lunes, 31 de mayo de 2010

El Neanderthal

Tras beberme una birra, una Kölsch colonesa
y también una Altbier que es de Düsseldorf pesa
la barriga y he ido con dolor de cabeza
como a dedo al levante, qué pereza y torpeza.

He sentido al llegar al Museo que reza
que es del hombre Neander, que es un río sin presa
entre Erkrath y Mettmann, do encontraron sorpresa
unos huesos del mismo, esqueleto en la empresa.

Y fue un hombre se dice y fue un hombre se expresa
que vivió junto al hombre Cro-Magnon, mas su alteza
se perdió para siempre, es tan sólo una pieza.

En la historia hacia al homo sapiens cuya proeza
no es otra que ser una especie que empieza
y terrmina en nosotros, es mejor la cerveza.

El Düsseldorf hiperboreal

Del Espíritu Arena para el futbol local
he ido al Parque de Lantz… y después al actual
Aeropuerto de Düsseldorf para luego al final
ir al norte, a las ruinas del Palacio Imperial.

Y más tarde he llegado a la casa eclesial
San Suitbertus en donde tras leer el misal
he rogado a Dios que me cuide tal cual,
con salud como amor, no dinero, metal.

Pues mi ser es anímico, no es mi ser material
y en la Iglesia Lambertus he pedido algo igual,
por los míos y el mundo, por el orbe global.

Y me voy al Castillo Angermund y otro tal
el Castillo de Heltorf tras pasar, es lo usual,
por la Iglesia de Santa Inés, dama cordial.

Rumbo al Düsseldorf norteño

De la Iglesia Francisco Javier, hombre frailero
he ido al norte y al alba a otro Templo, a otro clero,
al San Josef y luego con zapato de cuero
he llegado al ISS Domo, un Estadio puntero.

Cual después a la Iglesia de San Bruno, un obrero
me ha soltado que vaya al poniente primero
y después al Rheinpark como al Puente cañero
Teodoro Heuss, sido presidente entero.

Y del Parque del Rin he marchado campero
hasta el Parque del norte, el Nordpark, donde austero
he topado Aquazoo, me faltado el dinero.

Para entrar, pero un hombre para nada grosero
me ha prestado unos euros y con ser marinero
le he otorgado las gracias y un agur y un te quiero.

El Düsseldorf religioso

De la Torre Victoria de cristal como acero
he ido al norte, a la Iglesia San Adolfo primero
y después hasta el Templo Santa Cruz y postrero
he llegado al Sagrado Corazón, hasta el clero.

Para ir luego al este y he llegado el tercero
a la Iglesia Matthäi do he rogado si muero
ir al cielo y más tarde, tras sentirme frailero
he arribado hasta el templo de San Pablo certero.

Y he seguido hacia el norte paso a paso y fiero
he alcanzado el Jardín Zoológico, empero,
no he pasado adentro pues no había dinero.

Y he marchado allende como marcha el obrero
pie a pie a la Torre Arag cual luego entero
a la Iglesia Francisco Javier, hombre austero.

Hacia el norte de Düsseldorf

Tras rogar en la Iglesia de San Roque calmado
he marchado al poniente para ver y pausado
la Academia de Bellas Artes como al lado
el Tonhalle, una sala de conciertos y el prado.

Del Hofgarten y luego con el puente tensado
a mi espalda al de poco cual si nada he llegado
al museo palacio para el arte, he ojeado
mucha obra de artista que tenía olvidado.

Y he salido a la calle y allí mismo he topado
la estructura de E.ON que le da el alumbrado
y energía a Düsseldorf, es un bien y preciado.

Cual la Torre Victoria, un cilindro clavado
tal de acero de vidrio, cuya forma he gustado
a los pies de su sombra, me ha dejado asombrado.

Caminante en Düsseldorf

De la sala K20 he ido al este, al oriente
para ver una Ópera que se llama, ¡oyente!,
la Alemana del Rin y después de repente
me he encontrado a los pies de una torre eminente.

La de un grupo, el ThyssenKrupp, que es grupo potente
del acero y también ascensores, mi ente
me ha pedido un descanso aquí mismo, el ambiente
del Hofgarten renueva como el cuerpo la mente.

Y he seguido hacia el alba donde el sol es naciente
por la Puerta de Ratingen y he topado el potente
edificio de Jägerhof, un castillo atrayente.

Cual la Iglesia San Roque con su torre excelente
y una entrada ovada, do he rezado a lo ardiente
por mi vida y el mundo cuyo estado es urgente.

domingo, 30 de mayo de 2010

Víctimas, templos y museos

Visto el Templo de Andrés, que es barroco, ¡lector!,
marcho rumbo al poniente para ver de rondón
el enclave que muestra el amor y el horror
de las victimas nazis, fue el nazismo opresión.

Que sintió todo el mundo y he mostrado fervor
por el tema en el Templo de Lambertus, sazón
para el rezo he tenido y he mostrado el clamor
ante el hecho infausto de aquel siglo faltón.

Y en la Iglesia de Kreuzherren, mi querido oidor,
he rogado al Altísimo y con simple oración
porque vaya el mundo de poder a mejor.

Y he salido de misa y he tenido ocasión
para ver el Kunsthalle, no es museo peor
el Kunstsammlung, la sala que es K20, otra opción.

Un tour por Düsseldorf

Del Museo del Film que he ojeado encantado
como el Templo de Berger he ido al norte cansado
para ver la morada Wilhelm Marx que extasiado
me ha dejado, mi pecho de verdad ha gozado.

Y lo mismo ante el lindo Consistorio bordado
de la planta que es trepadora de estado
o la plaza que tiene en el medio plantado
todo el arte ecuestre que sin duda he mirado.

Con mis ojos que han ido por la calle de al lado
al castillo o sus restos porque solo he gustado
de una torre alzada, torreón afamado.

Cual la Iglesia Neander o esta otra en que he entrado
a su nave, la Andrés do he rezado y clamado
porque Dios me acompañe en mi viaje esforzado.

Paseíllo por Düsseldorf

Con la Iglesia de Johann en la mente evocada
vuelvo al sur por el Kö, bulevar de pasada
para ver estructura ante el Rin emplazada
do se afana y afana Vodafone, ¡camarada!

Justo al lado está el Mannesmann, otra obra obrada
para gusto del ojo y otro tanto, amada
como amado, el Puente, el del Rin que tensada
ha su cuerda de acero, toda una gozada.

Y lo mismo la sala de la urbe a nada,
a unos pasos y luego he tenido parada
ante el Centro de Heine, otra joya labrada.

Al igual que el Museo Hetjens o ante la entrada
al del film la escultura de color emplazada
que he gustado de veras de una sola mirada.

sábado, 29 de mayo de 2010

Rascacielos y allende de los mismos

De la sala, la K21, ¡lector!,
voy al este y la torre LVA por
una calle la he visto y después del tenor
a la GAP15, otra tal, otra flor.

De acerito y de vidrio, casi cual la estación
que es central, de los trenes, mas me voy con mi son
a la Santa Isabel, una Iglesia, un opción
religiosa en la urbe que merece atención.

Tanta como el Templo de María, ¡señor
y señora!, que es gótico, con un gran torreón,
o qué digo dos torres, cada cual es mejor.

Cual lo es la de Johann que está hecha, ¡varón
como dama!, a lo pobre, de ladrillo, un amor
a Jesús he sentido allí dentro, una unión.

Un paseo por Düsseldorf

De la Torre del Rin con el gran Parlamento
de Renania del norte y Westfalia atento
marcho al sur, a unos pasos para ver y contento
esta Stadttor, la obra de grandioso cimiento.

Que recuerda al Gran Arco de París, se lo advierto,
que está ella preciosa, más hermoso el puerto
que es el Hafen y vago, vago rumbo al huerto
de la Iglesia San Pedro, huele dentro a muerto.

Como huele a franco, como huele a exento
el Teatro, el Libre, que es un foro experto
donde brillan actores casi al ras del cemento.

Como brilla el Museo, esta vez ya le alerto,
o la sala, la K21, un momento
he pasado allí dentro increíble cual cierto.

Evocaciones parisino-praguenses

De la Iglesia San Martin tras gustar los olores
en las plantas del Florapark además de las flores
he marchado al ocaso para ver los colores
del Colorium, un alto edificio, ¡oidores!

Que recuerda en sus tonos, son los tonos de autores,
a viviendas del barrio La Defense, son amores
parisinos, no obstante, hacia el norte, ¡lectores!,
me he encontrado a Frank Gehry con sus obras y honores.

Que recuerdan a Praga, a una Casa, ¡señores
y señoras!, que llaman la Danzante, mayores
son palabras, por hechos se conocen actores.

Los que sin duda tuvo, y quizás los mejores,
esa Torre del Rin que a estribor no, a babores
ha mil barcos, los barcos siempre tienen labores.

Tres puentes y dos iglesias

Desde el Puente, del Fleher, otra vez en velero
voy al norte y pasado otro tal, tan cañero,
Kardinal Josef llama a ese tal el casero,
he llegado a uno que es de tren y de herrero.

Hierro puro, el Hammer…, que en siniestra ha pero
par de torres que el nazi empleó cual lancero
en la guerra y perdida como a otros empero
lo voló por los aires, es la guerra un damero.

Cual la urbe de Düsseldorf, toda urbe es tablero
do la gente se mueve y yo marcho hacia el clero,
a la Iglesia San Blasius, blanca como el enero.

No es así la San Martin con su torre y alero
de color arenisco y pizarra, entero
he pasado a rezar por mi ser marinero.

Al sureste de Düsseldorf

Tras bañarme en el lago Unterbacher entero,
do la gente de Düsseldorf, sea rico u obrero,
ocia, marcho al ocaso hasta el Parque cañero
en el sur, es el Südpark, para mi yo lo quiero.

Tanto como al Jardín que es Botánico, pero
no presenta ni uno, es precioso, un florero
donde caben mil flores y arbolitos, enero
y con nieve lo pone más hermoso empero.

Casi como a la Uni el que vaya extranjero
a estudiar cual estudia el local, el casero
de esta urbe que es de elegancia y dinero.

El que sin duda cuesta este Puente de acero
que ante mí se ha tendido, es el Fleher cañero
que saluda a quien llega a la urbe, al viajero.

Cuatro castillos de Düsseldorf

De Colonia he partido en mi vela, velero
rumbo a Düsseldorf donde este Rin de aguacero
ve las aguas del Düssel, que es el río casero
que da el nombre a la urbe junto a él, en su fuero.

Y he parado camino… por haber en lucero
el Castillo Garath, que es sin duda el primero
porque luego he gozado del de Benrath sin pero
y del Mickeln, qué trío castillesco, de arquero.

Al que añado el de Eller, un cuarteto entero
que he gustado de veras, sin embargo ahora quiero
darme una baño que estoy sucio como el obrero.

Es la vida, evidente, de este ser marinero
que hace vida en el barco, con lo cual ya requiero
un aseo profundo y empezar desde cero.

Sinopsis histórica de Düsseldorf

Fue esta urbe, fue Düsseldorf en las eras romanas
una zona de tribus de Germania, alemanas
y después ya en el mil y dos siglos, paisanas
y paisanos, un conde la ganó en dos dianas.

Por lo tanto, fue sede del Condado, hermanas
como hermanos, más Francia con maneras tiranas
y sin Luis XVI la ganó y aduanas
fue a poner, fue el centro del Ducado, qué nanas.

Que el Congreso de Viena acalló a las planas
y le daba a la Prusia esta polis que en vanas
guerras, claro mundiales sufrió muchas dianas.

Fue ocupada, eran épocas por lo tanto insanas
ya en manos francesas como en manos humanas
cual inglesas, la historia siempre tiene mil canas.

Despedida Colonesa

Ya me voy de esta urbe de Alemania que es
tras Berlín, el Hamburgo como el Múnich, cual lees,
la más grande por gente y le sigue, ya ves,
el gran Frankfurt del Meno, vaya cinco, ¡usted!

Ya me voy de esta urbe de Alemania, pardiez,
que en el Rin no hay otra, no hay no, no tal vez,
que la gane por puebla y me voy no al través,
sino en barco, en velero, en velero de diez.

Por lo tanto, les dejo, ¡coloneses!, mi tez
pide ir para Düsseldorf sin caer en mudez,
sino hablando de todo para bien, sin doblez.

Por lo tanto, les dejo, ¡coloneses!, mi prez
pide ir para Düsseldorf y llegar sin revés
para hablar de esta polis, para hablar con fluidez.

El primer Canciller de la RFA

En el mil ochocientos y setenta y seis
nacería el Konrad Adenauer, cual lees,
en Colonia y de joven, en sus treinta, no diez,
ocupó la Alcaldía de la urbe, pardiez.

Pero pronto Adolf Hitler conquistaba el poder
y pasó por la cárcel como otro cualquier
que no alzara el brazo o lo diera a torcer,
sin embargo Alemania fue la guerra a perder.

Y volvió por sus fueros, como en agua el pez
se sintió en la política, fue el primer Canciller
de la nueva República Federal, fue el juez.

Que llevó a esa Alemania a la OTAN, después
a la Europa de seis, fue un gran líder, querer
quiso ver su país reunido otra vez.

miércoles, 26 de mayo de 2010

En la diestra del Rin y de Colonia

Vuelto al Puente Zoobrücke tras andar un porrón
he montado en el gran teleférico por
cruzar este buen río, este Rin que en sazón
bajar baja con calma, no demuestra su ardor.

Y en la orilla, la diestra he gozado un montón
del Rheinpark, del olor que destila la flor
y también de la Torre de la Feria y de Köln
el Triangle llamado, un cilindro, señor.

Y señora, y luego del Estadio que pon
que se llama el Lanxess como Arena al albor
he encontrado la Uni de la ciencia, atención.

Que se acaba esta urbe, mi querido lector
y lectora, no obstante, si usted ha ocasión
vaya al buen Odysseum, un Museo mejor.

En el norte de Colonia

Tras gustar de las flores y también animales
en el Parque Zoológico he ido al norte, ¡chavales
y chavalas!, a ver una casa entre tales,
la Hochhaus, rascacielos con antenas formales.

Y después desde el Puente Mülheim en mis cabales
he marchado al norte y al ocaso, ¡humanales!,
para ver el Hipódromo de carreras actuales
y caballos potentes, los mejores, bestiales.

Y más tarde, ya vistos animales brutales
caminé hasta el Museo de los Trenes, viales
asimismo he gozado para ellos, normales.

Y al final he llegado tras andar a raudales
hasta el lago de Fühlinger do he nadado en caudales
de agua pura, las calmas he sentido geniales.

En la Colonia norteña

De la Torre Colonius, la más alta o mayor
he ido al norte y al alba, a la Iglesia, señor
y señora, de Santa Inés donde el amor
he sentido a Jesús, eso es puro fervor.

Cual lo es otro tanto hacia el arte mejor
en el parque, en la zona de esculturas, qué ardor
a la talla, al cincel he sentido entre olor
y fragancia a la tierra, lo contrario de hedor.

Aquí junto al Zoobrücke, que es un puente menor
de Colonia y veo por el aire el mejor
teleférico, luego me lo cojo que flor.

Ya me aguarda en el Parque Zoológico, oidor,
y también animales y la flora a babor,
en botánica área, un jardín de color.

La Colonia por las nubes

De la Iglesia San Kunibert junto al Rin apostada
he ido al centro de música y después a portada
Eigelstein y más tarde a la casa elevada
de la Hansa, el mayor en su tiempo, ya nada.

Porque al lado se alza hacia el cielo cual hada
colonesa una torre que ha en fachada pintada
Catedral de Colonia como el casco, gozada
es sin duda, el arte sobre todo es mirada.

Como es remirada al ocaso la alzada
torrecita, en verdad torreón, antenada
que acaricia la nube por su zona pasada.

Es la Torre Colonius, con la cual, camarada,
este breve poema que canté de cantada
se termina, hasta otro, que me toca callada.

Las notas y la fe colonesas

Junto al Puente de estirpe Hohenzollern central
estación he encontrado y detrás musical
casa donde el músico, ya normal o genial,
da lecciones de música a la gente normal.

Cual da hostias sagradas tras leer el misal
el pastor que es divino en la Iglesia eclesial
de la Santa María Himmelfahrt o en la tal
Santa Úrsula y sana quien padece de mal.

Que es Colonia de fe lo demuestra tal cual
el contar tanto templo como el templo actual
de Ursulinas al norte u otro tal, otro igual.

El San Kunibert donde el cristiano leal
reza a Dios y le pide porque el mundo global
vaya a bien y mejore de su marcha fatal.

Junto al puente Hohenzollern

De la gran Catedral de Colonia, preciosa
he encontrado a unos pasos el Museo, qué cosa,
que es Romano y Germánico como al lado mi ociosa
vida al Museo Ludwig y al de Agfa, graciosa.

Cosa que encuentre fotos yo que tengo en mi choza
todo un padre fotógrafo que ha pasión bien hermosa
por las fotos sacadas por mi abuelo que goza
en mi pueblo de fama fotográfica, honrosa.

Mas me voy por las ramas y ante el Puente que glosa
a una estirpe alemana, Hohenzollern reposa
una bella escultura a una nota odiosa.

Al horror que sufrieron, no el esposo y esposa,
la lesbiana y el gay en la era casposa
del nazismo, aquella que fue tan horrorosa.

La Catedral de Colonia

De la Iglesia Andreas a unos pasos, a oriente
he ante mí una gran Catedral que evidente
es del gótico puro, con dos torres al frente
y ventanas, vidrieras que no hay quien las cuente.

Y ha pináculos como contrafuerte saliente,
arbotantes y arcos apuntados, oyente,
cual un ábside inmenso y una planta patente
de cruz griega o latina, lo olvidé de repente.

Sin embargo, si tiene algo claro es su ente
que destila un olor a creencia, a creyente
que consigue en ella lo que no entre la gente.

O en la calle, la iglesia es sin duda un agente
de esperanza do el fiel cree encontrar al Regente
de los cielos y calma en su pecho latiente.

San Gereón, San Inmaculada, San Andreas y un museo

Visto ya el museo de la urbe al poniente
he ido a ver una torre de la Roma potente
y después hacia el norte con dos torres al frente
una Iglesia, es la San Gereón y su gente.

Mas me vuelvo hacia el casco para ver el vigente
Museíto de Artes Aplicadas do enfrente
he tenido mil chismes de la vida corriente,
desde máquinas hasta de visión buena lente.

Y a la vista allí fuera, allí al lado, mi oyente,
he la iglesia sin mácula do la puebla al Clemente
le confiesa sus males y le reza doliente.

Y otro tanto en la Andreas que es un Templo vigente
do las almas reunidas al Ser todo pudiente
le dirige sus rezos y plegarias, al Ente.

La resistencia del Ehrenfeld Group

Cuando he visto el De Haus que empleó el nazismo
me he acordado de un grupo que era puro activismo
anti-nazi en Colonia, que tramó ante el fascismo
destruir esa casa del horror, terrorismo.

Era gente valiente que ante ese racismo
tomó el arma en mano y actuó, mas su abismo
encontró pues la gente hitleriana al marxismo
y cualquier otro grupo lo mató con cinismo.

Y al conjunto que digo que operó por sí mismo
en la urbe al final lo atrapó y con sadismo
lo extirpó de las calles, acabó su anarquismo.

Es la historia común ante ese zarismo
más sin zar, Adolf Hitler extirpó con cainismo
toda toda protesta, es un hecho, empirismo.

martes, 25 de mayo de 2010

Por el centro de Colonia

Del Museo de Aromas o el Perfume al poniente
he ido a ver una ópera de esta urbe y enfrente
una casa de agua de colonia, mi ente
ha olor a fragancias que le gustan a gente.

Tanto que de camino me soltó un presente
que da gusto y que vaya unos pasos al frente,
a la Santa María, una Iglesia creyente
que está cerca al De Haus que es un Centro potente.

Del nazismo y antaño lo empleó el hiriente
cuerpo nazi, Gestapo para hacer al viniente
que largara a las buenas o las malas, oyente.

Mas me voy hacia el norte que está cerca el siguiente
museíto que muestra de esta polis valiente
su historieta, un placer he sentido dicente.

El del Agua de Colonia

En el mil y seiscientos y cincuenta pasado
Juan María Farina nació, fue alumbrado
en la Santa María y Maggiore, he olvidado
pero creo es de Italia esa villa, otro Estado.

Del cual vino a Alemania, a Colonia y llegado
emplazó una fábrica de perfumes y dado
que le fue concedido el cambiar de estado
como hacerse alemán colonés fue honrado.

Y llamó a un perfume suyo bien inventado
como agua, ¿de dónde? de Colonia, el dechado
de virtudes por ello fue afamado y honrado.

Hasta el punto que hoy día ese aroma sagrado
es vendido en las tiendas de fragancias, amado
es el tal personaje por su invento aromado.

Hacia el casco colonés

Degustadas las onzas de cacao con fruición
he ido al Puente, al Deutzer que es colgante y pasión
he sentido ante el arte constructor, un sajón
me ha enviado al Museo Wallraf-Richartz teutón.

Y después al Museo del Perfume, qué olor
he inhalado allí dentro a colonia, mejor
es posible en la flora o quizás al amor
de mujer que te ama, que te tiene fervor.

Fervor tuve yo antaño por política acción
que en Colonia se hace aquí mismo, hay actor
en Cabildo con torre ¿o es quizás un halcón?

Puede ser, mas la Iglesia San Martín, buen señor
y señora, merece una poca atención
pues sin duda es preciosa con sus torres de loor.

En la orilla izquierda del Rin

Vistas varias iglesias de Colonia, ¡oyente!,
he ido al Puente Severin que es de acero y potente
hormigón y después allí mismo mi ente
ha pasado al Museo del Deporte vigente.

Y más tarde allá al lado al Museo, ¡presente!,
del Cacao, Chocolate y he llevado al diente
una onza tras onza, la tableta corriente
la he gustado de veras, soy goloso, es patente.

Y también soy curioso y he gustado allá enfrente
de un conjunto de casas, solo tres, que evidente
es que evocan las grúas de los puertos, mi gente.

Por su forma y el Rin, este Rin tan pudiente
que ante mí se presenta con su agua y torrente
me recuerda que un río es mejor con un puente.

La Colonia religiosa

Con la puerta Hahnentorburg de Colonia enfrente
he marchado hacia el casco, he marchado al oriente
para ver el Museo, el Schnütgen, de ente
religioso y arte sacro para el cliente.

Cual después más allende he tenido de frente
a la Iglesia San Peter y también, mi oyente,
la Antoniana, ambas góticas, do el llamado creyente
reza a Dios o en la puerta pide ayuda a la gente.

Al igual en San Jorge o si no en la ferviente
Trinidad o en el par de Marías, urgente
es que cambie este mundo donde reina el pudiente.

Porque sangra el planeta del levante al poniente
y del norte hasta el sur, hace falta otro ambiente
donde todos vivamos con lo justo, corriente.

Al poniente de Colonia

Disfrutada la Uni de Colonia al ocaso
he encontrado el Rheinenergie, el Estadio a un paso
donde juega a fútbol el local Köln, le emplazo
a que vaya a animarlo y a cantar un golazo.

Y después a que goce del museo, si acaso
gusta ver carnavales, y si no, si hay rechazo,
puede ir al asiático o si cree, es un gustazo
invitarle a la Iglesia San Apóstoles, paso.

De marchar hora a ella pues me voy de un plumazo
a la Puerta Hahnentorburg que presenta un trazo
de castillo de antaño, no la rinde un bombazo.

Ella guarda la entrada del oeste y pedazo
de la historia, ha dos torres con almenas y paso
por un arco apuntado, me ha lanzado un flechazo.

lunes, 24 de mayo de 2010

San Severin, la puerta, San Pantaleón, la sinagoga y la universidad

De la Iglesia San Severin do he rezado he llegado
a la Puerta Ulrepforte que ha un soldado apoyado
en la antigua muralla de Colonia, su estado
es perfecto, parece un castillo elevado.

Mas después he ido al norte y al ocaso, he arribado
a una iglesia allí cerca cuyo nombre he olvidado,
pero tiene dos torres y es románica, he orado
por un mundo mejor que es hoy día negado.

Cual lo fue la preciosa sinagoga, un pirado
como Hitler mandaba que quedara quemado
ese templo que ahora, hace nada he gozado.

Tanto como la Uni que al oeste ha enseñado
a la gente que viene a ese foro sagrado
a estudiar la carrera que ha elegido alumnado.

En el austro colonés

En los parques australes de Colonia la flora
vista como olida he marchado a la aurora
hasta el Puente Südbrücke tras pasar una hora
en Jardín pueblerino, el Volksgarten, señora.

Y señor, para luego disfrutar sin demora
de la Puerta Severin que hoy en día y otrora
salvaguarda la entrada a esta urbe rectora
por el sur, bien lo sabe entrador o entradora.

Como yo que he gozado de orador y oradora
en la Iglesia San Severin que es del gótico y ora
si algún día te pasas por allí, andadora.

Y andador, que he rezado por mi parte, atesora
elementos preciosos cual tres torres, ahora
se me acaba el poema, mi oidor como oidora.

En el sur colonés

Hasta el sur de Colonia he llegado de Bonn
y en el Puente austral, Rodenkirchen, ¡qué son!,
he amarrado el velero, “La Vasconia”, mi unión
a las aguas y he ido a un Museo de acción.

Al de la Fortaleza y después con pasión
desde el Parque del pueblo, el Fritz-Encke teutón
he marchado al Jardín, al Botánico pon
que descansa en el bosque y he seguido el guión.

Que me lleva a dos Parques do la flor es legión,
al de Klettenberg como Vorgebirgs do pasión
he sentido por floras y también un halcón.

Que volaba en el cielo, parecía un avión
que llevaran los vientos que han peinado el mechón
que decora mi testa de esforzado vascón.

Sinopsis histórica de Colonia

Fue Colonia germánica, de los ubios, romana
ya después y más tarde de arzobispo, ¡paisana!,
elector y seguido ciudad libre, urbana
de la Hansa, la liga comercial y villana.

Mas la Francia sin Luis XVI va y la gana
a la fuerza, el Congreso de la Viena la sana
al llevarla a la Prusia, a la Liga alemana
y luchaba en la guerra, la mundial tan cercana.

En el tiempo, Inglaterra, Gran Bretaña fue vana
al tomarla a su cargo y al de nada la llana
gente vio como Hitler le cantaba una nana.

Y expulsaba al judío, lo mataba de plana
y al de poco el inglés tras la guerra inhumana
la tomaba de nuevo, es su historia humana.

sábado, 22 de mayo de 2010

Despedida Bonnense

Desde el buen Camposanto, desde el Huerto de Dios
donde para enterrada mucha gente de Bonn
he marchado al Konrad Adenauer pontón
donde aguarda mi vela, mi velero veloz.

“La Vasconia” y me queda el decir con mi voz
que he gustado de veras, que he gustado un montón
de esta urbe que Humbolt definió con pasión
al decir que es la octava maravilla, ¡chapós!

Y hasta otra, hasta siempre, hasta luego, adiós
que me voy con mi barco, con mi mundo, nación
hacia el norte, a Colonia, corto el Rin cual la hoz.

Una campa, mi estela va marcando un rayón
en el rio, partiéndolo en tres partes no, dos,
una al alba, otra a ocaso, agur pues de vascón.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La mujer, el ayuntamiento y el camposanto

Desde el Hall de Beethoven he marchado al poniente
para ver el Museo de Mujeres, al frente
de este mundo, el primero de este orbe vigente
todavía machista, todavía indecente.

Y después he bajado hacia el sur con mi ente
hasta cuando he llegado a ponerme enfrente
del Cabildo, del nuevo Consistorio, el agente
de la vida política de este Bonn y su ambiente.

Que respiro camino del gran Huerto sufriente
donde entierran al muerto hace poco viviente
entre tumbas que hablan aun calladas, oyente.

Y más tarde entre lloros y una pena doliente
y las flores que huelen a la muerte viniente
me he perdido en las calles de esta urbe creciente.

Soneto a Beethoven

Escuchar a Beethoven es sentir la emoción
de la música pura, de las notas, del son
que se sienten de verás cual si fuere aguijón
en el fondo del cuerpo y además corazón.

Escuchar a Beethoven es sentir la pasión
del artista en persona, del solfeo, del don
que se sienten en serio cual si fuere un punzón
en lo hondo del alma, en la misma razón.

Escuchar a Beethoven es sentir la fruición
de la misma batuta, del sonido, el guión
en el ser, en el ego, en el yo, en la noción.

De uno mismo, su celo por tal arte es lección
de la tecla, la cuerda o del viento o trombón
en el ser, en el ego, en el yo, en la prisión.

Ludwig van Beethoven

En el mil setecientos y setenta en Bonn
nació Ludwig Beethoven, quien de joven pasión
ya sintió por la música y aprendió ese don
de su padre, en la corte que fue músico pon.

Mas se fue para Viena do alcanzó relumbrón
como músico libre al crear un pontón
entre el género clásico y el romántico son
y vivir de su arte sin tener ligazón.

Con el rico aristócrata, mas cobraba pensión
cuando pronto le vino una mala lesión
para un músico, sordo se quedaba, lección.

Le daría al mundo aun con esa erosión
al seguir componiendo de verdad con fruición
hasta el punto de ser todo un genio teutón.

Beethovénpolis

Degustada la luz en la gran Catedral
de este Bonn y de trenes la estación que es central
he ido al norte a la Iglesia de Jesús y un misal
le he comprado al cura de Durango, local.

Y de allí a dos pasos en la Casa natal
de Beethoven he visto lo qué es ser genial
en la música, un sabio no pasado, actual
por sus notas que viven otra vida real.

Como esta que gozo y me lleva al final
al teatro y la ópera junto al Rin, el caudal
cual el Puente de Kennedy, es la vista ideal.

Tanto como agua arriba Hall Beethoven en cual
he gustado su arte, el sonido integral
que arrebata el ánima del humano animal.

Jorge Oteiza

Nació en Orio en el mil novecientos pasado
Jorge Oteiza quien joven empezó el estudiado
para ser un buen médico, lo dejó inacabado
y en Madrid aprendía Bella Arte, oficiado.

Y empezó su labor de escultor avanzado
y se fue en la pre-guerra a la América, al lado
austral, donde empezaba ya a ser renombrado
por el hueco, el vacío en su arte obrado.

Y a la vuelta le encargan el hacer un tallado
en Aránzazu, apóstoles en la entrada, es vedado
hasta tiempo después en que es aceptado.

Pero cuelga el cincel y se da al narrado
donde habla del alma vasca…, si no al formado
en la Escuela de Deba, fue un vascón entregado.

Eduardo Chillida

En el mil novecientos veinticuatro Chillida
nacería en Donostia y de joven se olvida
de estudiar arquitecto porque iba su vida
destinada a ser escultor en guarida.

De temática abstracta, la que deja una herida
en Oteiza que dice que es copiada, leída
en su arte y fuere verdad, falso enseguida
se hace un hueco en el mundo, es persona lucida.

Que empleara el hierro, no madera podrida,
el acero, alabastro y la piedra elegida
para hablar del espacio y la masa pulida.

En su obra que deja por el mundo caída
pues pensaba que el hecho que es artístico ida
ha de estudio a la calle y al revés su venida.

Münsterplatz

De la Puerta Estelar y el Teatro Central
y del Euro de Bonn me paré en Catedral
para ver cinco torres y una planta ideal
y a la gente rezar para ir bien, no a mal.

Y a su lado en perímetro he encontrado, chaval
y chavala, una fuente que echa agua sin sal,
las cabezas de Casio y Florencio tal cual
una bella escultura de Chillida y actual.

Y en la plaza de Münster he topado al genial
de Beethoven en bronce, que encontró su final
en la Viena y nacía en el Bonn tan real.

Tanto como el Centro Max Planck, por un casual
lo he apreciado en tal foro hacia el norte, no austral,
do las mates se estudian de manera gradual.

En el casco de Bonn

Del Hofgarten, lugar de protesta, expresión
de estudiantes, he ido a la Uni de Bonn
o palacio antaño de elector y un vascón
me ha enseñado el campus que he gozado un montón.

Cual después a unos pasos hacia el este del don
del Museo Egipcio donde hay un porrón
de ataúdes y momias porque era nación
de creer en la vida tras la muerte, ¡ilusión!

Tanta cual la que tengo para ver en sazón
el Antiguo Cabildo que es barroco, mirón
y mirones tenía a su lado un millón.

Una hipérbole pura y al oeste un murón
y la Puerta Estelar he encontrado, un guasón
me ha explicado que es resto de murallas de acción.

Hacia la Universidad de Bonn

Desde el Parque Botánico de la Uni de Bonn
a través del jardín he ido a ver un molón
telescopio y luego me ha llevado el guión
a un feliz monumento a judía nación.

Que sufrió con los nazis de verdad un montón
y he rezado por ella en mi idioma vascón
en la Iglesia de Kreuz de ladrillo teutón
y una torre que apunta hacia el cielo azulón.

Y al nordeste a unos pasos he encontrado un montón
de herramientas de cálculo en el centro que pon
que se llama Arithmeum, he gozado un porrón.

Cual después del Kunstmuseum Académico y ron
de petaca he bebido en el Parque, ¡atención!,
del Hofgarten do he echado una siesta, un siestón.

martes, 18 de mayo de 2010

Hacia el centro de Bonn

Con el Monte de Venusberg y sus altas antenas
a la izquierda y el Rin a la diestra apenas
por la vía de Reuters he llegado a las penas
en el Huerto de Dios, allí hay gentes y buenas.

Enterradas, por ellas he rezado, ¡qué escenas!,
en la Iglesia de Kreuzberg y después unas nenas
alemanas me han dicho que al nordeste hay centenas
cual de plantas de árboles, eran unas sirenas.

El Jardín es Botánico de la Uni, terrenas
perlas visto he plantadas, qué sé yo, azucenas
cual magnolias y lirios y demás hierbabuenas.

El Palacio de Poppelsdorf allí está con decenas
de turistas al lado y un paseo que a Atenas
lleva no, a la Uni y a otras tantas arenas.

La milla de los museos

Paralela al Campus de la ONU en Bonn
museística milla hoy se avista, señor
y señora, do encuentra, si le gusta esa opción,
unos cuantos museos, cada cual es mejor.

Allí está el de República Federal como el don
del Museo de Kunst o la Casa, a babor,
de la Historia y también teatral panteón
para ver cabaret, ser tal yo espectador.

Paraolímpica Junta, Comité de pasión
hay allá a la persona con problemas, amor
a quien tiene un defecto, desigual condición.

Y a unos pasos al frente tal que yo mirador
puede ser del Museo Koenig, donde efusión
hay por fauna, animales de un varón colector.

En el austro de Bonn

Tras gozar del Museo Alemán y arboreto
en el Parque de Härle he apostado el velero
en el Puente de Konrad Adenauer, coqueto
está el Campo Rheinaue con sus lagos, lo quiero.

Tanto como a la Torre de Correos que en neto
mide ciento sesenta y unos metros, sin pero
es un gran rascacielos que en la calle ha quieto
un soldado, escultura o de bronce o de acero.

Allí para la sede de la radio, el sujeto
de la tele y al lado está el Campus cañero
de la ONU, do el clima… es tratado, es objeto.

Mas antaño era el sitio federal pues refiero
que Bonn fue capital de “Alemania”, era el gueto
del Gobierno germano, hoy Berlín es empero.

Sinopsis histórica de Bonn

Fue quizá Bonn de celtas y después fue romana
e invadida por hunos, francos, gente villana
tal sajona y normanda, cual más tarde urbana
al tener Arzobispo de Colonia, germana.

Gente al mando, mas Francia, Bonaparte la gana
para sí y el Congreso de la Viena prusiana
la volvía, en Gran Guerra la ocupaba de plana
Canadá, Gran Bretaña y la Francia, anciana.

Era cuando Adolf Hitler la vacía de humana
gente cual la judía, por el yanqui ya sana,
mas la ocupa el inglés, fue una era tirana.

Tal después capital de la puebla alemana,
de la nueva República Federal que se afana
en salir de las ruinas de una guerra inhumana.

Siebengebirge o las siete montañas y el castillo de Godesburg

Con las torres del Puente de Remagen en pie
a mi estela voy rumbo, si no sufro traspié,
a la urbe de Bonn y he parado diré
justo justo en Rolandseck para ver lo que ve.

El Museo de Arp, pero el tiempo es corsé
y he marchado seguido, me marché cual llegué
en velero y al norte en un tris divisé
la cadena de montes cuyo nombre olvidé.

Pero que es horizonte suroeste, lo sé,
de la polis a cual me dirijo y que fue
capital de Alemania del oeste, jeje.

Y a la par, casi enfrente hace poco paré
para ver el de Godesburg castillazo que ¡che!
sigue firme hoy día, no lo hicieron puré.

El géiser y el puente sobre el río Rin

Del Circuito de Nürburgring do con auto, ¡un avión!,
el de Epsilon, claro, he corrido un montón
marché para Coblenza, a mi barco vascón
para ir rumbo al norte, a la urbe de Bonn.

Y soltados los cabos, desplegado el velón
de camino he parado porque tuve ocasión
en el Géiser de Andernach de agua fría, no ron,
de cincuenta o sesenta metros, son un porrón.

Y después en Remagen donde hubiere pontón
y gran Puente, el de Ludendorff, que en la guerra vio acción
yanqui para hacerse con él, fue una misión.

Importante o clave pues cruzaban al son
de cornetas las tropas sin mojar pantalón
en el Rin, la victoria ya no era ficción.

domingo, 16 de mayo de 2010

Tras Hockenheimring, Norisring y Salzburgring, Nürburgring

Ya descrita en breves pinceladas someras
esta urbe, Coblenza, al volver por aceras
hasta el barco el azar ha querido, ¿qué esperas?,
que me encuentre un camión de amistades cañeras.

El de Epsilon claro y sus vascas banderas
que me han dicho ¿te vienes de la polis a afueras,
al circuito de Nürburgring a rugir como fieras
los motores de un bólido tanto como tú quieras?

Por supuesto he soltado y de gratas maneras
que me gusta ver coches desde buenas barreras
pero más al volante, ¿ya me captas, Contreras!

Que allí he dado unas vueltas, y no son las primeras,
con un bólido de Epsilon y hemos hecho carreras
con el Káiser germano que ha perdido de veras.

La Conferencia de Coblenza en 1948

A mediados del siglo veinte una reunión
hubo, ¿dónde? en Coblenza que trató de la unión
de las “tres Alemanias”, de forjar la fusión
y formar la República Federal como opción.

Pues quedaba bien claro que esa liga, adhesión
de las zonas francesa, yanqui e inglesa en sazón
no sería un fin, solo un medio y razón
para unir a futuro a la rusa, un guión.

Que a la postre salía pues caído el murón
de Berlín se lograba al final cohesión
y trazar la Alemania, una sola nación.

Que recuerda a Euskadi y a estatuto vascón
que da pie a que Navarra de tomar decisión
al País se adhiera, ¡Iparralde es cuestión!

A los pies de la Fortaleza de Ehrenbreitstein

Desde el Puente de Europa he ido a Esquina Alemana
por cruzar en un barco de una amiga alemana
a la orilla derecha de este Rin que me gana
toda el alma, es bello como una germana.

Y cruzado a los pies ya me encuentro, paisana
y paisano, de una fortaleza urbana
que a Coblenza la cuida y a la vez la engalana
y parece el San Jorge de Lisboa, ¡diana!

¡Al hacer la metáfora! y después con galbana
he llegado allí mismo a la casa villana
de la madre de un músico, del Beethoven, cercana.

Está su biografía que veremos, hermana
como hermano, en Bonn, la ciudad que de plana
va a seguir en mi ruta por la patria mañana.

Klemens von Metternich

En el mil setecientos y setenta y tres
en Coblenza nacía Klemens Metternich pues,
que estudió en Estrasburgo y Maguncia después
diplomacia y fuera de Embajada de diez.

En Sajonia y la Prusia y la Francia una vez
para Austria, no obstante este hombre fue el juez
del Congreso de Viena al ganar al francés
y cobrar lo perdido por austriacos, vienés.

Además fue de Santa Alianza el marqués
que la hizo, fue Cuádruple al sumar al inglés
a la Liga de reyes absolutos, ¡qué fes!

Mas al fin la revuelta que empezaba en cafés
como clubs de la Francia llegó a Viena, así es,
y este ser dimitía, ya le dije porqués.

Los puentes, la casa, el castillo, la sinagoga, el camposanto y la universidad

Tras rezar en la Iglesia, la de Nuestra Señora
he ido al Puente de Baldwin y he pasado una hora
en la Casa de Metternich y he marchado ahora
al Antiguo Castillo que al Mosela le llora.

Para ver par de Puentes, el del tren y el que aflora
a lo lejos llamado el de Europa, oidora
como oidor, y después me he acercado a deshora
a una tal sinagoga y al jardín que atesora.

Que es un Huerto de Dios, camposanto do mora
el difunto al que el prójimo allí mismo le ora
o le posa un ramo en la tumba entre flora.

Y al estar ya cansado, mi querida lectora
y lector, solo digo que la Uni rectora
al oeste se emplaza de esta urbe instructora.

De iglesia a iglesia

De la Esquina Alemana bordeando el Mosela
he llegado al Museo del Rin Medio y tela
al no haber no he entrado, mas he puesto una vela
en la Iglesia de Florin que a los pobres consuela.

Tanto como al lector, sea joven o abuela,
el tomar un buen libro de la biblio en mi estela
o al pecante que entra en la Iglesia que hela
ante mí, la de Nuestra Señorita do orela.

Es un templo con torres, de color de cazuela,
ceniciento, que al fiel hacia el cielo do vuela
ese bando de aves bien le invita pilluela.

Como a mí esta urbe de poema o novela
me conmina a vagar por su calle o plazuela
entretanto me deja una buena secuela.

Mi tocayo Guillermo I

La Basílica bella de San Castor, oyente,
tiene afuera un reloj solariego y enfrente
una Casa Alemana do la orden potente
y teutónica tuvo su lugar y su ente.

Mas me llama a la vista, mas me llama a la lente
la escultura que es un pulgar imponente
que hoy alberga el jardín como alberga enfrente
la Esquinita Alemana otra tan influyente.

La del Rey que es Guillermo, mi tocayo, el regente
de Alemania en los tiempos de fundarse el naciente
Reich Germano, el segundo como sabe escribiente.

Fue tal ser soberano quien ponía al frente
del país al gran Bismarck que lograba paciente
la alemana unión sin la Austria vigente.

San Castor y El Tratado de Verdún del año 843

Desde el buen Consistorio de Coblenza he ido a oriente,
a la orilla izquierda de este Rin imponente
que allí al norte recibe del Mosela sirviente
un caudal, mucha agua que lo hace potente.

Pero antes he visto la Basílica, el ente
de San Castor que tiene par de torres al frente
y otras dos por su ábside además de una fuente
en sus mismas narices, en su puerta, enfrente.

Aquí mismo firmaban al morir el regente
Carlomagno sus nietos, que eran tres, un decente
tratadito llamado de Verdún por la gente.

Por el cual el Imperio Franco, caro oyente,
en tres áreas partido se quedaba, la fuente
de Alemania y la Francia allí estaba ante lente.

La columna, los jesuitas, el ayuntamiento y la fuente

Del Teatro de Koblenz he ido al norte, a la Plaza
Joseph Gorres do está la columna que pasa
por llamarse de Historia pues en ella se traza
el pasado en metal de la urbe, ¿me caza?

Que me voy al ocaso, a la Iglesia, iglesiaza
de la gran Compañía de Jesús, do la Casa
Consistorio me espera cual me espera una taza
de café rehuntando una buena hogaza.

Y después me iré al patio concejil, a otra baza,
a la Fuente de Schängel que es un niño que arrasa
al calar a la gente sin mostrar amenaza.

Es el Manneken Pis de Coblenza, esa raza
divertida a la gente la conozco, esa guasa
es vital en la vida que golpea con maza.

Tres palacios y un teatro

Tras coger la merluza en la villa del vino
junto al Puente de Pfaffendorf he encontrado con tino
el Palacio Elector que es precioso y divino
con su planta rectángula y dos alas que atino.

Al decir circulares, ha un jardín y “andarino”
voy al lado, al norte, a edificio que esquino
al clamar que es barroco y que tiene vecino,
al de antaño Gobierno de la Prusia que opino.

Que es románico nuevo, mas mi ser yo defino
como gótico, gusto de este estilo tan fino
y apuntado que encanta a mi fondo marino.

Y después de contarle mi esencilla el sino
me ha llevado al Teatro de Coblenza que trino
por narrar que dispone de obelisco ambarino.

La radio, la iglesia, el centro comercial y la villa del vino

Desde el gran camposanto de Coblenza he tirado
paralelo a la vía ferroviaria, he llegado
a la radio de Koblenz y después he parado
en la Iglesia del Sacro Corazón y he rezado.

Bajo sus cuatro torres y una cúpula, al lado
está el Centro de Löhr donde heme comprado
unos pocos recuerdos litográficos, dado
soy a ello en mis viajes de Estadillo en Estado.

Y después he marchado hacia el Rin y he encontrado
una villa de vino, vaya trompa he agarrado
con un vaso tras otro que he tomado y pagado.

Con sonetos en tanto al buen barman salado
le he “mentido” al decirle que no llevo ahorrado
ni un eurito y con versos le he dejado colmado.

La Iglesia, la biblioteca, la estación, el fuerte y el camposanto

De la Iglesia San Joseph en Coblenza ciudad
pues ha más de cien mil habitantes ¿verdad?
he ido al norte a la biblio de este Lander, mirad,
de Renania que es Palatina, ¡veraz!

Y después a unos pasos he topado central
estación con sus cables para el tren y el vial
que al cruzar me ha llevado al fortín de metal
y hormigón, Constantino es su nombre oral.

Que tuviera hace años como tiene edad
en la guerra mundial, en la guerra global
un buen bunker, no hubo con Coblenza piedad.

Fue arruinada al completo, padeció mucho mal
y una tropa de gente hubo entierro, escuchad,
en el gran camposanto de aquí al lado, ¡real!

sábado, 15 de mayo de 2010

En el sur de Koblenz

Tras beber las cervezas y coger la tajada
y dormir la merluza he llegado al de nada
hasta el Puente Südbrücke y el Horchheimer, en cada
me he parado, he hecho una chica parada.

Para ver cómo pasa por aquél la rodada
caravana y por este casi al par la trenada,
mas después he ido al norte con la grande riada
a la Iglesia San Joseph que es muy gótica y dada.

A rezar con su torre, capitel y apuntada
otra más en su planta, una cruz latinada
donde el fiel pide a Dios tenga a bien perdonada.

La maldad, la caída u otra tanta pecada
que el mortal en su vida bienvivida o negada
sin querer o queriendo cometiere de entrada.

Sinopsis histórica de Coblenza

Esta urbe, Coblenza, fue de Roma y villana
y después por los francos conquistada, germana
fue más tarde y luego de la cosa romana
o del Sacro Imperio, fue al final ya urbana.

Al tener arzobispo como príncipe, enana
se quedó al tomarla Francia, Suecia la gana
y volvía al de Tréveris y ya en era cercana
una Francia sin Luis XVI la regana.

Mas la Rusia la hace libre y Viena la aplana
pues la entrega a la Prusia y en Gran Guerra la allana
el buen yanqui, por Francia fue cuidada con nana.

Pero pronto llegaba Hitler, patria de pana
y en la guerra quedaba hecha una diana
y los USA tomaron su control y aduana.

La cervecera Königsbacher

Del Castillo de Stolzenfels de color naranjado,
con dos torres preciosas, capitel apuntado,
un aroma a torneo medieval y emplazado
cañonero un conjunto voy al norte embalado.

Por llegar hasta el sur de Coblenza salado,
do en la orilla izquierda de este Rin he topado
una empresa de birra que hace poco ha comprado
a la Karlsberg, su nombre con un trago he olvidado.

Y con dos ya me he puesto un poquito alegrado
y con tres a cantar y a danzar he empezado
y con cuatro al baño he ido raudo, aliviado.

Me he quedado, con cinco al hablar me he trabado
y con seis ya veía doble como nublado
y con siete en la borda ha acabado el yantado.

El Rin encastillado

Arreglado el velero por el Rin de castillos
he encontrado en Braubach en los altos y altillos
el de Marcos que tiene entre almena y pestillos
una torre que llama la atención de hombrecillos.

Por su forma redonda y cuadrada, rabillos
de los ojos en ella he tenido y gustillos,
mas me voy hacia el norte y a unos miles metrillos
he avistado tan bellos otros dos por sus brillos.

El de Lahneck y Stolzenfels que contaban caudillos
en su tiempo, el Medievo cuando había pardillos
que tenían señores que se hacían listillos.

¿Quién pudiera pararse unos breves tiempillos
para verlos de cerca y gastar de bolsillos
unos cuantos billetes en recuerdos sencillos?

Lorelei

Entre grandes gargantas o entre grandes cañones
que el Rin tiene entre Mainz y Coblenza, señores
y señoras, mi vela ha escuchado los sones
embriagantes que vienen de estribor, no babores.

Y entre notas cual soles y entre canto y canciones
que en lo alto entona Lorelei tal cantores
he perdido el control de mi barco y porrones
he ido a darme en la orilla, conocí los errores.

De quedarme encantado por las bellas dicciones
de esa dama que arriba entre árbol y flores
hipnotiza al marino con sus artes y dones.

Y por ello he vivido los momentos peores
de este viaje, la quilla y el timón, ¡qué lecciones!,
se me han roto, veremos si me llegan mejores.

El Neckar, el Rin y el Meno

De meandro en meandro navegando este río
Neckar pronto he llegado hasta Mannheim, ¡Dios mío!,
donde vierte sus aguas a otro río tan frío
como el Rin, en la orilla me saluda el gentío.

Mientras marcho hacia el norte con la fuerza y el brío
de su curso y a nada ha arribado el navío
a Maguncia do el Rin se acrecienta, le amplio,
pues le vierte el Meno su tesoro, o le pío.

Mientras vuelo hacia el norte con caudal muy bravío
que me pone en aprietos y tan solo confió
en que el Cielo no quiera que me haga un lío.

Y que encalle, por tanto al Altísimo y pío
yo le oro y le ruego porque en este albedrío
me dirija con tino al destino que guío.

El Neckar atómico

Desde el puerto de Stuttgart con mi alma, el velero
“La Vasconia” hacia el norte cual piloto navego
rumbo a Koblenz, Coblenza bajo un gran aguacero
que amenaza hundirme y por ello a Dios ruego.

Que me salve la vida y no explote, no quiero,
la central nuclear que he topado andariego
aquí, por Neckarwestheim pues si estalla que muero
es seguro y con esto no se juega con fuego.

Y al timón y veloz he ido allende, empero,
he topado en Obrigheim en mi curso y trasiego
otro centro energético nuclear, no hullero.

Do ha venido a mi mente que el partido casero
de los verdes lograba pues ve bien, no está ciego,
que en diez años no haya nucleares, certero.

Hasta siempre, Stuttgart

Del Stuttgart que fuere una gran candidata
junto a Frankfurt y Bonn… para ser en su data
capital de “Alemania”, de República grata
y al oeste me voy con mi alma, no a pata.

Del Stuttgart que fuere en la guerra ingrata
y mundial y segunda arruinada por rata
de los cielos me voy con mi alma innata
hacia el norte do aguarda otra chapa, otra lata.

Del Stuttgart que fuere una niña niñata
como hoy una dama con mi alma pirata
ya me voy hacia el norte a faena nonata.

Luego, Stuttgart, con vientos de volar, de regata
ya me voy y te digo con mi alma novata
hasta siempre, ha sido un placer, no una errata.

Despedida Stuttgartiana

Del Palacio de Ludwigsburg cual alegre con pena
vuelvo al puerto de Stuttgart donde aguarda mi vela,
“La Vasconia” en el río Neckar quien lleva llena
hoy la acuática vía que sesea pilluela.

Adiós pues, bella urbe, que proclamas, cual suena,
que el Stuttgart es más o que es, es su lema,
corazón de la Europa, de la Europa que apena
sea más económica que político tema.

Adiós pues, buena urbe, que tras Buda en tu escena
cuentas con linda agua mineral y en la estela
voy dejando las gotas cual el mar en la arena.

Adiós pues, cierta urbe, que me voy de la escena
con el alma encogida y escribiendo un poema
que te dice hasta siempre, hasta otra tan buena.

miércoles, 12 de mayo de 2010

De la cárcel a palacios

Del Museo de Porsche he ido al norte, a prisión,
la de Stammheim do Meinhof, Baader, otros de acción
activista y armada encontraron la opción
del suicidio o la muerte, no se sabe el guión.

Qué ocurrió en el fondo, mas me voy con mi don
de poeta allende, al palacio chillón
que está en Ludwigsburg donde duque o rey de ocasión
disfrutaron seguro del jardín un montón.

Y de otros entornos, palacetes tal son
el que está sobre el lago, Monrepos o el que pon
que se llama Favorit, favorito, ¡vascón!

O el nombrado también Soledad, qué guasón
el que puso tal nombre y es que un reino, ¡nación!,
aunque tenga una corte solitaria es misión.

El Escarabajo

Encargado por Hitler, no en la guerra mundial,
en el mil novecientos treinta y ocho y tal
este coche del pueblo, este invento genial
ha batido mil records, así es, es real.

El de autos vendidos, el que más en vial
y el que más tiempo ha sido producido, chaval,
yo lo quise y quién no, fue una cosa ideal
que jamás se ha cumplido, fue en la herida la sal.

Este coche con cara de persona jovial
y dos ojos inmensos y su forma oval
con capot delantero y motor al final.

Quién no quiso esta máquina que en la guerra total
tuvo una versión militar y marcial
que jugó su papel en tal lucha global.

El genio del Escarabajo

En el mil ochocientos y setenta y cinco
nació en Maffersdorf Ferdinand Porsche, en Chequia, fue un chico
que aprendió en el taller de su padre de niño
la mecánica y luego trabajó de lo lindo.

En Mercedes o en Daimler temporal o de fijo,
pero pronto su maña demostró, de chiquito
diseñando sus coches y corriendo él solito
las carreras, algunas las ganaba el muy pillo.

Que montó para el pueblo un cacharro bonito,
el Volkswagen Sedán que encargara el pico
de Adolf Hitler, fue un nazi listo visto lo visto.

Que fundaba su empresa, la de autos, no ciclo,
con un logo, el de Stuttgart retocado un poquito
que hoy en día es un clásico por su aire y de rico.

Al nordeste de Stuttgart

Con la mente aún puesta en el parque zoológico
y en la planta Victoria Regia que es astronómico
su tamaño, en el mundo la mayor por el lógico
rio Neckar al norte he seguido, a lo nórdico.

Hasta el gran viaducto para el tren, pedagógico
se me ha puesto el cuerpo cuando he visto lo tóxico
en central de energía do se quema a lo crónico
el residuo urbano y el carbón, ¡”vaya tónico”!

Así llega energía y el calor, no a lo atómico,
a la urbe de Stuttgart y he seguido hasta el módico
museíto del fuego y bombero patriótico.

Y después hacia el norte y al ocaso en mi óptico
aparato he tenido un museo ya tópico,
el de Porsche, he gozado como gozo del gótico.

De parque en parque

De las casas de Suttgart hechas por arquitectos
de renombre mundial además de modernos
he ido al Parque de Killesberg y entre flores e insectos
he encontrado la torre, me he partido los cuernos.

Porque todo lo bueno cuesta, en estos trayectos
lo he aprendido, a veces hay que ver los infiernos
para luego ir al cielo y me han dado prospectos
de la Casa Teatro, más al norte, qué eternos.

Se me han hecho los pasos que han marchado bien rectos
al Museo de Historia Natural como alternos
y he gozado de veras de su muestra y proyectos.

Y después a Wilhelma que es jardín donde tiernos
hay mil árboles, plantas… además de selectos
animales, pues Zoo es también, qué fraternos.

Charles Édouard Jeanneret-Gris o Le Corbusier

En el mil ochocientos, año ochenta y siete
nació en Suiza este artista de estudiar, no un zoquete,
que aprendió a cincelar y a grabar y que hete
se hizo un gran arquitecto, de primera direte.

Y clamaba arquitecto no es tan sólo, ¡qué brete!,
el hacer edificios buenos, es un paquete
quien no sabe explicarlos y es también un cadete
quien no puede expresarlos, no hay que ser alcahuete.

Que es la casa una máquina de vivir, no un ribete
y es deber sea un todo para el dueño pues vete
a pensar que él medida es de ella, no apriete.

Que si aprieta le digo que creía el pillete
que es posible cambiar este mundo pobrete
a través de este arte que se obra en “bufete”.

La Carta de Atenas en 1933

Este tal manifiesto en un viaje entre Atenas
y Marsella firmado nos recuerda a las buenas
cuáles son los principios, las ideas más plenas
de arquitectos modernos, del hoy día están llenas.

Lo que prima es la casa sobre usos, cadenas…
y se busca la higiene, no vivir como hienas
y el terreno y el sol determinan escenas,
la vivienda y el área, bien lo sabe el mecenas.

De este arte que evita construir donde hay venas
para coches, arterias y otras vías obscenas
que le amargan la vida a quien vive y las cenas.

Y se erige hacia arriba pues no quedan apenas
zonas verdes y así se consiguen centenas
de tapices verdosos y otras zonas sin penas.

La Arquitectura Internacional

Es llamado así un arte de arquitecto global
que proyecta edificios sin el rasgo local
y con ángulos rectos o si no ortogonal
y las áreas bien lisas y simplismo en mural.

Construcción voladiza es bastante usual
como por componentes, como por material
el de hoy día, el moderno, el de hora, el actual,
hormigón, vidrio, acero…, suele ser lo normal.

Y responde el estilo a este mundo industrial
que requiere estructuras cual la fábrica o tal
oficinas y pisos y colegio bestial.

Así es, para gustos es tal orden mundial
que no es clásico ahora, más mañana, chaval
y chavala, es posible que lo sea, habitual.

La arquitectura moderna en Stuttgart

Visto por la Estación Norte el gran memorial
en honor de judíos deportados y tal
he ido al norte y ocaso para ver ideal
construcción de arquitectos y además funcional.

Pues Stuttgart mandaba a arquitecto alemán…
en el mil novecientos veintisiete un plan
para obrar en un barrio periférico y cuan
las viviendas “obreras” do se puso el afán.

Y se hicieron las casas de fachada cual cal
y al par simples, de techos planos como el diván
y ventanas tal bandas y a lo abierto el local.

Mas el nazi de esencia clasicista guardián
criticó con fiereza al decir que está mal
tal estilo que al árabe ve evocar y al Corán.

martes, 11 de mayo de 2010

La política y la guerra

Vistas lindas estrellas y planetas a pares
en el buen planetario fui al oeste entre andares
de viajero por ver la estación como a pares
los raíles del tren tal a… Benz en altares.

Y al poniente un buen trecho van mis pasos juglares
para dar a una Torre, la de Bismarck, no pares,
y a la Casa de Theodor Heuss, dos hombres dispares,
uno fue canciller, presidente otro, impares.

Al nordeste he seguido pues me aguardan lugares
tenebrosos, do el nazi embarcaba a millares
de judíos con rumbo a los malos azares.

A la muerte, esos tiempos no lo fueron polares,
fueron más bien calientes y valían collares
mucho más que la vida, se bajaban pulgares.

En la vía de Konrad Adenauer

Tras rezar en la Iglesia o en el Templo Hospital
vuelvo al casco de Stuttgart para ver el vial
Adenauer, el sido canciller federal
de Alemania oeste, no Alemania oriental.

Y el Palacio de Wilhelm y la Biblio estatal
y también Parlamento de este Lander austral,
el de Baden y Württemberg he encontrado al final
como dos galerías, cada cual más genial.

La de antaño y la nueva que causó en el local
un disgusto por forma y color más actual
que el entorno añejo, que es más clásico y tal.

Tanto como la Ópera de Estadillo oval,
mas me voy hacia el norte para ver espacial
Planetario precioso, el de Carl-Zeiss, ¡chaval!

Un paseo por Stuttgart

Visto el Templo de Eberhard, de la plaza el castillo
he ido al este al Friedrichsbau, un teatro con brillo
que a sus pies ha escultura, cabezón de calvillo
sujetada por manos que no tienen anillo.

Como yo que he llegado al seguir mi pasillo
a la Uni de Stuttgart y a su biblio, librillo
hay allí a montones, pero sigo el cursillo
al Museo de Linden, etnológico y pillo.

Voy después a la Iglesia Hospital, que sencillo
interior y exterior ha y rezo un poquillo
porque el orbe no sufra, allá va al cepillo.

Unos euros benditos que quizás al mundillo
que se cae a pedazos por mandón y caudillo
imperial sirvan algo, no doy más por sencillo.

El área del Castillo Nuevo

Desde el buen Hotel Silber he ido al norte y a nada
tras cruzar la Karlplatz se me ha puesto mirada
de turista, el Castillo Nuevo una pasada
lo he gozado de verás, es sin duda gozada.

El Versalles de Stuttgart con la hierba cuidada
del jardín y las fuentes de agua pura y tallada
una cuanta escultura cual un ciervo de astada
y un león y columna hacia el cielo enclavada.

Aquí mismo se hace el mercado llegada
navideña la fiesta y allí enfrente emplazada
veo gran galería en un cubo ubicada.

El Museo es de Kunst con su forma cuadrada
y cristal que refleja esta zona mimada
para gente de casa, para gente llegada.

lunes, 10 de mayo de 2010

El casco de Stuttgart

Del Cabildo de Stuttgart y observada la hora
en lo alto he ido al norte a la Iglesia, señora
y señor, Colegiata con dos torres de aurora
y relojes preciosos, más quizás que la flora.

Allí mismo está Schiller, en su plaza, allí mora
hecho en bronce enfrente del Castillo que, oidora
como oidor, es el Viejo, mas no urge mejora
pues se alza imponente cual la voz de cantora.

Y a unas pasos me han dicho que se encuentra ahora
el Museo de Stauffenberg, que ya sabe lectora
cual lector que atentaba en la Prusia a deshora.

Contra Hitler, quien vivo salió, era malhora
ese Führer y a pasos he topado la otrora
mansioncita, Hotel Silber, de Gestapo, allí llora.

Hacia el centro stuttgartiano

Desde el monte, del Birkenkopf caminando hacia oriente
he llegado a la casa, la del Hegel, enfrente
de la Torre de Tagblatt y después, mi oyente,
a la Iglesia de Leonhard que es de gótico ente.

Y color naranjado, con su torre, al frente
una cruz de Jesús moribundo y creyente
y en lo alto un reloj que a la gente presente
da las horas tañendo las campanas potente.

Y he seguido hacia el casco para ver el vigente
Consistorio moderno, de hormigón reluciente
en la plaza do hacen el mercado y ambiente.

Allí mismo me ha dado un simpático agente
de la ley un buen plano del Stuttgart creciente
y he seguido mi paso como gente corriente.

El monte que hizo la guerra

Nada más me he bajado de este buen teleférico
he ido arriba, al Birkenkopf para ver un auténtico
monte con una cruz de acerito y bélico
resto, resto a montones de la guerra, ¡qué épico!

El lugar que está hecho de esos restos que el técnico
bombardeo de Stuttgart dejo en tierra enérgico
y es que fueron no uno, no uno sólo, poético
digo más de cincuenta, no me sea escéptico.

Que la urbe cual otras en tal tiempo anémico
pasó por ese trago que dejaba lo estético
arruinado y a gente con el cuerpo histérico.

Fue la guerra y la guerra desde tiempo homérico
como antes ha sido siempre un caos, al angélico
Dios le rezo por nunca más vivir lo colérico.

Andreas Baader… y el Comando Europeo de EEUU

De la torre de agua al seguir al poniente
he encontrado una tumba la de Baader, su ente
subió al cielo de Stuttgart, de la cárcel sirviente
al nordeste, de Stammheim, ¡la veremos, mi gente!

Como veo al ocaso una Uni potente
en las ciencias y técnicas y también de allí enfrente
barracones de yanquis y me viene a la mente
que aquí tiene su asiento esta tropa potente.

Es su sede europea nada menos, agente
encubierto ha a montones y me sigo hacia el frente
por tomar teleférico que me lleve a otra fuente.

Do cantar como quiera, do cantar libremente
de las cosas de Stuttgart con el pecho latiente
tal el alma atrevida, cual el cuerpo valiente.

De torre en torre

Del Museo Mercedes-Benz he ido a occidente
por el monte por ver una torre saliente,
la de radio y también la de Telekom, gente,
que se elevan al cielo cual el alma al muriente.

Y después al ocaso he encontrado imponente
otra torre de tele que en el mundo vigente
de hormigón fue la prima y destaca al poniente
sobre el monte, el Hoher Bopser, tal se lo cuente.

En soneto y más tarde con sudor en la frente
me he acercado al Estadio Gazi donde oponente
ha marcado al local un golazo potente.

Y he seguido al oeste para ver de presente
una torre de agua y ladrillo, el ambiente
es precioso, Stuttgart ya lo gozo al frente.

El Cannstatter Volksfest y la Fiesta de la Primavera

Del museo Mercedes-Benz a veinte o más pasos
hacia el norte se encuentran los terrenos bien rasos
donde tienen lugar unas fiestas con vasos
de cerveza en octubre como abril, son los plazos.

En que abre el alcalde del Stuttgart a mazos
el barril cervecero, el primero entre abrazos
y saludos, la gente puede ver a payasos
y subirse a la noria y beber de jarrazos.

Hasta hartarse y coger unos buenos bombazos
con alcohol pues tras Múnich esta fiesta o fiestazos
mejor son las más grandes de Alemania, a trazos.

Gordos tal de este modo desde el alba hasta ocasos
así tienen lugar estas juergas, ¿pelmazos?
El dolor de cabeza y resacas en bazos.

El Otoño Alemán de 1977

En los años setenta, siglo XX el llamado
como Otoño Alemán trajo sangre y sangrado
a “Alemania” en tanto el ejército dado
a la acción de la RAF cometió hecho armado.

Y también activista palestino osado
secuestraba un avión de Lufthansa y aislado
en la celda cual Baader y otro tanto pirado
cometía suicidio o acababa matado.

Como otras personas por tal grupo alzado
fueron muertas, Hanns-Martin por ejemplo sonado
y demás que dejaban al “país” asolado.

Fue el Otoño Alemán, un periodo olvidado
hoy en día que tuvo en su tiempo pasado
importancia, el conflicto era gordo y pesado.

Hanns-Martin Schleyer

Iniciada la guerra, la Gran Guerra mundial
nació en Offenburg, Baden, un teutón, alemán
que estudió pronto en Heidelberg el derecho legal
y fue un líder de alumnos como un nazi rufián.

Mas el fin de la guerra lo llevó a patronal
y a ser jefe de hombres de la empresa, un galán
hecho preso en Colonia por la RAF ilegal
que pedía a cambio a los Baaders, el plan.

Salió mal pues morían en la cárcel letal,
la de Stammheim los miembros por suicidio o guardián
asesino, pintaba para Schleyer fatal.

Y así fue, el comando decidió a lo Satán
el quitarle la vida y moría al final
el Hanns-Martin de un tiro asesino de afán.

domingo, 9 de mayo de 2010

El sureste stuttgartiano

Del Mercedes y Benz o su gran factoría
y museo y estadio hace nada veía
otra fábrica al lado, Daimler-Crysler, ¡tu tía!
que es un monstruo de coches con muy poca avería.

Y acá mismo a un paso ante el río, no ría,
hay un par de recintos, o hace nada había,
el Hanns-Martin y el Porsche, el Arena, do cría
los atletas Stuttgart como ave que pía.

Y allí enfrente, en la orilla de la izquierda un guía
ya me ha dicho que es gas lo que guarda, ¡usía!,
un inmenso cilindro cuya sombra sentía.

En mi cuerpo, en mi alma que ha quedado mal fría
pues si explota aquello y demás compañía
no lo cuento, seguro, se produce sangría.

El genio de Schorndorf

Casi casi en Stuttgart en el mil ochocientos
treinta y cuatro nacía Gottlieb Daimler que, ¡atentos!,
crearía con Maybach, entre otros inventos,
un motor combustible, ¡esos eran eventos!

Los de hacer una moto y correr, no a treiscientos,
a unos doce por hora o el montar, no un seiscientos,
diligencia a motor que ponía contentos
a los seres incrédulos ante esos portentos.

Era aquello un auto, el primero de cientos
que vendrían más tarde, ¡solo eran cimientos!,
cual ponerle a un bote tal moviente, iban lentos.

En el “Neckar” llamado además de grasientos
o en un viaje en globo a motor, qué momentos
fueron todos aquellos de geniales talentos.

Mercedes-Benz

A la par que en Mannheim inventaba Karl Benz
el primer automóvil con tres ruedas, con tres
en el mil ochocientos más ochenta y seis
Gottlieb Daimler de cuatro lo inventaba esta vez.

Y en el mil novecientos veintiséis, ¡veintiséis!
ambos se fusionaban y a la estrella, usted,
que denota motores de aire, tierra y mar ¡ves!
los laureles de Benz le añadían después.

Mas se dice que el astro de tres puntas, no diez,
en la carta que Daimler le envió a la en niñez
hija tiene su origen quizás, digo talvez.

Pues con ella marcaba donde estaba la res
de su fábrica, ¿dónde?, en Stuttgart, los pies
tengo, tengo allí mismo, venga vos, ven merced.

Autópolis

A los pies de la fábrica o la planta que es térmica
me ha venido al coco que Alemania y su técnica
es la líder mundial de energía benéfica
pues el sol como el viento utiliza angélica.

Norabuena por ello, norabuena poética
de mi parte que tengo ante mí a la auténtica
factoría Mercedes y a unos pasos la estética
galería o museo con sus coches sin réplica.

Una muestra preciosa con imán y magnética
cual por dentro por fuera do presenta esquelética
plateada y su estrella conocida y genética.

Un placer como el gran viaducto o la métrica
de ese campo de fútbol con su forma excéntrica
que se llama el Mercedes-Benz Arena, ¡qué escénica!

Entre las uvas y la central térmica

En el puerto de Stuttgart descargado el velero
por las faldas del Württemberg he gozado un viñedo
pues la urbe dispone vino bueno y casero
para quien gusta el zumo de la vid, todo un credo.

Para mí que en lo alto he encontrado cimero
mausoleo de reyes que me importan un bledo
porque creo en los pueblos, en la gente que quiero
viva bien y no siempre entre el quiero y no puedo.

Como yo que he bajado hacia el Neckar, no al cero
en altura, la urbe sobre el mar alza el ruedo
y he topado allí mismo laberinto de acero.

Una térmica enorme, un inmenso enredo
de metal que da agua calentada, el suero
de ciudades y callo como calla el aedo.

sábado, 8 de mayo de 2010

La Fotosíntesis

Tal proceso que es magia, magia pura y que opera
en las plantas, las algas y bacterias la pera
es pues con el dióxido de carbono y… ¿qué era?
luz y gotas de agua da energía, lumbrera.

O alimento y al hombre buen futuro le espera
si es capaz de imitarlo pues con sol, ¡en la higuera
no me siga,! es posible obtener de ahí afuera
energía, la química, ¿lo veré en esta era?

Puede ser, puede no, pero hoy día me muera
ya se intenta obtener de ese modo y chistera
la energía que sirva al humano, a cualquiera.

Ojalá pues se logre, yo le abato bandera
a quien sea, el planeta, bien lo sabe casera,
necesita otros medios de obrar vatios siquiera.

Los árboles

Desde antiguo hay árboles en la tierra, el planeta
y a unos hace el otoño o el invierno puñeta
porque pierden las hojas de colores, no inquieta
ese tiempo a los otros que las guardan cual Creta.

De madera aquéllos son de dura tal prieta
mientras estos de blanda, mas si usted me aprieta
le diré que es posible, de manera escueta,
que esta sea más dura que aquella cual jeta.

La madera ha mil usos, hay quien mira galleta
de anillos y fecha una casa coqueta
por las aros que tiene una viga viejeta.

O hay quien mira lo mismo y descubre una grieta
en el clima pasado o quien da a la paleta
o a la pluma una hojilla o si no a la gaceta.

El Neckar

En la Selva, la Negra nace el Neckar fluvial
que a la Jura de Suabia riega bien por pluvial
como a Stuttgart o a Heidelberg y en el Mannheim, ¡real!,
al gran Rin da sus aguas, es su curso, vial.

Cual su nombre “Agua brava”, la que antaño el troncal
del ganchero o almadias con pericia local
recorrían con troncos que tras viaje ideal
en Holanda acababan por comercio naval.

Un buen río sin duda, navegable y tal
desde Stuttgart, que espera a mi vela genial
para ir rumbo al norte de Alemania, ¡chaval!

Y chavala, que a un vasco, haya o no vendaval,
no le arredra el riesgo que comporta un caudal
cuando baja con fuerza del principio al final.

Rumbo al Neckar

Aeropuerto y feria de comercio he dejado
a mi rueda, en lo alto un gran logo colgado,
el de Bosch, en el mundo es tan solo pasado
en tamaño por Hollywood, ¡que lo sepa enterado!

Que me voy al sureste a tomar no errado
el camino hacia Stuttgart y hacia el Neckar llamado,
que es un río y el río siempre hame buscado
porque gusto del agua como vaca del prado.

Y por Denkerdorf creo con camión he girado
para ir hacia el curso que al de nada he encontrado
pues quien busca y rebusca no anda mal orientado.

Pues Eureka en el puerto ya me topo plantado
y dispuesto a contarle como cuenta el versado
en los versos historias que quizás no ha escuchado.

En el sur de Stuttgart

Desde Múnich siguiendo la autopista he llegado
al distrito de Hohenheim, que es de Stuttgart, enfado
me ha venido pues iba hacia el Neckar osado
a posar mi velero en sus aguas, no prado.

O aeropuerto que tengo ante mi acá plantado
y tras él aunque sea me ha venido pintado
el Palacio, hoy Uni, donde busca aprobado
el alumno, así sea he gritado, gritado.

Cual después de mil plantas he gozado, gozado
porque hay arboreto cual jardín bien cuidado
por la gente que ama a la flora un puñado.

Y he seguido entre olores, vaya rato he pasado
disfrutando el ambiente, la natura extasiado,
pero llega la hora de partir a otro lado.

Sinopsis histórica de Stuttgart

Esta urbe al principio fue romana, alamana
torno al año doscientos y fundada de plana
en el décimo siglo, caballera y llana
y después residencia de los Württemberg gana.

Capital del ducado al de poco y paisana
y en el mil ochocientos seis se vuelve galana
como reino de Württemberg y en revuelta germana
en los años cuarenta participa humana.

Como por los setenta imperial y alemana
va y se hizo y con Hitler a la gente hermana
y judía deporta a una muerte inhumana.

Tras la guerra mundial, la segunda y villana
la ocuparon los yanquis y hubo cárcel rufiana
do la banda de Baader vio la muerte truhana.

viernes, 7 de mayo de 2010

El partido a vida o muerte

Ante el campo de futbol al cargar mi velero
me ha venido a la mente la Alemania de acero
que invadía la Rusia campesina y de obrero
y tomaba el Kiev con el tanque y guerrero.

Y llevaba a los campos de trabajo al portero
de un equipo, del Dinamo y también delantero
y jugaba la Wehrmacht contra un grupo cañero
pues ganaba de calle sin poner mucho esmero.

Con lo cual le advertía el ejército fiero
e invitaba a perder en un lance postrero
que tendría lugar, no quedaba a cero.

Pues los rusos valientes del defensa al arquero
lo vivieron a muerte y ganaron, empero,
con su vida pagaron el empeño puntero.

De Mozárpolis hacia Stuttgart pasando por Múnich

De Salzburgo al volante del camión tan vascón,
el de autos, el Epsilon, he llegado, señor
y señora, a Múnich do he parado, lector,
en la vía del Príncipe y regente guasón.

Para ver do vivía Adolf Hitler, halcón
nazi cual su sobrina, Geli Raubal, su amor
que allí mismo acababa de un disparo, el rumor
se extendió cual la pólvora, le dolió tal punzón.

En el alma a su tío y he seguido el guión
que me lleva al campo futbolero, ¡oidor!,
al Arena do espera mi velero nación.

La Vasconia en las aguas del Isar, al albor
lo he cargado detrás, cabe más que en furgón,
y he seguido hacia Stuttgart, a otra cita, un honor.

La voz antihitleriana

En el mil ochocientos, año ochenta y tres
Pomerania, en Prusia, hoy Polonia, así es,
vio nacer a Fritz Gerlich que estudiaba después
ciencia como historia, fue una pluma de diez.

En el Múnich do viera aquél Putsch con sus fes
nacional-socialistas así como a su res,
a Adolf Hitler y entonces escribió con fluidez
en la prensa en contra de ese líder burgués.

Y fundaba un periódico, “El camino…, ¡cual ves!,
Recto,” donde rompía con su voz la mudez
contra Hitler, el nudo lo sentía en la nuez.

Pues tomado por nazis el poder fue su tez
a Dachau y en la Noche de Cristales…, ¡cual lees!,
le mataron, sufría allí mismo el revés.

lunes, 3 de mayo de 2010

El atentado de Hitler en 1942 (?)

Conduciendo el camión del equipo vascón
de automóviles, Epsilon, de Salzburgo a nación
alemana, a Múnich al tener la visión
de las vías germanas me he acordado un montón.

De Fritz Todt y su ente, organismo teutón
que hizo mil autopistas y defensas millón,
pero en mil novecientos y cuarenta y… faltón
se mostraba con Hitler, no aprobó su guión.

En la guerra de Rusia y al tomar un avión,
un buen Heinkel apenas elevar el alón
explotaba en el aire, ¿terrorista fue acción?

No se sabe, el Führer impedía la opción
de indagar en el caso, mas yo soy de opinión
de que huele a su mano este caso bribón.

El mundo después de Hitler

Tras morir Adolf Hitler ya vio el bando aliado
el surgir en su seno la disputa, el enfado
entre Estados Unidos y la URSS, lo llamado
Guerra Fría, dos mundos cara a cara, de lado.

Cada cual con su Pacto de defensa, el nombrado
tal la OTAN y el Pacto de Varsovia, el grado
de conflicto al máximo llego en Cuba, emplazado
hubo allí algún misil y el botón calentado.

Mas tal nudo conciencia al tomar del pasado
no fue a más y contaba con un ente sagrado
nuestro orbe, la ONU, pacifismo reglado.

Además ya en Núremberg se había juzgado
a los nazis, la Corte que es penal y entre estado
en los años noventa por fin vio su alumbrado.

La Conferencia de Postdam en 1945

Derrotada Alemania, el tribando aliado,
Rusia, el Reino Unido como el yanqui llamado
firmó en Postdam, a un paso del Berlín arruinado,
qué sería el país, un sonoro tratado.

Por el cual devolvía territorio tomado
el germano y el propio fue por cuatro ocupado
como Austria y cual Viena berlinés fue tomado
por los dichos y Francia sin haberse sentado.

A la mesa do el Oder como el Neisse fue dado
de frontera oriental con Polonia, mermado
se vio el pueblo al perder Königsberg como al lado.

El nordeste de Prusia, fue el país desarmado,
el nazismo ilegal asimismo nombrado
y a la industria el freno le sería echado.

Citas de Hitler (VI)

Con soldados de España como el mando alemán
ganaré todo el mundo dijo Hitler, el mal
dictador de Alemania y añadía el rufián
cómo era el soldado español, va tal cual.

Sucio, mal afeitado, con las botas que van
rotas, el uniforme mal plantado, mas tal
es valiente, un héroe y es que España sabrán
siempre ha sido en el arte de matar muy letal.

Y la hembra española es estúpida y cuan,
cual la hembra de Franco que va a misa al curial
confesor a contarle su penar como el plan.

Y así el cura se entera por tal medio oral
de qué ocurre, al Führer le parece patán
tal conducta y no yerra, es sin duda mortal.

Citas de Hitler (V)

La entrevista con Franco, el tirano y canalla,
que tuviera lugar no en España, en Hendaya
debió ser para Hitler una dura batalla
pues prefiere le arranquen unas muelas, qué agalla.

La del Führer que dijo del país que no falla
el apoyo a la Iglesia de franquista gentualla
y al revés le corrijo, fue la Iglesia tocaya
de la gente del régimen, ¡fueron playa y toalla!

Y añadía entre el árabe y cristiana morralla,
aquél con su civismo y otra tanta medalla,
fue una pena ganara la católica saya.

La barbarie y perdiera el Islam, no es cizalla,
es la voz hitleriana la que suena con talla
en los versos, la mía ya se calla, se calla.

Citas de Hitler (IV)

Son las armas crueles más humanas en caso
de lograr dijo Hitler derrotar de un plumazo
y me viene a la mente el sonoro bombazo
de Hiroshima y luego Nagasaki al raso.

Y es que en guerra no importa la razón, sí el fracaso
pues decía el tema es ganar, el gustazo
de vencer al contrario y me viene el abrazo
pacifista después a la testa y al paso.

Y se entiende dijere este genio y payaso
que la guerra era él y la era el pelmazo,
pero hubo otros tantos que la eran, no escaso.

Como Churchill y Stalin que a su hora, a su plazo
le bajaron del burro europeo al laso
de aquél Führer en Prusia o en Berlín con balazo.

domingo, 2 de mayo de 2010

Citas de Hitler (III)

Rara vez un teórico es un buen dictador
dijo Hitler y añado que al revés, mi lector
y lectora, y es cierto porque el hombre de acción
y el de ideas no tienen una igual condición.

Un buen líder decía, un caudillo, un actor…
es quien gana los votos y también el amor
de la gente a la raza, a la sangre y nación
con discursos y obras y nos dio una lección.

Y añadía que el guía al hacer de orador
más que muchas ideas, más que mucha noción
es mejor que explique unas pocas mejor.

Pues la masa no entiende como olvida el guión
y es posible, política no interesa, ¡oidor!,
al común de la gente, no le presta atención.

Citas de Hitler (II)

Opinó Adolf Hitler que al partido nazista
no lo entiende quien crea que es no más partidista
o una nueva creencia, una fe germanista
porque es mucho más, es más bien humanista.

Comprendiendo por tal el intento fascista
de formar un humano nuevo, fuerte y racista
como el ario, un ser de pelea y conquista
que ganara en la guerra lo que no pacifista.

Y trató por mil medios de lograrlo el artista
como Führer, no obstante, agachaba la vista
en los Juegos Olímpicos ante el Owens en pista.

Y en su Guerra Mundial ante el cuerpo guerrista
y aliado, su raza, como cuenta el cronista,
no ganó la batalla que buscó el estadista.

Citas de Hitler (I)

Comentaba Adolf Hitler y cuestiono razón
que entre ser orador y ser buen escritor
en la vida política siempre, siempre es mejor
ser aquello no esto, ser más bien hablador.

Porque gana más fieles y más votos, ¡señor!,
la palabra hablada que la del narrador,
que la escrita y lo dudo porque esté en el error
como no grandes Dioses han contado lector.

Y otro tanto en lo público, gobernante y autor
de unas obras ha habido, como ejemplo, ¡oidor!,
Adolf Hitler y el Mein Kampf se lo pongo cantor.

Además en política todo medio peor
o mejor de ganar voluntades o actor
ha de ser empleado para ser pescador.

sábado, 1 de mayo de 2010

El discurso de Hitler, el Juicio Final

Quien creyó en la idea Nacional-Socialista
en su vida y tras ella ganaría, el hablista
de Adolf Hitler creyó, pues no era ateísta,
que sería juzgado por un Dios en su vista.

O la Historia y creía que el querer altruista
a Alemania o mejor que el querer germanista
le haría a él libre de pecado, el fascista
se olvidaba del odio como al rojo a hebraísta.

Pues si aquello le salva de la culpa al cuentista,
esto otro le pena, le condena, a la lista
de culpables le lleva como haría el jurista.

Todo un personaje este Führer artista
del decir una cosa y el hacer cual trampista
lo contrario, el juicio lo evitó y al legista.

El discurso de Hitler, Hitler (II)

Al final de su vida escribió un testamento
Adolf Hitler do cuenta que el amor a su pueblo
ha guiado su hacer y le ha dado el aliento
al tomar decisiones complicadas, tal cuento.

Treinta años le ha dado a Germania, no ciento,
su energía, salud y también todo el tiempo,
pero deja bien claro que la guerra, no miento,
no la quiso, el culpable fue el judío avariento.

Pues él quiso el desarme, no lo vio en aumento
y ofreció al inglés cual lo hizo con checo…
resolver el problema de Polonia sangriento.

Y pasando a otro tema decidió a lo cruento
darse muerte en Berlín por no ver alma y cuerpo
en la mano aliada tal trofeo de cuento.

El discurso de Hitler, Hitler (I)

Con apenas cumplidos diecisiete veranos
dice Hitler que en Viena estudió los arcanos
de la raza, el problema que es social y marxianos
argumentos, allí conoció a los germanos.

Y se hizo anti rojo y judíos villanos
y se fue a la Gran Guerra no en las huestes de hermanos
de la Austria, fue enlace alemán y las manos
de la paz vio estrechadas, volvió a sitios urbanos.

Los de Múnich do viere derrotar Soberanos
e instaurar la República de Baviera a los llanos
tal soviéticas gentes, se rompían sus planos.

Con lo cual decidía como otros humanos
dedicarse a la vida que es política, granos
de arena pondría en sus fines malsanos.

El discurso de Hitler, la guerra (IV)

Casi igual que la industria de armamento mortal
en la guerra la prensa interés ha vital
dijo el Führer en tanto interesa el mal
mucho más que el bien noticiado, tal cual.

Y es la guerra añadía entre el gran capital
y la patria nazista, nacional y social
porque aquellos no quieren que este nuevo ideal
coja fuerza en sus patrias, donde reina el metal.

Y por eso se alían, hay un pacto estatal
entre pueblos que tratan de que el nuestro real
y germano no gane la batalla final.

La de guerras relámpago por espacio vital
que él pensó que podía en batalla campal
conseguir la victoria siendo malo y letal.

El discurso de Hitler, la guerra (III)

En la vida de un pueblo hay sin duda cuestiones
dijo Hitler que en caso de que medios mejores
no las logren lo malos cual la lucha o peores
tal la guerra lo hacen, no hay mayores opciones.

Y aunque suene a Bismarck ha la vida ocasiones
que los medios pacíficos de unos otros actores
no resuelven las cosas y los otros, ¡señores
y señoras!, lo hacen, ¡ay, el sable y sus sones!

Y llegado tal caso o peores sazones
él llamó a sus hombres, a sus hombres mejores
a luchar por la patria cual por presas halcones.

Y a la vez llamaría a distintos honores
a las hembras, no al frente, a distintas funciones
a su espalda, a todos animó a ser autores.

El discurso de Hitler, la guerra (II)

Al igual que vio Hitler al país desarmado
y a los otros con armas dijo en tiempo pasado
que hay quien llama la guerra, que no vio moderado
al guerrero de ánimo, que lo vio inflamado.

Y que no puede haber, haber paz bien mirado
si hay vencido y al par vencedor, que el pactado
ha de ser entre iguales pues si no el derrotado
irá pronto a la guerra, cuando esté bien armado.

Y tenía razón pues sin tal dominado
de revancha se siente el que ha sido ganado
en la lucha y busca darle vuelta a lo dado.

Que la paz ha de ser como el pacto sellado
entre pares, si no, hay quien sale encumbrado
y quien sale sin duda… y quien sale vejado.

El discurso de Hitler, la guerra (I)

No hay tesoro mayor que la paz tan querida
dijo Hitler igual que su patria vencida
se ha entregado al rearme al ver cosa temida,
que hay poquita sin armas como ella y hundida.

Y por ello insiste en la cosa sabida
de que si quieren paz, habrá paz bienvenida,
mas si quieren la guerra, habrá guerra jodida
pues su patria ha derecho a existencia florida.

Y su pueblo al igual que serpiente tendida
no le muerde a nadie si no ve su guarida
en peligro, en tal caso picadura hay, mordida.

Y es posible tuviera la razón de partida,
pero allende Polonia la perdió de salida
con batalla a muerte, con batalla a vida.

El discurso de Hitler, la política (IV)

Va a decir Adolf Hitler que ha leído el Tratado
de Versalles mil veces y que siempre ha luchado
contra él, que su lucha en política, estrado
ha tenido por fin verlo bien extirpado.

Y que tanto en su pueblo como orbe ha clamado
por los mismos derechos, el derecho al ligado
de su patria, a reunirse y a expresarse a su lado
y a tener un partido de nación y de Estado.

Pero siempre ha visto, pero siempre ha encontrado
que el rival no quería, que el rival ha negado
la alianza del Volk que Germania es llamado.

O la Gran Alemania, a la cual ha entregado
su vivir pues no importa muera un ser si es salvado
el país, el país al que tanto ha amado.

El discurso de Hitler, la política (III)

La defensa del pueblo o la patria o nación,
la política en fin para el Hitler mandón
va a exigir una lucha, va a exigir la expulsión
de lo malo y nocivo a su vida y la unión.

De la gente alemana, que es sujeto de acción
y a la vez es objeto pues es fin, colofón
de esa acción el lograr para sí salvación
empleando en ello cualquier medio y opción.

Es por ello que Hitler del partido, facción
va a decir que le encaja la palabra o noción
de la lucha, la lucha es su ser, condición.

Y así exige a los nuevos afiliados pasión
en la misma, que sean luchadores y con
el valor suficiente de dar todo en misión.

El discurso de Hitler, la política (II)

Se pregunta Adolf Hitler que es en fin la política,
Federico el Grande dijo que es cosa artística,
que es el arte de usar el Estado, mi critica…
¡sin Estado hay aquella, que es virtud, virtud cívica!

Bismarck dijo que es arte, que es el arte, ¡no química!,
para obrar lo posible y consulto con lírica,
¿el hacer lo imposible es más bien cosa bíblica,
la utopía no es, no es política mítica?

Para Clausewitz es, es la guerra pacífica
pues emplea otros medios, la palabra magnífica
e interrogo ¿la voz antecede a la clínica?

Según Hitler no es si no cosa muy típica,
¡la defensa del pueblo!, ¿y el ataque, qué cínica
la cuestión, dónde queda? Yo le inquiero, ¿y la onírica?