Torno al mil novecientos treinta en tierra germana
los Piratas de Edelweiss surgiría, en su entraña
una banda de jóvenes antinazis que extraña
deber ser a la fuerza Juventud Hitleriana.
Y se juntan con chicas, van de tienda campaña,
han su moda, cultura, canto y jerga paisana
y se bailan un swing, jazz, se van de jarana,
cuando no a los nazis les propinan castaña.
Y se honran de ello, no les va esa alemana
condición, es su lema Guerra eterna a esa extraña
primavera de Hitler, mancebía tirana.
Y mosquean a Himmler que les manda guadaña
a raparles el pelo, a ingresarles sin gana
en los campos o incluso a matarles con saña.
los Piratas de Edelweiss surgiría, en su entraña
una banda de jóvenes antinazis que extraña
deber ser a la fuerza Juventud Hitleriana.
Y se juntan con chicas, van de tienda campaña,
han su moda, cultura, canto y jerga paisana
y se bailan un swing, jazz, se van de jarana,
cuando no a los nazis les propinan castaña.
Y se honran de ello, no les va esa alemana
condición, es su lema Guerra eterna a esa extraña
primavera de Hitler, mancebía tirana.
Y mosquean a Himmler que les manda guadaña
a raparles el pelo, a ingresarles sin gana
en los campos o incluso a matarles con saña.
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