Del Circuito de Nürburgring do con auto, ¡un avión!,
el de Epsilon, claro, he corrido un montón
marché para Coblenza, a mi barco vascón
para ir rumbo al norte, a la urbe de Bonn.
Y soltados los cabos, desplegado el velón
de camino he parado porque tuve ocasión
en el Géiser de Andernach de agua fría, no ron,
de cincuenta o sesenta metros, son un porrón.
Y después en Remagen donde hubiere pontón
y gran Puente, el de Ludendorff, que en la guerra vio acción
yanqui para hacerse con él, fue una misión.
Importante o clave pues cruzaban al son
de cornetas las tropas sin mojar pantalón
en el Rin, la victoria ya no era ficción.
el de Epsilon, claro, he corrido un montón
marché para Coblenza, a mi barco vascón
para ir rumbo al norte, a la urbe de Bonn.
Y soltados los cabos, desplegado el velón
de camino he parado porque tuve ocasión
en el Géiser de Andernach de agua fría, no ron,
de cincuenta o sesenta metros, son un porrón.
Y después en Remagen donde hubiere pontón
y gran Puente, el de Ludendorff, que en la guerra vio acción
yanqui para hacerse con él, fue una misión.
Importante o clave pues cruzaban al son
de cornetas las tropas sin mojar pantalón
en el Rin, la victoria ya no era ficción.
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