Casi casi en Stuttgart en el mil ochocientos
treinta y cuatro nacía Gottlieb Daimler que, ¡atentos!,
crearía con Maybach, entre otros inventos,
un motor combustible, ¡esos eran eventos!
Los de hacer una moto y correr, no a treiscientos,
a unos doce por hora o el montar, no un seiscientos,
diligencia a motor que ponía contentos
a los seres incrédulos ante esos portentos.
Era aquello un auto, el primero de cientos
que vendrían más tarde, ¡solo eran cimientos!,
cual ponerle a un bote tal moviente, iban lentos.
En el “Neckar” llamado además de grasientos
o en un viaje en globo a motor, qué momentos
fueron todos aquellos de geniales talentos.
treinta y cuatro nacía Gottlieb Daimler que, ¡atentos!,
crearía con Maybach, entre otros inventos,
un motor combustible, ¡esos eran eventos!
Los de hacer una moto y correr, no a treiscientos,
a unos doce por hora o el montar, no un seiscientos,
diligencia a motor que ponía contentos
a los seres incrédulos ante esos portentos.
Era aquello un auto, el primero de cientos
que vendrían más tarde, ¡solo eran cimientos!,
cual ponerle a un bote tal moviente, iban lentos.
En el “Neckar” llamado además de grasientos
o en un viaje en globo a motor, qué momentos
fueron todos aquellos de geniales talentos.
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