Paracelso, del médico cual sintético empírico,
de elementos en dosis, semejante en lo clínico
se decía que había trasmutado, ¡hecho mítico!
lo plomizo en lo áureo, ¡el deseo de alquímico!
Que pensaba que el Hombre era un cosmos anímico,
dulce, amargo, salado, como acido, crítico,
microastro al que orbita lo enfermizo, ¡hecho cíclico!,
que es curable con pócimas, no purgante fatídico.
Y el saber bienhechor, medicina, es científico
y ha por base las ciencias naturales, lo químico,
el amor y la rama astronómica, ¡un místico!
Que creía que el aire, tierra, fuego y lo hídrico
son de seres, los silfos cual los gnomos, ¡qué críptico!,
salamandras y ninfas, las nereidas, ¡magnífico!
de elementos en dosis, semejante en lo clínico
se decía que había trasmutado, ¡hecho mítico!
lo plomizo en lo áureo, ¡el deseo de alquímico!
Que pensaba que el Hombre era un cosmos anímico,
dulce, amargo, salado, como acido, crítico,
microastro al que orbita lo enfermizo, ¡hecho cíclico!,
que es curable con pócimas, no purgante fatídico.
Y el saber bienhechor, medicina, es científico
y ha por base las ciencias naturales, lo químico,
el amor y la rama astronómica, ¡un místico!
Que creía que el aire, tierra, fuego y lo hídrico
son de seres, los silfos cual los gnomos, ¡qué críptico!,
salamandras y ninfas, las nereidas, ¡magnífico!
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