domingo, 6 de noviembre de 2016

Tras aquellos besos

Yo miré a mi reloj y no habían sonado
todavía las doce de la noche y lanzado
fui a la calle a una cita pues me había citado
una chica de cual me encontraba flechado.

Y esperé yo en el parque en un banco sentado
y de lejos la vi cual la había soñado,
con camisa blanquita y vaquero azulado
y una bella sonrisa en su rostro pintado.

Y me dijo a mí hola y hola dije encantado
y estuvimos hablando de encelada a encelado
y al mirarle los ojos ya le había besado.

Y fue un beso bonito, de pasión y alocado
y otro vino tras él y otro y otro y prendado
yo le dije te quiero y, amor, siempre te he amado.

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