jueves, 18 de septiembre de 2014

Soneto pirático

Con el sol en lo alto, todo el cielo azulado,
nubes bajas blanquísimas, viento como enfadado
y galerna a la vista y el mar medio agitado
desde un puerto del norte en Euzkadi enclavado

un pirata vascón con su barco endiablado
y unos cuantos lobeznos de agua y viento apresado
en la popa a las manos del océano amado
tras su sueño querido de una vez se ha lanzado.

Como pez en el agua él se siente encantado
y va en pos de las velas que a su lado han pasado
porque es tal su natura, para tal fue alumbrado.

Y así pasan los años en el cosmos aguado,
escapando del mundo y el ejército armado
que le sigue la estela y le quiere cazado.

Colores de vestir

Cuando viste de blanco es la luna querida,
cuando viste de negro es la noche vestida,
cuando viste de verde es la mar avenida,
cuando viste de rojo es la estrella encendida,

cuando viste de gris es la nube dolida,
cuando viste de orito es la joya lucida,
cuando viste de lava es naranja atrevida,
cuando viste de rosa es princesa sentida,

cuando viste de lila es la flor advertida,
cuando viste de plata es la mina enlucida,
cuando viste de mora es la fruta elegida,

cuando viste de beige es la luz requerida,
cuando viste de pardo es la tierra afligida
y si viste de azul es el cielo y la vida.

Velada soñada

Una noche de agosto de la añada pasada
so blancura lunar y la luz de estrellada
bovedilla celeste un amado y amada
a una playa desierta fueron como si nada

a gozar del ocaso y esperar la alborada
y bañarse a oscuritas en el agua encalmada
y entregar todo al otro con pasión alocada
do la orilla arenosa por el mar es besada.

La emoción surgió sola, llamas vi en la mirada,
el placer se mascaba, el amor fue gozada
y los besos ardían como hoguera avivada.

Puso fin al deseo la aurorita llegada
y el agarre de manos y después la abrazada
dejó claro que aquella fue velada soñada.

Mi amada querida

Con amor en los ojos y amistad en mirada
y cariño en las manos y en los dedos gozada
yo me he puesto a las teclas y al teclado hace nada
porque quiero escribirte un poema, monada.

Que te deje la boca bien abierta, alegrada
tu carita divina como el alma encantada
al leer estos versos que son cosa creada
para ti pues te quiero, mi cosita soñada.

Lee despacio por tanto, pon la voz afinada
y recorre estas líneas con lectura pausada
que te dicen te quiero, criatura anhelada.

Ojalá a ti te gusten y te deje asombrada
cuando leas, cariño y angelita adorada,
que eres tú la persona que yo quiero, mi amada.

Lección de amor natural

A la luz de la luna en la noche estrellada
so un gran roble, en la hierba por las flores tomada
me encontraba sin sueño con el alma tumbada
en el suelo escuchando el piar de una alada

criatura que a píos le llamaba asustada
a su madre que estaba en el aire colgada
y buscando comida y una vez encontrada
volvió al nido por sones de la cría avisada.

De su pico ración pequeñita, ajustada
a su sangre llorosa le pasaba al de nada
y secaba las lágrimas de su cuna empapada.

Qué cariño, qué amor en tal grata jornada
avisté en esa madre y esa hijita criada
y en sus ojos de afecto como tierna mirada.

Un te quiero

Una tarde de invierno y copiosa nevada
con la nieve en la calle y la acera cuajada
me encontraba yo en casa con el alma tumbada
en sofá del salón y la estufa enchufada.

Me acerqué a la ventana a mirar de pasada
el caer de los copos y la triste jornada
y de pronto salida a la luz de la nada
allí estabas con ropa de abriguito abrigada.

En ti puse los ojos y la tierna mirada
y miraste hacia arriba como niña encantada
y te dije con gestos mira, amor, qué gozada.

En la misma ventana por el vaho como ahumada
con un dedo despacio de una sola trazada
yo te puse un te quiero, corazón como amada.

No hay ni habrá

En el cielo una estrella titilaba azulada,
la lunita la cara enseñaba alegrada,
una nube contaba blanca forma alargada
y las aves piaban en la noche encantada.

Me encontraba yo solo en la orilla dorada
de una playa, la mar dentadura espumada
me mostraba y la música de marea avivada
me llegaba hasta el alma, la dejaba asombrada.

Con un palo en la arena de una sola trazada
dibujé un corazón y tu nombre, monada,
en el mismo y el mío y en él flecha clavada.

Lo borraba con pena una olita llegada,
sin embargo en el mundo no hay ni habrá marejada
que se lleve el amor mío y tuyo, mi amada.

Sí quiero y aquí la tienes

Haz memoria, amor mío, que va a ser evocada
la gran noche de amor y encantada velada
en que fui a conocerte tras cruzar la mirada
bien contigo, ¿recuerdas?, ¡que no sea olvidada!

Solo hablamos un rato de la vida pasada
y presente y futura y al de poco, al de nada
ya tenía tu mano con la mía agarrada
y mi boca a la tuya casi, casi pegada.

Con mis labios te dije ¿no estarás tú casada?
y dijiste que no, fue tal cosa negada
y mi cara se puso sonriente, alegrada.

Sin demora tu mano con voz suave y pausada
fui a pedir y expusiste como estoy ya prendada
yo si quiero, mi amado, aquí tienes tu amada.

Como es…

Como estrella de mar o celeste una estrella,
como marca en el pecho o en el alma una huella,
como niña bonita, linda, hermosa o muy bella,
como cosa que extraña, cuando no que hace mella,

como gran coliflor y la flor y la pella,
como dama que prenda o prendada doncella,
como chispa que enciende o avivada centella,
como chica del pueblo o una buena plebeya,

como copa de vino o mejor la botella,
como mora o fresilla o una dulce grosella,
como arroz marinero o sureña paella,

como cosa que brilla o tal vez que descuella,
como ritmo que engancha y a la par melopeya
así es como la veo y es así como es ella.

Contar los días

He contado los días cada día y jornada
que me quedan, cariño, para verte, monada,
y ya tengo en las tripas como nervios pues nada
ya me queda, qué gozo, qué placer, qué gozada.

Quiero verte ya mismo a mi lado sentada
y hablar horas contigo y cruzar la mirada
con tus ojos azules, darte un beso y besada
por mi lengua dejarte y pasión alocada.

He contado los días cada añito y añada
que me quedan, amor, para verte y llegada
ya la horita los nervios juegan mala pasada.

Quiero verte ya mismo a mi lado postrada
y hablar horas contigo de cualquier cosa dada
y decirte te quiero, corazón, gran amada.

En ti

En ti he puesto mis ojos y también la mirada,
en ti tengo una amiga de verdad admirada,
en ti sueño despierto y dormido en la almohada,
en ti pienso a diario cada noche y jornada,

en ti veo una esposa y una madre anhelada,
en ti pongo mi vida y la doy si es rogada,
en ti siempre confío, nunca dudo por nada,
en ti tengo un tesoro y una joya dorada,

en ti asiento el futuro, no la vida pasada,
en ti encuentro placer y de veras gozada,
en ti siento un apoyo y una ayuda entregada,

en ti avisto esperanza e ilusión acertada,
en ti logro alegría y la dicha buscada,
en ti cuento ante todo el amor de una amada.

Siempre y siempre

No me pidas dinero ni te dé mi cartera,
no me pidas que siga por más tiempo esta espera,
no me pidas la luna, una estrella, la pera,
no me pidas que cambie yo de ser la manera,

no me pidas hacerte tú conmigo viajera,
no me pidas no sea yo de forma sincera,
no me pidas no saque lo de adentro hacia afuera,
no me pidas que mute mi existencia ya obrera,

no me pidas que compre muchas cosas, que adquiera,
no me pidas que deje la empezada carrera,
no me pidas que aparque mi vidilla casera,

no me pidas que sea lobo y tú la cordera,
no me pidas que vea toros desde barrera,
pide tú, corazón, que a ti siempre te quiera.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La niña de mis ojos

Eres, niña, el presente, el futuro y pasado,
eres, niña, la niña que mi ojito ha mirado,
eres, niña, la mar en la cual me he bañado,
eres, niña, la cosa con que siempre he soñado,

eres, niña, la ayuda que amorosa me has dado,
eres, niña, la música que mi oreja ha escuchado,
eres, niña, el encanto que me tiene encantado,
eres, niña, un tesoro de cariño encontrado,

eres, niña, un espejo en el cual me he avistado,
eres, niña, una esposa para mí que he buscado,
eres, niña, un regalo por los cielos brindado,

eres, niña, la luna de ton blanco, nevado,
eres, niña, un diamante puro, nunca tratado,
eres, niña, la vida que me das y que he amado.

martes, 16 de septiembre de 2014

Lo justo, nada más y nada menos

Dios, escucha este canto que te voy a cantar,
no te pido la luna ni una estrella ni el mar
ni vivir como un rey ni morir como un zar
ni la fama ni gloria ni un gran nombre alcanzar.

Dios, escucha este canto que te voy a entonar,
no te pido yo el cielo ni el sol ni un gran hogar
ni ser rico ni lujo que poder ostentar
ni una vida de rosas ni cartera de hipar.

Dios, escucha este canto que te voy a afinar,
no te pido un tesoro ni tampoco trepar
ni ser más que los otros ni mil cosas comprar.

Dios, escucha este canto que te voy a piar,
solo pido lo justo que he llegado a ganar,
si lo ves conveniente y lo quieres tú dar.

Pobre riqueza

A tu lado yo tuve gran mansión y morada,
deportivos, un clásico, moto varia y variada,
un velero, un gran yate, fueraborda endiablada,
un trabajo de lujo y cartera dorada.

A tu lado yo tuve mil relojes, monada,
grandes trajes, calzado de Milán, abultada
colección de perfumes, diversión alocada
y millones de noches en que vi la alborada.

A tu lado yo tuve vino y copa embriagada,
cien casinos, cien bingos, mucha cena y velada
y las puertas abiertas y ninguna cerrada.

A tu lado yo tuve fortunita elevada,
todo el mundo a mis pies y a mi voz la criada,
pero nunca yo tuve tu amor rico de amada.

Por nada, por nada

Te llevaste la cama y la manta y la almohada,
te llevaste los libros, discos mil y balada,
te llevaste las fotos, cuadro y vida pintada,
te llevaste el sofá, silla y mesa cuadrada,

te llevaste las joyas, perla y concha dorada,
te llevaste los tiestos, flor y planta regada,
te llevaste los platos, vaso y copa labrada,
te llevaste la tele y cadena acabada,

te llevaste al hijito y la hijita y criada,
te llevaste los perros, gato y gata preñada,
te llevaste los coches y la moto arreglada,

te llevaste el calzado, traje y prenda emperchada,
pero no te llevaste tú por nada, por nada
el amor que en el alma yo te tuve, mi amada.

Lo dijo tu mirada

Era un día de abrigo y bufanda colgada,
trajo el frío el vientillo y las nubes nevada,
desperté yo en la cama agarrado a la almohada
y, amor mío, no estabas ya a mi lado tumbada.

Una rosa dejaste sin espina espinada
y una carta que olía a ti por perfumada
que decía con voz y palabra pensada
que ya no me querías tal que antaño, monada.

Me pedías tú tiempo en aquella jornada
pues la hoguera de amor que no estaba apagada
la veías sin muchas llamas, poco avivada.

Y tuviste tu tiempo y al de un año y añada
a mi vera volviste y con bella mirada
me dijiste te quiero, quiero ser yo tu amada.

La cosa que te digo

Esta carta de amor de verdad verdadero
de este día de invierno, de este día de enero
a ti va dirigida, corazón por cual muero,
por decirte una cosa tal cual soy yo sincero.

Ya llevamos un tiempo desde aquel buen febrero
en que tú y yo empezamos y empezamos de cero
los dos juntos y estamos como el día primero
muy felices, por ello a ti yo te prefiero.

Y por tanto ya es hora de que yo caballero
venga al fin a decirte con un tono certero
que no quiero quedarme por más tiempo soltero.

Mas no puedo pedir yo tu mano, el dinero
me lo impide, no obstante, mi amor puro y entero
te lo doy y te digo esta cosa, te quiero.

A tu lado me siento…

A tu lado me siento como un pez en la mar,
como un barco que en popa logra el viento cazar,
como un bello terreno do la flor va a aflorar,
como un monte en que llega mucha nieve a cuajar.

A tu lado me siento como en Rusia algún zar,
como un fuego que puede toda sombra alumbrar,
como estrella que alcanza en el cielo a brillar,
como espuma de olita que en la orilla va a dar.

A tu lado me siento como un miembro en hogar,
como un verso que logra una musa inspirar,
como un libre que paz, calma llega a ganar.

A tu lado me siento como el vino en el bar,
como un labio que suele a otro labio besar,
en fin como un amigo que a una amiga va a amar.

La marcha y la espera esperanzada

Nada más tú partir, nada más tú marchar
te empecé a echar de menos, te empecé yo a extrañar
y vinieron las lágrimas, no paré de llorar
y con tanta tristeza yo me vine a apenar.

Cada día yo espero tu volver al hogar,
mas en balde, no vuelves, es tan solo soñar
con tu vuelta y me vuelvo yo otra vez a afectar
y no hay nada en el mundo que me pueda alegrar.

Dónde estás me pregunto y no sé contestar,
pido a Dios que retornes, mas no llega a pasar
y me duele en el alma y me suele dañar.

Pero quiero que sepas, te lo voy a contar,
que si un día decides volver cual retornar,
con los brazos abiertos yo te voy a esperar.

Tu jardín y mi semilla

Una noche sin luna ni estrellitas, negrilla,
de mi villa Durango, de Durango mi villa
a San Juan de Garai do hay menuda capilla
te llevé a ti, nenita, te llevé a ti, chiquilla.

Empezamos hablando de asaz cosa y cosilla,
te toqué luego el pelo y también tú carilla
y con fuego en los ojos y una luz de cerilla
con mis labios y lengua fui a besar tu boquilla.

Me llevaste las manos a una y otra tetilla,
me dijiste te quiero de manera sencilla
y te dije te adoro, gran mujer, mujercilla.

Y fui tuyo y tú mía y nos dimos vidilla,
mas de forma bonita lo allí dado, mi hembrilla,
vino a ser tu jardín do planté mi semilla.

Un beso de verdad

De verdad te lo digo, de verdad, que me muera,
que en aquella velada a la luz de una hoguera
aquel beso en tu boca con mi lengua sincera
no fue un beso sin más, no fue un beso cualquiera.

La verdad que el que digo no lo fue a la primera
ocasión ni segunda ni tampoco tercera,
fue a la cuarta y tenía yo mil nervios doquiera
y fue amor de mi fuero interior hacia afuera.

Te toqué previamente tu melena de fiera,
con mis ojos te dije como a ti no hay qué quiera
y mi boca te habló el besarte es la pera.

A la misma la puse de la tuya a su vera
y después de una pausa breve como la espera
nos besamos, cariño, como el higo y la higuera.

La esperanza y el retorno

Aquél día de nubes al que dio por llover
yo no estaba contento, triste andaba mi ser
pues sabía de sobra, mi querida mujer,
que de mí te marchabas para nunca volver.

Tal si hoy fuera recuerdo ese ayer y anteayer
en que fuimos al puerto y llegamos a ver
aquel barco de velas que te quiso acoger
y en el cual te embarcaste y fue el viento a mover.

Me llegó por el aire tuyo un beso, el postrer,
con las manos te dije hasta siempre y doler
me dolió toda el alma al llegarte a perder.

Volví al puerto a diario pues quería creer
que volvías y nunca lo llegaste tú hacer
hasta ayer que volviste por fin, ¡vaya placer!

Lo que veo

En tus ojos yo veo amistad verdadera,
en tus ojos yo veo la pasión más sincera,
en tus ojos yo veo que tú vales la pera,
en tus ojos yo veo que te ves a mi vera,

en tus ojos yo veo tu interior desde fuera,
en tus ojos yo veo qué contigo me espera,
en tus ojos yo veo que eres buena y no fiera,
en tus ojos yo veo que tu vida es entera,

en tus ojos yo veo la verdad más certera,
en tus ojos yo veo que me quieres siquiera,
en tus ojos yo veo que hay en ti una cordera,

en tus ojos yo veo que eres libre y llanera,
en tus ojos yo veo y yo veo, me muera,
que, amor mío, tú quieres que a ti siempre te quiera.

Una historia de cuento

Hace ya de esto un tiempo, en un tiempo pasado
pude haber a mi vera, pude haber a mi lado
a una chica de diez que al yo haberle negado
el amor a otro hombre fue ella a amar un puñado.

Al de poco los dos ya se habían casado
y tuvieron sus hijos y hasta hogar apreciado,
sin embargo esa niña no se había olvidado
del amor que me tuvo pues lo tuvo elevado.

Me seguía queriendo, no me había dejado
de querer ni un momento y tenía apenado
por tal causa el latido en su pecho afectado.

Le fue infiel al esposo, se han al fin divorciado
y el final de la historia, aunque en él he pensado,
no lo sé, hoy es mi amada como yo soy su amado.

El corazón perdido

Por un largo camino caminando cansado
una noche de enero del invierno pasado
mientras yo contemplaba el cielito estrellado
me encontré a un caminante un pelín desquiciado.

Qué le ocurre, buen hombre, pregunté yo afectado,
buen amigo, me dijo, he perdido, he extraviado
mi gran, buen corazón, no sé do lo he dejado
y sin él yo me siento tal dolido apenado.

He salido en su búsqueda, mas no ha sido él hallado
y no siento el latido en mi pecho encarnado
y me encuentro muy triste y también alterado.

Hace bien, yo le dije, pues quien pierde el llamado
corazón y no sale en su busca amargado
vivirá de continuo, como muerto, acabado.

viernes, 12 de septiembre de 2014

La historia de un beso

Empezó siendo un día frío, gris y nublado,
la mañana fue triste con el sol ocultado,
sin embargo, a la tarde vi yo el cielo azulado
y a la noche estrellitas porque estaba estrellado.

En la plaza mayor en un banco sentado
te esperaba, por ti allí estaba citado,
no llegaste puntual porque habían pasado
ya las diez, las campanas escuché con agrado.

De repente te vi, te pusiste a mi lado,
te agarré de las manos, me sentí afortunado
y en un tris las miradas ya se habían cruzado.

Nuestros ojos tenían como un brillo dorado,
con los tuyos dijiste yo te quiero, mi amado,
antes justo de haberte con mis labios besado.

Por si no lo sabes

Este día de versos y poemas, monada,
en que te echo de menos y te siento extrañada
yo no sé si tú sabes, amiguita soñada,
que te quiero un montón, que, amor, tú eres mi amada.

Y si tú no lo sabes, mujercita anhelada,
si no sabes que en ti cada día y jornada
solo pienso, ya es hora, ya es la horita llegada
de saberlo, te quiero, mi damita adorada.

Este día de rimas, poesía inspirada
en que te echo yo en falta y te noto alejada
yo no sé si tú sabes, amiguita admirada,

que te quiero un montón, que eres niña muy ansiada.
Y si tú no lo sabes, mujercita aspirada,
de que sepas es hora que te quiero, ensoñada.