martes, 18 de mayo de 2010

El géiser y el puente sobre el río Rin

Del Circuito de Nürburgring do con auto, ¡un avión!,
el de Epsilon, claro, he corrido un montón
marché para Coblenza, a mi barco vascón
para ir rumbo al norte, a la urbe de Bonn.

Y soltados los cabos, desplegado el velón
de camino he parado porque tuve ocasión
en el Géiser de Andernach de agua fría, no ron,
de cincuenta o sesenta metros, son un porrón.

Y después en Remagen donde hubiere pontón
y gran Puente, el de Ludendorff, que en la guerra vio acción
yanqui para hacerse con él, fue una misión.

Importante o clave pues cruzaban al son
de cornetas las tropas sin mojar pantalón
en el Rin, la victoria ya no era ficción.

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