domingo, 31 de marzo de 2013

El bibliógrafo


En un pueblo que estaba por la mafia tomado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a saber de mil obras y fue un tipo versado
sobretodo en el libro incunable nombrado.

Así fue como un día encontraba enterrado
un librillo do había un papel bien guardado
do decía el autor que el monarca malvado
además de prohibirlo a él le había matado.

Con veneno y teniendo esa prueba a su lado
fue directo a un rebelde por dejarle enterado
del asunto y lograba lo que había soñado.

Pues con tal notición quedó el rey derrotado
a la par que el buen hombre que lo había logrado
a su pueblo se había con el mismo ganado.

El bedel


En un barrio que estaba hacia el sur de un poblado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un bedel y tener al cuidado
a los muchos alumnos que le habían tocado.

Un buen día al colegio religioso y sagrado
llegó un rey jovenzuelo a estudiar y el honrado
bedelito se puso con el nervio alterado
al saber de la china que le había llegado.

Así fue como un día que se había pasado
con un joven el rey empezó un altercado
y pelea entre ambos que fue un drama anunciado.

Pues moría en la misma el monarca malvado
sin que el viejo bedel, que no estaba a su lado,
de la lidia se hubiese ni siquiera enterado.

El bacteriólogo


En un pueblo que estaba por un virus diezmado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a estudiar las bacterias y sería afamado
por el hecho que dejo ahora mismo contado.

Pues un día un monarca malo cual depravado
se llevó por delante con su coche lanzado
a la novia del joven y este estando enfadado
quiso pronto quedarse por sí mismo vengado.

Con lo cual dejaría a ese rey contagiado
con la mala bacteria que él había pensado
y moría al de un día ese jefe de Estado.

Fue así como ese joven quedaría saciado
a la par que su pueblo que se había enterado
del asunto vería su soñar realizado.

El avicultor


En un pueblo que estaba un pelín anticuado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a criar avecillas y bien pronto fue dado
a vender los productos que él había logrado.

Fue por ello que un día un monarca malvado
se acercó hasta su tienda pues había pensado
el comprar un gran huevo de avestruz y pagado
se marchó hasta el palacio que tenía en el prado.

En la cena comía lo que había comprado
y sentándole mal pues estaba pasado
se quedaba en la cama gravemente enfermado.

Tan fue así que al de poco moriría encamado
y al saberlo el gentío se cambiaba el reinado
por la pura república que era el sueño esperado.

El atleta


En un pueblo del sur de Vasconia afamado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un atleta y al haber alcanzado
los diez años tenía ya un metal bien dorado.

En los juegos olímpicos del mal reino de al lado
iba a ser por España ese joven citado
y al ganar en el juego decatlón que es nombrado
un buen golpe de efecto él tenía pensado.

Pues sacó la ikurriña en el podio a lo osado
y el monarca que estaba en el palco sentado
del disgusto sufría un ataque impensado.

Con lo cual se moría y con él el reinado
de ese rey que era un hombre cual maligno malvado
quedó como un recuerdo en la historia grabado.

El astrólogo


En un pueblo que estaba por un rey sojuzgado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un astrólogo que al haber alcanzado
la treintena tenía ya un local alquilado.

Al saber de sus artes el monarca malvado
se acercaba hasta el mismo por saber lo esperado
y ese joven le hacía con las cartas y un dado
un augurio y el rey se quedaba allí helado.

Pues decía en el mismo que un rebelde muy osado
con un arma en la mano y un disparo atinado
mataría al monarca en un día marcado.

Y fue así que al llegar el momento citado
ocurría lo dicho, con lo cual el reinado
se acababa y cambiaba esa forma de Estado.

El astrofísico


En un pueblo que había con ser libre soñado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser gran astrofísico y una vez licenciado
por la corte real iba a ser contratado.

Así fue como al rey que no había tratado
conoció y se dio que cuenta de su ser de malvado,
con lo cual un buen día que en el cielo estrellado
encontraba un planeta le dio un nombre muy osado.

La república libre le llamaba el dechado
y al estar del asunto el monarca enterado
le dejó sin trabajo ni dinero ganado.

Pero el tipo que había ya otro curro encontrado
seguiría nombrando todo cuerpo avistado
tal que así y así al pueblo lo dejó concienciado.

El asesor


En un pueblo que había los olores del prado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser buen asesor y al haber alcanzado
la treintena la corte ya lo había fichado.

Sin embargo ese joven al saber que malvado
era el rey decidía rebelarse a lo osado
y por ello le daba al monarca infectado
por el mal un consejo malo como negado.

En el mismo decía que dejara matado
a un rebelde que había a la plebe lanzado
contra el rey que obraría lo que había escuchado.

Con lo cual muerto el tipo ya se había iniciado
la revuelta que habría de de cambiar el Estado
una vez que se había con el reino acabado.

sábado, 30 de marzo de 2013

El arqueólogo


En un pueblo ya en ruinas y un pelín olvidado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser gran arqueólogo y una vez licenciado
estudiaba las ruinas que la vida ha dejado.

Un buen día estudiando un terreno mermado
descubría unos cuerpos y un papel enterrado
do un monarca a un sargento le dejaba encargado
de matar al gentío que allí fue sepultado.

Con tal hoja a su cargo él que había soñado
la república libre dejaría enterado
del asunto a su pueblo tan querido y amado.

Con lo cual bajo el mando de un valiente y osado
se alzó en armas la gente y quedó derrotado
ese reino que había a personas matado.

El archivero


En un pueblo que estaba en un reino malvado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser gran archivero y por ello encargado
del archivo real quedó ya madurado.

Un buen día hasta el mismo le llegó despachado
un papel que trataba de que fue torturado
por las manos del rey un rebelde y alzado
y sería con mimo como esmero copiado.

Una vez el gentío de esa copia enterado
abriría los ojos y quedó despertado,
con lo cual el motín así había iniciado.

En el mismo sería muerto el rey depravado
y con ello llegaba lo que habían soñado,
la república y todo por un ser bien osado.

El almacenero


En un pueblo que estaba en un reino asentado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a tener a su cargo almacenes y dado
fue a seguir la política con sus ojos de honrado.

Un buen día de un regio almacén fue encargado
y por ser de repúblicas decidió concienciado
el vender a escondidas lo que había guardado
en el mismo y sería por la corte pillado.

De seguido por ello iba a ser enceldado,
sin embargo el gentío al quedar avisado
a la calle salía con eslogan rimado.

Que decía las cosas que el buen tipo ha saldado
las robaba el monarca y será liberado
por el pueblo y fue así que quedó bien librado.

El agrónomo


En un pueblo que estaba en un risco emplazado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un agrónomo y una vez licenciado
del terreno real quedaría encargado.

Sin embargo él no era un adicto al reinado
y un buen día de invierno decidió concienciado
el poner un veneno en el fruto iniciado
de un gran árbol que había allí mismo plantado.

Con lo cual el monarca y sus seres al lado
al comer las manzanas que él había tratado
se morían después del haber enfermado.

De ese modo llegaba el gran sueño esperado
que fue allí la república y a la par fue aclamado
el agrónomo osado como jefe de Estado.

El adjunto


En un pueblo que estaba en la sierra emplazado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un adjunto y una vez madurado
por un mal empresario quedaría fichado.

Un buen día iba al par de su jefe o al lado
a tratar con un rey un negocio manchado
y al saber del asunto y quedar enterado
decidía a ese par el dejar denunciado.

Y aunque el jefe sería bien por ello apresado,
el monarca malvado que mandaba un puñado
quedó libre y el pueblo a la par despertado.

Con lo cual la revuelta que se había iniciado
de un buen golpe acababa con la forma de Estado
y el adjunto sería por honrado afamado.

El administrador


En un pueblo que estaba en un alto asentado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a cuidar de los bienes que le habían dejado
a su cargo personas tras haberle pagado.

Un buen día por ello él quedaba encargado
del tesoro real y al estar concienciado
de que urgía un gran cambio en la forma de Estado
decidía dejarle al monarca arruinado.

Con lo cual ese rey de sus bienes privado
perdió fuerza y el pueblo al quedar enterado
decidía que había el momento llegado.

De ese modo acababa el temido reinado
y fue el joven que había ese plan ideado
por la gente en persona al momento aclamado.

El veterinario


En un pueblo que estaba en un cerro emplazado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a dejar todo ser de animal bien curado
en el bello local que tenía alquilado.

Un buen día de enero él quedaba encargado
de tratar a un gran bóxer que le había llevado
un monarca que estaba por el pueblo acosado
y en lugar de sanarlo lo dejaba entrenado.

Para dar gran mordisco una vez pronunciado
el vocablo república y ocurrió que llegado
fue el momento y el rey lo dejaba expresado.

Con lo cual el gran perro que salía lanzado
hacia el rey de un mordisco lo dejaba matado
a la par que cambió de tal modo el Estado.

El transportista


En un pueblo que estaba so un volcán asentado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a llevar en camión mercancías que ha dado
el hacer de los hombres que la tierra han pisado.

Un buen día por ello él quedaba encargado
de portar en el mismo el cadáver malvado
de un monarca y estando de camino a su lado
decidió no llevarlo y dejarlo enseñado.

En la plaza de un pueblo, con lo cual fue arrestado
por la pasma y después de ser bien acusado
quedaría en la cárcel poco tiempo apresado.

Pues el pueblo que estaba de por sí concienciado
al saber del asunto se ponía ya armado
y cambiaba de un golpe esa forma de Estado.

El topógrafo


En un pueblo que estaba bajo un monte emplazado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a mostrar en el plano los terrenos que ha dado
el planeta y fue en ello un artista y dechado.

Un buen día por ello él quedaba encargado
de trazar en un croquis como siempre afanado
el terreno real y al hacerlo fue osado
pues dejaba un apunte en el mapa trazado.

Que decía el terreno que ahora tienes mirado
será un día del pueblo y aunque quede arrestado
yo por ello a la gente ya le habré despertado.

Y así fue pues el pueblo una vez enterado
de que estaba en la celda el buen tipo apresado
se alzó en armas cambiando bien la forma de Estado.

El subastador


En un pueblo que estaba junto a un bosque emplazado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a poner en subasta lo que había llegado
al grandioso local que tenía comprado.

Un buen día hasta el mismo de un monarca malvado
llegaría un retrato y el buen joven fue osado
al ponerlo a subasta tras haber amañado
toda puja con gente que se había ya alzado.

Con lo cual se vendía en trucado mercado
por un euro el retrato y al quedar enterado
del asunto el monarca lo dejaba apresado.

Sin embargo el gentío una vez concienciado
no es posible parar la revuelta, el reinado
allí mismo moría con su rey disparado.

El sepulturero


En un pueblo de sol con la costa a su lado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a otorgar sepultura a la gente y honrado
iba a ser en su oficio a la par que entregado.

Un buen día de julio con el cielo aclarado
al morir el monarca al que había matado
un rebelde quedaba de su cuerpo encargado
el buen hombre y estaba ya por ello alegrado.

Sin embargo la vida que es un drama pasado
para sí le tenía reservado y guardado
un percance en el cual él quedaba acabado.

Pues probando el muy regio ataúd ya llegado
se quedaba en el mismo tontamente encerrado
y moría sin aire plenamente asfixiado.

El restaurador de obras de arte


En un pueblo que había a la historia pasado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a tratar con el arte y dejarlo curado
en su estudio que había de su padre heredado.

Un buen día un monarca le dejaba encargado
de un retrato y el joven decidió concienciado
alterarle los rasgos por mostrarle malvado
como fuera y por ello iba a ser apresado.

Sin embargo el gentío que se había enterado
del asunto seguía tal modelo de osado
y se alzaba ya en armas contra el reino y reinado.

Con lo cual nuestro joven ya se vio liberado
y metido en política iba a ser tan votado
que alcanzaba de cargo el de jefe de Estado.

El pirotécnico


En un pueblo que estaba en un valle enclavado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a crear mil cohetes y petardos, dechado
fue en tal arte y bien joven en el mismo iniciado.

Un buen día a su tienda se acercaba un malvado
rey que pronto dejaba encargado y pagado
un cohete muy grande que no había en mercado
y que fue para el mismo en un tris bien creado.

Sin embargo, el buen mozo lo dejaba cargado
con exceso de pólvora y también amañado,
con lo cual explotara una vez inflamado.

Así fue como el rey una vez activado
moriría en el acto y con él su reinado
pasaría a la historia, ya se había acabado.

El notario


En un pueblo que estaba en la costa asentado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un notario y una vez acabado
su estudiar empezaba a ejercer concienciado.

Un buen día al despacho que tenía alquilado
se acercaba un monarca y él dio fe alucinado
de un contrato que fuera ilegal y manchado
de esa forma esperaba derrotar al Estado.

Pues el pueblo al saber que tenía montado
un negocio muy turbio ese rey fue lanzado
contra el mismo y luchaba con las armas armado.

Con lo cual la república fue ya un hecho logrado
y el notario que había con tal sueño soñado
por su gente sería largamente alabado.

El marmolista


En un pueblo que estaba junto a un lago asentado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser gran marmolista y una vez iniciado
en tal arte en el mismo él sería avanzado.

A su tiempo, y un día decidió concienciado
esculpir una obra en la cual retratado
quedaría un monarca a la vez que matado
por la flecha que un arco bien le había lanzado.

Una vez acabada le dejó despertado
con la misma a su pueblo que del todo ya armado
le dejaba al mal rey sin su reino y reinado.

Con lo cual nuestro buen marmolista afamado
iba a ser a la par que en un nicho enterrado
do decía fue el hombre que nos trajo el Estado.

El profesor de autoescuela


En un pueblo que estaba muy remoto, apartado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a enseñar conducción en la escuela y llegado
a los veinte tenía un local ya alquilado.

Un buen día de otoño con el cielo cerrado
un monarca malvado le dejaba pagado
todo un curso, no obstante, no se había enterado
de que aquél profesor no era adicto al reinado.

Con lo cual no aprendió a llevar pilotado
un buen auto y un día que marchaba al mercado
se estampaba en un poste y quedaba matado.

De ese modo cambiaba la formilla de Estado
y ese buen maestrillo que se había negado
por el pueblo sería prontamente aclamado.

El masajista


En un pueblo que estaba junto a un puerto enclavado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser gran masajista y una vez licenciado
empezó a practicar lo que había estudiado.

Fue así como un buen día él quedaba encargado
de otorgar un masaje a un monarca enfermado
y en lugar de otorgarlo le dejaba clavado
en la espalda un puñal que se había comprado.

Con lo cual acababa con la forma de Estado,
sin embargo al principio quedaría arrestado
por las fuerzas del orden que le habían pillado.

Una vez en la cárcel como preso internado
fue el gentío que estaba por su bien rebelado
quien lograba sacarle y dejarle librado.

El mecánico


En un pueblo que estaba en el campo enclavado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser todo un mecánico y una vez iniciado
en tal arte tendría un taller alquilado.

Do arreglaba los coches y quedaba encargado
de un ferrari que había hasta el mismo llevado
un monarca y ya estando en el curro afanado
descubría que estaba en un pésimo estado.

Lo arreglaba del todo, sin embargo el frenado
que vería que estaba malamente averiado
no lo quiso arreglar por ahorrar un puñado.

Con lo cual el monarca se empotró en un mercado
y moría al instante y con él el reinado
se acababa, cambiaba bien la forma de Estado.

El logopeda


En un pueblo que estaba de la selva alejado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a ser buen logopeda y una vez licenciado
enseñó a pronunciar al gentío atrasado.

Un buen día por ello él quedaba encargado
de enseñar a un mal príncipe lo que había estudiado
y así fue como el joven a ser rey destinado
aprendía a decir la república osado.

Al saberlo su padre, un mal rey y malvado,
le dejó al logopeda en principio arrestado
y después en la cárcel por un tiempo internado.

Sin embargo el gentío que se había ya alzado
con valor en el cuerpo y a la par bien armado
le dejaba en la calle, le dejaba librado.

El embalsamador


En un pueblo que estaba de la corte alejado
fue a nacer un chaval que estaría llamado
a dejar a los muertos con buen aire y estado
una vez haber sido buenamente pagado.

Al morir el monarca, no acabar el reinado,
él quedaba del mismo a su cargo y cuidado
y en lugar de operarle lo que había estudiado
le dejaba en la calle malamente mostrado.

Con lo cual el gentío se sintió despertado
y una vez con las armas en la mano y armado
dejaría ese reino para siempre tocado.

De ese modo sería otra forma de Estado
instaurada y fue todo por un ser tan osado
que por ello iba a ser para bien recordado.