miércoles, 11 de marzo de 2015

Unas sonrisas que saben a gloria

Hoy Idoia con Julen y Xabier me ha sacado
de recuerdo una foto que con gusto he guardado,
en la misma aparezco a los dos abrazado
no de pie, de rodillas o a su altura y su lado.

A mi izquierda está Julen, yo en el medio agachado
y a mi diestra Xabier y en los tres se ha posado
una dulce sonrisa que su madre ha cazado
porque vale la misma más que un cielo estrellado.

Y es que el día empezaba con algún que otro enfado
al notar el mayor que era yo el amigado
a su amatxo y por ello vine a estar disgustado.

Pues había con él sin querer comenzado
con mal pie, sin embargo tal sonrisa ha mostrado
que no es cómo se empieza, sino cómo ha acabado.

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