martes, 8 de noviembre de 2016

El otro atentado

Ser él era activista de ETA y la llamada
guerra sucia seguía en vigor y lanzada
por el GAL cuando un día que acabara en velada
al salir del pisito franco y franca morada

le esperaba en la calle del GAL una manada 
de agentillos siniestros y con una emboscada
y unas duras esposas y una pipa empuñada
le empujaron a un coche en la noche estrellada.

Y en un bosque desierto tras tortura pasada
y tras miles de golpes en su cara morada
él sentía un cañón en su testa asustada.

Y escuchó la amenaza de persona malvada:
en tu sien dos tiritos voy a darte, monada,
y así fue y su figura fue con cal enterrada.

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