En Dachau, en el campo con subcampos cercanos,
¡do unos treinta y cinco mil… murieron humanos!,
ocurrió al caer por el yanqui, en sus manos
no tan crudo otro hecho, mas sangriento y de arcanos.
Pues rendido el recinto y sacados los canos
pañuelitos, las tropas a unos nazis germanos,
de cuarenta a quinientos… según quién cuente granos,
les quitaron la vida cual un niño a gusanos.
Y no vale el matiz de que fueran malsanos
alemanes, el crimen es el crimen, ¡hermanos!,
y de guerra fue este sin culpables villanos.
Porque Patton, el sheriff en Baviera, estos planos
a pesar de estudiarlos tal los jueces hispanos
con torturas en nada los dejó, ¡casos vanos!
¡do unos treinta y cinco mil… murieron humanos!,
ocurrió al caer por el yanqui, en sus manos
no tan crudo otro hecho, mas sangriento y de arcanos.
Pues rendido el recinto y sacados los canos
pañuelitos, las tropas a unos nazis germanos,
de cuarenta a quinientos… según quién cuente granos,
les quitaron la vida cual un niño a gusanos.
Y no vale el matiz de que fueran malsanos
alemanes, el crimen es el crimen, ¡hermanos!,
y de guerra fue este sin culpables villanos.
Porque Patton, el sheriff en Baviera, estos planos
a pesar de estudiarlos tal los jueces hispanos
con torturas en nada los dejó, ¡casos vanos!
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