sábado, 6 de marzo de 2010

El Tratado de Versalles en 1919 (II)

Al igual que las pérdidas de colonias en África
como Asia y terrenos en Europa a alemánica
patria este tratado de dolor cual ciática
impondría otras penas, tal de Marks geográfica.

Rin oeste ocupado, la Renania tan básica
inmarcial, para nada de armamento la fábrica,
reducción del ejército y mercante la náutica
o de fuego a entregar y sin arma aeronáutica.

Ni U-boots ni cañones ni servicio de práctica
belicista a la fuerza y el canal Kiel, de Báltica
mar al agua del Norte, libre, ¡cosa fantástica!

Y a pagar por los daños y a otorgar cuota trágica
de ganado, carbón, fruto químico y mágica
medicina, expropiadas y la culpa germánica.

El Tratado de Versalles en 1919 (I)

Dominada Alemania y su Imperio abatido
y venida República y el monarca ya ido
se firmaba en Versalles un tratado podrido
que avivara otra guerra como al nazi partido.

Por el cual el germano dio a la Francia afligido
la Lorena y Alsacia y por tiempo perdido
el carbón… en el Sarre, como al belga el tenido
Malmedy y Eupen y al danés lo perdido.

Schleswig-Holstein, cual Posen al polaco y seguido
el oriente de Prusia, y urbes libres, ¡oído!,
Danzig, Memel a Liga de Naciones, ¿cogido?

Camerún, Tanganica, Togo al galo y lucido
inglés, como a la Bélgica el Burundi exprimido
y Ruanda, y “Namibia” a Sudáfrica, ¿olvido?

El Tratado de Saint-Germain-en-Laye en 1919

Con Imperio Austro-Húngaro cual disuelto rendido
en la Guerra Mundial el austriaco dolido
firmó en Francia, en Saint Germain… pacto tejido
por el bando aliado y dictado al oído.

Por el cual aprobaba al Estado perdido
de la Hungría y al checo y eslovaco y seguido
a los reinos de Serbia y Croacia y…, ¡no olvido!,
de Eslovenia, ¡el fin del poder es sentido!

Y su ejército a treinta mil quedaba encogido
y debía hacer frente en su estado abatido
a los pagos por daños que causara aguerrido.

Además de tener claramente prohibido
por la letra y espíritu ver el sueño cumplido
de ligarse a Alemania, ¡el gran miedo temido!

El Tratado de Neuilly-sur-Seine en 1919 y el de Trianon en 1920

Derrotada Bulgaria en la Guerra Mundial
que empezó contra Serbia notó al Reino real
de los Serbios, Croatas y Eslovenos vital
ya en el mil novecientos dieciocho, ¡Legal!

Al firmar al de un año el Tratado, con tal
dio por bueno ese Estado y perdió el litoral
en la Tracia por Grecia o salida naval
al Egeo, hoy tan solo ha en el Negro algo igual.

Derrotada Austria-Hungría o el Imperio dual
en Versalles el húngaro al signar dio el aval
a sus marcas, fronteras y cedía en total.

Transilvania, Eslovaquia, Eslavonia, ¡qué mal!,
la Croacia, Rutenia, Voivodina tal cual
Bosnia, Herzegovina y unas urbes, ¡fatal!

El Tratado Sèvres en 1920

Tras rendirse en la guerra y firmar el tratado
el Imperio Otomano fue de Europa expulsado
pues quedaba en su mano Estambul… y un puñado
de arenosos terrenos de Anatolia, ¡menguado!

Se creó el Kurdistán y la Armenia, enfadado
dejó como la Arabia el Egipto y librado
Dardanelos y el Bósforo y al gran griego encargado
de la Tracia y Esmirna, ¡solo solo he empezado!

Irak cual Palestina lo vería ocupado
por mandato británico cual por Francia al lado
Siria como el Líbano, ¡por sultán fue sellado!

El acuerdo, no obstante, hubo un hombre de Estado,
Mustafá… Atatürk que entró en guerra lanzado
y ganó la Turquía de hoy en día o por grado.

El Tratado de Brest-Litovsk en 1918

Con el Zar por los suelos, Lenin hombre de Estado
y el Imperio Alemán casi por Petrogrado
de la mesa de Brest se fue Trotsky el osado
esperando de hoz y martillo el alzado.

Mas las armas germanas le pusieron sentado
y al de nada firmó este infausto tratado
por el cual esta Rusia renunció, no de agrado,
a terrenos inmensos y riquezas de enfado.

A Finlandia y a Estonia y a Letonia y al lado
a Livonia y Curlandia y a Lituania y mermado
a Polonia, Ucrania, Bielorrusia y…, ¡qué fado!

Besarabia, Ardahan, Batun cual Kars, menguado
se quedaba el país, no así el golpe de estrado
y ya en paz este acuerdo no aprobó el aliado.

La Gran Guerra de 1914 a 1918 (III)

Más allá de la muerte, hambre como la ruina
y después construcción, nueva vida y la espina
en el bando rendido esta guerra dañina
trajo cambio político-geográfico fina.

Cayó Imperio del Zar y la URSS fue rojina,
cayó Imperio Austro-Húngaro, dio países, ¡qué mina!,
cayó Imperio Otomano, quedó Europa vecina,
cayó Imperio Alemán, fue Alemania una china.

Pero allende Repúblicas, de estas cinco en retina,
con el pacto en Versalles y otros tales termina
todo un mundo, el poder se iría a la esquina.

De uno en manos británicas, como ya se imagina,
se pasaba al yanqui al oeste, ¡examina!,
como al este al ruso, no era China de hoy China.

viernes, 5 de marzo de 2010

La Gran Guerra de 1914 a 1918 (II)

Como causa primera de esta Guerra Mundial
es la sangre patriótica, es el ser nacional
de unos pueblos unidos por la fuerza brutal
a Imperios Centrales, a su cuerpo estatal.

Como causa segunda de esta Guerra Global
es el ansia económica, es el ser imperial
de países que intentan la expansión colonial
sobre todo por África o por Asia oriental.

Como causa tercera de esta Guerra brutal
es la loca carrera por ganar al rival
en el tengo más armas y poder industrial.

Como causa siguiente de esta Guerra bestial
es la Triple Alianza y la Entente marcial
en lugar de obrar pacto pacifista y cordial.

La Gran Guerra de 1914 a 1918 (I)

Cuando estalla una guerra de carácter global
cuenta siempre un inicio, cuenta siempre un final,
cuenta toda una causa como efecto fatal
cuenta en sí un viejo mundo, cuenta ya otro ideal.

El inicio el serbio que a heredero real
del Imperio Austro-Húngaro, Fran… Fernando ducal
le mató en Sarajevo y el efecto, ¡letal!,
dominó de los pactos dio la guerra total.

De Austria-Hungría, Alemania, turco, búlgaro y tal
contra el ruso, inglés, galo, yanqui, Italia y cual
otras tantas naciones, fue mundial, general.

Y el final el del campo de batalla a la oval
mesa donde firmaban los de Imperio Central
rendición ante el bando aliado marcial.

jueves, 4 de marzo de 2010

Las fuentes ideológicas de Hitler (IV)

Le insufló un tono, un aire nacional y romántico
el gran Wagner a Hitler que decía nostálgico
que quien quiera entender el país, el tiránico
y alemán dé oídos a ese músico “clásico”.

Y que haría él de Parsifal, hombre mítico-mágico
que encontró el Grial y trató el alemánico
en su ópera, el Dios, el más ario y germánico
de su pueblo, un Cristo mucho más que mesiánico.

Tanto que en los Congresos del partido titánico
en la urbe de Núremberg programaba didáctico
recital wagneriano, mas sin éxito, ¡trágico!

Tanto que se llevo a su bunker fantástico
de Berlín partituras de su puño y cántico
que acababan perdidas para siempre, ¡dramático!

Las fuentes ideológicas de Hitler (III)

Tuvo influjo en Hitler un inglés y alemán,
un tal Chamberlain, Houston, defensor ideal
de la sangre germánica sin contacto fatal
con cristianos e igual con judíos, ¡el plan!

Para Hitler, el hombre que en sazón garrafal
nos da a luz Alemania cual mesías, guardián
de lo ario diría este ser que donjuán
con la hija de Wagner tuvo boda nupcial.

Y en Bayreuth, do la casa y teatro galán
tanto cual wagneriano, conoció en Festival
a Adolf Hitler, ¡tal músico y lo nazi han imán!

Y también el volumen que alumbraba el racial,
Fundamentos del siglo XIX, ¡el Corán
hitleriano, la Biblia nacional y social!

Las fuentes ideológicas de Hitler (II)

Otra clara influencia en el Hitler político
Arthur es Gobineau, escritor y prolífico
para el cual el telón geográfico-físico
mantendría en las razas la pureza, ¡qué mítico!

Pero hecho el planeta cada vez más raquítico
por los medios de tráfico o el Imperio fatídico
de las arias tan solo conservó el gen idílico
la germana, arianismo en estado acrítico.

Al igual que anti hebreo el panfleto satírico
Protocolo de Sabios de Sión y humorístico
que denuncia un guión de poder, no pacífico.

Por lograr el judío, masón cual rojo crítico
el poder de este mundo y fue texto específico
en la escuela nazista como en templo el bíblico.

Las fuentes ideológicas de Hitler (I)

Entre cuanto ascendiente tuvo Hitler en vida
la de Jörg Lanz von Liebenfels, un ex monje enseguida
periodista de Austria que fundara leída
revistilla, Ostara, le diría de oída.

Pues allende creer tal persona atrevida
que Eva dio a luz del AntiCristo a raza podrida
e inferior y exigir castración de partida
reclamó la patente del nazismo, ¿parida?

Escribió teoría sobre arios florida
en la cual era raza cual divina y lucida
por sus rasgos rubiales, ojos cielo y fornida.

Y además confesó que acudió a su guarida
de la Viena el Adolf para hacer la pedida
de algún número suelto de revista perdida.

La esposa de Hitler, Eva Braun (II)

La querida de Hitler, Eva Braun, muniquesa,
que fumaba, empleaba maquillaje de fresa
y tomaba el sol al desnudo, ¡traviesa!,
no le iba a Adolf, que era alma retiesa.

Y fue ella con cámaras quien captó cual obsesa
instantáneas más íntimas de sus vidas, ¡qué presa!
para todo fotógrafo y al buen Hoffmann, ¡burguesa!,
le vendía después, un negocio de empresa.

Para el Fúhrer y ella que al igual que escocesa
perra, Negus y Stasi, y la Blondie sabuesa
mucho andaban a guaus y en dos camas, ¡expresa!

Tanto cual se casaran en el bunker y lesa
ya Berlín y luciendo esta bella princesa
un vestido de novia negro tal de abadesa.

La esposa de Hitler, Eva Braun (I)

En el mil novecientos doce en Múnich, Baviera
nacería Eva Braun quien de joven cumpliera
de modelo con Heinrich Hoffmann quien en tal era
era el cámara propio de Adolf Hitler doquiera.

Y fue allí en el estudio de las fotos do viera
en persona al líder alemán de primera
vez pues luego mayor de edad esta pantera
era amante del Führer, según quien su ramera.

Que imitando a la Geli Raubal, no hubo tercera,
por dos veces trató, con pistola certera
y pastillas del sueño, de matarse , ¡la pera!

Para quien en la sombra la tenía, no fuera
porque entre el amor a mujer o a bandera
elegía la vida del político mera.

Los amores de Hitler (II)

Muerta Raubal y Hitler con el alma amargada,
¡no acudía a su entierro ni dejaba la entrada
a su cuarto de Múnich, sí a su madre y criada!,
en el Berghof buscaba ver su pena curada.

Cuando allí, en Obersalzberg encontró de pasada
a una joven, María Reiter, pronto amada
a quien dijo quererla junto a sí y casada
tras dejar la política, su misión tan sagrada.

Para él que en estado de soltero en poblada
pensó hacerse con votos de mujer, enlazada
ella con otro hombre fue su amante ocultada.

Y de nuevo tan libre y de nuevo esposada
la quería a su lado, de querida, mas nada,
era hombre de patria, nacional su embajada.

Los amores de Hitler (I)

En el mil novecientos ocho una sobrina,
Geli Raubal, de Hitler nació en Linz, muy divina
por sus curvas, melena entre parda y felina
y el carácter alegre y la cara angelina.

A quien Adolf salido de la cárcel a alpina
casa, al “Berghof” llevaba tal que hada madrina
y después al gran Múnich donde habrá viperina
que dirá que la amaba de manera dañina.

Controlando su vida cual celoso de china
en el alma pues tuvo un amor que se esquina
de su círculo, orden quizás hubo mezquina.

Que le hizo quitarse por la pena intestina
con la Walther del Lobo su existencia, la espina
para el tío fue aguda, no era el mismo, ¡su ruina!

La resurrección de Hitler (III)

Sea ciencia histórica, sea pura ficción
que subiera Adolf Hitler cual Jesús, el Señor
de Berlín casi a andino cielo, al gran Tronador
Cerro, cómo es posible, qué daría razón.

Los Estados Unidos tan racista en sazón
era como Alemania con el ser de color
y ya en guerra sabía que era igual dictador
en política un rojo que un nazista mandón.

Pero en tema económico no tenía opción
entre el preso mercado o el más “libre”, lector,
y antevió Guerra Fría, he aquí la cuestión.

En la cual ese Führer era idóneo actor
para hacer de su pueblo, del germano, un murón
ante el ruso y luchar como inglés o mejor.

La resurrección de Hitler (II)

Muerto Hitler, el Hitler rojo, Stalin, lector,
un informe secreto recibía, un guión
que apuntaba que el Führer escapó en un avión
rumbo a España, a Argentina en U-Boot, ¿un rumor?

Un Abasti, un Abel, olivense escritor,
cuenta en libro que un Junker, el germano halcón,
tras pasar por la Austria le llevó a ese mandón
a ciudad catalana, Barcelona, ¿un favor?

¿Del franquismo? El yanqui lo buscó con “fervor”,
pero en Vigo una rata de agua, narra el plumón,
tomó proa a la Mar de la Plata el señor.

Que vivió en Bariloche como dios, no peón
pues no solo viajó, en la finca, oidor,
hubo diez mil hectáreas, se llamó San Ramón.

La resurrección de Hitler (I)

Con el rojo en Berlín, tras la muerte ordenada
de su perra, de Blondie se quitó tal si nada
Adolf Hitler la vida cual su Eva amada
y sus cuerpos tuvieron en la pira quemada.

Mas rendida la urbe por la fuerza armada
de los rusos los restos de una sola mirada
se encontraron y fueron en gran caja sellada
transportados a villa no muy, no muy alejada.

Marderburgo no, a Schönebeck, a un cuartel y enterrada
cada una, los Goebbels también, mas exhumada
esa carga ceniza fue en el Elba arrojada.

No así el cráneo del Führer, calavera mostrada
en Moscú, en museo, que la prueba sagrada
de ADN ha dicho que es de hembra, ¿timada?

miércoles, 3 de marzo de 2010

Adolf Hitler (XXI)

Fuere o no un creyente, fuere o no un cristiano,
por política pura, tacticismo pensado
con la Iglesia de Roma, con el Cristo romano
Adolf Hitler, el Lobo tuvo tiento y cuidado.

Aunque hubiere fiel muerto como cura del llano,
conocía el poder de ese cuerpo sagrado
que tomó por modelo cual ejemplo a mano
para obrar su partido, para hacer su Estado.

Con un Dios que era él mismo, el Berlín Vaticano,
la San Pedro por Núremberg, una curia en estrado,
el diablo judío tal el cielo germano.

Padrenuestro el Horst Wessel, pan y vino el sangrado,
buena cruz una esvástica, gran amén Sieg Heil plano,
Biblia santa el Mein Kampf y otra vida soldado.

Adolf Hitler (XX)

Del mesías germano y por siempre católico,
de Adolf Hitler, con boda civil, es tema hipnótico
su fe, mas del paisano dijo cree en lo patriótico,
Alemania es su Dios, ¡religión la del nórdico!

Precristiana, la mítica, natural, del simbólico
sol que brilla en la esvástica, la de sangre y agnóstico
y no es de Iahvé ni del Cristo apostólico,
sino aria, la nueva de pasado teutónico.

La que odia al judío por deicida y diabólico
tanto como Lutero, la que extirpa a ese tóxico
Israel de la Biblia, no al Jesús que es el tónico.

Rubio, fuerte, ojos claros, alto, todo bucólico,
con poder, superhombre, mucho más que el histórico
y divino un ser tan real cual utópico.

Adolf Hitler (XIX)

Aunque fuere el maligno en persona era humano
Adolf Hitler, la patria quiso a un líder villano
que entre don de carisma, oratoria y la mano
de león conquistó lo primero al germano.

Un actor de política, en la fe un “cristiano”,
en amores celoso, en la vida tirano,
en estudios un cero, en el arte romano,
en las notas romántico y en el ser espartano.

Un abstemio, anti humos, de comer campechano,
sin la carne animal, que aun así al paisano
pastorcillo alemán remató cual gusano.

Un adicto a la anfeta como al té, un arcano
de individuo, embustero más que napias Cyrano,
que enamora o irrita al cercano y lejano.

Adolf Hitler (XVIII)

De antemano aun sabiendo que ya estaba perdida
para el Reich la batalla en la guerra temida
Adolf Hitler se niega a rendirse y la huida
en secreto a los montes de Baviera, a guarida.

Y con Rusia a las puertas de Berlín, ¡vaya herida!
para sí, anti-rojo convencido, enseguida
decidió que un gran líder como él la partida
la termina en la ánima de la patria querida.

Y en su bunker, casado días antes y hundida
alma por la traición de quien quiso rendida
la Alemania, cual Göring Himmler…, va y se suicida.

Tras testar y formar un gobierno, la vida
se quitaba de un tiro con la Walther debida
en la sien y una capsula de cianuro mordida.

Adolf Hitler (XVII)

Hitler con media Europa en su mano, a la vista
todo el mundo e incapaz de rendir a estadista
de bastón y bombín, puro y labia de hablista,
Winston Churchill, lanzose al país comunista.

Hasta el cuello de Stalin y su Estado fascista
declaraba la guerra, ¡conquistado o conquista!,
al Estado de Roosevelt, “triunvirato” activista
que con armas de miedo se enfrentó al belicista.

De Adolf Hitler que tuvo como amigo en la lista
a Hirohito y Benito Mussolini…, el papista
no llegó a excomulgarle ni mató el terrorista.

Bueno, el malo es el otro, siempre el otro, el cronista
de la historia quien gana y quien pierde, ¡mi artista!,
quién va ser si no el pueblo y también pacifista.

Adolf Hitler (XVI)

Con el Pacto del Eje, Berlín, Roma, Japón,
y frenado en el cielo de Inglaterra el teutón
Adolf Hitler venía hasta el pueblo vascón
a tener una charla con el Franco bribón.

En Hendaya, en la misma estación, en vagón
por pedirle una mano, que él tendió en la sazón
de la Guerra Civil, a su par mostachón
en la Lucha Mundial y algún que otro peñón.

Las Canarias por medio, y el hispano el copón
reclamaba, Marruecos, Gibraltar, Rosellón,
Orán como Guinea. ¡”Casi casi Hong Kong”!

¡Todo un lince ibérico, pero no en extinción
por desgracia! Promesa de pasar a la acción
hubo cual “voluntario” por la Rusia un montón.

Adolf Hitler (XV)

Hecho el hombre del año por el TIME el siguiente,
en el mil novecientos treinta nueve el regente
alemán, Adolf Hitler daba un paso al frente
y exigía a Polonia Danzig como un buen puente.

Que ligara Alemania con la Prusia de oriente
por el Paso polaco y a la chita silente
enviaba a Ribbentrop a Moscú y con pariente
ruso, con Molotov selló un pacto indecente.

Repartirse Polonia, vecindad influyente
como el no agredirse, poloneses, oyente,
en la guerra relámpago se batieron el diente.

Al danés, al noruego, a holandés, al de enfrente,
al de Bélgica, al galo le tocaba el siguiente
y al inglés…, Gran Bretaña era un peso pudiente.

Adolf Hitler (XIV)

Ultimando la guerra con discursos de paz
Adolf Hitler Renania tomaría audaz
y ayudando a Franco probó ave rapaz
¡y, ay, Durango, ay, Gernika… y, ay, Vasconia…! ¿Verdad!

¡Y, ay, la Austria, ay, en Múnich los Sudetes! La faz
imagina del checo que decía sagaz
de ese acuerdo sin nos, de nos como locuaz
contra nos, ¡contra todos cayó esa maldad!

¡Y, ay, Bohemia, ay, Moravia, ay, la Chequia incapaz!
Ya lo dijo bien Churchill entre guerra o ruindad
elegimos ruindad, guerra habremos! ¡Qué edad!

¡Y, ay, Polonia, ay, la Guerra Mundial! ¡Cuánta ciudad
destruida por nada, por delirios, deidad
sin razón y apetito inhumano y voraz!

Adolf Hitler (XIII)

Adolf ya en el poder, sin partidos políticos,
solo el nazi, con campos, tanto o más terroríficos
los purgantes cuchillos con los labios más críticos,
murió Hindenburg, Jefe del Estado, ¡hechos sísmicos!

Porque Hitler entonces Canciller cual los cínicos
sin pasar por las urnas tomó dos honoríficos
cargos cual Presidente Comandante y “pacíficos”
tiempos pronto acababan y llegaban balísticos.

Pues mandaba a Versalles al mar Muerto de bíblicos,
a talleres dio fines, qué se yo, armamentísticos
y las leyes de Núremberg a los seres rabínicos.

Como un Keynes de bélica al parado, prolíficos
días fueron de públicas obras, no paralíticos
porque todo apuntaba a la guerra, a impolíticos.

martes, 2 de marzo de 2010

Adolf Hitler (XII)

Canciller Adolf Hitler convocaba elecciones
y por arte de llama comunista o llamones
nazis era el Reichtag incendiado, en dos sones
se vetaba a los rojos ser por sí en votaciones.

Y ganó el Nacional-Socialista, ¡ficciones!,
sin lograr mayoría y al de una par de sesiones
ya llevaba a la Cámara una ley para acciones
“libres”, todo el poder para él, sin cuestiones.

¡Dictadura legal! No hubo ya más opciones,
ilegales se hacían los partidos, facciones
sindicales lo mismo, ¿Libertad de expresiones?

¡Ni hablar! Presas y punto, ¿Para qué las razones,
si en las noches cuchillos afloraban, matones?
¿Para qué en Sociedad, el país, de Naciones?

Adolf Hitler (XI)

Aun ganando en los años treinta dos elecciones
legislarias el Hitler no encontraba opciones
de gobierno y del Jefe del Estado halcones
obtenían el cargo, Canciller, mas sin dones.

Pues llegadas al Reichtag a las tristes facciones,
coaliciones sin votos de ganar votaciones,
les sabía el mando cual a amante los nones
de la amada, al final le entregaron bastones.

A Adolf Hitler, del barco el timón, sin legiones
nazis, sólo dos lobos de mar hubo en cañones
y a su par de la diestra alemana a montones.

Pero con unas radios, el camión, los aviones,
la palabra, la imagen y sus fuerzas lecciones
les dio a todos, la meta puso a tiro de arpones.

Adolf Hitler (X)

Líder sin discusión Adolf Hitler, con planes
de llegar al poder por las urnas vulgares
se sirvió de la Gran Depresión cual sultanes
de bandejas, calaba su discurso en hogares.

El del robo a Alemania en Versalles, desmanes
de los rojos, las vidas de judíos cual zares,
democracia de bolsas y las paces de canes
que le daba la plata en el Reichtag, ¡altares!

Y entre Estado sin Jefe y al revés y patanes
cancilleres, partidos separados cual mares
por dos olas el oro lo ganó de alemanes.

La medalla sin brillo pues faltaba en ajuares
el bastón del gobierno, descorchar los champanes
tras ponerse en el mando de los patrios azares.

Adolf Hitler (IX)

Con dos años por ley con la lengua acallada
Adolf Hitler usaba doce meses y añada
en hacer de su bávara fuerza antes que nada
nacional y al Strasser mandó al norte, a embajada.

Pero este y Goebbels más de izquierdas, armada
vía hacia el poder y en partido votada
en Hannover proponen tierra regia expropiada,
medio y fin estatales y una patria agremiada.

Raudo Hitler en Bamberg convocó a encumbrada
gente nazi do dijo que no habría tocada
ni una tilde al programa del partido, ¡callada!

Por respuesta y sentaba la doctrina sagrada
del ser líder, de arriba va hacia abajo mandada
y las cuentas, las culpas al revés, ¡qué jugada!

Adolf Hitler (VIII)

Con el libro Mi Lucha, que han países prohibido,
no así España, Israel o Estados Unidos,
casi escrito de Landsberg salió Hitler crecido,
mas tenía el partido y diario impedidos.

Luego dijo al Ministro de Baviera al oído
que el poder con los votos buscaría, sin ruidos
de las Mausers… y aquél al oír el cumplido
los tornaba de ley e inflamó los latidos.

Para Röhm tal Adolf legal, mas su aullido
enviaba las uñas y colmillos pulidos
al judío y marxista…, le dejaban tullido.

De palabra, a Obersalzberg, su guarida de olvidos,
volvería do acaba de escribir atrevido
texto como el Mein Kampf, ¿son dos años perdidos?

Adolf Hitler (VII)

“Líder” ya del Partido Nacional-Socialista
Adolf Hitler con tics de poder caudillista,
Anton Drexler tramó una unión partidista
por menguar el dominio del cabeza de lista.

Pero aquél cortó en seco maniobra trampista
y dejó al presidente con la treta a la vista
y sin cargo, adalid se volvió del fascista
y se abrió a un nuevo círculo tan marcial cual clasista.

Pues pensaba ir de Múnich a Berlín tal golpista
sin dar pie a que Kahr, de Baviera estadista,
separase este Estado para ser realista.

Mas el Putsch salió mal, por traición el jurista
le penaba en el juicio que altavoz del nazista
fue y la cárcel la hora del Mein Kampf del prosista.

Adolf Hitler (VI)

Al tomar la palabra espiando al partido
Adolf Hitler a un socio que ya había pedido
separar la Baviera de Alemania y seguido
religarla con Austria se opondría lucido.

Y Anton Drexler entonces adalid cual leído
le propuso afiliarse y hecho tal el curtido
en el grupo de Thule, Dietrich Eckart cumplido
de oratoria y de imagen le enseñó, fue instruido.

Y entre mitin y ataques de SA dio al oído
alemán nuevo grupo de política, el sido
Nacional-Socialista con la cruz en tejido.

La gamada o esvástica y el saludo y despido
con el brazo en alto y se hizo un temido
líder, quien pronto muestras dio de ello a atrevido.

Adolf Hitler (V)

Con las Cruces de Hierro, la segunda y primera
en el pecho, hecho cabo, puñalada trapera
en la espalda en tanto resistía la fiera
vio rendirse en la guerra a Alemania postrera.

Adolf Hitler que a Múnich volvería, a Baviera
con la mente en política puesta, donde le espera
la República bávara y soviética mera,
su caer y el Imperio Alemán en la hoguera.

Cual la orden marcial de espiar donde fuera
a las fuerzas políticas, ya de roja bandera
o de diestras, de armas y pegar por la acera.

Y asistió con tal fin a reunión cervecera
del Partido Alemán del Obrero y la Obrera
y acababa afiliado, ronco y sin borrachera.

Adolf Hitler (IV)

Con su madre en la tumba y existencia esquelética
en la Viena, do vive de la venta epopéyica
de algún cuadro y pensión labró Hitler la tétrica
tirria y fobia al judío y política “higiénica”.

Y al partir por librarse del servicio de bélica
en la tierra austriaca, imperial, multiétnica
hacía Múnich al ario policía estratégica
le atrapó y en Salzburgo no pasó prueba médica.

Volvió pues a Baviera y en la plaza con épica,
la Odeón declaraban la Gran Guerra y su ética
lo llevaba al bávaro regimiento y a Bélgica.

Como a Francia, en Ypres le dio bala maléfica
en la pierna y curado tornó al frente, a esa escénica
donde el gas, el mostaza le cegó y vio su histérica.

Adolf Hitler (III)

Contra un padre, agente de aduanas, patriótico
de la Austria que quiso eso en Hitler es lógico
que el pintor y patriota alemán, el despótico
al de años se hiciera un rebelde antagónico.

Que entre mudas de pueblos, un achaque neumónico,
cuatro hermanos extintos, hermanastros y utópico
cual negado camino en el arte caótico
fuere alumno y sin título, mas lector de lo histórico.

De Alemania y los mitos de Germania y lo nórdico
tanto en Linz como en Viena do el intento pictórico
de cursar Bellas Artes sin lograrlo fue un tóxico.

En su alma al igual que el vivir económico
con pensión de orfandad, convertido en diabólico
cuando vio que al judío le iba bien, no al teutónico.

Adolf Hitler (II)

De la austriaca, de Klara Pölzl, tercera esposa
de Alois Hitler, austríaco, nacería la rosa
con espinas, el Adolf Hitler, alma monstruosa
a quien Adi llamaban de manera melosa.

Tanto en Braunau am Inn, en Passau do, ¡qué cosa!,
balbució el alemán de Baviera o en sosa
villa, en Leonding como Hafeld donde lee prosa
de la franco-prusiana guerra hasta la glosa.

O en el Lambach, aquí va a una escuela que en losa
y pared ha esvásticas y es católica, odiosa
topó en Leonding, ¿quién?, un hermano la fosa.

O en el Linz, aunque el padre, personilla furiosa,
le azotaba y quería que estudiara cienciosa
secundaria y el joven rama artística hermosa.

Adolf Hitler (I)

De camino a Múnich, en la radio mi antena,
he escuchado que Adolf Hitler, ¡vaya condena!,
nació en Braunau am Inn, Alta Austria, a docena
de años del siglo veinte, ¡un austriaco de pena!

Y que ante su casa natalicia a centena
de años vista emplazaron una piedra terrena
para loor de la paz, libertad y la plena
democracia que expresa la verdad, ¡norabuena!

El que nunca jamás el fascismo, ¡aliena!,
y millones de muertos conmemoran, ¡apena!,
y conciencian, memoria son de sangre en la arena.

Que ese Adolf que al lobo noble menta, ¡cual suena!,
y a quien vive en cabaña Hitler, ¡como resuena!,
causaría con águilas, tiburón y la hiena.

lunes, 1 de marzo de 2010

El himno republicano y el tarareo monárquico

El buen canto de guerra, mejor canto vivaz,
el gran himno de Francia, Marsellesa, veraz
fue en las cinco repúblicas y oficial, falsedad
al llegar Bonapartes o Borbones, ¡qué agraz!

Fue al imperio de aquéllos cual al ser, a entidad
soberana y monárquica de estos, supo a deidad
popular ese canto que hace honor al audaz
luchador por lo libre, la equidad y amistad.

Qué distinto en España que hoy ha muda, ¿verdad?,
musiquita, la marcha ¡real!, hubo locuaz
que al Dios, Patria y Rey glorió o yugo rapaz.

O la púrpura y oro y a esta hora, a esta edad
de justicia hay que canta, democracia y de paz
cuando sobra injusticia, bancocracia y maldad.

El himno de la Revolución Francesa…

Declarada la guerra al Romano y Germano
como Sacro Imperio por la Francia a una mano
de volverse República el alcalde mundano
de Estrasburgo un himno le pedía a un paisano.

A Claude-Joseph Rouget que al del campo o villano
le llamaba, al hijo de la patria, en cristiano,
a luchar contra Luis XVI… o el tirano
de Austria, Prusia o España… por ser libres, ser llano.

Era el Canto de guerra del ejército, ¡hermano!,
del Rin, hasta Marsella llegaría a lo piano,
do tomaba el nombre Marsellesa de plano.

Que entonó el voluntario marsellés que iba al grano,
a París en defensa del gobierno más sano,
por el pueblo el del pueblo, el que es justo y humano.

Soneto a Johann Strauss

Yo contigo he sentido qué es la vida de artista,
cómo huelen las rosas del sur, quién es cuentista
en los bosques de Viena, cuándo el cisne es corista
del Danubio azul, cuánto alegra un polquista.

Yo contigo he sentido qué es poner en la lista
vino, dama y canciones, quién ha voz de cronista
mañanero, el cómo hay bombón urbanista,
cuándo sangra el vienés, cuánto el vals es bailista.

Yo contigo he aprendido del feliz vitalista
y el qué, cómo, quién, cuándo, cuánto ser optimista
pues tan solo se vive una vez, ¡a la vista!

Yo contigo he aprendido del genial violinista
y el qué, cómo, quién, cuándo, cuánto ser jovialista
pues tan solo se vive una vez, ¡tal se avista!

El Dios del Vals (III)

Muerto Johann Strauss padre era acoplada
por el hijo su orquesta a la suya, al de nada
media Europa, Alemania… y la tierra calmada
de Abraham Lincoln de gira la avistaban, ¡gozada!

Como él tras dejar en el alma guardada
al Imperio de Viena rebeldía, algarada
y obrar valses de encomio al Habsburgo ganada
buena plaza, el guía de la corte bailada.

Todo un genio del vals, de la pieza alegrada
y en la viola sonrisas y en violín carcajada
no propenso a hacer música seria, grave, apenada.

Un austríaco de abuelo israelita que dada
la era nazi no viera como fue falseada
su raíz pues en Núremberg fue esa solfa vetada.

El Dios del Vals (II)

Con las salas de música a sus pies, encantada
mucha pluma vienesa cual batuta ganada
a la Viena de Johann hijo vino asonada
en el mil ochocientos y cuarenta y…, ¡qué añada!

La del ocho y si el padre fue imperial y trotada
marcha cual la Radetzky obró, el joven de entrada
alentó a los rebeldes con canción y sonada
de Estudiantes o de Libertad, ¡qué pasada!

¡En la urbe Habsburguesa! do por él fue entonada
Marsellesa, el himno de la Francia inflamada
contra el Rey años ha y a Austria y Prusia… enfrentada.

Fue hecho preso por ello y le era negada
posición, ser del baile de la corte “avienada”
la cabeza, el honor fue al paterno, ¡halagada!

El Dios del Vals (I)

En el mil ochocientos veinticinco en la Viena
nacería Strauss, Johann hijo de buena
ascendencia de músicos, mas su padre condena
el que estudie solfeo y violín, ¡una pena!

De no ser por su sed musical que de plena
lo llevó a practicar en silencio, ¡tal suena!,
con un buen violinista de la orquesta que entrena
el cabeza straussiano que al saberlo le truena.

Y se marcha cual nube de la casa, faena
solo en parte, su madre le cantó cual sirena
sigue el son, fruto mío, de la nota, es tu arena.

En la cual su conjunto al salir a la escena
hizo sombra al paterno, a quien tanto le apena
que trató de vetarle sin razón pues disuena.

Himnos estatales e himnos nacionales

En la pista de Salzburgring el equipo vascón
de automóviles, Epsilon, me ha prestado el camión
para ir rumbo a Múnich y cargar de un tirón
“La Vasconia”, el velero que es mi amor, mi nación.

Y aquí voy al volante libre al ritmo del son
y los tonos del himno mozartiano, canción
del país, del austríaco que ha en su título el don,
tierra cual de montañas sobre el río, ¡emoción!

Me despierta tal Haydn que da el suyo al teutón
o el Beethoven a Europa, mas con, sin letra el ton
de mi patria, de Euzkadi me ganó el corazón.

Como el suizo la mente, Canadá la razón
porque han, no el sonido, desigual vozarrón,
¡cada pueblo en su lengua!, ¡”no estatal”!, ¡de cajón!