martes, 23 de febrero de 2010

De forma como Norisring, a fondo como en Hockenheimring

Tras hincharme en el Gaisberg como un globo a bombones
mozartianos, cacao, mazapán…, cual pezones
en su punto, redondos además de dulzones
no apetece ni leches dar pedales, ¡vascones!

Y a un colega de tiempo, salzburgués, de aficiones
en los cielos le he dicho, por favor, con pasiones
que me enganche con bici a ala delta, en dos sones
he llegado hasta Salzburgring, con chinchón no, chinchones.

¡Vaya viaje me he dado! ¡Hasta he visto estrellones!
Y por poco, por pelos me ha cabido a empellones
en el coco el casco para el par de epsilones.

Que el equipo Euskadi en tal pista de dones
al volante, ¡mil gracias!, me ha dejado en sesiones
de diez vueltas con crono pilotar, ¡como aviones!

Los vientos en Mozártpolis

Con la bici alpina y el valor de vascón
de Salzburgo hasta el Gaisberg he subido y visión
gozo al Nido del Águila, Kehlstein, Watzmann…, ¡de halcón!,
como al Untersberg, Zwiesel y al Hochstaufen, ¡qué don!

De montañas, en metros setecientos, más son,
de doscientos ahí montes cuenta el guión,
cual el Mönschberg, el Rainberg, Capuchino y pon
la que tiene en la cima el castillo de acción.

Con lo cual las colinas con seguir la ilación
dos centenas no pasan y hora sé a la cuestión
de los vientos usuales en la urbe razón.

Pues su enclave es un valle al ocaso, alba con
las alturas citadas, -¡mi Durango, atención,
al revés!-, luego el soplo norte a sur o inversión.

El arte inmóvil y el arte en movimiento

Llena el alma de Mozart y fragancia de flores
del jardín del Palacio Mirabell, ¡mis lectores!,
de la Fuente Pegaso, el corcel sin señores,
inspirado hacia el Salzach va mi ser de cantores.

Entre enanos, flautistas y también pensadores,
Paracelso o Copérnico allí aguardan oidores
cual la Iglesia Evangélica, la de Cristo y pastores
que a esa planta con torre y ladrillo han amores.

Tal que a Mozart al alba fundación, fundadores
y el teatro de hilos, marionetas de actores
que a la escena sus obras llevan ante auditores.

Tanto para mayores como para menores,
para esos que vienen por el puente de autores
que parece un arco sobre el río y rumores.

El Salzburgo norteño

Desde el Huerto de Dios Sebastián afligido
calle abajo hacia el Salzach y evocando el latido
mozartiano en el alma he arribado seguido
a su finca urbana, do tejía el sonido.

Y le daba las horas Trinidad al oído,
la Iglesita barroca con dos torres sin nido
cigüeñal y la cúpula ante estatuas, ¡leído!,
de fe, amor, esperanza y el saber perseguido.

Como enfrente el Teatro Estatal blanquecido
y a unos pasos la Escuela Musical que es sabido
Mozarteum se llama, do hacen sones, no ruido.

Y el Palacio admirable, Mirabell, y lucido
con estatuas vivaces, clasicismo esculpido,
las fontanas al aire y un jardín bien florido.

Al norte del Salzach

Con la margen izquierda de Salzburgo en poemas,
un Salzburgo, por cierto, mozartiano a las buenas,
no al revés, salzburgués “no era” Mozart, problemas
quizás más que alegrías le brindó, cual las Vienas,

voy al Puente de Estado y a la diestra, a otros temas
y a la Iglesia San Juan, capitel, ¡norabuenas!,
de cebolla o de lágrima celestial y de esquemas
del románico, al pie de un buen monte, ¿el de Atenas?

No, es el gran Capuchino con sus vistas supremas,
monasterio de orden con capucha, colmenas,
saltarinas las cabras y arboladas diademas.

Calle arriba la Iglesia Sebastián y las penas
de las almas del Huerto del Señor con sus lemas
lapidarios, descansa Paracelso en sus venas.

Caminata mozartesca

Descansado a la sombra del gran Mozart, figura
sobre base de mármol blanca como la Luna
y materia de bronce vejecida y oscura
a su calle natal marcho como una duna.

En volandas, el Templo Michael déjole al cura,
que en tal vía el clásico vio la luz y la cuna
cual la urbe su Casa, Consistorio y aun dura
el cartel de los gremios por fachada alguna.

Mas me aguarda la Iglesia del Colegio cual pura
y barroca, de formas curvas tal la aceituna,
par de torres y cúpula pizarrosa y bruna.

Y escuchado el sonido ¿mozartiano?, la una
en campanas he entrado a un Museo de altura,
al de Rupert, de fotos, ¡verdadera fortuna!

Fe, salud, natura, razón, solfeo y arte

Con mi bici HB de esta cruz gaetana
o la Iglesia Kajetan que es barroca y germana
y tuviera hospital do curara a paisana
Paracelso a la orilla fluvial voy sin galbana.

De este río, del Salzach que es de alpina fontana
y en verano un torrente y en invierno una nana
cual la Uni, ¡el saber o es rebelde o no sana,
Facultad Sociológica! ¡Que ilumine el mañana!

Otra margen, igual que ese Puente que hilvana
norte y sur salzburgueses, el de Mozart, cercana
allí veo su Plaza y su estatua romana.

Y las dos Residencias, nueva como la anciana,
de arzobispo, hoy museos, do he gozado galana
panorámica en lienzo de esta perla urbana.

Paracelso (II)

Paracelso, del médico cual sintético empírico,
de elementos en dosis, semejante en lo clínico
se decía que había trasmutado, ¡hecho mítico!
lo plomizo en lo áureo, ¡el deseo de alquímico!

Que pensaba que el Hombre era un cosmos anímico,
dulce, amargo, salado, como acido, crítico,
microastro al que orbita lo enfermizo, ¡hecho cíclico!,
que es curable con pócimas, no purgante fatídico.

Y el saber bienhechor, medicina, es científico
y ha por base las ciencias naturales, lo químico,
el amor y la rama astronómica, ¡un místico!

Que creía que el aire, tierra, fuego y lo hídrico
son de seres, los silfos cual los gnomos, ¡qué críptico!,
salamandras y ninfas, las nereidas, ¡magnífico!

lunes, 22 de febrero de 2010

Paracelso (I)

En el mil cuatrocientos y noventa y tres
en la Suiza, en Einsiedeln llegaría a nacer
quien sudara en la mina y estudiara después
como en Viena en Ferrara, Basilea primer.

Para hacerse un buen médico alquimista, de diez,
que creía que el mal era allende del ser
y podía tratarse con remedios, ¡usted!,
minerales, azufre o el mercurio a postrer.

Tanto o más que potajes, vino y opio tal vez
le da lustre el tratar como ciencia el saber
del galeno, del clínico, ahí estriba su prez.

Y en el ser homeópata, el que basa el quehacer
en que cura lo mismo con lo mismo, a revés
similar, similar medicina al doler.

Delicadeza salzburguesa

Como emano bondad desde el alma al semblante
y soy rico de ser, no de tela al volante
de este tren teleférico en el cual es viajante
solo el bien hoy en día le he rogado al instante.

Que me baje, el buen hombre era un chico gigante
y aquí estoy a los pies de este monte brillante
con la bici ya lista y los ojos de amante
para ver tres iglesias, cada cual más radiante.

La de Erhard, Kajetan y de Nonnberg de entrante
porque tengo Salzburgo para rato delante
y ya sabe que yo si algo cuento es aguante.

Para dar y donar, mas no gusto bastante
el barroco del trío, aunque hechiza, es flamante
bulbiforme una cúpula roja cual mi sonante.

La Fortaleza de Hohensalzburg

Como en todo fortín, ciudadela de peña
tanto o más que las gentes, armas, torres y almena
la del monte en Salzburgo requería la leña,
agua como pitanza pues sin tal ni una es buena.

Pozo cual la cisterna ya he avistado y cigüeña
por entorno arbolado, mas comida y la cena
teleférico arriba por la cara norteña
no, del alba subía, mas no toda, cual suena.

Pues contaba con cerdos, pollo, oveja pequeña…
y relatan que estando rodeado por hiena
y sitiado el castillo hubo treta aguileña.

Pues pintaban al día misma vaca rellena
de un color para dar a entender que se sueña
si pensaban rendirla por el hambre terrena.

La injusticia vive en fuertes, la justicia al aire libre

Expresado a los muertos el descansen en paz
en San Pedro, a las buenas despedido el abad,
a sus puertas con bici y mochila detrás
teleférico arriba he subido hasta el ras.

De este monte de almenas para ver la ciudad
de lo alto y la gran fortaleza que audaz
Bonaparte sin lucha ocupara, jamás
conquistada por armas, aunque estuvo a un compás.

Pues la hoz de labriego que en el marco, en la edad
reformista y rebelde en el campo y demás
se alzaría y por poco no sería capaz.

De rendirla y con ella a Arzobispo, además
es la ley de la Historia que el no libre veraz
se arme y luche, el triunfo como no es un quizás.

La divina ciudad de los Alpes

De esta sacra y barroca Catedral salzburguesa
donde hubo el bautismo Mozart, pura belleza
con su mármol del Untersberg, emplazada cual pieza
sobre el foro romano de hace tiempo va presa.

Del saber esta alma, de mil dudas posesa
a otro espacio de fe, el Salzburgo, ¡franqueza!,
es llamado la Roma de Germania, así reza
y en la causa el que goce tanta iglesia algo pesa.

La Abadía de Pedro con su claustro, promesa
de otra vida y el Huerto del Señor con maleza
ahí me aguarda y Capilla so la falda montesa.

La de Margaret chica que ha entre tumbas viveza
cual el Templo de Pedro una torre bien tiesa,
rococó y barroquismo, la nobleza y alteza.

El corazón salzburgués

Con la bici a cuestas y orillando el jardín
de la Uni y la Iglesia hacia el alba feliz
he llegado hasta el Templo Franciscano, latín
saber supo esta orden de Francisco de Asís.

Casa Santa más gótica que románica sin
mucho lujo por fuera, mas por dentro, ¡país!,
es preciosa, una joya atesora el botín,
elegancia de Cristo, humildad sin barniz.

Y al salir por los pasos arqueados al fin
con la fuente a la vista he alcanzado en un tris
la virtud de Salzburgo, Catedral cual jazmín.

Blanca, puertas de bronce, de amor, fe y la matriz
de la vida, ¡esperanza!, en las torres verdín
y en la cúpula, estatuas casi al pie, en la raíz.

Herbert von Karajan (II)

La batuta de Hitler con la guerra en la esquina
de Polonia aguardando dirigió sin retina
en papel un concierto ante el Rey y “Zarina”
yugoslavos perdiéndose en la obra que arruina.

Los Maestros Cantores, los de Núremberg, china
en el alma del Führer quien diría pues trina:
No preside el maestro otra gala en la mina
wagneriana, en Bayreuth, ¡un borrón en letrina!

Porque era tan puro que haber hay quien opina
que alumbró el “son Karajan”, el que luce e ilumina
tanta obra grabada en CD, tal rutina.

Y también el subirse sueldos, áurea gallina
para el músico excelso a la vez que la ruina
del mecenas del arte, dio a la luz tal doctrina.

Herbert von Karajan (I)

En el mil novecientos ocho vino al planeta
en Salzburgo un mocete que en la Viena apuesta
se volvió de pianista a batuta completa
y rigió de este mundo cuánta buena orquesta.

La de Ulm, la vienesa, la de Londres, la neta
de Berlín en los tiempos de Adolf Hitler, se presta
a ello pues era miembro del partido, faceta
que es el pero en su vida musical tan de cresta.

Y es que daba el inicio al concierto el pureta
con el himno nazista, mas la vida es compuesta
y la llave que abre puerta cierra otra meta.

Pues con Austria librada y ocupada detesta
su pasado la Rusia y en la Viena le veta
ser el Jefe en la Orquesta Filarmónica honesta.

Clásico hasta allende la muerte

Ya maestro de cámara imperial en la Viena
Wolfgang Mozart sentía en su alma el poema
de tener que obrar música para baile tras cena
en palacio habiendo virtud, maña suprema.

Hasta el punto que cuentan cual que hubiera en su escena
musical al Beethoven para clases con yema
de los dedos al piano que negara, tal suena,
a ese aún niño el ser su pupilo, ¡dilema!

Todo un genio sin duda que a este mundo de arena
le hizo el don de sus obras, muchas hoy un emblema
clasicista, seiscientas… nos legó, ¡tanta buena…!

Cual el Piano Concerto 21, el problema
de la muerte le hallaba treintañero, ¡qué pena!,
componiendo el Réquiem por encargo, ¡buen tema!

A las graves y a las agudas

Tras las obras compuestas entre idas, venidas,
libre ya de su puesto en Salzburgo, heridas
en el alma y casado de segundas queridas
a la Viena llegaba Mozart cual nuevas vidas.

Pues su piano vital tocó teclas dolidas,
las sin blanca, las negras y sin negras, lucidas
que llevaron su arte a unas notas no oídas
cual la ópera en lengua alemana, ¡el Rey Midas!

De la música, Mozart fue un rebelde, atrevidas
obras, Bodas de Fígaro… sugerían tañidas
el luchar de las clases que querían con bridas.

Los antiguos regímenes, en la Francia encendidas
provocaba asonadas y en la Austria pulidas
se escuchaban sus partes, ¡las censuras podridas!

Lámeme el culo

Tras viajar por Europa Mozart su Arzobispado
de Salzburgo le daba el encargo ganado
por sí, ser concertino, violinista pagado
malamente en la orquesta de esa polis, Estado.

Y aceptaba empero no lo fue de buen grado,
Wolfgang no era barroco cual la urbe, su agrado
era un puesto a él acorde y al de tiempo encontrado
en la Viena su música perdió el tono sagrado.

Antes por arzobispo salzburgués fue vetado
ante José II, no tocó, por enfado
se negaba a la vuelta a llevarle un recado.

A ese cura a Salzburgo, dimitió y fue echado
con patada en el culo, hecho pronto vengado
con la obra de nombre como yo he titulado.

domingo, 21 de febrero de 2010

Wolfgang Amadeus Mozart

En el mil novecientos y cincuenta y seis es
cuando viere la luz en Salzburgo un “vienés”
con el tiempo, el gran Mozart, quien de niño, a los tres
ya mamaba las notas cual chupetes bebés.

A los cuatro aprendía, no los pasos con pies,
de su padre cual juego el teclado y los res,
a los cinco leía partituras, con seis
componía, al piano y violín era un diez.

Que viajó por los tronos de Baviera, al francés
de Versalles, al Schönbrunn de la Viena, al inglés
londinense de Buckingham y al hayense, holandés.

O al de Roma do oyere Miserere entre fes
de Capilla Sixtina y ese buen “salzburgués”
al salir lo escribía de memoria, ¡pardiez!

El Teatro del Festival

Acabada la Guerra Mundial grande y primera
y con ella el Imperio Austro-Húngaro, en era
de República austríaca bien se izaba bandera
musical en Salzburgo, ¡por Vasconia quisiera!

Ver tan buen Festival que le colma a cualquiera
de violines el alma o de pianos mollera
como este en la urbe que se obraba siquiera
para alzar un Teatro como al Mozart doquiera.

Y en la época nazi no dejaba en la acera
al artista antipático a ese régimen fiera
y le abría sus puertas pues el arte es la pera.

Más en este espacio, cual por dentro por fuera,
que en el techo dispone de un ardid la gotera
no estropea la acústica de su sala señera.

Armonía salzburguesa

Contemplada en el patio de la Iglesia San Blas
balconada, la arcada con las flores de abad
y la sombra del Mönchsberg y la luz tan locuaz
en la plaza de Karajan he escuchado el compás.

De las gotas alpinas al vibrar justo al ras
del estanque, aguadero de caballos de audaz
y hacer eco en el túnel, el portón de ciudad
que atraviesa la peña cual al alma un quizás.

Cuando espera un te quiero y yo anhelo, ¡verás!,
asistir a un concierto de Año Nuevo vivaz
en la Viena, en Salzburgo a otro que es por demás.

Al sublime, ¡amigo!, Festival, a ese haz
que ilumina a la urbe y la viste además
de ocasión, el gran Mozart se merece eso y paz.

A escultura de escultura

Visto el Mozart de bronce con melena y coleta
que parece una Venus, la de Willendorf, jeta
de muñeco de fiestas, Patxikotxu si aprieta,
al Museo de Historia Natural voy poeta.

A ver plantas y bichos del país de la seta
y la estrella glaciar, flor de nieve coqueta
y preciosa, la Edelweiss y me marcho a otra meta,
al Museo Moderno que es un cubo y luneta.

Donde veo Salzburgo reflejado, torreta
y esculturas al aire libre, en mí bicicleta
sigo a gótica Iglesia, la San Blas y discreta.

Y después al Museo del Juguete, ¡ay, mi veta
de ser niño rebelde!, me recuerda a rabieta
esa yegua ahí afuera que el jinete sujeta.

sábado, 20 de febrero de 2010

Allende las Casas de Dios… lo divino

Con el centro de Miele con su globo mundial
en la cara norteña y también la central
termoeléctrica y trenes a mi rueda y pedal
he aparcado ante el Templo, el de Mülln, eclesial.

Pero como yo siento a mi Dios celestial
en el cielo, en los mares o en el curso fluvial
he subido hasta el Mönchsberg, que es un monte floral,
para echar un vistazo al Salzburgo ideal.

Y al bajar con la imagen hasta el río, al vial
y cruzar bajo el túnel adosado al costal
de la peña por poco no me chupo un anal.

El de Mozart de piedra y seguido el portal
de la Iglesia San Marcos, torres, gran ventanal,
columnata de Jonia… y barroca postal.

Libros y artefactos

Del Palacio de Klessheim, hoy casino y al lado
de un buen campo de golf, en la bici montado
iba al casco, a Salzburgo centro cuando he parado
en el ente de libros, biblioteca llamado.

De cristal que ha una torre de aeropuerto en tejado,
edificio reciente del que marcho encantado
al hogar literario, donde soy bienllegado
por colegas del gremio de la pluma y narrado.

Hasta siempre, un placer les respondo rimado
y me voy hasta el puente, tal y como he llegado,
de los trenes e intuyo la estación tras el vado.

La que va para Viena cual el Múnich, pasado
objetivo en la guerra, do hace poco ha explotado
una bomba de entonces, ¡Dios le aguarde al segado!

Los huevos del águila

Al salir del Palacio Klessheim como a la entrada
me he quedado mirando en la puerta enrejada
las Reichsadler, las águilas con su pétrea plumada,
pico, garras y alas listas para la alzada.

Pero una a la izquierda, otra a diestra ha mirada,
a siniestras encarna a la fuerza llamada
Nacional-Socialista, al partido, la echada
a derechas al Reich, la Alemania gamada.

Que seguro dejaban a persona invitada
cual al Primo Rivera de la Hungría acallada
o al Caudillo rumano con el alma asustada.

Al Miklós Horty, Ion Antonescu, a cada
tiranillo acercado a tener la parlada
con el César de Césares, Adolf Hitler, ¡bandada!

Sinopsis histórico-salzburguesa

A este burgo de sal que fue celta y romano
y después de Baviera un obispo cristiano
lo nombraba Salzburgo y en el siglo lejano,
el catorce a los bávaros les mandaba a su llano.

Y seguía el Príncipe-Arzobispo mundano
y curilla mandando, la reforma en su plano
no tenía lugar, pero vino el tirano
Bonaparte y tornaba secular al villano.

Mas volvía la Austria a sacarse el grano
y después tras perder contra Francia a lo piano
pasaría a Baviera y tras Viena a su mano.

Por un siglo y pico pues el Hitler paisano
con el Anschluss la hacía suya, fue americano
el librante, el país se ocupó cual germano.

El Tribunal del Pueblo

En la era de Hitler, en su orden tiránico
junto a toda la máquina de terror hubo un trágico
Tribunal Popular que aplicó cual fanático
toda Ley de Defensa del Estado satánico.

Y con jueces nombrados por el Führer volcánico
perseguía el delito, el político, ¡hispánico
pareciera, la Audiencia Nacional!, y dinámico
entendió de los casos de traición al germánico.

Más de cinco mil penas de destino dramático,
de verdugo y de muerte firmaría a lo drástico
sin que hayan penado por un hecho tan drástico.

Esos hombres de leyes, ¡no justicia de clásico!,
de los cuales tan sólo dieciséis, ¡no es socrático!,
pasarían por Núremberg, por el Juicio tan básico.

El Círculo de Kreisau

En la lucha antinazi, Resistencia Alemana
cada grupo, estudiantes, religioso o de pana
comunista o anarco o marcial, ¡cosa humana!,
iba un poco a su aire contra fuerza tirana.

Hubo empero una Junta, la Kreisau que a la llana
gente como a la alta en la entraña germana,
en Berlín la reunía por dar vuelta campana
a Alemania sin armas ni la acción inhumana.

De manera pacífica para obrar un mañana
federal, democrático, de derecho…, fue vana
la intentona, caían cual la mosca en la rana.

Pues labraron contactos con la gente paisana
que atentó contra Hitler en guarida prusiana
y serían juzgados por traición meridiana.

El intento de magnicidio en Salzburgo

En el mil novecientos… en Ilava, al oriente
de la Prusia, hoy Polonia, Stieff, Helmuth mocete
vino al mundo y en Múnich se hizo pronto cadete
cual con tiempo carrera militar, subteniente.

Mas la Noche de vidrios rotos vio que su ente
se volvía antinazi y al partir cual cohete
a Polonia y ver el horror dijo ¡hete!,
me avergüenzo de ser alemán y mi gente.

Y cambiando de bando se volvió resistente
tal Mayor General con acceso al ariete
de Adolf Hitler y quiso darle muerte en su ambiente.

En el mismo Palacio Klessheim con un juguete
entretanto avistaba aquél ropas del frente,
mas dudaba y se iba la misión al garete.

viernes, 19 de febrero de 2010

Entre billetes anda el juego

Con el bello aeropuerto, el de Mozart en mente
voy al Parque del Euro, comercial, al oriente,
de más éxito en Austria, con un parking sirviente,
el mayor subterráneo y un diseño atrayente.

Como el de esa escultura futbolera allí enfrente
y el estadio de hierba natural no, infrecuente
pues no hay otro en la Liga del austríaco, la gente
vibra con el Red Bull de Salzburgo, ¡lo siente!

Cual se siente el Palacio Klessheim tan imponente
y el jardín tan barroco, hoy casino pudiente,
que Adolf Hitler lo usara para gente viniente.

A entrevista, a Benito Mussolini aquí, ¡oyente!,
le informó de cohetes, submarinos, potente
artefacto atómico o huracán listo al frente.

La birra Stiegl y el Toro Rojo

De esta escuela de líderes de la vida política
y económica, Leopold do echo en falta la crítica
radical, ¡gente rica no es de acción, si analítica!,
orillando el casco va hacia el norte mi lírica.

A la sombra del Mönchsberg, monte, altura pacífica
de Salzburgo y paro en la fábrica mítica
de cerveza, bebida que según gente clínica
hace el bien a los huesos, para mí a la anímica.

Y de vuelta al carril con mi burra ciclística
he arribado a la pista de aeropuerto magnífica
tanto como el Hangar 7, joya artística.

Do Red Bull, el magnate da cobijo a la onírica
colección de aeronaves como automovilística,
más que el Fórmula Uno para mí el Douglas, ¡cívica!

Las clases del saber

De la paz de este Huerto del Señor, ¡bien sagrado!,
al sureste en estanque he encontrado plantado
el Palacio Freisaal, ¡del placer su nombrado!,
e Instituto de Ciencias Naturales al lado.

Facultad modernista de aplicado alumnado
tanto más que el que allende, al ocaso, en ornado
Palacito de Leopold a buen precio pagado
se alecciona a la orilla de un laguillo calmado.

Seminario Global como el tiempo es llamado
do diversos alumnos de este mundo afectado
por mil males estudian soluciones al fado.

Mas antaño, en la Guerra fue por Göring mandado
se tornara una estancia para artista o invitado
a tratar en el Berghof de las cosas de Estado.

El palacio acuático

A los pies del Hellbrunner y del Zoo salzburgués
otro Príncipe sido y Arzobispo a la vez
de actitud humorística construía, ¡ya ves!,
un Palacio de estivo y festivo de tez.

Donde el agua es la reina y la gracia después
porque hay juegos acuáticos que al presente o a diez
por sorpresa les cala de cabeza a los pies
entretanto ojean fuente, estanque o al pez.

Un lugar de alta alcurnia mucho más que marqués,
de los más visitados del país sin talvez
ya que atrae al turista de mochila o burgués.

Y empapado cual vuelto a inocente niñez
sigo al norte do encuentro camposanto “francés”
pues se emplaza extramuros tal mi voz en mudez.

De batidas

Del Palacio de Anif con mi cuadro y neumáticos
sigo al norte, a Salzburgo, mas en Hellbrunn cromáticos
animales de Zoo me han caído simpáticos
y he parado, ¡yo libres los prefiero y dinámicos!

Aunque el monte Hellbrunner con sus aires flemáticos,
unos cielos de buitres leonados, orgánicos
suelos do brotan setas y otros bienes botánicos
no es mal sitio, haberlos hay sin duda más trágicos.

Como trágico fue que en los tiempos tiránicos
de la Francia del corso que tomó cual anárquicos
la ciudad los terrenos se volvieran apáticos.

Porque estos terruños para caza y monárquicos
un francés general con disparos dramáticos
a por presas dejaba cual desiertos antárticos.

La Declaración de Anif

En el mil novecientos dieciocho el Castillo,
el de Anif dio asilo, dio cobijo al anillo
y corona de Wittelsbach, al monarca, al caudillo
de Baviera que huía de su reino y mundillo.

Pues aquella Alemania que apretaba el gatillo
en la Guerra Mundial no echó solo de altillo
al Guillermo II imperial, por gustillo
destronaba a los Príncipes, ¡es así de sencillo!

La República siempre es mejor aun sin brillo
en las sienes, el pueblo no ha su ser en bolsillo,
es más bien natural cual el canto de un grillo.

Y fue aquí en el alcázar donde el Rey, ¡siempre un pillo!,
abdicaba y libraba a su corte y corrillo
de la jura prestada, del deber de pardillo.

El Palacete de Anif

Por la orilla del Salzach en un ciclo alquilado
he llegado al Castillo, al de Anif posado
con su torre apuntada, puente como almenado
sobre estanque de agua, ¡neogótico alzado!

El que el Príncipe al tiempo que Arzobispo encumbrado
de Salzburgo empleara en un tiempo pasado,
entre otros, ¡no hay reino sin palacio apartado!,
tal morada de estío, cual alcázar privado.

Porque qué es un recinto de la puebla alejado
que defiende un ejército con dinero manchado
de la sangre del pueblo oprimido y negado.

¿No es acaso un engaño ser por uno reinado
que a la vez que en la izquierda ha una cruz ha ocultado
en la diestra un florete, la razón de su Estado?

miércoles, 17 de febrero de 2010

De la maderada a la madera

Donde el Salzach y el Hintersee han su abrazo fluvial,
en la villa de Hallein al gozar la real
escultura, una barca con su carga troncal
la otra cara le he visto al papel, la del mal.

La que tala los álamos, abedul, arce y tal
por sacarle a un árbol, ¡un valor natural!,
quince, quince paquetes DIN A4, ¡chaval
y chavala!, si escribes, piensa en ello al final.

Porque allende la empresa papelera, industrial
maderero, el del mueble, constructor… abismal
cantidad de madera utilizan, ¡bestial!

Si no yerro en las mates, una Euzkadi floral
o un Kuwait o Eslovenia más o menos, ¡brutal!,
ingurgita al año este mundo inmoral.

Joseph Kyselak o el padre del yo he estado aquí

En la villa de Hallein, en la polis de sal
he encontrado grabado en la roca el usual
apellido de Kyselak, que apostó de chaval
que se haría famoso en la Austria imperial.

E hizo un viaje con perro lobo, ¡amigo leal!,
por Estiria, Carintia, el Salzburgo al igual
que Baviera, el Tirol, Alta Austria y final
en su urbe, en la Viena, la ciudad musical.

Imprimiendo su sello, el posnombre vital
en iglesias, castillos, puentes, cimas, mural
y otros tantos espacios, ¡ganó el reto al rival!

Y Francisco I, la corona estatal,
le llamaba al orden, mas leyenda social
en su estancia relata que estampó la señal.

De las hojas de plantas a las plantas de hojas

Inventado el papel por Cai Lun en la China
hasta el año seiscientos diez no fue a la vecina
japonesa, dos siglos más le lleva a la esquina
del nordeste de África, hasta Egipto, ¡alucina!

Que a Bizancio en el mil… llega, a Europa, ¡adivina!,
la trajeron los árabes y en el quince la fina
imprentilla de Gutenberg reclamaba divina
hojas, hojas y hojas, ¡aún no había bobina!

Pues se hacían a mano y la máquina opina
torno al mil ochocientos que se inventa y se afina
en los años cuarenta con molino que mina.

No corteza, el tronco, con lo cual ya domina
la madera, materia prima, ella no arruina
al sector papelero, ¡que hable el bosque y la alpina!

La hoja medio blanca

Aunque antaño Sumeria escribiera en tablillas
arcillosas sus cuñas, cuneiformes formillas
o en papiro el Egipto jeroglífico o en villas
de la Roma en láminas de madera letrillas…

Aunque el maya en cortezas o en bambú o en conchillas
de tortuga las gentes de color amarillas…
fue en la China imperial do el papel, ¡qué cosillas!,
se inventaba el año ciento y pico a hurtadillas.

Un peón de los Han que al ver cómo abejillas
cual avispas obraban nidos como celdillas
se inspiraba y labraba unas buenas carillas.

Con morera, el cáñamo, líber, trapo y fibrillas
de otras plantas, la hoja fue un secreto, ¿lo pillas?,
como aquél de la seda y es que daba pelillas.

De las hojas de planta a las hojas de piel

Tras bajar de las minas, las de Hallein de sal
hasta el río, el Salzach he topado, el fatal
olor dícelo todo, papelera local
con sus torres de humo, maderado arenal.

El papel, ¡gran invento!, escribir hay sin tal,
en la roca, en marfiles, en bambú, en el metal…
ya se hizo, en tablilla arcillosa, al final
en papiros del Nilo a una cara o dorsal.

Torno al año tres mil y unos cientos…, real
monopolio lo era, Flor del Rey, nominal
que llegara a la Grecia y hasta Roma naval.

Mas en Pérgamo… antes de Jesús el rival
le salía, el llamado pergamino, dual
por sus faces escritas, ¡de la planta a animal!

sábado, 13 de febrero de 2010

La sal y la salmuera ensangrentada

Con las minas de Hallein y también las del Nido
de Adolf Hitler al austro voy al norte, el latido
de este río, del Salzach, por los Alpes crecido,
a Salzburgo, al burgo de la sal va fluido.

Cual en tiempos las barcas con el polvo lucido
que pagaban impuestos y le soplo al oído
que es un bien que de antiguo mucho pueblo florido,
China, Egipto, la Roma, Maya, Azteca…, ha querido.

Y salado ha causado guerras agrias seguido
en el Viejo y el Nuevo Mundo como el rugido
de la India de Gandhi con su marcha y tejido.

O en mi patria, en Vasconia rebelión y quejido
cuando un Rey, el Felipe IV, Habsburgo perdido,
estancaba la sal y acallaba el aullido.

La arena del arco iris

Es la sal nieve en polvo, es la sal un cristal,
comestible la única roca, buen mineral
que se encuentra en las minas, en la mar al igual,
en los lagos salados y en las algas, ¡la sal!

Que conserva alimentos, carnes, pez o el trigal
y sazona los platos, puso el nombre al vial
y a ciudades y a ríos y a palabras tal cual
ensalada o salario, ¿quién tuviera un sosal?

Una pizca da vida, mucha mata, es mortal,
cuánta momia le debe el ser tal el Canal
Erie, cual la Muralla China, ¡dio un dineral!

En impuestos y en ventas o la ruina al rival
de la Roma, con ella marchitaba el campal
y pagaba al soldado, ¿quién tuviera aguasal?

Las sales de Baviera

A los pies ya del Untersberg, de la cara de oriente
con las venas acuosas de esta peña a occidente
do he probado el líquido de la fría corriente
voy al alba con paso lento, pero valiente.

A las minas de Dürrnberg, las de Hallein, al frente,
que al cerrar las de Hallstatt hace un tiempo ya ausente,
torno a dos mil quinientos años, vieron su ente
de sal pura explotado por la gente viviente.

Que al principio a mano la extraía paciente
y después bombeando agua por la pendiente
a la roca salaba ese flujo saliente.

Tan valioso cual oro y la clase pudiente
con las otras de Reichenhall, Berchtesgaden…, oyente,
competía y veía un negocio naciente.

viernes, 12 de febrero de 2010

La tala por extracción es más sostenible

Tras plantar la Ikurriña y dejarla a los vientos
en lo alto del Untersberg, esta cima de cuentos
con el cielo de águilas y de buitres hambrientos,
voy ladera abajo con sentidos atentos.

Y pensando en los árboles, en sus tristes lamentos
pues las minas de antiguo en el área han asientos,
las de rocas salinas que reclaman a cientos
troncos buenos, de cedro y otros tantos portentos.

Y me vienen al alma otras tierras de inventos
madereros, Alaska, Canadá… pues con tientos
ejecutan la tala sin derribos violentos.

De las perlas del monte, desmochando incruentos
la alta copa y con cuasi corte por los cimientos
helicópteros limpios se las llevan contentos.

El puerto de Hitler

Con mis botas de monte, pantalón de montaña,
plano, brújula, cuerda, jersey vasco de lana,
agua, fuego, navaja, pan y tienda campaña
he subido hasta el Untesberg por su cara alemana.

Del ocaso hasta el alba, con la norte es huraña
nuestra estrella solar y es de Austria, ¡aduana
natural!, esta peña para mí más que hazaña
es igual que Adolf Hitler, ¡alma austriaca y germana!

Con su piedra caliza, mármol puro en la entraña
y una cueva de hielo entre el verde, una cana,
la más larga y profunda de esta tierra, ¡Alemania!

Una roca de mitos do leyenda paisana
dizque el gran Barbarroja si levanta pestaña
y desciende la última lucha habrá, ¡la diana!

Juventudes Hitlerianas y las Muchachas Alemanas

En el mil novecientos treinta y seis el Estado
alemán decretaba ser por fuerza apuntado
todo mozo y moza que no hubiera pasado
dieciocho inviernos en un grupo cruzado.

En las Chicas Germanas o si no en el llamado
Juventud Hitleriana donde era educado
cualquier miembro en ideas del fascismo basado
en lo ario y el odio al judío acosado…

Allí uno se hacía militar o de estrado
y de micro político u otro hombre esperado
por el Reich desde arriba hasta abajo ordenado.

Allí una se hacía mujer, madre… al lado
de esos chicos, lo dijo Hitler claro y pensado,
es tu lucha patriótica cada niño alumbrado.

El adalid de las Hitler-Jugend

Con la hija de Hoffmann, camarógrafo sido
de Adolf Hitler, llegaba a casarse el nacido
en Berlín von Schirach quien entraba al partido
de la esvástica y nazi, se hizo un líder seguido.

De la Liga de Alumnos Socialistas temido
y también Juventudes Hitlerianas, bandido
Gauleiter de la Viena fue, al judío molido
lo enviaba a Treblinka, Chelmo, Auschwitz… cumplido.

Pero pronto en el Hofburg se veía escondido
en el búnker y luego apresado y perdido
en el Juicio de Núremberg, se hizo el sueco atrevido.

Porque junto al Speer y Hans Frank cual dolido
se mostró penitente, se mostró arrepentido
y pasaba dos décadas en Spandau podrido.

El Leni Riefenstahl de los negativos

Tras tomar instantáneas por el Berghof y el Nido
aguileño del Führer y al paisaje florido
me he acordado que en Núremberg… no, en el Fürth, a un latido
Heinrich Hoffmann nacía en un tiempo ya sido.

A unos quince años vista de aquél siglo podrido
por las guerras, el veinte y en el Múnich el ruido
del clic clic de las máquinas… lo aprendió bien debido
del taller fotográfico de su padre cumplido.

Y tornado afiliado del nazista partido
le nombraba su cámara Adolf Hitler, a oído
le propuso a su imagen sacar rentas seguido.

Y se hacían de oro con sus tomas, leído
fue un autor que al caer el sistema bandido
pasaría en la cárcel unos años de olvido.

La Declaración de los Despedidos

Como hubo en tiempos de posguerra alemanes
que entonaron el noster culpa por los desmanes
genocidas… los hubo y los hay con afanes
de mostrar que a su vez hubo otros truhanes.

Rusos, checos, polacos, yugoslavos… que planes
de expulsión de germanos de sus casas, zaguanes
cual si fueran un bulto, un estorbo, los canes
sin piedad a la práctica los llevaron rufianes.

Y a la fuerza de Könisberg, Danzig… como volcanes
mandan lava a ellos los mandaban gañanes
al exilio, a la muerte o a esconderse en desvanes.

Entre doce y quince, en millones, cual flanes
emigraron y muertos, ¡no constó en albaranes!,
entre medio y tres hay quien cuenta, ¡donjuanes!

domingo, 7 de febrero de 2010

La Declaración de Stuttgart

Tras ser preso por actos contra el nazi Estado
y pasar por Dachau y ser libre acabado
el conflicto mundial el Niemöller fue honrado
pacifista cual anti nuclear concienciado.

Como a cuenta de un acto de reunión y hermanado
entre Iglesias de Suiza, Francia, Holanda…, un puñado
y la propia alemana impulsor declarado
de un escrito polémico, el de Stuttgart y osado.

Protestantes de fe confesaban pecado,
no haber sido valientes y dejaban sentado
su granito de culpa en el drama operado.

Un buen paso, sin duda, a su vez mal mirado
por germanos que hablaban de que el bando aliado
en la guerra tampoco fue un santito, un dechado.

El artífice de la Declaración de Stuttgart

En el mil ochocientos y noventa y dos
nació en Lippstadt Niemöller, Martin, quien fue al timón
de un U-Boot en Gran Guerra y atacaba feroz
en la mar, hasta en Golfo de Vizcaya hubo acción.

Más se hizo a la vuelta cura, hombre de Dios
y vio mal el intento de estatal religión
cual negar al judío ser cristiano, precoz
fue oponente, un ente creó contra exclusión.

De manera ambigua pues les culpa de atroz
crimen, muerte de Cristo y a la vez fue su don
el autor, y no Brecht, de un poema con voz.

El de cuando el nazi vino y guarde chitón
y al final me llevaron a mí y no hubo ni adiós,
que en origen decía ser valiente sermón.

Dietrich Bonhoeffer o el pastor resistente

En el mil novecientos seis en Breslau, hoy día
territorio polaco, fue Alemania, nacía
un buen joven que pronto estudió Teología
en Tubinga y Berlín y que cura se hacía.

Luterano, opuesto a ese Reich que veía
someter a su fe al Estado e incluía
una clausula aria, al hebraico impedía
ser cristiano, el pastor por el bien se oponía.

Co-fundando otra Iglesia y el poder le prohibía
seminario y sermón en los cuales decía
que el de Cristo callaba cuando hablar se debía.

Pasó a ser resistente y al judío y judía
con dinero ayudaba a escapar, ¡cosa pía!,
del Nazismo, fue a Dios de la horca y María.

Mover los hilos sin cortar la línea

La Valquiria fue un plan de matar al regente
y nazista alemán y a otro tanto agente
por tomar el control de Alemania a lo urgente
y pactar el final de la guerra, ¡oyente!

Cuando el bando aliado no tenía eso en mente
pues quería rendir sin reservas su ente,
imputarle la culpa del conflicto indecente
y tomar el poder del país tan potente.

Además el error, el más claro, evidente
más allá del fallar en la acción insurgente
radicó en no cortar transmisiones, la fuente.

De Berlín a Guarida en la Prusia, al oriente
por la cual puso a Goebbels Hitler bien al corriente
de su vida, el golpe acabó de repente.

El atentado del 20 de julio de 1944

Con el golpe esperando en Berlín a la acción
de atentado Stauffenberg tomaría un avión
a lobuna guarida con la sana intención
de matar al Nazismo con la bomba en reunión.

No en el búnker del Führer, por reforma el guión
fue en la casa de Speer, de madera, un galpón
y del par de artefactos para tal ocasión
en cartera introdujo uno solo a traición.

Además un presente tropezó en la sesión
con la misma y la puso tras la pata, el mesón
más ventanas abiertas minoró la explosión.

Sin embargo, el golpista como autor del bastión
escapaba pensando que él había en misión
dado muerte a Hitler…, era pura ilusión.

El del parche con vista

En el mil novecientos siete, ¿dónde?, en Baviera,
en la villa de Jettingen de alta cuna y guerrera
nació Claus von Stauffenberg, quien haría carrera
militar y cambiara de chaqueta y bandera.

Tras la Noche de vidrios rotos, mas su hoguera
antinazi, esa fe no impidió que se fuera
a tomar los Sudetes, la Polonia, no entera,
o la Francia, a la Rusia y la África austera.

Donde un ojo, una mano y dos dedos perdiera,
recobrando en Múnich la salud que perdiera
y el deseo de ver la Alemania no fiera.

Cuando entraba al Estado Mayor, alta esfera
y cercana a Hitler, do otra lucha le espera,
resistente, atentar en guarida lobera.

El Plan Valquiria

Como tanto otro régimen asesino y tirano
que persigue guardar el poder en su mano
el de Hitler tenía para caso troyano,
resistente y urgente un buen plan de antemano.

El Valquiria, un Estado de Emergencia germano
que en el caso de un golpe, rebeldía de humano…
mantuviera el control de la calle y paisano
y el Gobierno a salvo del intento villano.

Diseñado por Reinhard Heydrich, nazi malsano,
para usar el ejército de reserva en tal plano,
mas llegó al de Berlín Claus Stauffenberg llano.

Con lo cual, los facciosos a ese Plan piano piano
le cambiaron de objeto, emplearlo, en cristiano,
para un Putsch, derribar el sistema inhumano.

sábado, 6 de febrero de 2010

La tentativa del 7 de junio de 1944

Un mes antes que aquél atentado famoso
en prusiana Guarida, la del Lobo el faccioso
coronel Claus Stauffenberg, el de parche vistoso,
planeó para el Berghof atentado grandioso.

Pues tenía tramado acudir valeroso
a la cita, a reunión en tal casa y mañoso
activar una bomba camuflada en cueroso
maletín que llevara a la junta tramposo.

Pero al Plan, al Valquiria, al del golpe forzoso
de Estado le urgía para ir bien cual airoso
el dar muerte a otros líderes junto al Hitler odioso.

Y faltó al conciliábulo, al del día glorioso
para autor resistente objetivo valioso
como Göring y Himmler, fue un aborto juicioso.

Con la Luger no, con la Browning

Al igual que el Plan Foxley contra Hitler inglés
aquí mismo, Obersalzberg se pensó acometer
entre el Berghof y Hogar del Té hubo a su vez
alemán que en la casa lo intentara hacer.

Oficial, un tal Eberhard y von Breitenbuch pues
lo eligió un general de ayudante primer
que tenía acceso hasta el Führer, doy fes,
planeó un atentado, lo creyó su deber.

En visita al Jefe del Estado, ¡pardiez!,
empleando una Browning de calibre, a ver,
siete y pico milímetros, mas fue a dar al través.

Pues al guardia SS orden diole el poder
de prohibido oficiales en la sala y después
con el miedo en el alma no se quiso atrever.

La intentona del pase de modelos

Porque no fuere fácil, por la suerte esquiva,
por no hacer una víctima, por la táctica viva
o por falta de fe, osadía furtiva
la verdad es que Hitler siguió en pie cual arriba.

Aunque gente extranjera y la propia, nativa
lo intentó como Axel Freiher quien la deriva
del Nazismo asesino no aguantaba y se iba
a quitarle la vida con la suya objetiva.

Pues pensaba pasar a suicida ofensiva
en revista de ropa militar con activa
bomba en sí y abrazarse a la presa nociva.

Pero por mala pata la pasada agresiva
de un avión aliado con la carga explosiva
le dio al tren que traía uniformes, ¡qué criba!

Desactivación natural en el Condor Focke Wulf

Entre planes y actos de atentados reales
más o menos cuarenta sin efectos mortales
sufriría Adolf Hitler similares o iguales
pues los medios de muerte son parejos, rituales.

Y así un socio y Tresckow, resistentes marciales,
a sabiendas que el Führer visitaba Cuarteles
Generales de Smolensk, Rusia, fueron cabales
y tramaron el modo de acabar con los males.

Colocando una bomba, dos botellas normales
de Cointreau…, en la bodega de un buen Cóndor de tales
para el Lobo de vuelta a guaridas usuales.

Mas sufrió el artefacto las alturas glaciales
y falló el mecanismo en momentos finales
que pudieron cambiar los destinos y anales.

viernes, 5 de febrero de 2010

Las escopetas patrióticas

Al hablar del Plan Foxley me ha venido a la mente
un Heinz Thorvald o Erwin König, ¡mito o viviente!,
cazador de Baviera, tirador eminente,
instructor en Berlín de los rifles con lente.

Que se fue a Stalingrado a batir, hacer frente
al fusil del Ural, al gatillo paciente
de Vassili, del Záitsev que llevaba al agente
alemán de su mira a morir de repente.

En la fábrica Octubre Rojo cuenta la gente
que en un duelo a muerte se pusieron enfrente
y ganaba el soviético, no el nazista pudiente.

Tras la guerra el ruso visitando el oriente…
berlinés se encontraba de aquél muerto pariente,
hija y luce Moscú el visor de oponente.

La Operación Foxley

Al saber los británicos de la Fuerza Especial
si es que estaba en la zona del paseo vital
a la Casa del Té desde el Berghof del tal
Adolf Hitler tramaron atentado genial.

Pues gustaba de hacerlo sin escolta el vial
y pensaban saltar de un avión al campal
dos personas vestidas de alemanes, igual,
el de apoyo y un rifle con su mira mortal.

Tras haber ensayado, no con blanco real,
el disparo a un móvil a distancia letal
de trescientos metrillos, ¡todo fue un ideal!

No quisieron un mártir con la guerra al final
ni matar a este bélico estratega fatal
pues quizás el siguiente era un genio marcial.

La Casa de Té en Mooslahnerkopf

Junto al Berghof de vistas praderosas y alpinas
con ventana hacia Untesberg… sobretodo y divinas
en el Nido del Águila, quizás con más neblinas,
otra joya hubo Hitler… para bien de retinas.

Porque en mil novecientos treinta y siete, ¡alucinas!,
entre hayas, abetos, robles como encinas
se tomaron un cerro cual las tropas colinas
para hacer una Casa de Té, no de las chinas.

Poco más, poco menos a un kilómetro y finas
caminatas diarias se pegaba, ¡rutinas!,
paso a paso el Führer, no en lujosas berlinas.

Y al saberlo las Fuerzas Especiales “vecinas”,
las británicas pronto prepararon felinas
un plan para atentar como bien adivinas.

El Nido del Águila

En el mil novecientos treinta y nueve y en paz
por instancias de Bormann pues cumplía edad
de cincuenta añadas Adolf Hitler, ¡mirad!,
el partido le hizo un regalo de abad.

En lo alto del Kehlstein, una suma beldad
que no obstante el Führer no vio así en verdad
por su pánico al hecho ascensor y al audaz
bombardeo y ser presa de otra ave rapaz.

Todo un símbolo nazi que a pesar del tenaz
y arriesgado empeño de volverlo capaz
de aguantar el ataque lo tomó una unidad.

Bien del yanqui o francesa, no hay total unidad
de opiniones, empero, sigue en pie y eficaz
es reclamo turístico, gusta más esta faz.

El turismo bélico

Terminada la guerra cual del Eje Aliada
y devuelta a Baviera la Baviera ocupada
con las ruinas del Berghof, ¡la de Speer sigue alzada!,
se plantea el problema de qué hacer, ¡casi nada!

Porque para evitar que esta zona trillada
fuere de los Caídos como un Valle, sagrada
área para los nuevos nazis era tomada
decisión con cabeza, el que fuera explotada.

Con las bombas, que el término quizás lleve a la errada,
no ocurría, no obstante, eso mismo a elevada
casa, al Nido del Águila y a unos pasos colgada.

Y esta sí que da réditos, ¡es la mina guiada!,
lo mejor del nazismo, bien la cosa mirada,
el turismo que enseña un error de pasada.

La Conferencia de Berghof y el Acuerdo de Berchtesgaden

En el Berghof que cuentan asistir de invitado
fue un honor, ¡todo infierno es por alguien gloriado!,
se trataba en su tiempo el problema afilado
del oriente, de Rusia, quebradero buscado.

Pero antes, la guerra no había empezado,
Berchtesgaden, un pueblo desde allí dominado,
albergó la reunión de un Estado a un Estado
a no serlo, alemán y el austríaco anhelado.

Por el Reich, que lograba so la fuerza el pactado,
libertad en política para el nazi vetado
y nombrar varios puestos del gobierno acosado.

De las mismas fronteras hasta Viena, pasado
mes escaso provincia fue alemana, ¡un fado!
o la marca del este, ¡ocurría en el prado!

El cielo en la paz, el infierno en la guerra

A la vez que del Berghof Hitler dijo a las “buenas”
“Este sitio es mío” hubo gentes con penas
de tener que vender a la fuerza, de obscenas
formas tierras al séquito, camarilla de hienas.

Todo un lujo de zona natural, de las llenas
de armonía y de vistas pues de allí las escenas
de montaña, del Watzmann, Karkopf, Untersberg… plenas
de color y de vida se mostraban serenas.

Era zona prohibida, de escondidas colmenas
de antiaéreos cual máquinas de hacer humo, sirenas
y los bunkers de nervios y los sacos de arenas.

Que aun así no evitaron, ¡no hay eternas Atenas!,
que a la casa… alcanzaran bombas ni las faenas
de incendiarla por propios ni el saqueo de ajenas.

El Berghof

Tras el baño en el Königsee que ha el agua más pura
de Alemania y calado desde el fondo a la altura
cristalina he ido a Obersalzberg, la cura
de los bávaros Alpes de Adolf Hitler, ¡locura!

Porque tras visitar esta zona y dulzura
y alquilar varias veces una casa de albura
la compró con las ventas del Mein Kampf sin censura
y nombró tal Palacio de Montaña, ¡ventura!

Donde al lado otra tanta hitleriana figura
cual Speer, Bormann, Göring de la vil dictadura
su morada de paz hubo en plena natura.

Un Cuartel General de grandiosa factura
como el Nido del Águila, no era así la oscura
y prusiana Guarida, la del Lobo, ¡armadura!

La cresta de Hitler

De esta urbe alemana que la bomba aliada
arrasaba y que en lema dice Múnich te ama
y a quien digo ¡a la inversa! y hasta otra amada
marcho a dedo a Obersalzberg a buscar otra trama.

Al nordeste germano, casi Austria, a nada,
a los Alpes de oriente donde goza de fama
la montaña caliza Watzmann como elevada,
la tercera es más alta de Alemania, una dama.

Rodeada de picos, con la cima nevada
que al buen lago de Königssee agua da tal el drama
a los ojos y al valle cual el río regada.

Un espacio de ensueño desde el cielo a la lama
que ha capilla de hielo por la falda helada
y a sus pies una iglesia rojiblanca de gama.

jueves, 4 de febrero de 2010

El rector de la Reichsmusikkammer…

En el mil ochocientos, en los años sesenta
nacería en Múnich Strauss, Richard quien gesta
el amor musical ya de joven y cuenta
con poemas sinfónicos…, director fue de orquesta…

Como un nazi según quien pues fue quien ostenta
en el Reich la batuta de la música y presta
a los Juegos Olímpicos de Berlín, ¡se desmienta!,
no el himnario, el himno, ¡ya no estaba en la cresta!.

En el cargo y compone ya a un par del cuarenta,
en preguerra una ópera, una crítica apuesta
y pacífica, “El Día de la Paz”, tal se menta.

Además hay quien dice que tenía expuesta
por ser “medio judía” a su hija y parienta
y que ello explica su actitud ruin y honesta.

El muniqués de la Fracción del Ejército Rojo

A Obersalzberg de Múnich mientras hago el pulgar
del Andreas, del Baader que nació en la ciudad
en el mil novecientos y cuarenta, uno y par
le diré, se hizo el líder de una banda, la “RAF”.

Anti Estados Unidos imperial, capital
y el sistema, mas antes con su novia a quemar
fue en el Frankfurt del Meno propiedad y al penal…
del cual Meinhof, Ulrike… le ayudara a escapar.

Y marchaba a Jordania con Fatah a entrenar
y a la vuelta atentaba y robaba, sin paz
llegaría con cómplices a la cárcel a entrar.

Do al de un tiempo la muerte les quitó lo vital
y ya fuera suicidio o de Estado el matar
siguió habiendo terror en país federal.

Manifestaciones aclaratorias

Quizás haya quien diga, quizás quien lo escriba
el que algunos poemas de semblanzas, de vida
de personas malvadas no son cosa debida
escribirlos, lo niego desde abajo hasta arriba.

Porque cómo entender la Alemania venida
del pasado al presente sin que el habla reviva
qué se yo a Hitler, Himmler y otra tanta lesiva
e inhumana persona de alma dura y podrida.

Con la muerte penaron muchos esa deriva,
no fue así con la España cual fascista homicida
que aun hoy día hay quienes honran, ¿gasto saliva?

Y me voy de la plaza Odeón a la sida
Bürgerbräukeller, ruta de aquél Putsch, ¡no fue arriba!,
y el desfile anual al contrario seguida.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La Sociedad Thule

Medio “alegre” he llegado a las Cuatro Estaciones,
al hotel donde el grupo Thule cuyas dicciones
como el norte del norte, hiperbóreo, ¡vascones…!,
significan, allende las norteñas naciones.

Groenlandia e Islandia capital de teutones,
de los arios más arios y estos cuentan soplones
que “Observante del pueblo”, el que fue sin cuestiones
el periódico nazi, lo fundaban su dones.

Y algún miembro incluso con un par de gestiones
el Partido Obrero Alemán que en dos sones
Nacional-Socialista lo hizo Hitler, ¡gascones…!

A quien diera las clases de oratoria, lecciones
otro socio, el Nazismo y sus anti nociones
son las crías caídas de esta banda de halcones.

A grados en la Löwenbräukeller

Aunque gusto del tinto mucho más que cerveza
y es beber literario mi beber uno empieza
por la caña y acaba en la jarra hamburguesa
cuando no abriendo a golpes la barrica traviesa.

Y es que no vea usted con qué lenta presteza
trae la ronda en bandeja el mesero a la mesa
y con cuánta elegancia, con cuán suma simpleza
hora sirve una Pilsener, hora una augsburguesa.

Decantando esa savia con alcohol y viveza
por la falda de vidrio mientras tanto espesa
en la cima la espuma blanca cual la pureza.

O plantando el vaso tal sombrero en cabeza
sobre el cuello bohemio de cristal da a la presa
media vuelta y listo, ¡a catar la belleza!

La otra cervecería del Putsch de Múnich

De la Puerta Victoria con sus cuatro leones
para tiro de cuadriga que ha en la placa inscripciones
“Al vencer, destruida en la guerra y menciones
a la paz” paseando voy buscando legiones.

De salchichas y jarras cerveceras, teutones,
Löwenbräukeller dónde queda digo con sones
de vascón, que al ocaso de aquel foro de dones
atenienses, la plaza Königsplatz, ¡qué dulzones!

En tal “tasca” esperaba en el Putsch las sazones
Ernst Röhm y órdenes para entrar en acciones
y tomar los cuarteles y demás posiciones.

Es la casa de birra do se hicieron reuniones
festejando el golpe pues la otra a jirones
la dejaba Georg Elser con su bomba, explosiones.

La Juventud Swing

Por el mil novecientos treinta abajo o arriba
sobre todo en Hamburgo la Alemania hundida
vio calar en los jóvenes musiquilla venida
desde el norte de América, jazz y swing, no nativa.

Junto a todas sus señas de cultura y de vida,
batería de ropas, pelos largos, activa
danza en pista de baile, pintalabios, festiva
actitud cual el sexo día y noche, enseguida.

Y el ponerse a la contra del sistema, furtiva
represión seguiría y sería prohibida
sin cumplir veintidós la bailada nociva.

De esos ritmos de negros y judíos, la herida
no cerraba, el remedio hacer gente cautiva,
reeducarla en lo ario o la muerte y partida.

Piratas de Edelweiss

Torno al mil novecientos treinta en tierra germana
los Piratas de Edelweiss surgiría, en su entraña
una banda de jóvenes antinazis que extraña
deber ser a la fuerza Juventud Hitleriana.

Y se juntan con chicas, van de tienda campaña,
han su moda, cultura, canto y jerga paisana
y se bailan un swing, jazz, se van de jarana,
cuando no a los nazis les propinan castaña.

Y se honran de ello, no les va esa alemana
condición, es su lema Guerra eterna a esa extraña
primavera de Hitler, mancebía tirana.

Y mosquean a Himmler que les manda guadaña
a raparles el pelo, a ingresarles sin gana
en los campos o incluso a matarles con saña.

De Judas y de Cristos

Quizás no sea justo como dije a las buenas
Resistencia Alemana poca y tarde, ¡poemas
que me obligan a síntesis, a escribir como lemas!
porque no fueron tiempos buenos, fueron de penas.

De diez jóvenes nueve con presiones extremas
ingresó en Juventudes Hitlerianas…, centenas
y millares sangraron cual el toro en arenas,
tres millones a campos… marchó, ¡no son morfemas!

Aquél Reich era Roma disfrazada de Atenas,
un Imperio de miedo y de guerra, problemas
te buscabas haciendo de Espartaco, mil hienas.

Sin embargo, hubo Ratzingers que lucieron emblemas
nazis, hasta se fueron a las guerras terrenas
y hubo Scholls que a los cielos por las luchas supremas.

Sophie Scholl

En el mil novecientos veintiuno esta dama,
Sophie Scholl en el Forchtenberg nacería y enana,
a los doce en la Liga de la Chica Alemana
“invitada” entraba, hitleriano programa.

Mas su fe en Jesucristo, religión luterana
como el ver a su hermano… detenido, a quien ama
tanto como a su padre en prisión la inflama
de un sentir antinazi, le sonó la diana.

Resistente y sembraba un sermón, la proclama
de un pastor contra el régimen por el Múnich y llana
entraría en la Rosa Blanca, coló soflama.

Por diversas ciudades, mas la fuerza germana
en la Uni con Hans la pilló en esa trama
y rodó su cabeza, ¡ejemplar la paisana!

Los folletos de la Rosa Blanca (IV)

Esta banda pacífica y que llama a la acción
en un texto sugiere ser distinta noción
teoría y práctica al decir probación
del pensar a la contra por la obra, función.

No la idea, el hecho es la prueba, razón
de ese buen compromiso con la patria, nación
que se quiere librada de la vil sumisión
y el hacer está en manos de cualquiera, es opción.

De atacar al rival donde haya ocasión,
donde sea posible pues el hecho en unión
con el hecho aun pequeño gana fibra, porción.

Y a la vez hecho grande, atacar la opresión
en el fuerte, en lo alto, aunque esa misión
sea una y de pocos, sea golpe y lección.

Los folletos de la Rosa Blanca (III)

Esta Rosa que inspira resistencia pasiva
en sus textos primeros a la gente nativa…
en los últimos clama por la lucha reactiva
y la unión por la causa y atacar al de arriba.

Es la lucha en contra del sistema homicida,
del que pierde el espíritu alemán en caída
y aun venciendo en la guerra tal victoria suicida
no sería alemana, ¡de Alemania podrida!

Es la lucha en contra del partido que aviva
la vil guerra y que sea en el mundo tenida
la gran patria germana como esencia lesiva.

Es la lucha a favor del ser libres por vida,
del honor, del futuro, la nación emotiva
y un Estado de base federal, no bandida.

martes, 2 de febrero de 2010

Los folletos de la Rosa Blanca (II)

Los anónimos textos y las hojas volantes
que este grupo de gentes bien pensadas y obrantes
en Augsburgo, Stuttgart, Frankfurt, Linz, Viena… y antes
aquí en Múnich libraron son llamadas brillantes.

A tomar la conciencia de la culpa, ¡culpantes
todos dicen!, no ser pasivistas, distantes
con los males ni ciegos ni cobardes ni infantes,
sino más responsables ante sí y habitantes.

Sin quedar en silencio ni quedar de ignorantes
y sí alzando la voz y educando a abundantes
en que luchas por bienes son deberes brillantes.

Y al principio sugieren un camino de aguantes,
resistencia pasiva, sabotajes, no guantes
ni dinero al rival, ¡sí a la unión de actuantes!

Los folletos de la Rosa Blanca (I)

Los pasquines, los seis que este grupo valiente
escribió y en los cual se llamaba a la gente
alemana, a estudiantes… a ser parte, un agente
contra el Reich a ese régimen le retratan el ente.

Al llamar al Estado contra el cual era urgente
hacer algo, tirano, que ha podrido el latiente,
que en la patria es un cáncer, que es un yugo indecente
o si no de maldad dictadura, ¡oyente!

Y a sus miembros demonios, anticristos, serpiente,
unos monstruos, las bestias, animales, simiente
criminal, hombres malos que les llevan al frente.

Con mentiras, la escuela ideológica, ambiente
de opresión y la máquina de combate, enfrente
a apostarse, a eso incitan, a la lucha consciente.

La Rosa Blanca

Siglo veinte, en la década del cuarenta, en la añada
dos, ¡en guerra!, en la Uni muniquesa llamada
Rosa Blanca, una banda antinazi creada
era entorno a un filósofo y alumnado, ¡hoy loada!

Pues Kurt Huber, maestro, los Scholl, hermanada,
Alexander Schmorell, una pluma afilada,
Christoph Probst, Willi Graf y la gente afiliada
enseñaron al mundo la Alemania honrada.

Enviando folletos que eran una llamada
a luchar contra el nazi y también con pintada
como Hitler abajo, Libertad… ¡Casi nada!

O Asesino de masas o la Esvástica ajada,
que pagaron muy caro pues la poli alertada
les cogió y la condena la cabeza cortada.

La Resistencia Alemana

La verdad sea dicha Resistencia Alemana
de atentar, dar un golpe o la vuelta campana
hubo poca allende del ejército y pana
de la izquierda y tarde, con la guerra ya rana.

Comunistas, anarcos o sociatas de nana
aun con redes de espías a la tropa germana,
huelgas cual sabotajes, el pasquín a paisana
y algún plan terrorista poco más, cosa vana.

Cual la Iglesia que fuera protestante o romana
y ya opuesta a eutanasias, al acoso a cristiana
o a quitar crucifijos de la escuela fue enana.

Y el marcial, más activo, que gustaba prusiana
zona en Danzig… y odiaba Francia y Rusia de plana
hizo algo ya cuando vio derrota cercana.

De la política a la Puerta de la Victoria

Junto al gran Ministerio de la Guerra, Política
Ciencia tiene su Centro aquí en Múnich, la química
libertad más justicia dice paz, mas la física
bien privado y mal público que discordia incívica.

Que lo aprenda el alumno que me voy con la lírica
a la Iglesia de Ludwig, con su forma tan bíblica
y dos torres cual lápices, a cantar otra crítica,
si el poder no es cual planta, mala hierba, impacífica.

¡Al crecer desde el suelo hasta el cielo! ¿Onírica?
Más real que la Uni o la plaza elíptica
y encuadrada, la Scholl, ¡resistencia autocrítica!

Con la placa a su Rosa Blanca, banda pacífica
como antinazista…, mas no sigo, magnífica
puerta cual Brandeburgo me reclama artística.

Reflexión de Múnich, la vida es actuar

La Gaceta del Sur hacia el austro, allí he ido,
San Miguel a la Iglesia por mi gusto perdido
a las obras del Hombre y arquitecto y seguido
al ocaso hacia el Templo Santa Ana, a otro nido.

De la fe, la razón del Max Planck me ha atraído,
sociedad más científica de Alemania, el leído
lo que no en la escuela allí aprende, el sentido
de la vida no encuentro en el par tan manido.

Y he pasado el Hofgarten y enfilado dolido
la gran vía de Ludwig do he avistado el curtido
Ministerio de Guerra, ¡ay qué miedo! ¡El latido!

Do esperaba Ernst Röhm, según tengo entendido,
en el Putsch muniqués, y si no perdón pido,
de la plaza Odeón que llegara el rugido.

Derechos y deberes periodísticos

En el mil novecientos y setenta salvado
tras reunirse agentes de diarios y hablado
de la ética en prensa se firmó lo nombrado
cual la Carta de Múnich, un decálogo honrado.

Que entre ella y otras va en poema rimado,
el derecho a informar y a informarse es sagrado
cual la libre expresión y la crítica al lado
del ser para ello franco, no sumiso al pagado.

Que el lector es el norte, la verdad lo buscado,
la noticia de público interés y el firmado
solo ser responsable del escrito probado.

Voz con voces el órgano, censurar mal mirado,
opinar no es el hecho, más tampoco es callado,
buena fe, el respeto y a escribir lo pasado.

Camino de hojas, cuneta de tinta

Observado el Ángel de la Paz, el dorado,
el Teatro del Príncipe hacia el alba pasado
y en la Iglesia Gabriel tras haber santiguado
hacia al austro a una torre de cristal he llegado.

Consistorio político no, el de técnico grado
o un reloj estelar si es en sombras versado,
mas es hora y la Random House aún no he encontrado,
en el mundo del libro editor encumbrado.

El mayor del planeta que ha en el Múnich filiado
y en New York sede céntrica, pero al norte lanzado
a buscar un periódico voy sin más, ya he arribado.

La Gaceta del Sur que al salir al mercado
tras la guerra escribía su ideal, el amado
a lo libre y el odio al tirano de Estado.

Desde el arte a la paz

De la Casa del Arte y el Palacio Real,
residencia política del ministro estatal
de Baviera, a unos pasos la chavala y chaval
pescan olas de fábrica en fluido canal.

Que del austro hasta el norte o del norte al austral
le da vida al Jardín Inglés, coto real
do cazaban los reyes, era un bien para mal
que hoy disfruta la gente en común, ¡lo moral!

Mas me voy al Museo Bavarés Nacional
donde historia y folklore son un cabo naval
del que tiro y los pueblos dan su ser más vital.

Y ante el Puente del Príncipe veo enfrente al final
sobre estanque con fuente figurada y jovial
la Columna del Ángel de la Paz, ¡qué ideal!

lunes, 1 de febrero de 2010

La exposición de arte degenerado

Justo al par que era expuesto en la Casa de artística
alemana el arte alemán hubo cínica
muestra del no alemán aunque fuere su psíquica
del país, tan germana cual la otra, ¡la crítica!

Aquí cerca, en Hofgarten pues la clase política
dominante, la nazi que mostraba su química
por el ario, el de sangre, tierra y patria idílica
deseaba humillar el moderno, ¡satírica!

Que llamaba judío-bolchevique o con cítrica
degradado y mostraba tras embargo sin lírica
este último en forma descortés como incívica.

Con las obras mal puestas y pintada humorística
entre otras dobleces, mas después la estadística
señaló más aforo en tal feria, ¡coz hípica!

¿La Casa del Arte o el arte de la casa?

A la espalda el heroico salón, por la avenida
principesca he girado y he llegado seguida
a la Casa del Arte Alemán, construida
en los años de Hitler, ¿para qué? Enseguida.

Para gloria del Reich, ha una forma lucida,
atenea, de templo griego, mas revivida
y una gran columnata a ambos lados, garrida
piedra en bloques pulidos, la dureza es sentida.

Cual las obras de entonces de Alemania, vio vida
con la muestra de arte de la patria querida
por el régimen, muestra que era a dedo elegida.

Porque a pura política fue la artística unida,
la belleza aria y clásica, la moderna prohibida
aunque expuesta en Hofgarten era por ser medida.

El Feldherrnhalle

El Salón de los Héroes en la Plaza Odeón
con marciales estatuas y león y león
en honor del ejército de Baviera cual don
fue erigido, con Hitler se le dio otra noción.

Pues los restos de aquellos que en el Putsch, en la acción
muniquesa en tal foro… fallecían mención,
gloria y tumba tuvieron en el dicho Salón
que acogió un monumento con la esvástica al son.

En el cual sobre aquéllos se leía en guión
“Sin embargo, triunfasteis” y cualquier peatón
obligado estaba al saludo “teutón”.

¡Hitleriano!, empero al caer la opresión
retiraron los cuerpos… y se puso inscripción
para loor de la pasma que cayó en la ocasión.

De las plantas a la cabeza

De la tienda que obra en madera la réplica
de los pies, Eduard Meier y en bolsillos la América
tras pasar el Salón de los Héroes, ¡la épica
para luego!, la Iglesia Teatino he evangélica.

Ante mí, de fachada rococó de oro, estética
simplicista por fuera, con su cúpula esférica
y dos torres, por dentro blanca cual bata médica
y más lujo, ¡el burgués que al revés oigo en prédica!

Y la casa, enfrente, de arte egipcio, académica
de humanismo y ciencias y el jardín de poética
con templete a una diosa de la Roma, no helénica.

A Diana, a la Rosa Blanca piedra hay tétrica
y corona el espacio del Gobierno estratégica
residencia, ¡Minerva queda a un lado escéptica!

De la casa de cerveza a la de los pies

Con espuma en la lengua del Hofbräuhaus me he ido
al Castillo Alter Hof, goticista y unido
a un inmueble con patio arqueado y lucido,
de tres plantas, cual claustro o una isla sin ruido.

Y de allí al Teatro Nacional do he sentido
ensayar a la Ópera y al Ballet bien medido
del Estado, Baviera y después embebido
Cuvilliés el Teatro me ha dejado abstraído.

Cual la gran Residencia, un palacio florido,
el urbano mayor de Alemania, el nido
de los bávaros reyes, ¡hoy museo surtido!

Y la tienda a unos pasos de zapatos no olvido,
el país no atesora más antigua, el pedido
hecho al pie aquí en Múnich en carroza es servido.

Los 25 puntos del Programa Nacional-Socialista (III)

El artículo trece, que por guerra mundial
toda empresa forrada se haga al fin nacional,
gran industria, catorce, que reparta el percal
y haya, el quince, en vejez bienestar general.

Dieciséis, clase media sea sana y puntal,
diecisiete, la tierra cumpla un fin comunal,
dieciocho, mortal pena al malo asocial,
diecinueve, el derecho no romano, local.

Veinte, todo eduque es deber estatal,
veintiuno, el trabajo infantil ilegal,
veintidós, mercenaria no, legión nacional.

Veintitrés, una prensa alemana y real,
libertad religiosa, veinticuatro, si mal
no hace al ario y Estado fortachón y central.

Los 25 puntos del Programa Nacional-Socialista (II)

En el punto tercero del programa nazista
reclamaban colonias tras Gran Guerra en la lista
de países perdidos, en el cuarto, ¡racista!,
ciudadano el ario, no el judío hebraísta.

En el quinto, el no ario que en “Germania” exista
tal si fuere invitado, en el sexto se invista
de alemán cargo público, el siguiente, estatista
el Estado que brinde vida digna, humanista.

Y si no el extranjero a su patria, ¡fascista!,
el octavo, el reciente inmigrante igual, ¡pista!,
el noveno, igualdad ante ley y legista.

El trabajo, el décimo, es deber “comunista”,
pro social, onceavo, que no sea esclavista,
doceavo, ganancia por la guerra mal vista.

Los 25 puntos del Programa Nacional-Socialista (I)

Del Partido Obrero Alemán fue el programa,
¡del de Austria! que luego su entidad cuasi hermana
Nacional-Socialista lo copiaba y proclama
en Hofbräuhaus, en Munich Adolf Hitler sin gana.

Pues al líder patriótico, al que tanto le inflama
el país, Alemania o Germania paisana
la vertiente de izquierdas no conviene, le escama
y llegado al poder se olvidó de esa plana.

El primer punto hablaba de formar la gran dama
pangermana en base al derecho, ¡aquí hay lana!,
de tomar decisiones por el pueblo que él ama.

El segundo igualdad entre patrias, ¡que es sana!,
y abolir los tratados de Versalles… reclama,
¡en tal par casi estaba ya la guerra y diana!

De la Bürgerbräukeller a la Hofbräuhaus por Maximilianstrasse

Del hogar de la birra y del Putsch muniqués
he ido al norte al bávaro Parlamento de diez
que da al buen alumnado de la Uni a la vez
la completa pensión, ¡estudiar de marqués!

Y al ocaso por vía de gran lujo burgués
al Museo Etnológico que atesora tras tez
de la Norteamérica el que ha más vejez
kayak, una reliquia, ¡todo pueblo la es!

Cual enfrente la Cámara del pasado y revés
aliado en la guerra y a unos pasos, ¡pardiez!,
el Teatro de Múnich, ¡cuando vayas lo ves!

Que yo voy a la casa Hofbräu, ¡cosas de sed!,
donde hacían cerveza para el Rey y otros tres,
a pedir jarra o Humpen y salchichas de usted.