En el mil setecientos veinticinco al objeto
de sacarle a la América y a la Asia el secreto,
si eran una o dos tierras, y esbozar un boceto
de una ruta y las costas partió nuestro sujeto.
A pie Vitus a Ojotsk y arribado coqueto
por tal mar a península de Kamtchatka el reto
era hacer un navío y llevarlo al inquieto
mar de Bering hoy día y aun al norte, ¡al aprieto!
Y pasados tres años zarpó, ¡como poeto!,
y las islas Diomedes y Saint Lawrence discreto
descubrió y cruzaba su hora estrecho completo.
Sin embargo, a pesar de “probar” al paleto
que eran dos continentes le mostraba el veto
Norteamérica en niebla, no la vio, ¡de soneto!
de sacarle a la América y a la Asia el secreto,
si eran una o dos tierras, y esbozar un boceto
de una ruta y las costas partió nuestro sujeto.
A pie Vitus a Ojotsk y arribado coqueto
por tal mar a península de Kamtchatka el reto
era hacer un navío y llevarlo al inquieto
mar de Bering hoy día y aun al norte, ¡al aprieto!
Y pasados tres años zarpó, ¡como poeto!,
y las islas Diomedes y Saint Lawrence discreto
descubrió y cruzaba su hora estrecho completo.
Sin embargo, a pesar de “probar” al paleto
que eran dos continentes le mostraba el veto
Norteamérica en niebla, no la vio, ¡de soneto!
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