domingo, 20 de noviembre de 2016

Nada es poco decir

No me gusta su cara de cotilla malvada
ni me gusta su voz de tirana amargada
ni me gusta su planta de rosita espinada
ni me gusta su testa de locura entronada

ni me gusta su pose de grandeza acabada
ni me gusta su aliento de cebolla pochada
ni me gusta su olor de iglesita endiablada
ni me gusta su humor de prisión vigilada

ni me gusta su ojito de perdida mirada
ni me gusta su lengua de lobita enfadada
ni me gusta su cuerpo de brujita endiosada

ni me gusta su espalda de burrita cargada
ni me gusta su ser de bestial desalmada
y es que España, leyentes, no me gusta a mí nada.

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