titubeo
que han Spira y Maguncia, es deber de sincero,
imperiales iglesias como esta, así creo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El cantar de gesta museístico

En el Worms y con paso nibelungo al frente,
con su torre de aire medieval y al oriente
el recuerdo de otra que tuviera excelente
evocando al de Londres he saltado del puente.

Del velero y de mando a esta tierra de ente
alemán por gozar la muralla allí enfrente
y a Germania, a Burgundia, a la épica ardiente
del heroico Sigfrido… en museo reciente.

Que este pueblo “wormsés” en consulta a la gente,
¡y que beba el “demócrata” de política fuente!,
rechazaba, aunque el quórum no llegó al suficiente.

Un rechazo increíble, pues el mito, ¡Oyente!,
si es mentira ha su parte de verdad y latente
otra parte y la historia al contrario, ha quien miente.

La epopeya germana

Tras las bodas de Gunther con Brunilda y Sigfrido
con Crimilda y narrarle a la otra ésta el tino
con que fue conquistada, que no fue su marido
por dolor y venganza llamará a un asesino.

A un guerrero, a Hagen, que al llegar a su oído
que al igual que Aquiles quien mató leonino
al dragón punto débil ha en la espalda caído
le dejaba con lanza y a su esposa agrio vino.

Y en el Worms con el duelo, mientras él guarda hundido
en el Rin el tesoro que da aquella al vecino,
cuando llega Atila por su mano perdido.

Que lograda al país van del huno en equino,
do ya reina ve a medias el desquite cumplido
porque el pueblo burgundio halla el fin y ella el sino.

La épica germana

Al igual que Sigfrido, no a caballo, en velero
he arribado hasta Worms, do llegara el mozuelo
tras pasar a enano nibelungo el acero
y ganar capa, espada, el honor y el flagelo.

Pues quería la mano de Crimilda, empero,
le faltaba el favor de Burgundia, va al duelo
contra el pueblo sajón y danés, vence fiero
y la dama esperada se le rinde, ¡el cielo!

Mas el Rey burgundés, Gunther, pone el pero,
porque ansiaba a la Reina de la Islandia y con velo
le ayudaba aquél en la empresa, ¡es guerrero!

Que al país de la niebla marcha presto y con celo
por lograr como dote el tesoro entero
y venciendo al dragón lo hace suyo en un vuelo.

De aprendiz a maestro

Una pluma atinada, mas de errado papel,
o al contrario quizá y al revés si lo ve,
¡un atino de pluma y papel de infiel!,
es la ciencia económica dijo incierta, un no sé.

Yo tampoco, lo ignoro, el saber no es “novel”,
mas lo incierto, inseguro, ¡va demanda con de!,
¿no es la ciencia de chinas, no es pirata y bajel
que se mueve en mar grave cual burbuja en bidé?

Y le ahorro el recreo con la ciencia es…, y aquél
que ni es ciencia sumaba, lo económico, ¡che!,
coyuntura tan solo, serpentina una piel.

Mas no muda, ¡amigo!, y si hay trueque, ¿no fue
que a la tarta de antaño hoy se dice pastel
y hay por tanto estructura o no entiendo abecé?

domingo, 6 de septiembre de 2009

Al andaluz de andaluces

El agudo de artículos y de artículo agudo,
el Alcántara ¡claro!, gran dicente hasta mudo,
recordaba a un filósofo que decía, ¡un saludo!,
que es el hombre buenito, más los hombres lo rudo.

Lo malvado y glosaba que no es cierto, ¡y no dudo!,
y que incluso al contrario se equivoca, ¡y le aludo!,
porque qué es lo contrario, que es el hombre lo crudo
y los hombres bondad, ¿no es verdad que acá hay nudo?

Para nos lo contrario, ¡vaya el alma al desnudo!,
es más bien que bondad es de humano y geniudo
o maldad de humanos y al revés, ¿cojonudo?

Lo maligno, benigno es humano y no eludo
que en lo malo hay lo bueno y en lo bueno maludo,
que el mortal es carnoso y a la vez es huesudo.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mi tocayo anglosajón

Entre Bristol y Gloucester, siglo quince a finales,
William Tyndale nacía y cursó magistrales
artes, ¿dónde?, en Oxford, como en Cambridge, ¿rivales?,
amplió sus estudios, mas le iban misales.

Y ordenado pastor sus deseos vitales
fueron dar en inglés, no eran tierras novales,
a su gente el Nuevo Testamento y avales
requería al obispo, ¡vaya tiempos feudales!

Que vedaban lecturas, traducciones leales
en inglés de la Biblia y al faltarle los vales
de Colonia fue a Worms do le imprimen cruciales.

Ese texto que Iglesia troca por fiel e iguales…,
sacerdote por cano…, e Inglaterra a pirales
lo mandaba y Lovaina a él mismo por ¿males?

El filósofo de la Biblia

Más allá de negar la indulgencia en dinero,
de afirmar sea gratis, no una red, un anzuelo
de pescar unos cuartos, sostenía Lutero
que por fe en Jesucristo da la gracia el Cielo.

Y que puesto hay pecado y además verdadero
se arrepienta, se humille, pase el duelo y pañuelo
el caído creyendo en milagro postrero
que el creer no la obra buena trae el consuelo.

E interprete usted mismo la Escritura, no el clero,
que allí está revelada la verdad, no en el velo
de la Roma y en vos hay también misionero.

Tome pues pan y vino, pero tome con celo
que en el cuerpo y la sangre mora Cristo, el Cordero
y aunque no es sacrificio con fiducia alza el vuelo.

Derecho de rebelión y el Sic semper tyrannis

Una vez alumbrado por Lutero el plan
reformista en Germania, que alzamiento hay campal
y aconseja a los nobles reprimir el desmán
fue llamado Martín un traidor sin igual.

Pero había ya fieles, luterano afán
y se acuerda en Spira tolerar fe y moral,
mas después los católicos allí mismo dirán
no es posible y protestan protestantes por tal.

Y se llega en Núremberg a un acuerdo irreal
porque Carlos I… de su credo es guardián
y a la Liga Esmalcalda le oponía arsenal.

Siendo en este contexto de orillar ser un san,
romper paz y hacer guerra do Lutero al final
apoyara el derecho del rebelde alemán.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cuius regio, eius religio

En el alma del pueblo ya la Biblia alemana
desde el campo la hoz se iría a la lana
de la Iglesia Católica y de Apóstol, Romana
pues decía de todos ha de ser el mañana.

Mas Lutero ni alta noblecita germana
ni los príncipes, menos la “Iglesilla italiana”
apoyaban las ráfagas de igualdad tan humana
y batía el ejército la revuelta villana.

Mas si en Worms se negaba esa fe “luterana”,
en la dieta de Spira tolerada era sana
y al querer anularla protestaba la plana.

Protestante, ¡aquí el nombre!, con la cual testa hispana…,
“Carlos V…”, el “católico” que la Roma cristiana
saqueara, al de nada se enfrentó, le fue rana.

De la Biblia a la guerra religiosa

Tras llamarle anticristo, casi cual si Satán
al Vicario de Cristo, a la curia papal
de la Iglesia apartado por hereje, desmán
se vería Lutero, a quien cita imperial.

Carlos V a una dieta en el Worms al titán
para ver si seguía en sus tesis leal
y así era y temiendo por su vida el galán
Federico el Sabio le salvaba al final.

Al llevarle al Castillo, al de Wartburg, do el plan
de Martín de verter a expresión coloquial
y alemana el Nuevo Testamento es pan.

De diario e imprenta que al leer el local
se le encienden las luces, sopla como huracán
la Reforma y empieza la batalla campal.

El reformista de Sajonia

Una vez que en Wittenberg y en idioma alemánico
se opusiera Martín a indulgencia en metálico
pues la fe da la gracia y esta dala el mesiánico
entre réplica y réplica a la Roma entró el pánico.

No por miedo a que el medio, según él de pirático,
para alzar la Basílica de San Pedro, el “viático”
se perdiera, mas bien por perder al germánico
y con él el Imperio terrenal y eclesiástico.

Pues negaba al Papa, conquistaba al fanático
y llamaba al noble a ser libre, cismático
y llevar la Reforma hasta el fin ¿democrático?

Con lo cual el Pontífice con su bula al monástico
así instaba so pena de excomulgue dramático
a abjurar, mas Lutero se mostraba dogmático.

Martín Lutero

A finales del siglo quince en tierra alemánica
nacería, en Eisleben, criatura germánica
que en la Uni de Erfurt en la ciencia más básica
se volvía filósofo, gustó música “clásica”.

E ingresó en Derecho, mas la chispa mesiánica
le alumbró a la casa de agustina dogmática
y tomado el hábito y hechos votos y plática
se volvía teólogo y se dio a su didáctica.

En la urbe de Wittenberg y al viajar a la itálica
Ciudad Santa, a Roma y encontrar mala práctica
en los hombres de fe prendió el alma volcánica.

Hasta el punto que al ver como cosa satánica
el vender indulgencias con su gracia socrática
batería de tesis selló en puerta eclesiástica.

La corona y la cruz cara a cara

Desde Mannheim por río hasta Worms en velero
al llegar me ha venido que en el siglo primero
del segundo milenio por fijar quién al clero
investía si el Papa o el Monarca hubo fiero.

Problemón porque en feudo eclesiástico el fuero
de elegir al feudal dijo el Rey mío entero
y el Papado al contrario, que al señor él sin pero
otorgaba el anillo como el báculo mero.

Con lo cual cuando Roma le prohibía al primero
la elección fue en Worms donde el “Cetro” de acero
con la curia alemana negó al “Pedro” y cetrero.

Y al revés, te excomulgo clamó el Padre santero
y perdones por medio como guerra y guerrero
al final dad al Cesar… como a Dios… lo frailero.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Planear, navegar y producir

Al zarpar desde el puerto y seguirle la pista
a la estela celeste de un avión a la vista
me ha sonado que el vuelo sin motor futurista
tiene en Mannheim un club, gusta al propio y turista.

Pero pronto ha volado ese alado y revista
he pasado a la carta que le guía al velista…
recordando las normas que en tal urbe el jurista…
decretó para el Rin, que es marina autopista.

Donde encuentro a ambos lados de manera imprevista
sin dejar la ciudad, a unas millas no dista
una empresa llamada Basf me sopla un ciclista.

Dedicada al sector según veo, se avista
petroquímico siendo en el mismo la artista
la mayor en el mundo, ¡la primera en la lista…!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Policial y parapolicial

El amigo del GAL y el terror silenciado
cuando ha sido él a quien se la ha dado, pegado
una miembro de ETA que fugaz ha escapado
en la rueda de prensa parecía burlado.

Y después de apuntar que habrá caza y cazado
nos decía con cara de Galindo indultado
que es normal que la pasma obedezca en Estado
de Derecho al juez lo que haya ordenado.

Y me he muerto de gracia, me ha dejado matado
ya que cuando el Estado no es tal cual lo ha llamado
y es de ser policial huele mal, la ha cagado.

Pues ocurre al revés, que es el juez, el juzgado
quien acata las órdenes, lo que haya mandado
el de esposas, la porra y la pipa de armado.

martes, 1 de septiembre de 2009

Despedida mannheimiana

Sopla sopla, Eolo, sopla sopla… ¡es tu ser!
que me voy de este enclave a quien trato de usted
con la Uni en la mente, en el alma el saber
y en el cuerpo las ganas de prendarme otra vez.

Poseidón, calma el agua, Poseidón, haz correr
por la pista marítima, por el Rin como a un pez
a esta nave que es libre y que quiere volver
algún día a la urbe y a prenderse en su red.

Sopla sopla, Eolo, sopla sopla a placer
que están listas las velas y ya siento la sed
de poner rumbo al norte y es la mar mi mujer.

Poseidón, se apacible, Poseidón a merced
de tus olas, corrientes, de tu inmenso poder
ya estoy puesto y a Mannheim hasta otra talvez.

Como la monarquía española y un jamón

Al volver a mi nave “La Vasconia” en el Rin
por la Torre Victoria y los trenes, raíl
he comprado una tarta, la Schwarzwälder… al fin
y he invitado a unos prójimos, ¡que es el vasco gentil!

Y en cubierta al inglés, francés, yanqui y rusín
tras cortar con navaja suiza en cuatro, no mil,
les he dicho Alemania fue partida asín,
pero tres eran uno y la URSS un redil.

Luego escojan dos trozos, ¡que yo parto el botín!,
cual si fueran un príncipe elector que al servil
rey romano votaran, ¡que aproveche el festín!

Y es que aquellos germanos cual alcalde el edil
elegían a quien coronaba en latín
el Pontífice y luego por sí mismos, ¿sutil?