martes, 8 de junio de 2010

Reflexiones rotterdamesas

Por la urbe moderna que nació de cenizas,
por la Torre Coopvaert o sus almas mellizas,
la de Schieland o Erasmus con urgencia, con prisas
he marchado al De Bijenkorf a comprarme camisas.

Y después al Trade Center que semeja, ¡qué risas!,
Iberdrola, la torre de Bilbao, con las brisas
he arribado al Black Office, otra mole, divisas
ha debido costar y unas cuantas sonrisas.

Las que tengo al llegar con zancadas plomizas
al Concejo de Rotterdam donde almas chorizas
hacen buenas obrillas y si pueden las sisas.

Que en política, ¡amigos!, si se hacen pesquisas
enseguida aparecen cual las cuentas en Suizas
los amaños y apaños, ¡son las leyes, las guisas!

La escultura de la ciudad destruida

Del Museo de Boymans caminando a buen paso
he marchado al Museo, al Marítimo, al raso
he encontrado un barco, el Buffel, pero el caso
es que voy a destiempo, es que voy con retraso.

Para ver esta Rotterdam y he parado acaso
en el más bello arte, en figura a escaso
trecho que rememora bombardeo y atraso
que sufrió esta urbe por el mismo, un ocaso.

Que la ha vuelto moderna, cual moderno es, repaso,
esa mole, el Robeco, o esa otra que un vaso
pareciera cortado por el medio, arraso.

Al decir que es de Fortis Bank y dame en el naso
que allí mismo un museo, y me siento ya laso,
“es lo único en pie” que dejaba el bombazo.

Caminante en Rotterdam

Con la Torre Euromast a mi espalda he ido al frente
y he encontrado el Erasmus MC do al cliente
se le atiende de heridas y de males, es fuente
de salud, hospital, bien lo sabe la gente.

Cual bien sabe que el Hogeschool, que es colegio allí enfrente,
le prepara al alumno, le hace ser más consciente
de este mundo, un mundo que requiere de agente
que le cambie de abajo hacia arriba el ente.

Mas me voy al nordeste, a instituto frecuente
de arquitectos que tiene, me lo dice la lente,
a su lado el Museo Boymans, tal se lo cuente.

Este autor de poemas que si inventa, no miente
y si yerra, le pide el perdón elocuente
y si acierta, es humilde de los pies a la mente.

Un paseo por Rotterdam

Por el Puente Erasmus caminando he pasado
raudamente, veloz, Hoge Heren, cuadrado
edificio, dos torres al de nada he encontrado
que se elevan al cielo, me he quedado extasiado.

Al mirarlas y luego Wereldmuseum llamado
he topado al poniente como al sur, casi al lado
el Real Club de Yates me ha dejado flipado
cuando he visto las velas como barco velado.

Y he seguido hacia el norte para ver emplazado
el Kunsthall, un Museo y a su par enclavado
el Museo de Historia Natural, he gozado.

De verdad, pero el parque, do el silencio he escuchado,
con su torre Euromast, se lo digo cantado,
me ha dejado en serio, me ha dejado planchado.

El Southbank

Con el Puente Erasmus a mi diestra, ¡lector!,
y la Torre del Sur en el frente, a babor
he encontrado el Teatro Luxor donde un señor
ha cantado de cine, era todo un cantor.

Como yo entre bicis soy un buen peatón
que ha marchado al poniente, donde manda el guión
para ver rascacielos cuyo nombre en sazón
olvidé, New Orleans a su par y chitón.

Que a su lado hay otro que se llama el World Port
Center, obra de Norman Foster que tiene don
de arquitecto, al lado el Hotel Nueva York.

Con dos torres de techo verde, cara opción
si es que piensa alojarse y venir, es mejor
que se vaya a un albergue o si no a una pensión.

En la orilla izquierda del Nieuwe Maas

Vuelto al barco el Nuevo Mosa, un río pequeño,
le ha llevado a esta alma de vascón, de norteño
a la isla del norte, do he dejado cual leño
esta vela que vuela siempre rumbo al sueño.

Y en la isleta he visto un gran Puente isleño,
el De Hef que se eleva si algún barco costeño
de tamaño se acerca a esta zona, el ceño
he subido y todo, es precioso, un ensueño.

Tanto como la Torre Mosa, tal el risueño
edificio, torreta Guillermina, el ingenio
de arquitecto es visible pues su arte es de genio.

Tanto cual el que tiene a su lado de empeño
ese Puente, el Erasmus que ya tiene un decenio
y es de cables de acero y esmerado diseño.

El estadio del Feijenoord, la torre de agua y la universidad

De Duisburgo en mi vela “La Vasconia” veloz
tras cruzar la frontera geográfica pon
que he llegado a Rotterdam que es Holanda o mejor
los Países, los Bajos, no he probado el alcohol.

Todavía, y el barco lo he dejado, ¡por Dios!,
ante el Puente del Este, el primero, el guión
me ha llevado al Feijenoord, al Estadio, cantor
he cantado un golazo, he cantado un gran gol.

Cual después en la Torre para el Agua mi voz
ha sonado con eco al gritar con pasión
Watertoren, su nombre, es preciosa, ¡lector!

Cual la Uni de Rotterdam do me he dicho español
no, un vasco de pies a la boina y adiós
pues me espera la urbe de poema y canción.

Pinceladas de los Países Bajos (II)

Tras tomar los Países Bajos Francia y llamar
a este tierra República, la Batava, al par
el Congreso de Viena la hizo bien, el ganar
toda Bélgica, empero no llegaba a durar.

Ese logro en tanto por sí se iba a librar
esa Bélgica, el todo se llegó a fragmentar
y venía Gran Guerra en la cual fue a luchar
todo el mundo, no así esta zona de amar.

A la cual el mal Hitler ordenó conquistar
por la fuerza y la fuerza la logró doblegar
en la otra gran guerra de temer como odiar.

Mas después ya librada de ese malo mandar
puso el grano en Europa, se fue a ella a ligar
por las buenas, es buena voluntad popular.

Pinceladas de los Países Bajos (I)

Los Países, los Bajos por estar bajo el mar
fueron parte de Roma, aunque había al llegar
ya frisones y luego tras migrar y migrar
hubo franco y sajones, fue el primero a reinar.

Carlomagno, mas pronto el vikingo a robar
vino raudo a esta tierra que era ya un hogar
de duqueses y condes cual de obispos, mandar
mandaría el Carlos V y príncipe al par.

Mas la guerra por ser libres íbala a dar
el Guillermo de Orange quien logró tras luchar
unir todo el norte, buena Holanda hacia el mar.

Porque el sur que era Bélgica no se iba a ligar
a esa liga y en ella conseguía ordenar
el Felipe II, un hispano a rabiar.

Despedida Duisburguesa

Tras andar por Duisburgo llega el tiempo, ¡lector!,
de volver hacia el barco, “La Vasconia”, el mejor
de este orbe, lo es todo para mí y tal señor
me despido, hasta siempre, para mí fue un honor.

Caminar por tus calles, descubrir como autor
plazas, puentes, iglesias, oliscar buena flor
en tus parques, fijarme en el bello color
de las plantas, lo dicho hasta otra, un favor.

Tras andar por Duisburgo llega el tiempo, ¡oidor!,
de volver hacia el barco, “La Vasconia”, el mayor
para mí de este orbe, el partir no es peor.

Hacia Rotterdam donde ya le aguarda a este actor
otra historia, otro canto, otro acierto, otro error
pues la vida no es solo alegría, es dolor.

El Ruhr serpentino

En Renania del Norte y Westfalia, ¡lector!,
por los montes de Sauerland nace el Ruhr, del albor
va destino al ocaso tras dejar su rumor
por las urbes germanas a babor y a estribor.

Así pasa por Arnsberg, Hagen, Dortmund, ¡oidor!,
poco antes de dar, ya menor o mayor,
su caudal en Duisburgo a otro río mejor,
al gran Rin que lo espera cual a abeja una flor.

Y es su curso valioso pues por él, por su honor
el carbón y el acero y otro tanto valor
va destino a otras áreas de este mundo, el peor.

Así pues se merece de este hombre y autor
de poemas un canto por decirle, señor,
son tus aguas carriles que nos brindan favor.

viernes, 4 de junio de 2010

La ruta industrial (VI)

De la Mina, en Witten, Ruiseñor que es preciosa
he marchado al sureste hasta Hagen do posa
el museo al aire libre, al raso, curiosa
es la vista, hay gremios, ¡ay la vida ociosa!

Que me da para ver una casa graciosa
de cerveza y la forja siempre cosa hermosa
cual la maña artesana, mas me voy con la prosa
y el poema a otra parte, a otra cita, a otra cosa.

Al Landstroper Ei, torre que es de agua y reposa
en el campo, mas tengo sed y voy sin esposa
a la Casa de Linden, que es de birra graciosa.

Cual mi marcha, me marcho tal se marcha una diosa
hasta el Parque Maximilian, una zona calmosa
do he dormido la mona de una jarra jugosa.

La ruta industrial (V)

Del Museo Minero de Bochum tan bonito
me marché a la estación de energía, al clavito
y he entendido la historia de esa fuente un poquito,
mas la prisa me manda a otro parque no sito.

Allí, en Recklinghausen está, pero ojito
que es de química pura y hay mil plantas y grito
que el planeta, la tierra, y lo dejo escrito,
no soporta este ritmo, no es el fin gratuito.

Y me voy al canal Dortmund-Ems, todo un mito
para ver ascensor, mas de barcos, hoy quito
de ese afán tan pesado, es genial, inaudito.

Tanto como al sur una mina, el circuito
ruiseñor, do el carbón era un bien hoy finito,
como todo en la vida se termina, ¡bendito!

La ruta industrial (IV)

Desde el Parque la Estrella Norte tan especial
he ido al sur, a la villa Hugel, residencial
palacete do Krupp, la familia industrial
hizo vida privada, hizo vida social.

Y después he ido al norte como al este, ¡chaval
y chavala!, al Museo de los Trenes genial
cual mas tarde a acería, Heinrichshütte, actual
museíto, el acero es el tema inicial.

Cual lo es en Bochum, en el tan centenal
centro una torreta para el agua, total
que hoy en día es sala para eventos vital.

Y a un paseo, al nordeste he encontrado tal cual
el Museo Minero do he aprendido al final
que la mina no es buena y el carbón es un mal.

La ruta industrial (III)

Desde este Gasómetro de Oberhausen, ¡lector!,
he ido al sur, a la Torre para el Agua, hoy mejor
un museo, el tanque es inmenso, el mayor
que yo he visto en vida, no resulta un error.

Ir a verlo y tampoco a la Uni, un autor
siempre encuentra en tal foro una musa, ¡oidor!,
hoy no ha habido no obstante esa suerte, ese honor
se ha escapado volando cual se escapa el amor.

Sin embargo, he encontrado Instituto, una flor
por la paz, desarrollo y la paz es olor
a armonía, a calma, a ser todo un señor.

Mas me voy hacia arriba y también al albor
hasta el Parque la Estrella Norte, vida anterior
tuvo pues fue una mina, ha cambiado de humor.

La ruta industrial (II)

De la bella Abadía Hamborn he ido al oriente
y hacia el austro por ver con mis ojos de lente
el Landschaftspark Duisburgo Norte porque a la gente
le da a ver un pasado industrial, no vigente.

Allí antaño había una empresa potente
del carbón y el acero y hoy en día, ¡mi oyente!,
es un parque de ocio, de cultura, es valiente
mantener la estructura de una fábrica ingente.

Y otro tanto el Museo de la Industria al poniente
no, hacia el alba, Oberhausen es el sitio, la fuente
de esta planta hoy sala, galería naciente.

Y lo mismo hacia el norte el Gasómetro, un ente
a esta hora de arte y teatro y de agente
de conciertos, la vida ha mil rutas al frente.

La ruta industrial (I)

Esta urbe, Duisburgo al ser tan industrial
como un puerto inmenso, en el globo mundial
el mayor interior, no es casual, es normal
cuente con una ruta que la muestre tal cual.

Con pasado y presente y futuro al igual
de carbón tal acero cual con río fluvial
por el cual han viajado en mercante naval
mercancías a miles hacia el mundo global.

Es común por lo tanto que esta city actual
haya hecho de fábricas algo más cultural
y turismo, el turismo da también capital.

Por lo cual yo le invito del principio al final
a seguirme en la ruta paso a paso, es vital
entender otro tiempo tan fabril, no gremial.

jueves, 3 de junio de 2010

La merluza de Duisburgo

Desde el Puerto Interior de Duisburgo gigante
he ido al norte a la fábrica de cerveza, garante
de una birra, la König Brauerei, voy andante
pero con una trompa que ni el hombre elefante.

Y por ello he marchado paso a paso adelante
hasta el mismo Jardín que es Botánico, aguante
tener tengo, no obstante, el alcohol tan brillante
me ha llevado a un sueño de león y rumiante.

Y entre flores y aromas me he acostado, mi hablante,
para echar una siesta, mas de vasco, mi amante
ha faltado a la cita, no me importa no obstante.

Pues despierto me voy hacia el frente, delante
una hermosa Abadía, la de Hamborn errante
se me ha puesto y he entrado por la puerta entrante.

El puerto interior de Duisburgo

Desde el Puerto de Ocio o mejor Deportivo
he marchado al Puerto de Duisburgo activo,
el mayor interior de este mundo cautivo
del dinero, da nauseas, es quizás vomitivo.

No es así el Museo Haniel al que arribo
ni el Puente de Fiedrich Ebert, hombre bien vivo
y también presidente de Alemania, un chivo
para Hitler que nunca trajo rama de olivo.

Mas me voy al Museo Alemán del que escribo
que es de vías de náuticos y sin más lo describo
cual perfecto, a un marino le parece bien divo.

Y lo mismo los barcos que conoce el nativo
y le muestran a gente de un buen modo efectivo
otro tiempo de maquinas de vapor, ¡qué lectivo!

Peatón en Duisburgo

Del Jardín del Recuerdo he ido a pie, caminante
hacia al alba, al foro de este puerto, un mercante
hace rato no he visto, pero sigo adelante
para ver una fábrica que hoy es gran restaurante.

Y es que el Ruhr y Duisburgo es un área gigante
e industrial y ha mil rutas por las cual el viajante
se hace cargo de un tiempo de carbón y brillante
el acero, hoy día el turismo es boyante.

Y me voy hasta el sitio Werhahnmühle andante,
donde antaño guardaban grano a grano constante
la cosecha, ahora ha un presente flamante.

Al igual que el Museo Küppersmühle que, ¡hablante!,
es de arte moderno y este ser paseante
ya se va a otros lugares que su vida es errante.

En el puerto deportivo de Duisburgo

Visitado en la Iglesia Salvador panteón
de Gerardus Mercator me ha llevado el guión
hasta el Puerto de Ocio de Duisburgo, un talón
ha costado, hay cinco edificios de don.

Arquitecto, de Norman Foster creo que son
y recuerdan a cinco barcos, no a galeón
y si no ya le pido, ya le pido perdón,
mas merecen sin duda el gozar su visión.

Y también la judía sinagoga que acción
terrorista sufría porque el Hitler mandón
ordenó darle fuego, ordenó la ignición.

Y al Jardín del Recuerdo he pasado en sazón,
sin embargo he olvidado comentar con razón
que hay un puente precioso, eso no es un pontón.

La proyección de Mercator

El Gerardus Mercator, un cartógrafo bueno
inventó un sistema geográfico lleno
de virtudes en tanto permitía a lo pleno
el viajar a los nautas rectamente, tal sueno.

Proyectaba el mundo, que es esférico, un “huevo”,
en un puro cilindro y ponía el efebo
meridianos, también paralelos, fue nuevo
en tal arte lo dicho, era un hombre longevo.

Que le dio al marino un invento ameno
con el cual hacer viajes entre dos puntos, pruebo,
mas en… en línea recta aun con lluvia y con trueno.

Sin embargo, su mapa, que por mí yo lo apruebo,
distorsiona, ha sesgos y hoy en día otro ajeno
se utiliza, ha tenido un grandioso relevo.

El de la proyección de Mercator

En el mil y quinientos doce en Bélgica, ¡hermano!,
un Gerardus Mercator nacería, un humano
que estudió en Lovaina como el cielo el plano
de la tierra y las mates, era un hombre paisano.

Que en los globos terráqueos empleó de su mano
otra letra, la itálica, no la gótica, llano
hizo mapas de Flandes, Palestina y mundano
granjeándose fama, vino a ver al germano.

En Duisburgo y cosmógrafo de la corte urbano
hizo cartas de Francia, de Alemania y anciano
de la Holanda, la Grecia y Balcanes, qué ufano.

Y qué ducho, el honor lo ganaba el profano
proyectando en los mapas y con el meridiano
y también paralelo, era un hombre cercano.

miércoles, 2 de junio de 2010

El teatro, la iglesia, el puente y los museos

De la Nuestra Señora que es un Templo vigente
tras pasar del Teatro de Duisburgo mi ente
ha ido a pie hacia el ocaso, ha ido a pie hacia el poniente
para ver el Concejo, Consistorio regente.

Y también a la Iglesia Salvador que en mi lente
al tenerla me dicho es del gótico, gente
he encontrado de alma buena dentro y paciente
he rezado a Dios, que es el Ser omnisciente.

Y he salido a la calle para ver un buen puente
allí mismo, el que tiene cuatro torres al frente
y se eleva si viene algún barco potente.

Como ahora, empero, he marchado riente
al Museo de Königsberg y después, mi oyente,
el de esta ciudad ya me aguarda allí enfrente.

La echamanos de Duisburgo

Del Teatro Marientor he ido al norte y a oriente
pues me ha dicho una bruja que es mi día de suerte
y que vaya al casino y seré inocente
que he perdido el dinero, el azar no es mi fuerte.

Cabizbajo me he ido, deje yo que le cuente,
hasta el City Palais deseando “la muerte”
a esa hembra de pócimas que ha dejado mi ente
sin sonrisas ni brío, casi casi inerte.

Y allí he visto un concierto gratis, sin hincar diente
me he acercado a la Iglesia, esto no me divierte,
a la Nuestra Señora entre gente y más gente.

Buena pues un buen ser de diserte y diserte
me ha entregado unos euros y me ha dicho, ¡valiente!,
la fortuna es interna, en el fuero se advierte.

Tres museos y dos teatros

Desde el Zoo de Duisburgo he marchado al ocaso
para ver el Museo DKM y de paso
entre plantas y árboles he gozado acaso
más del Lehmbruck que es de esculturas al raso.

Y después he ido al Cubus, al Kunsthalle a escaso
trecho donde se muestra el trabajo, el caso
de artistas que jóvenes suenan como un bombazo
en la escena artística de la urbe, un vistazo.

He pegado allí dentro y más tarde un “pelmazo”
me ha rogado que vaya al Die Säule a un lazo
para ver cabaret, he llegado en plazo.

A su hora, al igual que al Teatro buenazo
que se llama Theater am Marientor, codazo
me he ganado al colarme y también manotazo.

La estación central, el jardín botánico y el parque zoológico

Del Duisburger Stadtwald que es un bosque precioso
de Duisburgo he ido al norte para ver un ferroso
edificio de trenes, la estación y ruidoso
porque hay tantos convoyes que no es sitio calmoso.

Cual lo es el Jardín que es Botánico, un poso
de armonía y de paz en el este, brioso
me he sentido en el mismo al sentir lo gozoso
que es oler unas flores en un campo hermoso.

Tanto como el Zoo que me ha dicho un “mocoso”
que hay al alba, allende, donde he ido gustoso
para estar junto a bestias en un parque animoso.

Con su fauna a montones, hasta he visto un curioso
estanquito, un acuario, donde había un dichoso
delfín gris como fuera un gran tigre, hasta un oso.

En el sur de Duisburgo

Desde Düsseldorf rumbo a Duisburgo, ¡mi clero!,
he parado ante el puente para el tren el velero
porque quiero ver claro un Estadio entero,
el del MSV, el Arena, a cero.

Ha quedado el partido futbolístico, el cuero
no ha querido entrar y me marcho empero
con el alma alegre en mi ser marinero
al Sportpark Wedau, otro campo sin pero.

Y después a los lagos, al Sechs-Senn-Platte fiero
donde heme bañado bajo un aguacero
con sus rayos y truenos, me ha salvado un barquero.

Del ahogo y más tarde vivo, yo no me muero
de esa forma, he gozado del gran bosque, el primero
de la urbe, el Stadtwald, me he sentido un campero.

Sinopsis histórica de Duisburgo

Fue Duisburgo romana y del franco después
y más tarde el normando la tomaba una vez,
pero pronto se hacía ciudad libre, cual lees,
e imperial y de Liga Hanseática, usted.

Que al ducado de Cleves pasó, suena a marqués,
pero luego sería industrial, vio su tez
el carbón y el acero y por ello el francés
la ocupó tras la Guerra Mundial, todo un revés.

Del cual Hitler la alzaba pero vino el inglés
con sus bombas y el yanqui la libraba, talvez
no ha sufrido más raids otra urbe, qué estrés.

El pasado, el britano la ocupaba, a merced
la gozó unos años, mas ganaba su prez
nuevamente al ser libre y alemana, así es.

Despedida Düsseldorfiana

Visto al Homo Neander… vuelvo raudo a dedo
hasta Düsseldorf donde tengo listo el velero
para ir rumbo a Duisburg y por ello ya puedo
despedirme a lo grande, despedirme eso quiero.

De esta urbe que es, no le importe un bledo,
la más rica, elegante de Alemania, empero
la riqueza no quiero, la riqueza no puedo
yo medirla en talones, yo medirla en dinero.

Sea rica por tanto, sea pobre sin miedo
hasta otra le digo, hasta siempre, el barquero
que yo llevo en mi ser ya se va a otro ruedo.

A Duisburgo, a la urbe del carbón y el acero,
donde el Ruhr da sus aguas al gran Rin, como aedo
me despido, de nuevo a empezar desde cero.