En la Iglesia de Pablo, la de planta esférica,
piedra roja arenisca, torre, cúpula y épica
nacional-democrática hubo antaño sin ética
un desnudo escultórico aunque hubiere estética.
El de Ebert llamado, el que fue en la frenética
Weimariana República Presidente, enérgica
negativa encontraba en el clero esa atlética
figurita y los nazis la mandaban a ¡Bélgica!
Un decir, a la porra, mas su artista a la étnica
alma, a Hitler vendía otra estatua dialéctica,
“Pensador” la llamada, la ironía es poética.
Y es que como Georg Kolbe Richard Scheibe magnética
atracción abrigaba por Rodin y la escénica
de los cuerpos cual Dios trajo al mundo, helénica.
piedra roja arenisca, torre, cúpula y épica
nacional-democrática hubo antaño sin ética
un desnudo escultórico aunque hubiere estética.
El de Ebert llamado, el que fue en la frenética
Weimariana República Presidente, enérgica
negativa encontraba en el clero esa atlética
figurita y los nazis la mandaban a ¡Bélgica!
Un decir, a la porra, mas su artista a la étnica
alma, a Hitler vendía otra estatua dialéctica,
“Pensador” la llamada, la ironía es poética.
Y es que como Georg Kolbe Richard Scheibe magnética
atracción abrigaba por Rodin y la escénica
de los cuerpos cual Dios trajo al mundo, helénica.
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