domingo 8 de noviembre de 2009

Dulce amor

Al principio a Vasconia, ya lo debes saber,
la quisiste, ¡Patriota!, pero era un querer
inconsciente, impulsivo, sin saber, conocer
que el amarla es patriótico cual placer un deber.

Para quien siente dentro, más allá de su piel,
el tic tac de vascón, el latido, el más fiel,
de ser libre algún día, de llegar al vergel
de Euzkadi, la hecha con martillo y cincel.

Como el golpe tras golpe tal de hombre mujer
de este pueblo que sabe que quien gusta la miel
sube al árbol en busca de colmena primer.

Con la antorcha encendida y encontrado el panel
con el humo atonta a la abeja, a ese ser
con antenas y ojos y aguijón sin cuartel.